Etapa Moderna: Surgimiento de la Enfermería

El proyecto Nightingale surge a mitad del siglo XIX en una Europa conmocionada por las conquistas obtenidas por la Revolución francesa (17891799) y los cambios dados por la Revolución industrial en Inglaterra (17601840). Ambos hechos consolidaron la separación de la Iglesia Católica del Estado y una pérdida de poder considerable de la primera; además de la consolidación del capitalismo como modo económico de producción reinante.

Durante esta época, en la Inglaterra victoriana, la Revolución Industrial causaba un panorama desalentador en materia sanitaria. La migración de campesinos a las ciudades para emplearse en las grandes fábricas y las pésimas condiciones de vida de la naciente clase obrera fueron las fuentes del nacimiento del movimiento de la “Medicina social” y de la consolidación de la Epidemiología como disciplina.(2,3).

Lo anterior se produce al pasar la salud de la población a ser un problema del Estado y no de la Iglesia. Todo esto trajo consigo la consolidación del hospital como sitio de atención de los enfermos, el desarrollo de los primeros estudios en el área de la salud y la legislación del Estado sobre el funcionamiento de los hospitales y de las acciones sanitarias. Adicionado a esto, el desarrollo de diferentes contiendas bélicas europeas marca el nacimiento de la Enfermería como disciplina.

Florence Nightingale fue una mujer de esta época que supo interpretar la coyuntura socioeconómica de su época, prever el futuro y utilizar hábilmente su posición social y sus relaciones políticas, a partir de lo cual, planteó la necesidad de contar con un personal entrenado para el cuidado de los enfermos, inicialmente en los tiempos de guerra, pero extensible a los de paz. Así, desarrolló un proyecto muy completo para el nacimiento de la Enfermería como disciplina.

El proyecto Nightingale, tuvo dos principios básicos: la necesidad vital de contar con un personal entrenado para brindar un cuidado adecuado a los enfermos y la regulación social del ejercicio de este personal.(3,4) Para ello, después de la experiencia de la Guerra de Crimea, fundó en 1857 la escuela preparatoria para enfermeras y recibió las primeras aprendices en 1860. Las características de la formación que proponía Nightingale y que implementó fueron las siguientes:(3,5)

• El tiempo de formación era de un año, la cual se realizaba bajo la metodología de “aprender haciendo” en el hospital. Vivir y servir en el hospital las convertían en trabajadoras del hospital y por lo cual siempre se encontraban disponibles.
• Un modelo de entrenamiento similar al utilizado por los médicos.
• Para el ingreso, las mujeres debían tener un certificado de buena conducta y mantenerla durante toda la formación.
• Se debía velar por la moralidad y la disciplina de las aprendices. El comportamiento se privilegiaba sobre los conocimientos y habilidades técnicas.
• Posterior a la formación y a los exámenes, las graduadas recibirían un registro del hospital como “enfermeras certificadas” y podrían trabajar en éste durante un año, por el que se le pagaría una “bonificación”.

Las características de las primeras enfermeras que se formaron en el Proyecto Nightingale no eran muy diferentes a las antecesoras, las auxiliares de los médicos. Provenían de estrato humilde, pues en las clases altas las mujeres no trabajaban y el cuidado de los enfermos no suponía un reconocimiento social. Estaban muy marcadas por la moral cristiana impregnada en la sociedad de esta época y por la filiación y formación protestante de Nightingale; además de que prevalecía la buena conducta sobre el conocimiento y las habilidades técnicas que desarrollaran. Además, ser formada exigía de alguna manera, la negación de la mujer de la maternidad y la familia pues para la formación y el trabajo posterior, debían abandonar su hogar y vivir en el hospital.

A Nightingale se le debe el mérito de la definición inicial del objeto de la Enfermería: el cuidado del enfermo y de su entorno; separándolo del quehacer médico: la curación. El reconocimiento social del enfermo como sujeto de cuidado(3,6) y el establecer las diferencias de la disciplina de los trabajos de los asistentes domésticos y de las tradicionales “enfermeras prácticas(4,7) son otros de sus aportes. Además, demostró científicamente la influencia negativa del entorno inadecuado sobre la salud de los pacientes; rescatando los hábitos higiénicos como parte del cuidado. También, mediante la investigación propuso esquemas para la administración y organización de los servicios hospitalarios por parte de la enfermera.

Sin embargo, el Proyecto Nightingale no suponía una emancipación de la mujer del poder del hombre. Basada en la necesidad de una férrea disciplina, herencia de la disciplina militar aprendida, y en la moral cristiana, la mujer enfermera cumplía una función, que aunque con unos conocimientos propios de la naciente disciplina, seguía a la sombra del médico. Esto, afianzó aún más la división social del trabajo de la enfermera y el médico.

Algo importante de resaltar en Nightingale fue el establecimiento de jerarquías del trabajo de la Enfermería.(5,8) Así, se crearon dos grupos: el de la enfermera de origen proletario que estaba dedicada al cuidado directo del paciente y las señoras enfermeras, de origen burgués, las cuales realizaban las actividades de supervisión y administración en los hospitales. Este elemento, junto con la negativa de Nightingale de que se estableciera el Registro Estatal(6,9) para las enfermeras, lo cual supondría el alcance de un estatus, la mejora de la vida y el reconocimiento social de ésta, que no era necesario el reconocimiento social de la disciplina y de la mujer; al igual que los derechos de la clase trabajadora, se podría explicar por su alta posición en la sociedad inglesa y como forma de responder a los intereses de su clase.

El proyecto Nightingale tenía varias limitaciones, sobre todo relacionadas con el papel y el reconocimiento social de la mujer, y por tanto, de la naciente Enfermería. Sin embargo, fue otra mujer la que luchó por aportar a la profesión, no el objeto, sino este reconocimiento social que era indispensable.

