Las Leyes de los Pobres

El término leyes de los pobres (poor laws) hace referencia a toda una serie de normas y prácticas. Conjuntamente, formaban un sistema de ayuda legal a los pobres ingleses financiado con impuestos. Estas normas establecían colectivos a los que se dirigían ayudas, tipo de subsidios y su financiación, y la forma de gestionar todo el sistema.

Aunque a lo largo del período durante el que estuvieron vigentes las leyes de pobres se produjeron algunos cambios en sus características esenciales. Puede decirse que sus principios inspiradores estuvieron presentes en la legislación inglesa hasta prácticamente la segunda mitad del siglo XX.

En este capítulo se analizan las consideraciones de los economistas clásicos entorno a este tema. La mayoría de ellos se refirieron en algún momento a las leyes de pobres y estuvieron, normalmente, en contra del sistema establecido.

Historia de la Leyes de los Pobres

El capítulo trata, en primer lugar, de situar históricamente el problema. Así de señalar las principales características del sistema inglés de ayuda legal a los pobres así como las modificaciones más significativas que tuvieron lugar en dicho sistema entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera mitad del XIX.

En segundo lugar, se exponen los argumentos que respecto a este tema presentaron Smith, Malthus y Ricardo. Posteriormente se presentan las consideraciones de Nassau William Senior, que fue el economista clásico que más detalladamente analizó los efectos desfavorables de las leyes de pobres.

El capítulo sigue con la exposición de las opiniones de J. R. McCulloch el cual defendió decididamente un sistema legal de ayuda a los trabajadores sin medios en los períodos de mayor adversidad económica.

Se termina el capítulo con una reflexión final. Pone de manifiesto cómo la mayoría de los argumentos expuestos por los economistas clásicos sobre las leyes de pobres reaparecen en los debates actuales sobre la reforma de las prestaciones por desempleo, de las pensiones y, en general, de cualquier esquema redistributivo.

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1. Introducción histórica de las Leyes de los Pobres

Las leyes de pobres de Inglaterra derivan de las normas y prácticas con las que desde la primera mitad del siglo XVI se había intentado suprimir el vagabundeo. El sistema de caridad institucionalizada que surge en estos momentos proporciona ayudas a los pobres pero les prohibe mendigar fuera de sus parroquias de origen: los mendigos quedaban confinados dentro de áreas específicas y el salirse de las mismas estaba fuertemente penalizado.

Todas estas normas fueron recopiladas en el reinado de Isabel I y dieron origen a la primera ley oficial de pobres conocida como Ley de Isabel del año 1601. Esta ley estableció los principios de un sistema nacional de ayuda legal y obligatoria a los pobres y constituyó la base de lo que más tarde se conocería como antigua ley de pobres.109

Antiguo Sistema de Ayuda a Pobres

El sistema de ayuda legal a los pobres que se instituyó en ese momento se caracterizaba por los siguientes elementos:

(a) la parroquia era la unidad básica de aplicación

(b) las ayudas se financiaban fundamentalmente a través de impuestos sobre las propiedades locales

(c) la gestión corría a cargo de funcionarios nombrados por los jueces locales

(d) las ayudas variaban dependiendo del tipo de pobre: limosnas y asilos para los pobres incapacitados (ancianos y enfermos), aprendizaje de oficios para los niños, trabajo para los pobres capacitados, y castigo o prisión para los que podían y no querían trabajar.

Las sucesivas leyes de pobres que se fueron promulgando a partir de la Ley de Isabel se complementaron con las llamadas leyes de asentamiento. Estas leyes impedían que un recién llegado a una parroquia pudiera establecerse irregularmente en ella y se convirtiera en una carga económica adicional para los habitantes de la misma.

Aunque el principio del asentamiento no era nuevo, fue la Ley de Asentamiento de 1662 la que estableció una definición precisa y uniforme de asentamiento. Las disposiciones sobre el asentamiento fueron a menudo ignoradas, eludidas y modificadas por leyes posteriores, pero los requisitos para el asentamiento y las restricciones a la movilidad de los pobres continuaron existiendo y se convirtieron en una característica esencial de la antigua ley de pobres.

Una de las modificaciones más importantes de las leyes de pobres inglesas se produjo con la aprobación de la Ley de Gilbert de 1782. Esta ley introdujo el principio de ayuda exterior para los pobres capacitados, es decir, subsidios a los desempleados con cargo a impuestos locales. Con anterioridad a esa ley la ayuda sólo se facilitaba a través de la residencia en un asilo.

Antigua Ley de Pobres – Acuerdos de Speenhamland

La última innovación substancial en lo que se considera antigua ley de pobres inglesa se produjo en el año 1795. La mala cosecha de ese año en Inglaterra así como las penalidades producidas a consecuencia de las guerras napoleónicas llevaron a que se aumentara ampliamente la ayuda a los pobres y se instituyeran nuevos tipos de subsidios. El más novedoso fue el que se fijó en los Acuerdos de Speenhamland.

