Balanitis en Bebés

Balanitis en Bebés

La balanitis en bebés es la inflamación del glande, es decir, la cabeza del pene, que se puede extender también hasta el tronco afectando el prepucio. Esta inflamación se debe a varios factores como el hongo cándida, que es el más frecuente, bacterias, alérgenos y virus. Se estima que al menos el 35% de los casos se debe a la presencia de cándida y lo sigue la bacteria estreptococo y el estafilococo.

SI bien la balanitis es más frecuente en niños, no se trata de una enfermedad exclusiva en hombres, las mujeres en menor medida también pueden verse afectadas; en este caso se trata del clítoris. Se puede clasificar en tres tipos esta condición: crónica cuando dura más de dos semanas, aguda cuando dura menos de 2 semanas y recurrente. Se estima que la edad más frecuente en bebés y niños en los que se presenta esta enfermedad es entre 2 años y 5 años.

Ver También: Dermatitis de Pañal o Pañalitis.

Todo sobre la Balanitis en Bebés

Síntomas y Causas de la Balanitis

Entre los síntomas principales se destaca el enrojecimiento del pene, mucho dolor y molestias al orinar. En el caso de los bebés, que aún no pueden hablar y decir lo que les duele, se debe estar atento al comportamiento; por ejemplo, un bebé que se lleva su mano con frecuencia al pañal como queriendo rascarse. También es importante que los papás o cuidadores a la hora de cambiar el pañal se percaten del estado de la zona genital; no solo se debe estar atento a una posible pañalitis.

Entre las principales causas de la balanitis en bebés se encuentra la sobreinfección debido a la acumulación de secreciones debajo del prepucio. Cuando el prepucio no se puede retraer, la zona no se puede limpiar bien favoreciendo que, entre el glande y el prepucio, se acumulen gotas de orina. Justamente son estas adherencias en el prepucio las que provocan la infección y por consiguiente la inflamación.

Aunque la anterior es de la causa más común, no es la única. Cuando la infección se da por el hongo cándida es frecuente que el bebé o el niño tomen antibióticos o tengan problemas con su sistema inmune.

En otras ocasiones, el uso de jabones muy irritantes o baños desinfectantes no aptos para la piel del bebé también pueden provocar la aparición de balanitis. En un niño diabético y cuando no se controla adecuadamente la glicemia también puede aparecer esta enfermedad.

Prevención

Una correcta higiene es la mejor manera de prevenir la balanitis en los bebés. Tanto el prepucio como la cabeza del pene deben permanecer siempre limpios y secos. Un buen hábito es cambiar con frecuencia el pañal, incluso si tiene solo orina. Y es que los ambientes húmedos son los ideales para la proliferación de las bacterias.

También es importante enseñarles a los niños a tener buenos hábitos de higiene en su zona genital; por ejemplo, cuando ya están grandes y vayan al baño solo deben aprender a retraerse bien el prepucio para evitar que queden gotas.

Y, aunque no es necesario que se seque con papel higiénico, si lo hace se recomienda revisar bien para que no quede ningún residuo de papel pues también puede provocar una infección. La hora del baño también es importante para prevenir este tipo de enfermedades, los niños deberán aprender que deben retraerse suavemente el prepucio y lavarse muy bien con agua.

Diagnóstico y Tratamiento de la Balanitis

El examen físico es el primer paso para determinar si el bebé tiene balanitis, es posible que el pediatra toma una muestra de la cabeza del pené y se envíe al laboratorio para lograr determinar la causa de la sobreinfección, si es por una infección bacteriana, virus u hongos.

En cuanto al tratamiento lo mejor es recibir asesoría del pediatra, pero básicamente se debe basar en la correcta y profunda higiene del pene del bebé. En la mayoría de los casos, el tratamiento es ambulatorio y tiene mejoría rápida. Lo que sí es cierto, es que el proceso de limpieza puede resultar muy incómodo y doloroso para el bebé.

Dependiendo del tipo de balanitis se recomienda el tratamiento, cuando hay infección por bacterias se recomienda un tratamiento tópico con una crema antibacteriana y dependiendo de la gravedad el uso de antibióticos. Cuando no hay infección se suele recomendar aplicar una crema con cortisona. En los casos en que la balanitis en bebés o niños son muy frecuentes o el prepucio se encuentra muy cerrado, se recomienda la cirugía.

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Autora: Jamy Escobar

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