Cómo Poner Límites a los Hijos

Cómo Poner Límites a los Hijos

Una buena educación y crianza debe estar enmarcada por poner límites a los hijos, no hacerlo puede llevar a conductas como falta de respeto o desobediencia. El camino de la educación a los hijos no es fácil, los padres se ven enfrentados a nuevos retos todos los días: pero el establecimiento de normas y límites es un buen inicio para mejorar ese proceso de enseñanza.

Los límites se deben poner incluso desde la primera infancia, es decir entre el primer y tercer año de vida, hacer esto mejorará mucho la forma en la que el niño reciba más adelante nuevos límites que se les pongan acorde a su edad. (Ver También: Manejo de la Ira en Niños)

Consejos para Poner Límites a los Hijos y No Fallar en el Intento

Límites Claros

Esto es clave para que nuestros hijos entiendan qué quieren los padres, especialmente durante la primera infancia. Frases tan generalizadas como “pórtate bien” confunden a los niños, al poner límites a los hijos se debe ser lo más específico posible; por ejemplo: “no grites”, “vamos a salir al parque solo por 30 minutos”, “debes recoger tus juguetes”, “no golpees a tu hermano” o “no debes golpear a las personas”, etc.

Los límites claros se deben establecer con órdenes precisas y frases cortas, deben ser claros en cuánto a qué se quiere que haga o no haga el niño, incluso desde los primeros años de vida se deben establecer, primero porque son necesarios para salvaguardar la integridad del menor, y segundo porque el niño cuando sea más grande ya estará acostumbrado a respetar los límites y reglas.

Padres Constantes y Coherentes

Esto es clave para lograr con éxito el establecimiento de los límites, como primera medida en un hogar donde hay madre y padre, ambos deben estar en sincronía con las reglas que pongan. En segunda medida los límites se deben cumplir todos los días, no puede haber día de descanso, porque entonces los niños apelarán a cualquier excusa para no cumplirlos.

Adicionalmente, se debe hablar con autoridad y firmeza a los niños, pero sin gritos, ni groserías ni agresividad; por ejemplo, decir “vete a tu cuarto ya mismo” o “deja de tirar los juguetes”. Con un tono de firmeza le expresas que debe cumplir de inmediato la orden. (Lee también: Ahorrar para la Educación de los Hijos)

Da Opciones

La educación resulta un poder de luchas, entre lo que los padres quieren y lo que los hijos quieren. En este proceso las negociaciones y posibilidades son buenas. Debes establecer los límites, pero también, darle la oportunidad a tu hijo de escoger, esto ayuda a que sienta que tiene un poco más de poder y control y asuma mejor el límite impuesto.

Por ejemplo, debe organizar sus juguetes así que puedes decir: “es hora de organizar los juguetes, quieres hacerlo por colores o por tamaño”, “tienes que alistar la ropa para mañana, quieres escoger tú solo la ropa o la escogemos entre los dos”, “ya es hora de dormir, quieres primero lavarte los dientes o ponerte la pijama”, etc.

Cambia a Frases Positivas

Es un cambio muy sutil, pero muy útil; aun así, a nuestro cerebro le puede costar más adaptarse a hablar en positivo que en negativo. Esto consiste en pedirle a nuestros hijos que hagan ciertas cosas, pero no hablando en negativo. Es decir, no decirle “no grites”, sino más bien decirle “habla más suave”.

Explica Por Qué Pones Límites

Los niños cuando logran entender por qué sus padres ponen límites y reglas, tienden a aceptarlas mejor, al mismo tiempo que van creando sus propios valores y razonamiento. Por ejemplo, cuando están en la primera infancia, los límites generalmente giran en torno a que el niño no se lastime, al explicarles que no deben bajar las escaleras solos porque se pueden caer, los niños pueden entender que es para evitarles un accidente y asimismo lograrán asociarán que no deben hacer otras actividades peligrosas solos.

Desaprueba la Conducta, pero Nunca a tu Hijo

No es lo mismo decir “eso que hiciste está mal” a decir “eres una mala persona”. Siempre, en toda circunstancia la desaprobación debe ir dirigida al comportamiento del niño, pero NO al niño. No se trata de no desaprobar si hizo algo mal, si no de no mostrar el rechazo hacia él como persona, sino a su comportamiento ante esa situación.

Esto es muy importante para no destruir o afectar la autoestima de nuestros hijos, todos somos seres humanos y cometemos errores, pero eso no nos hace malas personas. De hecho, hacerle ver a tus hijos sus malas acciones, ayudará también a que aprendan a reconocer tus errores y trabajar en ellos.

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