Alejandro Magno ¿Víctima del Virus del Nilo Occidental?

Atenas, Aristóteles, Alejandro

Alejandro Magno murió a finales de una primavera en el área urbana y semi-tropical del Bagdad de nuestros días. Se han ofrecido diferentes explicaciones sobre la causa de su muerte, incluidos el envenenamiento, enfermedades entéricas y parasitarias, influenza y poliomielitis. El doctor Phillip A. Mackowiack –en un libro de su autoría- asume que Alejandro murió en Babilonia, después de una enfermedad que duró dos semanas, con síntomas de fiebre y signos sugestivos de una encefalitis.

Presume el autor que las enfermedades que actualmente afligen a Irak de manera endémica estaban también presentes en la Mesopotamia antigua. El pensamiento académico actual ha sido ingenioso y también riguroso, si se tiene en cuenta lo escaso de la información. Sin embargo, los diagnósticos más antiguos no incluyeron la Encefalitis del Nilo Occidental. Las consideraciones previas omitieron un hecho cuidadosamente informado por Plutarco, el que pudo haber sido considerado irrelevante antes del año 1999: La conducta errática y las muertes observadas en numerosos cuervos en las afueras de las murallas de Babilonia.

Esta observación es una pista importante, pues si se hubiese incluido dentro del cuadro de la enfermedad de Alejandro, un diagnóstico alterno podría haber sido la encefalitis del Nilo asociada con parálisis flácida. Es posible que en siglo III AC esta enfermedad hubiese llegado por primera vez a la Mesopotamia, matando pájaros aborígenes y ocasionales humanos y causando sólo síndromes febriles en muchos otros. Posiblemente el virus evolucionó en las centurias subsiguientes, tornándose menos patógeno para los pájaros de la región pero reteniendo su potencial de peligroso patógeno par los humanos.

Por supuesto que esto es especulativo, pero no olvidemos que en 1999, un experimento natural ocurrió cuando una cepa epizoótica se introdujo en los Estados Unidos, fenómeno que pudo haber sido similar a lo que ocurrió en Babilonia hace muchos siglos. Sabemos que las muertes inexplicadas de pájaros pueden presagiar casos humanos de esta enfermedad. En el año 323 AC, un hecho similar pudo haber sido considerado un augurio de la muerte de Alejandro El Grande. En ese caso, los oráculos pudieran haber tenido razón.

Marr JS, Calisher CH. Alexander the Great and West Nile virus encephalitis. Emerg Infect Dis 2003 https://www.cdc.gov/ncidod/EID/vol9no12/03-0288.htm
Mackowiak PA. Post Mortem: Solving History’s Great Medical Mysteries

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