El Mundo: Ámbito Imaginario de los Niños

Maritza López de la Roch

Michael Jackson es un mutante solitario, pre-cursor de un mestizaje perfecto en tanto que universal, la nueva raza de después de las razas. Los niños actuales no tienen bloqueo respecto a una sociedad mestiza: es su universo y Michael Jackson prefigura lo que ellos imaginan como un futuro ideal.

A lo que hay que añadir que Michael Jackson se ha hecho rehacer la cara, desrizar el pelo, aclarar la piel, en suma, se ha construido minuciosamente: es lo que le convierte en una criatura inocente y pura, en el andrógino artificial de la fábula, que, mejor que Cristo, puede reinar sobre el mundo y reconciliarlo porque es mejor que un niño-dios: un niño-prótesis, un embrión de todas las formas soñadas de mutación que nos liberarían de la raza y del sexo.
Jean Baudrillard

La trasparencia del mal

EL MUNDO ES REDONDO Y TIENE MUCHOS CANTANTES

Suministrándoles una variedad de revistas informativas (Semana, Cambio 16, Alternativa, Muy interesante, Geo Mundo, Summa Internacional); femeninas, (Vanidades), de farándula (Aló, TV y novelas), y ecológicas que mostraban naturaleza y animales; los niños crearon composiciones gráficas hechas con recortes, a través de las cuales ellos debían representar «el mundo», y también escribir algunas ideas breves que acompañaran las fotografías.

En los casos de Zaragoza y Pueblo Nuevo, se les dieron además ilustraciones de niños y familias de la etnias negra e indígena; y también dibujos de paisajes rurales semejantes a su propio habitat |1|.

Los niños paeces estaban como maravillados viendo tantas revistas juntas. Las miraron y remiraron un rato antes de permitirse recortarlas. Mostraron mucho interés y entusiasmo por la actividad. En seguida les fueron entregadas fotocopias a color, fotografías y dibujos de indígenas paeces y guambianos, que les encantaron a los niños.

Manifestaron sorpresa y alegría al reconocerse en estas ilustraciones, y expresaron frases de identificación como «Mi papá es guambiano»; y «Esas niñas son paeces, como nosotras». Varios colorearon laboriosamente algunos de estos dibujos de indígenas, y los pegaron en la cartulina.

Veamos cómo quedaron las composiciones gráficas definitivas; 5 de los 10 niños del grupo organizaron una representación basada exclusivamente en lo que podríamos llamar su mundo propio; que se asemeja a su geografía rural, y poblado por indígenas como ellos. Dos niños de esta mitad que describió su entorno recortaron y pegaron fotos del ejército.

Ya hemos explicado que hay presencia militar -guerrilla y ejército- en la zona del resguardo donde habitan los niños; así que ésta es una realidad cotidiana para ellos. Una niña, que se contaría como la sexta de este conjunto endógeno, combinó cantantes juveniles con tecnología (cámara fotográfica y computador); más una foto sonriente de Sofía Loren. Sin embargo, tuvo buen cuidado de incluír dos ilustraciones de adultos indígenas.

En contraste, el conjunto de los 4 restantes se comportó como sigue; 3 niñas recurrieron predominantemente a las iconografías del dibujo animado y la cultura audiovisual masiva. Ninguna escogió nada que hiciera alusión a su etnia o territorio.

Una de ellas seleccionó ilustraciones de un grupo musical juvenil, de Pinocho, un billete de diez mil pesos, y fotos de niños urbanos racialmente diferentes; y escribió: «Pegué esto porque son niños y cantantes de otras partes del mundo».

Lo único que la retornó a su origen fué una casita anaranjada que ella misma dibujó en una esquina. De manera similar, las otras dos niñas también eligieron fotos de cantantes -otro grupo de jóvenes y Carlos Vives- mezclados con figuras de animales, un payaso y un fantasma, caracterizados por los rasgos simples y colores planos de la animación convencional.

En un tercer subgrupo situaríamos al niño que usualmente pasa vacaciones en Cali, quien armó su «collage» únicamente con representaciones de escenarios sofisticados de ciudad y playas.

El relato sobre los paeces nos sirve para explorar el alcance y la complejidad de la mirada, la percepción y el imaginario de los niños. Como formula la cita de Berger y Luckmann ya mencionada en el primer capítulo, el sujeto experimenta la vida cotidiana en grados diferentes de proximidad y alejamiento.

Lo más próximo es el mundo en el que actúa, accesible a su manipulación corporal, pero la realidad no se agota en las presencias inmediatas, sino que abarca fenómenos que no están presentes aquí y ahora.

Esas maneras diferenciadas de percibir lo cercano y lo no aprehensible por experiencia directa, es lo que hemos buscado explorar con los niños, en el esfuerzo de precisar con ellos cómo intelectiva y sensiblemente, le dan forma a los diferentes lugares sociales llamados «barrio», «ciudad», «país» y «mundo».

Brillan los héroes y heroinas transnacionales, en contraste con una televisión que no logra explicar el país.

Hacemos a continuación una presentación de los elementos destacables en las composiciones de los otros grupos urbanos, y de Zaragoza. «El mundo» que los niños construyeron gráficamente fué descrito a la medida de sus deseos y sueños.

Si las imágenes mentales del «país» consisten en una “agenda” de percepciones negativas -reiteradas día a día por la radio y la televisión- en el caso del «mundo» el imaginario infantil parece configurado por un procedimiento que combina lo visto y lo vivido con lo no presente.

