¿Cómo Lograr Ser más Paciente?

Ser Más Paciente

La paciencia es una habilidad muy importante para nuestra vida, de hecho, es una competencia que nos permite mejorar nuestra inteligencia emocional. Pero, ser más paciente no es una tarea tan fácil, aunque tampoco es imposible de lograr.

Y es que, ser más pacientes nos ayudará en todos los campos de la vida, ya sea en lo personal, laboral o académico; así como también en cualquier etapa, durante la infancia, adolescencia y la adultez; y en todos los roles que podamos llegar a desempeñar, por ejemplo, como hijos, padres, trabajadores, docentes, cuidadores, estudiantes, etc.

Diariamente nos vamos a encontrar con obstáculos en las diferentes actividades que realicemos, y la paciencia junto con la habilidad para controlar la frustración; resultan ser dos competencias indispensables, no solo para lograr superar el obstáculo, sino para reducir el estrés en nuestra vida. (Ver También: Técnicas para Controlar la Frustración)

En términos generales, la paciencia se puede definir como la capacidad o habilidad de una persona para esperar, para tolerar lo incierto; para afrontar la espera de la mejor manera posible, o para sobrellevar algo que no nos gusta de la mejor manera posible sin llegar a perder la calma.

Y es que la paciencia se requiere en todos los campos de la vida y en miles de situaciones diarias; por ejemplo, la paciencia de unos padres para que sus hijos obedezcan; o la paciencia de un maestro hasta que sus estudiantes presten atención, incluso la paciencia de un niño hasta que sus padres le presten atención; también la paciencia de un trabajador con su compañero de trabajo cuando no hace las cosas correctamente, o la paciencia de un conductor con los peatones, motos y bicicletas imprudentes, etc.

Consejos y Técnicas para Ser más Paciente

Como ya lo vimos, ser más paciente es una habilidad que debemos, indiscutiblemente, trabajar, desarrollar y fortalecer. El primer paso es ser conscientes de que debemos tener más paciencia con todas las circunstancias que ocurren a nuestro alrededor y que no podemos controlar; por ejemplo, no podemos controlar al que pita cuando el semáforo apenas está cambiando, no podemos controlar el tiempo de los demás ni su estado de ánimo, etc.

¿Por Qué Pierdes la Paciencia?

Analiza qué situaciones son las que provocan que pierdas la paciencia fácilmente, es el primer paso para saber cómo actuar de ahora en adelante. Porque una vez eres consciente del “problema” es más fácil enfocar tus esfuerzos para resolverlo.

Por ejemplo, si pierdes la paciencia fácilmente cuando tu hijo no entiende lo que le pides o no hace caso, la próxima vez ensaya usando otras palabras; o explicando el por qué le estás pidiendo eso, de esa manera tu hijo entenderá mejor.

Es decir, la clave es que te anticipes, si ya sabes, por ejemplo, que en el banco hay mucha fila y es demorado, puedes buscar opciones; como ir en otra hora o llevar algún pasatiempo para hacer de la espera un rato más amable.

Si las cosas o situaciones que te hacen perder la paciencia están fuera de tu control, utiliza la respiración como medio de relajación; y trabaja en ser más consciente de que hay cosas que no son tan importantes y no merecen tanta trascendencia. O sea, ¿qué alguien llegue tarde, realmente merece que te estreses, te amargues el día o incluso de enfermes por cuenta del estrés?

Por ejemplo, si hoy de camino al trabajo un auto te cerró, eso está fuera de tu control, pero es tu decisión si permites que eso afecte el resto de tu día; o lo sueltas, lo dejas ir y continuas con tu día, sin estrés, sin amarguras, sin resentimientos. (Ver También: Habilidades para la Resolución de Conflictos)

Trabaja la Empatía

Es indispensable para lograr ser más paciente, y es que la empatía es una competencia que nos ayuda a ponerlos en el lugar de los otros; esto es muy útil en todas las relaciones interpersonales. Cuando somos más empáticos, escuchamos primero a la otra persona, entendemos sus sentimientos y opiniones, y después si emitimos nuestro pensamiento.

Por ejemplo, tenemos una cita y la otra persona llega tarde, cuando somos empáticos, primero escuchamos las explicaciones de la otra persona; antes de emitir algún juicio o iniciar un conflicto. Incluso, si sus explicaciones no nos convencen o sabemos que es mentira, también podemos usar un lenguaje empático para no escalar la situación.

Ya depende de ti si pasas la página y disfrutan de la cita, es decir, eres una persona más paciente; o si prefieres continuar en medio del estrés y la negatividad que produjo la situación.

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Autor: Agustín Guevara

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