Evaluación de la Calidad de Vida en Mujeres Climatéricas con Prolapso Genital luego del Uso del Pesario

FRANKLIN JOSÉ ESPITIA DE LA HOZ*, MD

Resumen

Objetivo.

Evaluar la efectividad del pesario sobre la calidad de vida y la función sexual en mujeres climatéricas con prolapso genital grado II o mayor.

Material y método.

Estudio analítico, observacional, de corte transversal. Se eligieron mujeres en climaterio que asistieron a consulta por prolapso genital, en la Clínica la Sagrada Familia, Armenia, Quindío, entre enero de 2009 y diciembre de 2016.

Se les aplicó dos escalas para medir el grado de satisfacción con el uso del pesario: la escala Menopause Rating Scale, y el Índice de Función Sexual Femenina. Ambos cuestionarios fueron realizados antes de la inserción del pesario y luego de tres meses de uso.

Resultados.

La muestra la constituyeron 57 mujeres con prolapso genital de 33.177 que consultaron en ginecología, para un 0,17% de mujeres tratadas con pesario. El 36,84% presentaron prolapso grado II; 47,36%, grado III, y 15,78%, grado IV.

La edad media fue 52,8±5,4 años (rango entre 48 y 78 años); la edad media de la menopausia fue 48,3±4,2 años (rango entre 45 y 51 años), destacándose la menopausia natural en la mayoría (89%). El mayor porcentaje de mujeres usuarias del pesario pertenece al grupo de edad de más de 65 años (84,21%).

La puntuación media global de la escala Menopause Rating Scale, antes de la inserción del pesario fue de 18,8±4,3 puntos (rango entre 6,9±3,3 y 19,5±9,6), y 10,2±5,4 puntos (rango entre 2,7±1,2 y 7,5±4,2) después de tres meses de uso.

La puntuación media total del Índice de Función Sexual Femenina, antes de la inserción del pesario, fue 16,3 ± 8,3 puntos (rango entre 8,7 y 27,9); después de tres meses de uso del pesario la puntuación media total fue 21,7± 8 puntos (rango entre 9,9 y 29,7). Los trastornos sexuales más frecuentes fueron disminución del deseo (85,2%), anorgasmia (74,7%) y dolor (65,7%), con una prevalencia global de dificultades sexuales del 81,3%.

Conclusión.

El uso de pesarios en mujeres con prolapso genital grado II o mayor es una terapia eficaz en la disminución de los síntomas vaginales con mejoría en la calidad de vida y la sexualidad.

Palabras clave:

Calidad de vida; climaterio; menopausia; orgasmo; pesarios; sexualidad.

Abstract

Objective.

To evaluate the effectiveness of the pessary on quality of life and sexual function in climacteric women with genital prolapse grade II or higher.

Material and methods.

Analytical, observational, cross-sectional study. Women in climacteric who attended consultation for genital prolapse were elected at the Sagrada Familia Clinic, Armenia, Quindío, between January 2009 and December 2016. Two scales were applied to measure the degree of satisfaction with the use of the pessary: the «Menopause Rating Scale» Scale, and the Female Sexual Function Index. Both questionnaires were carried out, before the insertion of the pessary and after three months of use.

Results.

The sample consisted of 57 women with genital prolapse of 33,177 who consulted in gynecology, for a 0.17% of women treated with pessary. 36.84% had prolapse grade II, 47.36% grade III and 15.78% grade IV.

The mean age was 52.8 ± 5.4 years (range between 48 and 78 years); Mean age of the menopause was 48.3 ± 4.2 years (range between 45 and 51 years), with natural menopause standing out in the majority (89%). The highest percentage of women using the pessary belongs to the age group over 65 years old (84.21%).

Overall average score of the «Menopause Rating Scale» before the insertion of the pessary was 18.8 ± 4.3 points (range between 6.9 ± 3.3 and 19.5 ± 9.6), and 10.2 ± 5.4 points (range between 2.7 ± 1.2 and 7.5 ± 4.2) after three months of use. The total mean score of the Feminine Sexual Function Index, before the insertion of the pessary was 16.3 ± 8.3 points (range between 8.7 and 27.9), after three months of use of the pessary the total average score it was 21.7 ± 8 points (range between 9.9 and 29.7). The most frequent sexual disorders were desire decrease (85.2%), anorgasmia (74.7%) and pain (65.7%), with an overall prevalence of sexual difficulties of 81.3%.

