Demanda Hídrica

Demanda Hídrica

En las actividades humanas el uso del agua es intenso, tanto para cubrir las necesidades básicas de tipo biológico y cultural, como para el desarrollo económico de la sociedad. Por ello, en la cuantificación de la demanda se integran todas las actividades que requieren el recurso hídrico, mostrándose su comportamiento y distribución en el tiempo para planificar su uso sostenible.

Elementos Conceptuales de la Demanda Hídrica

El mayor volumen de agua se utiliza en las actividades agropecuarias. No obstante, su uso crítico tiene que ver con el abastecimiento intensivo de agua potable para la población, el agua necesaria para los procesos industriales y el agua corriente para la generación de energía eléctrica y los sistemas de riego.

Autosuficiencia alimentaria. La demanda del sector agropecuario puede calcularse como una demanda potencial; es decir, como el estimativo de las necesidades de agua en caso de que todas las ecozonas dedicadas a actividades agropecuarias estuvieran en plena producción durante todos los meses del año.

Esta primera aproximación a la demanda potencial, confrontada con la oferta efectiva de agua mensualizada y representada en tres tipos de condiciones hidrológicas –medias secas y húmedas–, pondría en evidencia tanto los faltantes como los excedentes del recurso hídrico en la estacionalidad intraanual y en los ciclos climáticos.

Esta evidencia apunta a ilustrar la estacionalidad y los ciclos tropicales, así como a cuantificar la capacidad potencial de autoabastecimiento alimentario. Los índices de excesos y defectos para esta confrontación (oferta efectiva y demanda potencial de agua) son un primer indicador del margen de maniobra del ordenamiento en prospectiva, el cual permite calcular el volumen de agua y la regulación necesarios para abastecer las áreas de riego que se requieren para atender la demanda creciente de alimentos. Esta compensación de faltantes y sobrantes de agua se constituye en el núcleo central de una política sostenible de uso y manejo de este recurso.

Faltantes y sobrantes efectivos de agua. En esta segunda aproximación se toma la demanda efectiva humana, industrial y agropecuaria de agua frente a la oferta efectiva arriba descrita. Este acercamiento puede traducir coyunturas típicas, si también se trabaja la demanda en promedios multianuales, idénticos a las tres series de la oferta. Sin embargo, ya que la agricultura de secano se contrae tanto en los ciclos secos como en aquellos con exceso de humedad, no sería posible identificar faltantes ni sobrantes de agua sino a través de la evolución de los precios y/o volúmenes de importación de alimentos.

Esta confrontación de demanda y oferta efectiva ilustra además las coyunturas de abundancia o escasez de alimentos, así como las presiones inflacionarias o deflacionarias de los alimentos de origen climático.

Oferta efectiva (neta) y demanda crítica (potencial). Si se presume que una parte de la agricultura de secano trabaja en función de los ciclos de la precipitación y que, por lo tanto, su demanda puede asimilarse en el balance hídrico como parte integral de evapotranspiración, entonces los requerimientos críticos de agua se circunscriben a la demanda de los grandes distritos de riego, concentrados en los cultivos agroindustriales.

Esta demanda de los distritos de riego, adicionada a aquellas para usos domiciliarios, industriales y de otros establecimientos productivos, y denominada aquí ‘demanda crítica’, es el objeto fundamental de este estudio. Conviene advertir que, aunque las demandas típicamente urbanas representan una menor proporción con respecto al consumo agropecuario, obligan a considerar las exigencias, tanto de tratamiento de aguas usadas, como de potabilización.

Se debe indicar además que, aunque algunas industrias intensivas en el uso del agua la toman de fuentes subterráneas y diferentes a los acueductos urbanos, una parte importante de las industrias utiliza agua potable y tratada, suministrada por las empresas de acueducto municipales.

Análisis conceptual. Para aclarar las diversas variables estudiadas en este trabajo, es necesario hacer las siguientes precisiones: La mayor parte de los requerimientos hídricos del sector agrícola, especialmente el de los denominados cultivos de secano, se satisface básicamente con el producto de las precipitaciones; por tanto, se descuenta del balance hídrico dentro de la evapotranspiración, que cubre tanto a la vegetación nativa y los bosques, como a los agroecosistemas.

Otro tipo de demanda de agua, que podría denominarse extractiva, está constituida por los usos que implican sustracción, alteración, desviación o retención temporal del recurso hídrico. Esta demanda incluye, por tanto, la correspondiente a todos los usos humanos y, en consecuencia, a los económicos. En este estudio se consideran todos los usos humanos, domiciliarios y económicos, contabilizados a nivel municipal.

Los distintos usos y demandas extractivas del recurso hídrico, implican tasas de retorno diferenciales, desde el caso extremo de los usos de riego, que pueden considerarse como estrictamente usos consuntivos, hasta los de generación hidroeléctrica o los recreativos, que retornan la totalidad del agua empleada a los cauces, y por tanto, pueden catalogarse como no consuntivos.

Los diferentes usos o demandas, con sus correspondientes tasas de retorno, implican retenciones o almacenamientos temporales, más o menos prolongados, que inciden sobre el ciclo hídrico y sobre las disponibilidades temporales aguas abajo. Dentro de esta situación se encuentran los embalses para acueductos o generación eléctrica.

Los retornos del agua utilizada para algunos propósitos diferentes implican afectaciones de calidad que restringen los usos aguas abajo. Dentro de esta situación se encuentran en particular los vertimientos de los sistemas de alcantarillado y de algunas industrias, cuyas aguas servidas no van por estos conductos, y las provenientes de la minería de aluvión.

Los puntos 3, 4 y 5 se estudian actualmente en el IDEAM con modelos dinámicos cada vez más detallados para perfeccionar los balances de oferta y demanda del recurso hídrico.

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