Familia y Televisión

Maritza López de la Roche

Si, definitivamente entendemos que los verdaderos cambios, estos no inscritos en el papel pero sí en nuestro sentido de la ética, se construyen desde el patio de atrás, desde esta dinámica de lo cotidiano y de lo doméstico, en la cocina y la alcoba, desde las prácticas amorosas, en la banalidad y trivialidad de nuestras vidas, en fin en estos espacios que nunca caracterizaron la historia oficial pero que marcan indeleblemente los inconscientes, las memorias, los sueños y finalmente las acciones de los hombres y de las mujeres.
Sin estas premisas ni siquiera la democracia tendrá su chance en el patio de adelante, en la calle, en el escenario político, religioso o étnico y las mujeres dejarán paulatinamente de creer en ella.

Florence Thomas
Conversación con un hombre ausente
REPENSAR LA FAMILIA

Volver la atención hacia la familia, situándola en el foco de renovadas preocupaciones, tanto sociales como investigativas, es uno de los puntos de partida de este trabajo. Condenada por las izquierdas como reproductora del conservadurismo, y políticamente insignificante, su centralidad como institución clave de transformación sociocultural fué por largo tiempo desestimada.

Sólo a partir de mitad de los 80 empieza a tener un lugar prioritario en las agendas de investigación de las ciencias sociales en Colombia, con excepción de los trabajos pioneros de Virginia Gutiérrez de Pineda |1|.

El deterioro de valores claves de la ética social en Colombia, y la grave situación de violencia cotidiana y política dentro de la cual convivimos, son dos de las razones para pensar en la familia como uno de los núcleos humanos al cual apelar con miras a buscar transformaciones que sentimos necesarias para la sociedad colombiana.

Postulamos esta iniciativa no a nombre de los lugares comunes de preocupación por la violencia como problema que nos pueda alcanzar individualmente, o de la adhesión a «viejos valores» perdidos, sino en la perspectiva de rehacer lazos de socialidad dentro de un país en el que podamos coexistir en condiciones más justas para las mayorías que hoy se sitúan en los índices de pobreza de las ciudades y los campos Leoncio Barrios, investigador venezolano, en su libro Familia y televisión (1993), señala que la educación ha sido considerada como una función básica de la familia y estudiada por varios autores.

Dentro de esta institución se aprenden aspectos esenciales para la vida social.

Los rituales en torno a actividades cotidianas como comer o hábitos de aseo, los estilos de comunicación, la organización del tiempo o el espacio, las maneras como se toman las decisiones, el comportamiento según el sexo y la edad, la expresión de los sentimientos, una variedad de habilidades y conocimientos, y los diferentes roles que se deben cumplir socialmente |2|.

En oposición a lo anterior, Barrios registra la discusión en torno al desplazamiento que ha afectado a la familia en tanto otras agencias sociales han sustituído en una proporción significativa sus funciones como socializadora. Guillermo Orozco (1992) y María Teresa Quiroz (1993) también han analizado este proceso.

Aunque reconocemos que instituciones distintas a la familia están cumpliendo funciones educativas tradicionalmente asignadas a ella, como la atención a los bebés en guarderías, el desarrollo de competencias intelectuales y físicas por la escuela, el ejercicio de la autoridad y el control por el Estado, la información y la diversión a cargo de los medios de comunicación masiva, no podemos desestimar el potencial educativo de la familia, sujeto por supuesto a relaciones con otras agencias sociales, las cuales cumplen así mismo funciones socializadoras.

Un libro pionero en América Latina sobre este debate, Televisión-Padres-Hijos, escrito por Valerio Fuenzalida y publicado en Santiago de Chile en 1984 |3|, tenía como tema central la necesidad de que la familia asumiera más conscientemente su papel de orientadora de las relaciones entre los niños y adolescentes, y la televisión.

Reconocer el debilitamiento de la familia como socializadora, o la sustitución en mayor o menor grado de sus funciones educativas por otras instituciones no invalida tomar como objeto de análisis e intervención las prácticas del grupo familiar en tanto propiciador de aprendizajes.