Conclusion.

The use of pessaries in women with genital prolapse grade II or greater is an effective therapy in the reduction of vaginal symptoms with improvement in quality of life and sexuality.

Keywords:

Quality of Life; Climacteric; Menopause; Orgasm; Pessaries; Sexuality.

Introducción

El prolapso de los órganos pélvicos es el descenso de uno o más órganos (útero, vagina, vejiga o intestinos) a través de la pared y orificio vaginal, debido al defecto de los tejidos de soporte1,2; está asociado con incontinencia urinaria de esfuerzo entre el 23,19% y 38%2,3. Se agrava al final del día y mejora cuando la mujer se acuesta, afectando de forma adversa la calidad de vida y la función sexual de las mujeres que lo padecen.

Los prolapsos de los órganos pélvicos pueden ser de la pared anterior, posterior o apical, y se clasifican desde el grado I al IV. Generalmente los prolapsos sintomáticos son los que alcanzan o van más allá del himen (grado? II), observándose durante la maniobra de Valsalva2.

La prevalencia varía entre el 30 y el 40%4,5. Los prolapsos más frecuentes ocurren en el grupo de histerectomizadas (68,38%) en relación con las no histerectomizadas (31,62%); predominan el prolapso grado I (51,82%) y el grado II (30,49%), seguidos del grado III (14,31%) y IV (3,36%); donde menos de la tercera parte de las mujeres presentan prolapso apical (histerocele) grado IV y más de la mitad prolapso anterior (cistocele) grado II solo y con prolapso posterior (rectocele) concomitante, cuya frecuencia aumenta con la edad2. Se asocia a tasas anuales de cirugía de 10 a 30 por 10.000 mujeres6, de las cuales un 13%3 al 29,2%4 requieren una segunda cirugía.

El diagnóstico de los prolapsos de los órganos pélvicos se basa en la combinación de síntomas y hallazgos al examen físico. Los síntomas típicamente incluyen:

Ver o sentir un «bulto» vaginal, o la sensación de abultamiento o protrusión vaginal, presión pélvica o pesadez, anormalidad en la micción o defecación y disfunción sexual2,7-9.

El abordaje terapéutico de los prolapsos genitales se constituye en un verdadero desafío, debido a que existen múltiples opciones terapéuticas, incluyendo el manejo expectante, las medidas conservadoras y la cirugía. La selección debe basarse en la magnitud de los síntomas y su impacto en la calidad de vida, las actividades cotidianas y las expectativas de la mujer2,7.

El tratamiento médico conservador incluye la expectación, la fisioterapia del piso pélvico y el uso de pesarios4,7,10.

Es notorio el incremento de la longevidad femenina, observándose en la actualidad como una tendencia creciente, lo cual ha llevado a un aumento de los prolapsos de los órganos pélvicos; esto se relaciona con la afectación de la calidad de vida, los lazos familiares, la sexualidad y la autoestima de las mujeres2,7,10,11, sin que la cirugía ofrezca siempre la mejor solución, ya que se ha descrito que las recurrencias, después de la cirugía, son del 22% en la pared anterior, 24% en la posterior y del 30% en la apical12, cifra incrementada después de la primera cirugía; por lo tanto, es lógico pensar en opciones terapéuticas no quirúrgicas, constituyéndose los pesarios vaginales en la primera alternativa.

Los pesarios vaginales son dispositivos que proporcionan apoyo anatómico al piso pélvico, y pueden ser utilizados de forma temporal o permanente, proporcionando una adecuada solución en las mujeres que no tienen indicación quirúrgica, o si no tienen intención de operarse, en mujeres con problemas quirúrgicos, o en espera de la cirugía reconstructiva –evaluadas por médicos que prefieren los pesarios a la cirugía–, en las jóvenes con interés reproductivo y si existe necesidad para conseguir o continuar un embarazo7,13,14.

