Cómo Reconocer su Tipo de Piel

Tipo de piel

Para mantener una piel saludable es necesario aplicar los tratamientos adecuados. Ahora bien, para escoger efectivamente el más conveniente, es fundamental reconocer el tipo de piel que posee usted: si su cutis es normal, seco, graso o mixto.

Piel normal

Aunque no es muy frecuente encontrar este tipo de piel, si es fácil reconocer el tipo de piel. Se caracteriza por su suavidad, textura compacta y sin manchas y por su puesto aterciopelado. Posee circulación sanguínea normal y es lisa y blanda según la edad.

No brilla ni presenta tensiones. En este tipo de piel las glándulas sebáceas y sudoríparas funcionan normalmente, lo mismo que el metabolismo y los procesos de eliminación de toxinas.

Los niños y las personas muy jóvenes pueden ubicarse en esta calificación. Para el cuidad de su piel solamente se necesitan buenos productos de higiene que no perjudiquen sus funciones fisiológicas.

Si usted posee este tipo de piel puede sentir alivio, aun cuando debe tener especial cuidado pues con el paso del tiempo tiende a resecarse; por eso es importante que al detectar los primeros síntomas de resequedad cambie su rutina de belleza.

Los avisos iniciales de resequedad se presentan cuando la piel de la cara se estira al contacto con el frío y se hace más sensible ante los elementos de la naturaleza. (El uso indiscriminado de jabones para lavarse la cara acelera la resequedad y produce una sensación de tirantez en la piel).

Para conservar la piel normal lo más aconsejable es utilizar cosméticos naturales, los cuales mantendrán su textura compacta y su suavidad.

Piel seca-deshidratada

Reconocer el tipo de piel seca o deshidratada es muy fácil. Se pueden observar poros pequeños, pobreza en grasa debido al poco trabajo de las glándulas sudoríparas y dificultad para producir o conservar la humedad del agua. El cutis se presenta opaco, pálido, con escamas y tendencia a agrietarse.

Debido a la poca elasticidad que posee, la piel seca es más propensa a arrugarse prematuramente, por lo cual se aconseja utilizar productos cosméticos que aporten grasa y humedad.

Un método para reconocer si posee piel seca consiste en detectar la presencia de líneas sobre la piel delgada. Con la yema de sus dedos hale la piel hacia arriba: si observa la formación de líneas sutiles, no lo dude.

Otros síntomas claros que le ayudarán a confirmar su teoría son quemarse o escamarse fácilmente con el sol, o experimentar sensación de tirantez luego de lavarse la cara con agua y jabón.

Para cuidar adecuadamente la piel seca es conveniente evitar el uso de jabón y las exposiciones al frío y al viento. Es igualmente propicio un tratamiento de exfoliación. Utilice limpiadores que contengan aceites vegetales o productos grasos; esto ayuda a limpiar, suavizar e impedir un temprano envejecimiento.

El consumo de agua para proteger este tipo de piel es esencial: ingiera varios vasos de agua al día.

Piel grasa

Si usted cree poseer este tipo de piel, trate de reconocer el tipo de piel a tiempo. Los signos más comunes son aspecto graso en la superficie y aparición frecuente de puntos negros y/o pequeñas protuberancias debajo de la piel. De comprobar estos síntomas, debe cuidar infatigablemente su cutis, y no con cuidados suaves, sino con la firme disciplina, por ser la piel que más problemas suele presentar.

Pero no hay que desanimarse, pues la piel grasa tiene una gran ventaja: no envejece tan pronto porque posee grandes poros y las glándulas sudoríparas y sebáceas trabajan con intensidad.

Un tratamiento adecuado y en el momento justo puede ayudar a evitar o a disminuir la aparición de infecciones o brotas causados por el acné. Aunque existen muchos productos para el cuidado de la piel grasosa, estos se deben aplicar con precaución y de manera continua con el fin de quitarle su característico aspecto brillante.

Cutis sensitivo

Esta clase de piel no se puede calificar con precisión, ya que posee características comunes a todas las pieles. Su rasgo definitorio es, sin embargo, ser sensitiva y alérgica. A veces esta sensibilidad sólo se manifiesta en ciertas áreas, las cuales se muestran secas, inflamadas, y en algunos casos con los vasos capilares rotos, sobre todo en la nariz y las mejillas.

Esta piel se caracteriza por ser muy sensible a los rayos del sol, al frío y al viento. Suele reaccionar ante muchos de los ingredientes contenidos en los productos de belleza normales, especialmente aquellos con fragancia. Debido a sus características, la piel sensitiva necesita ser tratada con productos especiales y solamente en las áreas afectadas.

Si su piel corresponde a esta clasificación, hay varias medidas que se pueden tomar. Recuerde ante todo que su piel necesita respirar, oxigenarse, y también que durante las horas de la noche se realiza una renovación celular.

Nada peor entonces que dormir con el maquillaje. Aunque este agotada de cansancio, elimine hasta el ultimo residuo de maquillaje. Nunca lo haga frotando o estirando fuertemente su piel. En esta rutina no olvide el área de los labios: límpielos correctamente, aplicando el limpiador con las yemas de los dedos y extendiéndolo hasta el cuello, el cual debe quedar tan limpio como su rostro.

Un cutis limpio, libre de células muertas, bien nutrido, es el primer gran paso en la lucha contra las líneas de expresión y las arrugas.

Piel mixta

Este tipo de piel es el más común. Usted puede diferenciarlo si nota la presencia de una zona grasosa en el centro de la cara, de manera que la frente y los alrededores de la nariz y la barbilla suelen verse brillantes y están propensos a las espinillas y los poros abiertos, mientras que las zonas alrededor de los ojos, los labios, las mejillas, las líneas exteriores de la frente y el cuello suelen ser secas o normales.

Es importante que analice todas las partes de su rostro para determinar que tipo de piel tiene. Examine sus poros para ver si están abiertos o si tiene espinillas escondidas bajo la epidermis, lo que da un aspecto grasoso a su apariencia.

Lo primero que debe tener en cuenta para el cuidado de la piel mixta es verla como dos complexiones totalmente diferentes y cuidarlas individualmente. De esta manera la limpieza, tonificación y humectación se harán según el tratamiento conveniente para cada zona.

Aunque el mantenimiento de este cutis requiere un poco más de esfuerzo, no hay por qué preocuparse: los tratamientos a seguir no tienen nada de extraordinario, sólo hay que tener en cuenta la regla de tratar cada zona por separado.

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