Ethel Bedford Fenwick, una mujer de clase alta y de visión idealista, vivió en la misma época que Nightingale. Ella, al observar las malas condiciones de vida de las enfermeras y el bajo reconocimiento social de este trabajo; planteó la necesidad de establecer estándares para la formación y el trabajo de la enfermera. Su proyecto se estructuró en lo siguiente:(9,10)

• La formación de la enfermera debía ser de dos a tres años y estar estandarizado.
• Se debía regularizar el trabajo de la enfermera en cuanto a la reducción de horas de trabajos, un mejor pago y los días de descanso.
• Las mujeres que aspiraban a ser entrenadas debían poseer un cierto nivel de educación y no basarse en las actitudes morales.
• Las enfermeras que se graduaran debían contar con un Registro Estatal que las reconociera como profesionales.

Lo anterior no fue fácil de alcanzar, pues puso en juego los intereses de los médicos e instituciones de salud de continuar con el sometimiento y la explotación al que tenían sometido al personal enfermero. Sin embargo, para lograr el Registro Estatal,(6,11) Fenwick demostró con estudios epidemiológicos las malas condiciones del personal enfermero y cómo ello influía en la prestación de los cuidados; se unió a los grupos feministas que luchaban por la igualdad de la mujer y fundó en 1887 la primera asociación de enfermeras, la Asociación de Enfermeras Británicas.

Tuvo a su favor eventos como el inicio de la I Guerra Mundial, los grandes avances científicos y tecnológicos de la medicina de la época, el incremento del número de hospitales y los cambios sociales que permitían a la mujer buscar empleos y la implementación de medidas para la promoción del cuidado de la población proclamadas por el gobierno británico frente al advenimiento de la I guerra mundial. Todos estos hechos aceleraron la necesidad de contar con enfermeras con una mejor formación. Así, en 1919 el Registro Estatal de Enfermería fue aprobado por el Parlamento Inglés.

Sin embargo, a Ethel Fenwick se le acusa de querer dar un componente elitista a la Enfermería, aunque esto ya lo había definido Nightingale. Su lucha por el Registro Estatal, que suponía que las mujeres enfermeras tuvieran que estudiar tres años para obtener el título y poseer un cierto nivel educativo, presumía la exclusión de la disciplina de las clases más humildes.

Pero sin lugar a duda, fue una necesidad histórica que influyó positivamente en el desarrollo de la disciplina. Otro aporte, fue demostrar la necesidad de las asociaciones gremiales para el desarrollo profesional. El Registro Estatal de Enfermería definía la consolidación de la disciplina, a la que Nightingale le definió un objeto propio de conocimientos pero que no significó la valoración social de la profesión de enfermería.

A Modo de Cierre

Sophia Jex Blake

La figura de la mujer cuidadora en la etapa pre moderna fue una fuente importante en la definición del objeto disciplinar enunciado por Florence Nightingale pero también marcó la definición de la disciplina como eminentemente femenina. Las mujeres consagradas como cuidadoras, reafirmaron la división social del trabajo, relegando a la mujer a un bajo reconocimiento social.

A ellas también se les debe la involución del significado del cuidado; reafirmado de otra forma por las mujeres auxiliares de los médicos.Así, la historia de la enfermería ha estado impregnada por el oscurantismo impuesto por la Iglesia Católica, conllevando a la supremacía de la vocación y del buen comportamiento sobre los conocimientos técnicos.

Esto no ha significado otra cosa que la desvalorización del cuidado y de la mujer cuidadora. En la etapa moderna, el surgimiento de la Enfermería continuó fuertemente marcada por la moral cristiana, la sumisión de la mujer y la adición de otro elemento: la disciplina militar con la cual se formó a las primeras aprendices de enfermería.

Florence Nightingale definió el objeto disciplinar de la enfermería, pero la pregunta es, ¿en realidad si estableció las bases de una disciplina, o más bien de un oficio? Sería injusto no reconocer los aportes de esta gran mujer, pero una disciplina, además de su objeto, ¿no necesita asimismo el logro de su reconocimiento social?

Es claro que el desarrollo humano se ha debido en gran medida a la respuesta de las necesidades del hombre y por esto, desde una visión futurista, Ethel Fenwick tomó esta senda: la lucha por el logro del reconocimiento social de la disciplina.

Finalmente, más que asumir que una aportó más que la otra, se podría mirar el quehacer de estas dos mujeres como muy adelantado para la época que les tocó vivir y desde una visión de una labor complementada en pro de la disciplina; respondiendo en conjunto a las necesidades e intereses particulares de su momento histórico.

Agradecimiento

Deseo expresar mi gratitud a la profesora Clara Munar por el apoyo e interés prestado para la elaboración de este artículo.

Referencias Bibliográficas

1. Colliere M. Promover la vida. Madrid: Mc Graw Hill/Interamericana, 1997. p. 6, 9-17
2. Filho DA. Epidemiología sin números. Washington D.C.: OPS, 1992: 4.
3. Castrillón MC. La dimensión social de la Enfermería. Medellín: Universidad de Antioquia, 1997: 3, 7, 13-15,
4. Amaro M. Florence Nightingale, la primera gran teórica de enfermería. Revista cubana de Enfermería 2004: 20 (3): Disponible en:
https://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_a Consultado en Septiembre de 2006.
5. Martins A, Rosangela R. El cuidado en la historia de la Enfermería. En: Rosangela R (editora). Educación en enfermería en América Latina. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2000. p. 19.
6. Griffon DP. Construyendo el edificio. Ethel Fenwick y el Registro Estatal. Traducción libre de Mariana Arguello y Clara Munar. Documento interno Facultad de Enfermería Universidad Nacional de Colombia, 2000: 5,6,11.

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