Los jueces del condado de Berkshire, reunidos en Speenhamland, establecieron un subsidio para los trabajadores cuyos ingresos estuvieran por debajo de un nivel dado, determinado por el precio del pan y el número de miembros de su familia. Este subsidio se extendió rápidamente a otros condados, fundamentalmente del sur Inglaterra, de forma que puede decirse que se institucionalizó una nueva categoría de pobres: la de los trabajadores que a pesar de tener un empleo no ganaban un salario suficiente para mantener a su familia.

La revolución industrial, el crecimiento de la población y las frecuentes crisis económicas del primer tercio del siglo XIX, dieron lugar a un gran aumento en la mendicidad. Esto incrementó grandemente los costes del sistema de ayuda legal vigente.110

Se daba además la circunstancia de que este sistema creaba grandes desigualdades entre unas zonas y otras. Las zonas industriales solían atraer mano de obra campesina durante las épocas de expansión.

Pero cuando surgía una crisis y la actividad económica se reducía los desempleados de origen inmigrante no podían obtener ayuda en las ciudades industriales y tenían que volver a sus lugares de partida, donde no siempre eran bien acogidos. El sistema era pues claramente ventajoso para las zonas industriales en expansión en relación con las zonas agrícolas tradicionales.

Modificación a la Antigua Ley de Pobres

Todo esto hizo surgir un debate en torno a la conveniencia de modificar la antigua ley de pobres. Este debate se desarrolló tanto en el Parlamento como en la prensa inglesa durante las tres primeras décadas del siglo XIX.

Los economistas clásicos se mostraron, en general, críticos con el sistema de ayuda legal establecido. El capítulo 5 del Ensayo de Malthus puede considerarse un ataque continuado a dicho sistema. Ricardo se refirió a la “perniciosa tendencia de las leyes de pobres” en el capítulo que dedicó a los salarios en sus Principios.

Ley de los Pobres de 1834 111

Pero el economista clásico que analizó con más detalle la cuestión de las leyes de los pobres fue Nassau William Senior. De hecho, él formó parte, junto con Edwin Chadwick, de la comisión parlamentaria que investigó el problema en 1832. Senior también desempeñó un papel decisivo en la redacción del Informe de la Ley de los Pobres de 1834 111 que acabó convirtiéndose ese mismo año en la Ley de Enmienda a la Ley de Pobres (o nueva ley de pobres).

La nueva ley de pobres transformó de manera importante el sistema de ayuda legal vigente hasta entonces. Lo hizo fundamentalmente a través de dos medidas: la primera, la suspensión de la ayuda exterior a los necesitados y su sustitución por un sistema de casas de trabajo (workhouses) donde se ofrecía ayuda a cambio de la realización de algún trabajo, aunque en condiciones más desagradables que las existentes en cualquier empleo; la segunda, el traspaso de la gestión del sistema de ayuda desde las autoridades locales a un órgano central de nivel nacional creado al efecto.

Para finalizar estos breves apuntes históricos puede señalarse que Inglaterra se convirtió durante la época de los economistas clásicos en la vanguardia de la política económica y social de ayuda a los pobres.

Los debates del Parlamento y de la prensa británica, y el Informe de 1834 (junto con los informes preliminares y las investigaciones estadísticas) fueron citados y analizados en otros países. Por lo que se refiere a las leyes de pobres inglesas, a pesar de lo mucho que fueron criticadas, enmendadas o complementadas, el principio inspirador continuó existiendo. La vigencia de estas leyes se prolongó hasta que fueron reemplazadas por el Estado del Bienestar después de la segunda Guerra Mundial.

2. Smith, Malthus y Ricardo

La crítica de Adam Smith a la antigua ley de pobres se centró en el aspecto relacionado con las restricciones a la movilidad de los pobres. Smith atacó directamente las leyes de asentamiento de su época.

Además de violar la libertad de los pobres estas leyes constituían un obstáculo para la competencia y para la libre movilidad del trabajo.112 Smith no relacionó de forma explícita esta crítica a las leyes de asentamiento con el otorgamiento de ayuda a los pobres.113

Sin embargo, podría decirse que Smith aceptó, en el contexto de la distinción entre trabajo productivo e improductivo, que los pobres ociosos, por ser improductivos, absorben recursos a través de la ayuda legal y, por lo tanto, reducen los fondos destinados al mantenimiento del trabajo productivo.

Esto hace que se reduzca la tasa de acumulación del capital y se retrase el progreso económico.114

Fue Malthus quien planteó un ataque frontal a las leyes de pobres de su tiempo. Además de oponerse a las leyes de asentamiento por restringir la movilidad del trabajo. Malthus arremetió firmemente contra las leyes de pobres en general y contra el sistema de Speenhamland, en particular.