En Colombia, la Nueva Ley General de Educación fortalece la capacidad de la familia de ser parte activa y reconocida de la «Comunidad Educativa» de cada colegio y escuela y, en consecuencia, asumir de modo explícito y decidido el «construir» y poner en práctica las formas de educación que juzgue más apropiadas a sus criterios y necesidades.

Es necesario precisar ahora que la categoría de «familia» se utiliza aquí no en referencia a la familia nuclear convencional, que quizá habite hoy sólo el comercial publicitario; sino para designar una gama variada de opciones de familia, u hogares de formas complejas, que son los que pueblan la geografía contemporánea.|4|

El investigador británico Roger Silverstone, en su libro Television and Everyday Life (1994) reflexiona sobre «el hogar»; como noción central en la vivencia del sujeto con temporáneo.

A pesar de que se ha hablado sobre el hombre moderno como un ser sin hogar; y que la falta de apego al hogar se haya extendido ampliamente, cita él a Edward Relph para explicar que entre el desapego y el apego completo; hay más estadios de asociación con los lugares que representan el hogar, los cuales deben ser considerados.

La argumentación de Silverstone plantea que «familia», «hogar», «casa», «lo doméstico»; son espacios fundamentales de la existencia del hombre, pues suministran no sólo el contexto para toda actividad humana; sino también la seguridad y la identidad a los individuos o a los grupos.

Cotidianamente nos esforzamos por proteger el hogar ante un mundo de creciente desarraigo, explica. Se refiere al potencial del hogar como definitorio del yo, y como un ambiente simbólico indispensable.|5|

Las anteriores consideraciones fortalecen la idea de que es deseable gestar proyectos de investigación y de intervención; que aborden la familia y el hogar como su objeto.

Por supuesto, como explica el mismo Silverstone, sin reificarla como la unidad social necesaria. |6|

La convergencia dentro de la cual aspiramos a desarrollar nuestro trabajo; o sea el cruce de los procesos comunicativos con las propuestas en el campo de la educación; requiere dirigir la atención hacia la familia como grupo social al que prioritariamente debemos involucrar en las iniciativas; que se orienten hacia el aprovechamiento de la prensa, la radio, la televisión y el cine a favor tanto de discursos críticos; como de intervención de los ciudadanos en las decisiones que les conciernen sobre los distintos sistemas de comunicación de los cuales somos destinatarios.

Compartimos la aspiración de Martin Barker y Anne Beezer, sobre entender el lugar de la familia dentro de un marco social más amplio; que vincule el ámbito privado a las preocupaciones por lo público, y proponemos repensar la familia -en palabras de Beatriz Sarlo- como una “zona de reconstrucción de tejido social hoy”|7|.

La familia: Lugar central en la investigación sobre recepción

La investigación contemporánea sobre procesos de recepción de medios aborda la familia como un ámbito clave a ser explorado. David Morley (1992) postula la necesidad de un enfoque holístico, que se desplace desde la «decodificación» del texto, hasta el contexto de la televidencia.

Es decir, que comprenda el cómo los televidentes interpretan o le dan sentido a los materiales que ven; pero también las relaciones sociales dentro de las cuales la recepción tiene lugar.

Establece como propósito investigativo la comprensión del proceso de ver televisión (la actividad en sí misma); y no sólo la comprensión de respuestas particulares a tipos específicos de programación. Así, propone a la familia/el hogar como unidad básica de consumo de TV, y no al sujeto-televidente. |8|

El trabajo Natural Audiences: Qualitative Research of Media Uses and Effects, editado por T.R. Lindlof en 1987, es un clásico sobre la investigación cualitativa de procesos de recepción de medios en los Estados Unidos.

Un conjunto de los textos reunidos, ejemplo de los desarrollos conceptuales y empíricos, se dedica a las relaciones entre familia y TV; se fundamenta en el principio de que los patrones de ver televisión están articulados a las actitudes de la familia hacia este medio, así como también a otros valores familiares más generales.

