Técnicas para Controlar la Ira

Controlar la Ira

Controlar la ira es una competencia que todos deberíamos aprender desde que somos pequeños; es una habilidad tan útil, que sirve en cualquier etapa de la vida y en cualquier circunstancia y contexto. Aprender a controlar la ira debe hacer parte de nuestra formación.

Y es que no debemos estigmatizar la ira, es una emoción normal, tampoco se trata de “no sentirla”, es imposible. Lo que se trata es aprender a controlarla y canalizarla, para evitar comportamientos, reacciones o respuestas inadecuadas o inapropiadas; que empeoren la situación o de la cual nos arrepintamos cuando la emoción se haya ido. (Ver También: ¿Cómo Ser más Asertivo?)

Técnicas para Controlar la Ira

Ejercicios de respiración

Cuando sentimos ira y enojo, nuestra respiración se vuelve muy superficial. Practicar ejercicios de respiración profunda durante episodios de ira, es muy útil, incluso antes de que comience.

Es decir, sabemos que ciertos comportamientos de las personas o ciertas circunstancias como un retraso en una cita provocan que sintamos ira y sabemos que va a pasar; lo que podemos hacer es comenzar los ejercicios de respiración profunda para evitar sentir ira o evitar reaccionar mal a causa de la ira.

En términos generales, sabemos que las cosas que nos molestan van a pasar, pero está en nuestras manos evitar que la ira se apodere de nosotros y está en nuestras manos decidir qué tanto nos dejamos afectar.

Un ejercicio de respiración recomendado es, inflar el estómago con aire lo que más se pueda, luego hacer lo mismo con los pulmones, retén el aire por unos segundos y bota el aire por la nariz. Repite al menos un par de veces más o hasta que sientas que tu mente está concentrada en tu respiración y no en los detonantes de la ira. (Ver También: ¿Cómo Lograr ser más Paciente?)

Técnicas de relajación

Cuando sientas ira y quieras controlarla puedes recurrir a técnicas de relajación, que te permitan sacar tu mente del problema y relajarla con cosas positivas.

Los mantras son una buena opción, consiste en encontrar una palabra o una frase que te tranquilice y repetirla muchas veces, mientras que respiras profundamente (puedes complementarlo con el ejercicio de respiración anterior), y mientras que visualizas en tu mente una imagen bonita, tranquila, que te evoque momentos de paz.

Actividades deportivas

Esta técnica es muy útil, sobre todo en casos de ira reprimida o acumulada, es decir, cuando vas guardando y guardando ese sentimiento negativo y no lo expresas hasta que llega un punto en el que explotas y lo haces de manera inadecuada.

Encuentra una actividad o ejercicio que te permita sacar toda esa energía y te permita liberar tensiones. Deportes como el boxeo o el kickboxing ayudan muchísimo a liberar esas tensiones, existen incluso lugares en donde puedes ir a romper y golpear cosas, lo que también te permite liberar mucha carga negativa de emociones.

Tipos de Ira

Es importante también conocer qué tipo de ira sentimos o qué tipos de ira existen, para así encontrar la técnica más adecuada para nosotros y para la circunstancia. Se distinguen al menos 5 tipos de ira.

Ira por falta de satisfacción

Una es la ira por falta de satisfacción en algún deseo o necesidad, el mejor ejemplo de este tipo de ira son los bebés, que expresan su ira con una pataleta, cuando, por ejemplo, no los alzan, tienen hambre, están incómodos, sienten dolor, etc.

Ira espontánea

Otro tipo es la ira espontánea, que aparece como reacción a un estímulo externo, por ejemplo, cuando una persona siente una agresión o algún acto que la daña y reacciona de manera agresiva o violenta; pero una vez ese estímulo desaparece, la ira también desaparece paulatinamente.

Ira por impulso

La ira por defensa o por impulso, muy parecida a la anterior, pues es una reacción ante una situación con la que no estás de acuerdo, pero además te parece inaceptable, desagradable, incómoda, etc. La reacción agresiva ante esta situación es automática y con ella buscas anular por completo dicha situación.

Ira reprimida

También está la ira reprimida, que es una de los peores tipos de ira pues probablemente desencadenará una serie de reacciones y comportamientos inadecuados, respecto a la situación detonante.

En este caso, la persona viene acumulando sentimientos de malestar, enojo, ansiedad, disgusto, etc, no logra expresarlos en el momento adecuado y se van guardando, hasta que llega un momento en el que una situación, puede ser pequeña o grande, detona todo ese cúmulo de sentimientos.

Trastorno explosivo intermitente

Finalmente, se conoce el trastorno explosivo intermitente, el tipo de ira en el que, a diferencia del anterior, no hay ira reprimida, sino que, ante cualquier estímulo, situación o acción, la persona reacciona de manera espontánea, exagerada y violenta; por ejemplo, rompiendo cosas o golpeando cosas.

En cualquier de los casos, es muy importante aprender a controlar la ira, las técnicas son efectivas cuando se practican a consciencia y con constancia; lo recomendado, es encontrar la o las técnicas que más nos funcionen, de acuerdo a nuestra personalidad y el tipo de ira que sufrimos.

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Autor: Agustín Guevara

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