Pero la experiencia directa pierde centralidad, el niño intenta no constreñir el mundo a lo que él o ella conocen, y entonces apela a la ensoñación para imaginarlo, para tratar de armar, con algunos trazos, esa abstracción inabarcable.

En ese «mundo» según los niños cognoscible por «viajes en avión para los que se necesita mucha plata», los discursos e imágenes de los medios se tornan una realidad intensa, verosímil, evidencia incuestionable.

Es un mundo que no está al alcance de la mayoría de los niños, pero pueden verlo a través de las fotografías de revistas o prensa, de los anuncios publicitarios impresos, y de las imágenes televisivas, todo lo cual contrasta con las representaciones escolares del «mundo es grande y redondo», y las abstracciones de los mapas territoriales que algunos grupos de niños -minoritarios- han interiorizado también |2|.

En las composiciones gráficas predominan mayoritariamente dos elementos: la farándula, y las aspiraciones hacia determinados bienes. Al segundo tema nos referimemos más adelante. En los gráficos, donde cada niño armó y escribió su versión de «el mundo», se destaca la selección de figuras de la farándula nacional y transnacional.

La niña de estrato popular que pega una silueta de Amparo Grisales y debajo le escribe «mamá», siente quizá, como ha dicho Beatriz Sarlo, que las estrellas están revestidas del aura de lo extraordinario, pero que -a la vez- «el público las percibe como familiares porque se dirigen a él cara a cara, saben de sus vidas privadas, sienten con ellas cierta proximidad ideológica y de sentimientos».

La televisión, establece esta autora, gesta una especie de cultura común: es espacio mítico, pero también espacio próximo |3|.

Los grupos de cantantes aparecen frecuentemente, ya sea acompañando imágenes de la tecnología, los edificios que representan las ciudades «modernas», o el campo del resguardo indígena. La industria disquera y sus significados afectivos, el gusto por las músicas masivas, más las imágenes seductoras de los cantantes en escena, tienen un lugar central en la sensibilidad de los niños.

El mundo que construyen la mayoría está poblado por las figuras de la televisión, del disco y de la publicidad. Esta «marca» está presente en las composiciones de un número significativo de niños, predominantemente de los estratos populares, pero es también un rasgo de los otros estratos.

Tal «constelación», aislada de otras, se organiza de manera muy fuerte, se vuelve un referente que escamotea los demás «mundos» que el niño pueda articular. Es pertinente entonces insertar aquí la reflexión de García Canclini, cuando se pregunta «¿Dónde reside la identidad, con qué medios se le produce y renueva a fines del siglo XX?» |4|.

La farándula condensa los atributos no sólo de los héroes y heroínas del imaginario infantil, sino que se inscribe dentro de la estética peculiar de la televisión: Es la adhesión de los niños no únicamente a un conjunto particular de personajes, sino a una experiencia estética que les da forma y color, que los cuenta, que los hace actuar, que los espectaculariza, y dentro de la cual ejercen su seducción. La farándula es indisoluble de su materialización mediática.

La constelación de la farándula se integra a las representaciones estereotipadas de belleza femenina y masculina puestas en circulación por la publicidad, la televisión y el cine.

Las composiciones gráficas demuestran que las citadas imágenes conforman las fisonomías ideales de los niños, y también lo que Rosa María Alfaro y Sandro Macassi (1995) han denominado su «erotización temprana».

Esto se hace evidente en los gráficos de los niños urbanos de todos los estratos, y también del grupo rural afrocolombiano, y está casi totalmente ausente en las selecciones de figuras humanas de los niños paeces. Los niños del estrato alto de Cali organizaron sus composiciones con abundantes ilustraciones que podríamos adjetivar como eróticas.

Lo que -en el contexto del taller- interpretamos como un intento de ser algo irreverentes, y de introducir un elemento que fuera a la vez divertido y jocoso, también deja ver la centralidad de este aspecto en su subjetividad |5|.

Es necesario señalar aquí que los niños de la comunidad afrocolombiana no seleccionaron imágenes de niños o adultos negros para armar sus representaciones del mundo. Sólo una niña recortó una ilustración de un almuerzo grupal donde una madre y un niño eran negros. Escribió debajo de la litografía : «Una familia unida», signo que llamó prioritariamente su atención, quizá más que la evocación de su propio grupo étnico.

|1|. Enumeramos las revistas utilizadas, aunque la oferta varió en cada taller. Lo que sí se mantuvo como constante fué suministrar varios títulos de cada tipología de revistas: informativas, femeninas, de farándula y ecológicas.
En lo correspondiente a mundo, nuestra indagación utilizó 4 actividades de los que damos cuenta en esta parte del texto: composiciones gráficas, listados-cuestionarios sobre personajes y sucesos, un diálogo pre-esctructurado, y un juego sencillo para que los niños hablaran sobre sus aspiraciones. Cada actividad está descrita en el anexo correspondiente.

|2|. Excepción notoria de lo anterior la constituyen los niños paeces, como se ha explicado. Allí hemos encontrado que la mayoría -6 de los 10- se adhieren a una «imagen» del mundo que se funda en su propio entorno.

|3|. SARLO, Beatriz, Escenas de la vida postmoderna, Buenos Aires: Ariel, 1994.

|4|. GARCIA CANCLINI, Op. cit., capítulo 5 de la segunda parte: «Las identidades como espectáculo multimedia»

|5|. ALFARO Rosa María y MACASSI, Sandro. Seducidos por la tele. Huellas de la televisión en padres y niños. Lima: Calandria, 1995

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