El País que Imaginan los Niños, parte 2

EL PAIS DE LOS NIÑOS DEL CAMPO
Cuáles son sus fuentes noticiosas

En Zaragoza los niños nombran la televisión, y en segundo término la radio, como los canales que suministran las informaciones que conocen. La radio es mencionada por varios, aunque no con la frecuencia que creíamos iba a ser nombrada como fuente de información central en la vida rural.

Deducimos entonces que la televisión es el canal noticioso al que más se recurre en los hogares, y por lo tanto los niños participan de la información que ella emite. Sin embargo, como ya fué descrito, el sicodrama arrojó pistas sobre el hecho de que los niños a veces deliberadamente son motivados por los adultos a hacer otra actividad (jugar afuera, lavar loza en la cocina), mientras los mayores ven el noticiero.

Y como más adelante se verá, los niños rurales demostraron competencias mucho menores que los urbanos a la hora de estructurar y «emitir» su propia versión de un noticiero, lo cual permite inferir menores competencias respecto de este género. Aparte de la televisión y la radio, la escuela es escasamente mencionada como fuente de conocimiento sobre los sucesos de actualidad del país.

Examinemos el caso de Pueblo Nuevo. Los niños mencionan la televisión y la radio, y esto se analizará en los ejemplos pertinentes a los cuales vamos a referirnos. Sin embargo, en este grupo la percepción intensa de los hechos que los afectan en su propio contexto inmediato aparece mediada fuertemente por el grupo humano del cual hacen parte, no sólo la familia, sino «el pueblo».

Actuarían como una comunidad interpretativa que aquí se revela más nítida que en los casos de los niños urbanos, y también en contraste diferenciador con Zaragoza. Los niños paeces se sienten adscritos a un territorio por más cercano y definible en sus límites, más integrador en su capacidad de poner a los sujetos a compartir significados y preocupaciones.

Conocimientos sobre el país

En Zaragoza todos los niños han ido a Cali y Buenaventura, a excepción de una niña. Unos pocos (2 en cada caso) han estado también en Palmira, Buga, y en Popayán. Fuera de ese «radio de acción» mencionan haber oído hablar de Bogotá, Tuluá, Antioquia, Tolima, Medellín, Chocó y Bucaramanga. Mezclan indistintamente nombres de ciudades y departamentos.

Los niños tienen una visión muy local y reducida del país. Para la mayoría sus referencias geográficas mentales son Buenaventura y Cali. Todos los otros sitios se encuentran en un espacio lejano, externo a su mundo. Una niña no ha salido nunca de Zaragoza. No posee puntos claros de referencia. Registramos este caso porque a lo largo de la investigación hemos ido asociando varios factores que arrojan pistas significativas. Es la misma que -dentro del grupo- es la única que no sabe leer.

Otra de las niñas fantasea, afirmando que ha estado también en Bogotá, Cartagena, Roma, Estados Unidos y Francia, con sus tíos. Ya habíamos anotado como algunos de los niños de estratos populares abiertamente construyen relatos ficticios sobre los lugares que han visitado, quizá para «compensar» los desplazamientos que no han realizado en la vida real.

En el grupo paez tres de las niñas no saben cómo se llama nuestro país. Una de ellas dice que «Pueblo Nuevo», y dos que «Cauca». Lo anterior muestra su reconocimiento sólo de lo inmediato, en cuanto al entorno social y geográfico. Los territorios nombrados van hasta donde alcanza su propia experiencia. Los niños varones no dudaron en afirmar que nuestro país se llama Colombia, que es «muy bonito», «grande», «tiene mucha naturaleza», «mucha tierra», «muchos mares» y «mucha fauna».

A pesar de que 3 niñas no hayan respondido a la pregunta de cómo se llama nuestro país, en el grupo la mayoría dicen conocer ciudades como Popayán y Cali. También mencionan municipios y corregimientos menores, relativamente cercanos al resguardo de Pueblo Nuevo, como Caldono, Silvia, Tunía, Santander de Quilichao, Piendamó, Mondomo, Siberia.

Uno de los niños cuenta que conoce a Pasto. Los niños afirman que durante las vacaciones, aunque la mayoría las pasan en su localidad, unos pocos van a Popayán, o en un caso a Silvia, población del mismo departamento del Cauca. Uno de los niños afirma que se va para Cali porque allá tiene unos primos, y una de las niñas dice que para el Caquetá, pues los abuelos paternos viven en una comunidad paez asentada en ese departamento.