Algunas de las investigaciones presentadas se organizan alrededor de cómo los factores de tiempo y espacio; son centrales en la definición de relaciones con la televisión y de la comunicación interpersonal en la familia. |9|


Referencias

|1| J.Martín Barbero (1996 a) registra algunos de los trabajos publicados a partir de los 80: A. Camacho, (Comp), La Colombia de hoy: sociología y sociedad,Bogotá: Cidse/Cerec,1986 «Democracia, familia y mujer», en N. Segura (Comp.) Colombia, democracia y sociedad, Bogotá: Fescol, 1988; Así mismo cita el seminario-taller sobre familia realizado por la Asociación de Antropólogos egresados de la Universidad de Antioquia en 1989, y a sus correspondientes memorias, publicadas con el título de Familia y cambio en Colombia.

Adicionalmente, señalamos que la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia organizó, en 1994, el simposio «Caracterización, crisis y transformaciones de la familia en Colombia, y la publicación de las memorias se hizo en el 96. Podemos registrar también, en 1997, la realización en Cartagena de la IV Conferencia Iberoamericana de Familia, organizada por la Red Iberoamericana de Trabajo con las Familias, la Universidad Externado de Colombia,el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, y la Red de Centros de Investigación e Invetigadores en Familia.

|2| Las referencias que aparecen aquí son citadas por Barrios en su libro Familia y Televisión, Caracas: Monte Avila, 1992. Barrios nombra a los siguientes autores como los que han abordado las funciones educativas de la familia: Parsons, 1955; Linton, 1959; Ariés, 1973; Cremin, 1973; Shorter, 1977. Complementariamente, señala a Bott, Cremin, Bronfenbrenner y Leichter como los teóricos que reivindican el poder educativo de la familia a pesar de la participación de otras instituciones en este proceso. Entre los voceros de la tesis sobre la pérdida de centralidad de la familia en su papel educati vo cita a Linton, Murdock, Merton y Horkheimer.

|3|. FUENZALIDA, Valerio, Televisión-padres-hijos, Santiago de Chile: Ediciones Paulinas, 1984. Esta publicación hizo parte del trabajo con diferentes sectores de audiencia, desarrollado por el grupo CENECA.

|4|. Ana Rico de Alonso utiliza la siguiente tipología: pareja sin hijos, familia nuclear completa, núcleo conyugal incompleto por muerte o separación de uno de los cónyuges, familia extendida, familia recompuesta. Ligia Echeverry Angel se refiere a «la coexistencia de una diversidad de tipologías, correspondientes unas, a la tradición cultural de las diversas regiones y etnias, y otras, a modalidades de ajuste a los contextos urbanos o rurales y/o a las condiciones socioeconómicas de los distintos estratos sociales». Los textos correspondientes aparecen en Simposio caracterización, crisis y transnes de la familia en Colombia. Memorias,Santafé de Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, 1996.

También es pertinente señalar aquí que el magazín dominical infantil Los monos, de El Espectador, presentó , el 29 de Septiembre de 1996 (n 302), un artículo de dos páginas sobre «diversas especies de familias»: de «padres solteros», «familias adoptivas», «familias interraciales», «familias extendidas», entre otras. Aunque las categorías son laxas, no equivalentes, y presentaban una serie incompleta, es importante el hecho de que esta publicación, dirigida a niños, haya dado cuenta del fenómeno a sus pequeños lectores.

|5|. Relph, Edward, Place and Placelessness, Londres: Pion, 1976. Citado por Silverstone, Roger, Televisión y vida cotidiana, Buenos Aires: Amorrortu, 1996. (Edición original: Television and Everyday Life, Routledge, London, 1994).

|6|.Silverstone, Roger, Op. cit.

|7|. Barker, Martin y Beezer, Anne (Eds), Introducción a los estudios culturales, Bosch, Barcelona, 1994. (Edición original: Reading into cultural studies, Routledge, London, 1994). La intervención de B. Sarlo tuvo lugar durante el Coloquio “Teorías de la cultura y estudios de comunicación en Ámérica Latina” convocado por el Centro de Estudios Sociales de la Universidad Nacional, en Santafé de Bogotá, julio de 1997.

|8|. Morley, David, Family Television. Cultural Power and Domestic Leisure, 1993.Edición original: 1986. Del mismo autor: Televisión, audiencias y estudios culturales, Buenos Aires: Amorrortu, 1996. (Edición original: Television, Audiences and Cultural Studies, Routledge, London, 1992.

|9|. LINDLOF, Thomas R., (ed.), Natural Audiences, New Jersey: Ablex, 1987.

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