En el capítulo 5 de la primera edición de su Ensayo Malthus desarrolla todos los argumentos que le llevan a proponer la derogación completa, aunque de forma gradual, de las leyes de pobres.

El primero de estos argumentos era que el sistema de ayuda legal a los pobres encarecía las provisiones. La idea era que los subsidios a los pobres conllevan un aumento de la demanda cuya única consecuencia es la subida de los precios.

Malthus

Malthus se expresaba en los siguientes términos. “Supongamos que merced a una suscripción efectuada entre los ricos, los dieciocho peniques diarios que perciben ahora los trabajadores se convirtieran en cinco chelines. Podríamos, quizá, imaginarnos que su vida en estas condiciones sería confortable y que no les faltaría un filete de carne para la cena diaria. Esta conclusión sería, sin embargo, muy falsa.

Los tres chelines y medio añadidos al jornal de cada obrero no aumentarían la cantidad de carne producida en el país y actualmente no hay suficiente carne como para que todo el mundo pueda acceder al reparto. ¿Cuál sería la consecuencia? La competencia entre compradores en el mercado provocaría la rápida subida del precio de la carne,[…] y no se distribuiría la carne en un mayor número de partes que en la actualidad.” 115

Malthus añadió que las posibles consecuencias positivas que el incremento de la demanda pudiera provocar sobre la producción (apuntando así el principio de la demanda efectiva que reflejó posteriormente en los Principios de Economía Política), serían ampliamente contrarrestadas por el aumento de la población provocado por los subsidios.116

Surge así el segundo de los argumentos malthusianos de ataque a las leyes de pobres. De acuerdo con el principio de la población de Malthus los subsidios a las clases trabajadoras no servirían para sacarlas de la miseria. Solamente servirían para incentivar el crecimiento de la población. El salario de subsistencia era de cualquier modo una realidad ineludible, con o sin leyes de pobres. No resultaba pues incoherente el rechazo de las mismas.

En tercer lugar, Malthus esgrimía un argumento muy popular en la época. Los subsidios a los trabajadores, al reducir los incentivos al trabajo, estimulaban también la indolencia además de incentivar el crecimiento de la población. Esto significaba una menor productividad del trabajo.


Bibliografía
    • 109 Sobre estos aspectos históricos puede consultarse Sidney y Beatrice Webb (1927-1929), English Poor Law History, Longmans, Green, Londres (reeditado por Frank and Co., Londres, 1963) y Gertrude Himmelfarb (1988), La idea de la Pobreza. Inglaterra a principios de la era industrial, Fondo de Cultura Económica, México..
    • 110 Durante el período que va desde Waterloo a 1834, se gastó en beneficencia en Inglaterra y Gales aproximadamente el 80% de los ingresos procedentes de los impuestos locales. Véase S. Gordon (1995), Historia y Filosofía de las Ciencias Sociales, Ariel, Barcelona, p. 210.
    • 111 La polémica que se desató estos años en Inglaterra entorno a la ley de pobres llegó al punto de que antes de que apareciera el Informe se publicó un volumen de 400 páginas de Extractos que incluía los informes preliminares de los ayudantes de los comisionados (subcomisionados). Por otro lado, el interés por las recomendaciones del Informe de 1834 se extendió más allá de la promulgación de la Ley de Enmienda a la Ley de Pobres y su influencia puede apreciarse en las discusiones de la Comisión de la Ley de Pobres de 1905. Véase G. Himmelfarb, La idea de la pobreza, op. cit., p.184.
    • 112 Véase nota a pie de página número 54.
    • 113 Esto ha llevado a algunos autores a afirmar que Smith implícitamente aprobaba las leyes de pobres. Véase G. Himmelfarb, La idea de la pobreza, op. cit. pp. 76-77 y V. Villarespe (2000), “Los Economistas Políticos Clásicos: Pobreza y Población. Algunos de sus Teóricos Relevantes”, Problemas del Desarrollo, vol.31, pp. 9-31.
    • 114 Véase el libro 2, capítulo 3 de La Riqueza de las Naciones.
    • 115 Thomas R. Malthus (1798), Primer Ensayo sobre la Población, traducción al castellano de la primera edición en inglés en Alianza Editorial, sexta edición, Madrid, 1984, pp. 90 y 91.
    • 116 Puede señalarse que Malthus debería haber tenido en cuenta, siguiendo su lógica, que los subsidios a los pobres podían ser considerados una medida para paliar la debilidad del gasto y así atenuar las situaciones de plétora, de cuya existencia no dudaba. De hecho se acercó bastante a este razonamiento cuando sostuvo que un aumento de los salarios de los trabajadores improductivos aumentaría el poder de compra y evitaría el estancamiento de la economía.

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