No es claro para nosotros lo que el concepto de «vacaciones» sugiere a los niños paeces. Pero lo asimilamos al receso de la actividad de la escuela.

Sobre hechos que hayan ocurrido en el país, los niños encabezan sus relatos con la alusión a que «los guerrilleros secuestraron 60 soldados». Inmediatamente se sitúan en el nivel de su localidad, para referirse casi exclusivamente a que «la guerrilla se tomó a Siberia y después llegó el ejército», «en Caldono la guerrilla y la policía tumbaron unas casas», «los guerrilleros se llevaron 50 millones de pesos de Caldono».

Mencionan que una de las niñas estaba allá, y también que lo vieron por TV y lo oyeron por radio. Además, «porque la gente del pueblo dice que la guerrilla anda por aquí». Dos tomas guerrilleras sucedieron durante el período de los talleres, y la presencia guerrillera en la zona data de varios años. Es comprensible que ésta sea para los niños una realidad inmediata, y por ello experimentada tan vívidamente.

Los otros escasos hechos que mencionan son las generalidades de que «en Colombia pelean mucho «, «violan mujeres y secuestran niños»; que «venden mucha amapola y mucha marihuana; por ahí en el pueblo traen mucha, y hablan en los noticieros de la televisión». Hay una referencia a la avalancha ocurrida en un pasado relativamente reciente, en una vereda del resguardo: «Un día estaban trabajando y hubo un temblor y se cayeron unas casas».

Personajes y sucesos la televisión

En Zaragoza la totalidad de los niños dicen no conocer el significado de la palabra «Constitución», ni tampoco qué es una «comunidad indígena». Seis de los 10 saben del narcotráfico, y lo definen como «droga», «tráfico», y «algo malo», pero el nombre de Pacho Herrera no es reconocido.

Dos de los niños relacionan el Proceso 8000 con «chistes o muñecos de caucho que pasan por la televisión». Siete no saben de qué se trata. Sólo hay uno muy bien informado, quien casi siempre ha respondido con datos exactos y pertinentes a las preguntas formuladas. Este afirma que «se trata de dinero de narcotraficantes en la campaña del presidente».

La esfera política no es relevante en las construcciones de «país» de estos niños. Tampoco reconocen ni a Valdivieso, ni a Andrés Pastrana, en contraste con Carlos Vives, a quien todos los niños identifican como cantante, afirman haberlo visto por la televisión, y -además- tienen sobre él información adicional.

Seis niños identifican a «Guajira» con «una novela», 3 dicen no saber qué es, y el niño que se ha mostrado tan informado establece que se trata de «un departamento productor de sal y carbón». A Manuel Elkin Patarroyo sólo dos niños lo identifican como descubridor de la vacuna contra la malaria, y dicen que lo conocieron también a través de la TV.

En Pueblo Nuevo, una de las niñas expresa que la constitución «es una cosa que sirve en la comunidad», y que «lo escuchó en el cabildo». Los demás niños del grupo no saben. De Alfonso Valdivieso dos niños dicen que «es un gobernante», y lo mismo afirma uno de ellos sobre Andrés Pastrana.

Dos responden que Pacho Herrera «es uno de Bogotá», y que «en la televisión lo buscan». A la palabra «narcotráfico» 7 de los niños dicen no saber qué es. Uno afirma que se trata de «una palabra del presidente», y 2 de algo que sucede en Medellín, Bogotá y Popayán.

Tres de los niños identifican a Pablo Rey, como «el que trabaja en De pies a cabeza», lo cual indica cierta popularidad del programa en esta comunidad, porque incluso los niños urbanos no han recordado el nombre del actor. Uno de los niños identifica a Inti de la Hoz, y especifica que la ha visto «en la televisión, en Quac”.

Agrega que «parece un señor», aludiendo a su apariencia algo masculina, ya que el actor es un hombre, a pesar de estar metamorfoseado por su disfraz. Esta es una excepción interesante, porque el único caso en el que el programa Quac goza de reconocimiento es en el estrato alto de Cali. Manuel Elkin Patarroyo es reconocido por uno sólo de los niños como el de «las propagandas de vacunas».

Carlos Vives no es tan popular entre los paeces como entre los 7 grupos restantes que este trabajo involucró. Claro que 3 niñas y 3 niños lo recuerdan, y dicen que «canta y toca guitarra», y que lo han visto por televisión y oído por la radio.

