Clases de Acné

Clases de Acné

Existen diferentes clases de acné, a continuación enumeramos las principales:

Dermatitis Seborreica

Su síntoma más característico es la aparición escamosa y rojiza que adquiere la piel, la cual va acompañada a veces por granos que se asemejan a los del acné.

Esto se debe a que las glándulas sebáceas se inflaman y la capa superficial reacciona hinchándose y escamándose. Si dichas glándulas se llegan a inflamar demasiado, podrán notarse incluso debajo de la piel.

Los brotes aparecen por lo general en el área de la nariz, las mejillas, la barbilla, el arco de las cejas y el cuero cabelludo.

Entre sus causas principales se cuentan, ante todo, el factor hereditario y el exceso de sensibilidad en la piel; sin embargo también se puede activar por un estado de estrés y la ingestión de sustancias coma la cafeína, el alcohol y los condimentos.

El Calor y la humedad influyen, haciendo que los vasos sanguíneos se contraigan, lo cual inflama las glándulas sebáceas.

Para combatir este tipo de acné, se recomienda utilizar ungüentos a base de azufre, en caso de persistir la molestia, consulte al dermatólogo.

Acné Rosácea

Se presenta en forma similar a la dermatitis seborreica, con síntomas como el enrojecimiento de la piel y las escamas; en casos extremos aparecen pústulas y quistes.

Las áreas generalmente afectadas por el acné rosácea son las mejillas, la nariz y a veces los párpados.

Sus causas sin hereditarias y, como en el caso de la dermatitis, pueden encontrarse también en algunas sustancias contenidas en los alimentos.

Es difícil de combatir, pero el tratamiento con cremas a base de azufre suele dar buenos resultados.

Acné Miliar

Dentro de las Clases de Acné, el miliar se presenta en forma de bolitas que se asoman por debajo de la piel. Pueden aparecen en cualquier área del rostro y son muy similares a los granos de cabeza blanca.

La piel está en constante evacuación de células muertas a intervalos regulares; sin embargo, en algunas personas esto sucede de manera desordenada, por lo que las células se agrupan formando pequeñas protuberancias duras que quedan aprisionadas debajo de la piel.

Para tratarla, se debe mantener la piel limpia y exfoliarla con el fin de eliminar las cálulas muertas e impedir su acumulación. Es ideal usar un jabón de glicerina y frotar las áreas afectadas con una toalla de mano.

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