El soporte que proporcionan los pesarios recoloca, ubica y fija en su sitio los órganos herniados, liberando de presión y permitiendo la irrigación sanguínea y la oxigenación de los tejidos pélvicos y vaginales, lo cual favorece su efectividad e inocuidad. Entre las ventajas del uso de los pesarios, en pacientes con prolapso de órganos pélvicos, sobresalen: ayudan a evitar la progresión o empeoramiento del prolapso; disminuyen el impacto sobre el suelo pélvico durante el ejercicio, además de evitar la aparición de la incontinencia urinaria durante la actividad o el esfuerzo deportivo; facilitan la rehabilitación del suelo pélvico; retrasan e incluso evitan la necesidad de cirugía7.

Los pesarios están fabricados en plástico o silicona; existe infinidad de formas y tamaños, diseñados de manera específica para tratar los síntomas de los diferentes tipos y grados de prolapso o incontinencia urinaria7. Su tamaño es subjetivo; es probable que, en la mujer más joven, el pesario se necesite más grande, mientras que, en la mujer mayor, se necesite un pesario más pequeño; sin embargo, esto dependerá del grado de atrofia, del tamaño del prolapso y de la cavidad vaginal. No suele existir una adaptación adecuada del pesario en aquellas mujeres cuya longitud vaginal es inferior a 6 cm, o si el introito es más amplio al equivalente a 4 dedos u 8 cm7,15.

El pesario debe permanecer inserto en su lugar las horas o días recomendados, y no tiene que interferir con las actividades diarias de la mujer como el baño, la micción o la defecación, e incluso la sexualidad; tampoco debe notarse al permanecer en su lugar. Es importante elegir el más grande que se pueda utilizar, de tal forma que la mujer se sienta cómoda; preferiblemente que le quede bien ajustado sin ser percibido7,16.

Entre las complicaciones del uso del pesario se destacan:

Aumento de la secreción vaginal, infección vaginal, erosión y úlceras vaginales, impactación en la vagina, fístulas (vésicovaginal o recto-vaginal), peritonitis, complicaciones intestinales, hidronefrosis, atipias citológicas inflamatorias, atrapamiento del pesario, cáncer vaginal, entre otras7,14-17.

El propósito de este estudio consiste en evaluar la mejoría en la calidad de vida y en la sexualidad de las mujeres con prolapso genital grado II o mayor, tratadas con pesarios.

más información de Calidad de Vida en Mujeres Climatéricas con Prolapso Genital

  1. Mujeres Climatéricas con Prolapso Genital luego del uso del Pesario, Resultados
  2. Mujeres Climatéricas con Prolapso Genital luego del uso del Pesario, Discusión

Material y Método

Diseño y población:

Estudio analítico, observacional, de corte transversal. Se eligieron mujeres en etapa de climaterio que asistieron a consulta por prolapso genital, en la Clínica la Sagrada Familia, Armenia, Quindío, Colombia, Suramérica, entre el 01 de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2016. La Clínica la Sagrada Familia es una clínica de atención de nivel III, de carácter universitario, que atiende a personas pertenecientes a los regímenes de aseguramiento contributivo y subsidiado por el Estado en el Sistema de Seguridad Social en Colombia.

Los criterios de inclusión fueron:

Mujer en etapa de climaterio con prolapso genital grado II o mayor, sin tratamiento hormonal, vida sexual activa en los últimos 3 meses. Criterios de exclusión: cáncer ginecológico, enfermedad neurológica invalidante o impedimento físico o psicológico que dificultara el uso del pesario, mujeres intervenidas quirúrgicamente en el lapso de seis semanas anteriores al estudio.

La recolección de la información estuvo a cargo de las enfermeras entrenadas en el proceso de captación de pacientes y diligenciamiento de formularios, quienes conforman nuestro equipo de investigación. A las mujeres que cumplían los criterios de selección y aceptaron participar en el estudio se les explicaba los objetivos de la investigación, y se les solicitó diligenciar el consentimiento informado, garantizándose la confidencialidad del manejo de la información.

Variables medidas:

Edad, raza, ocupación, peso, talla, IMC, variables sociodemográficas y antecedentes de salud sexual y reproductiva (edad de inicio de la actividad sexual, edad del primer embarazo, paridad, número de embarazos, orientación sexual y actividad sexual coital mensual), tabaquismo, ingesta de alcohol, enfermedades crónicas y prevalencia de histerectomía.