Sobre lo que es una «comunidad indígena», consignamos las explicaciones que dieron 5 de los niños de ambos sexos: «es una gente que vive buena y no roba», «es un pueblo donde viven los indígenas», «los que viven en el cabildo y colaboran en el trabajo», «los que recuperan tierras», y «donde viven los indígenas que hablan sólo paez».

Fue clara una diferencia notable entre la percepción que tienen los varones, más expedita y precisa, y el conocimiento de las niñas de su propia identidad étnica y social, más precario.

Están incluídas en las definiciones de los niños paeces elementos indicadores de la consciencia de su identidad, y elementos éticos que valoran la honradez, el trabajo colectivo, la organización como movimiento social y sus luchas por la tierra, y la preservación de su lengua. Fue clara la distinción entre niños y niñas.

En el grupo con el cual trabajamos, los discursos de las niñas evidencian una comprensión vaga de los criterios a los cuales los niños se refirieron.

En contraste con las definiciones enumeradas sobre las comunidades indígenas, el territorio de la Guajira es homologado por los 5 niños varones a «una telenovela», precisando que allí «los indios hablan distinto». Las niñas tienen imágenes más disímiles: una habla de que es «un pueblo», otra que «una casa», y las restantes que «una novela».

Aspectos negativos del país

En Zaragoza casi todas las alusiones se refieren exclusivamente a «la violencia», así nombrada y categorizada en sus distintas versiones: «Que roban niños», «los atracadores», «los violadores», «muchos asesinos y ladrones», «matanzas», y «ese narcotráfico».

Hay una mención acerca de que es negativo «que a Colombia la eliminen del campeonato de fútbol», y otra a que «tiran basura cerca a las casas y no quieren recogerla». En Pueblo Nuevo no les gusta que haya matanzas y que haya tanta violencia. Les preocupa la gente, pero también la naturaleza.

La imagen del país dura y cruel parece provenir de la televisión, como exploraremos en la parte relativa a los noticieros. Posiblemente las referencias escolares tocan otros aspectos de la nación que no son los de la actualidad mediática.

Por otra parte, para hablar del país los niños no lo hacen desde el análisis de su propia experiencia vital, o la parcela del territorio nacional que habitan. Porque no mencionan ejemplos o casos de hechos violentos o conflicto, o condiciones difíciles de existencia (= baja calidad de vida) en su poblado o en el entorno que los rodea. Todas las alusiones son a un «país» en abstracto.

Aspectos positivos del país la televisión

En Zaragoza los rasgos amables de Colombia se pueden sintetizar en 4: Uno, el reconocimiento del «país natural», grande, agradable, con sitios de recreación y parques, «que se puede ir a cualquier parte», que hay una fauna atractiva, y que hay un país donde «uno se puede divertir y se pasa bien en Colombia»; dos, que la gente es buena; tres, la idea de lo urbano deseable, simbolizado en los edificios y las oficinas; y cuatro, la tecnología representada por los equipos de sonido, probablemente asociada al gusto de este grupo étnico por la música.

A pesar de su condición de marginalidad ven el país como un territorio de posibilidades, que sería factible conocer si ellos se desplazan, y donde se pueden tener espacios de gratificación. Se destaca aquí la concepción de este grupo de la cultura afrocolombiana, donde es importante el aspecto lúdico de la vida.

También se produce una manifestación a favor de la confianza en los rasgos positivos de la gente. Tres hablan más en términos de deseos: «Que Colombia gane los partidos», y «que haya paz». También se expresa aquí una noción «asistencialista» que explicaremos en la parte referente a noticieros: «Hay muchos niños y uno les puede ayudar con ropa y juguetes».

Es notoria la facilidad para nombrar los aspectos negativos del país, que parecen tenerlos en la punta de la lengua. Para el caso de los positivos los niños tuvieron que hacer esfuerzos para encontrarlos.

En Pueblo Nuevo los niños muestran dificultad para encontrar qué decir. Y en parte puede ser explicable debido a que «Colombia» es para ellos una abstracción no tan clara, y puede ser que no abarcable desde su percepción. Pero en menor medida quizá, es probable que compartan algo del imaginario negativo generalizado por los medios.

Las valoraciones positivas se refieren a lugares concretos como el Caquetá «porque es muy bonito», o «Cali porque allá casi no llueve». También se filtra el deseo de que «de Colombia me gusta la paz, que hay en unos lugares y en otros no». La niña guambiana explica que de Colombia le gusta Silvia, «porque allá no hay peleas y allá no matan a nadie»; lo cual revela una vez más que el país negativo es pensado como un territorio por fuera del que el sujeto habita.

Los años de luchas indígenas por la recuperación de tierras; y revaloración de su cultura hacen casi inimaginable pensar un territorio de resguardos que haya estado marginado de la guerra, asesinatos de líderes y en no pocos casos de población civil.

Ya dijimos que, al referirse a hechos del país, los niños paeces mayoritariamente nombraron las tomas guerrilleras en su territorio. Pero aún así esta niña guambiana, al igual que lo reportado para los grupos urbanos y el de Zaragoza; es indicadora de una mentalidad infantil que -ante las imágenes de violencia de la pantalla chica noche a noche-; configura su noción de que lo que muestra la TV está en otra parte, no sucede en su entorno.

Cómo le gustaría que fuera Colombia la televisión

En Zaragoza los deseos se pueden agrupar en tres: por una parte, la no existencia de violencia; «Que haya paz y tranquilidad»,»que haya alegría», «sin maldad, sin atracadores ni violadores», «que no haya tantos asesinos», «que dejen de exportar cocaína», «que no haya robos, que no tenga ladrones».

Los niños se refieren a un «antes» donde todo habría sido, en sus palabras, «normal»; y frente a lo cual expresan su esperanza de que «cambien las cosas». Un segundo deseo que plantean es que Colombia «sea bondadosa», «sea buena».

Se nombra la necesidad de que ojalá los colombianos «fuéramos unidos», manifestado esto como un principio para solucionar los problemas. El tercer campo de los deseos es el discurso ecológico, frente al cual manifiestan los niños; «que la fauna se conserve y no se contaminen las ciudades».

Respecto a la violencia parecen hacer una lectura del país vista a través de una oposición dual, que refiere «la bondad» y «la maldad»; a cualidades intrínsecas de los individuos o ciertos grupos humanos; los niños no especulan acerca de las causas de los conflictos que enumeran.

En Pueblo Nuevo expresan expectativas similares a las de los niños urbanos y de Zaragoza, en torno a que haya paz y no violencia. Particular de este grupo es que en los deseos sobre que no sucedan matanzas incluyen a los animales; no sólo a los seres humanos, lo cual revela el sentimiento de integridad entre el indígena y su entorno natural.

También mencionan los deseos por un país donde «no hubiera problemas por la tierra», ni «violación de los derechos humanos», y “que no mataran tanta gente”; lo que demuestra la inserción de estos niños en los hechos y problemas de su comunidad, del mundo de sus padres y abuelos, y por ende la participación desde temprana edad en las luchas por sus reivindicaciones socio-políticas y culturales.

Es clara la apropiación del léxico que se utiliza para socializar los fenómenos que son comunes a las comunidades indígenas contemporáneas en el territorio colombiano.

Mapas

En Zaragoza los niños representaron una figura que no se asemeja al mapa del país. Una de las niñas, la misma que no ha salido nunca de la población y no sabe leer; dibujó como país una imagen de su vereda: dos casitas, árboles, la carretera y varios vehículos. Dos niños se acercaron a la representación del mapa del país, y uno -el «informado»- ubicó en forma correcta algunos departamentos y ciudades.

En Pueblo Nuevo cuatro niñas y 2 niños hicieron un croquis con algunas características del croquis real; en los que sobresalen la península de la Guajira, y la extremidad del Amazonas.

Un niño hizo el continente americano, y ubicó correctamente en el Norte a los E. U. Los dibujos de los varones restantes y de una niña, no se homologan al mapa de Colombia. Tres niños sitúan a Pueblo Nuevo aproximadamente en una posición equivalente a la real.

Los demás lo ubican indistintamente, en un conjunto de países, ciudades, pueblos, veredas, mares y volcanes. Incluyen lugares que conocen, que quisieran conocer, de los que han oído hablar, o donde viven algunos familiares. En algunos casos explicaron el por qué de su ubicación, en otros no.

Varios metieron al Japón; una razón puede ser que figuraba este nombre en los cuestionarios sobre «el mundo». Otra porque varios han explicado que les gustan las artes marciales, asociándolas indistintamente a los japoneses y a los chinos.

Sólo una niña y un niño tienen noción de los 2 mares de las costas colombianas; los demás niños no los ubican. 5 niños tienen nociones de los puntos cardinales, y 4 incluyen los países limítrofes con Colombia. Dicen que estos datos los han aprendido en la clase de sociales de la escuela. 3 niños incluyen a Bogotá, pero ninguno especifica que es la capital del país.

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