A todas las mujeres se les aplicaron dos escalas:

La escala Menopause Rating Scale (MRS)18 y el Índice de Función Sexual Femenina (IFSF), en inglés: The Female Sexual Function Index (FSFI)19.

La escala Menopause Rating Scale (MRS) consiste en un cuestionario estandarizado de autoevaluación conformado por 11 ítems; evalúa los síntomas somáticos, psicológicos y urogenitales18,20.

Los síntomas somáticos incluyen:

Bochornos, sudoración excesiva, molestias cardíacas, trastornos del sueño, molestias musculares y de las articulaciones (ítems 1-3 y 11, respectivamente); los síntomas psicológicos incluyen: estado depresivo, irritabilidad, ansiedad, cansancio físico y mental (ítems 4-7, respectivamente); los síntomas urogenitales incluyen: problemas sexuales y de vejiga, y sequedad vaginal (ítems 8-10, respectivamente).

A cada ítem se le otorga un grado de 0 a 4 (0=ausente; 1=leve; 2=moderado; 3=severo; 4=muy severo). La sumatoria de las medias de los ítems citados establece la puntuación de cada una de las dimensiones y la sumatoria de los datos obtenidos en las tres dimensiones establece el puntaje total o dimensión global de la escala. Entre mayor sea la cifra obtenida, mayor es el deterioro de la calidad de vida21,22.

La escala Menopause Rating Scale (MRS) se considera un excelente instrumento de medición de la Calidad de Vida de la mujer en climaterio, debido a que consta de un breve cuestionario que es contestado directamente por la encuestada, sin la intervención del sesgo de los encuestadores21,23. Se encuentra disponible en varios idiomas y ha sido validada en múltiples países, lo cual ha permitido establecer valores estándares para diferentes poblaciones24,25.

En Latinoamérica los promedios establecidos son a) 10,4±8,8 DE para el puntaje total, b) 4,1±3,6 DE para el dominio somático, c) 4,9±4,5 DE para la esfera psicológica, y d) 1,4±2,2 DE para los síntomas urogenitales26.

El IFSF es el cuestionario más utilizado para evaluar las dificultades sexuales femeninas. Este incluye 19 preguntas que evalúan la actividad sexual de la mujer en las últimas cuatro semanas.

Las preguntas se reúnen en seis dominios:

Deseo (ítems 1-2), excitación (ítems 3-6), lubricación (ítems 7-10), orgasmo (ítems 11-13), satisfacción (ítems 14-16) y dolor (ítems 17-19).

El puntaje de cada dominio se multiplica por un factor, y al final de la suma aritmética de los dominios, se obtiene el promedio definitivo; a mayor puntaje, mejor sexualidad. La puntuación total de IFSF por debajo de 26,55 significa riesgo de una función sexual deteriorada19,27.

A las mujeres se les entregó la Menopause Rating Scale (MRS), y el Índice de Función Sexual Femenina (IFSF), los que fueron autoadministrados y devueltos inmediatamente a las enfermeras que conforman el equipo de investigación.

Ambos cuestionarios fueron realizados antes de la inserción del pesario y luego de tres meses de uso.

Análisis estadístico:

En los programas estadísticos SPSS versión 17.0 (SPSS Inc. Chicago, Illinois) y STATA SE 10.1. La prevalencia se expresó en porcentaje. Las variables numéricas se expresaron como media con su desviación estándar; y las variables categóricas, como frecuencias absolutas y porcentajes.

Aspectos bioéticos:

El estudio cumplió con las consideraciones éticas para la investigación en seres humanos, y tanto el protocolo de investigación como el consentimiento informado fueron avalados por los comités de ética de la clínica participante, y se garantizó la confidencialidad del manejo de la información.

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Ginecología y Obstetricia, Universidad Militar Nueva Granada. Uroginecología/FUCS-Hospital de San José/Unicamp, Brasil. Máster en Sexología: Educación y asesoramiento sexual. Universidad de Alcalá de Henares. Servicio de Ginecología y Medicina Materno Fetal, Clínica la Sagrada Familia, Armenia, Quindío, Colombia.

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