Medicina: El Alcoholismo y la Violencia

Violencia, sociedad y salud. Foro del 25 de Mayo

Académico Guillermo Sánchez Medina *

Presenta una microsíntesis de una obra de seis académicos denominada La Creatividad, una solución a la Violencia. La violencia -dice el Académico Sánchez Medina- tiene tres campos grandes: uno físico, otro psicológico y otro económico-histórica-social. La violencia repercute en estos tres campos pero, a su vez, estos tres campos repercuten en la violencia: si hay trastornos físicos, psicológicos, económicos, histórico-sociales, van a producir violencia.

El hombre, desde los tiempos bíblicos -desde el mito de Adán y Eva, a quienes se supone que Dios sacó a la fuerza, con violencia- ha sido violento. En el mito de Caín y Abel aparece la violencia por envidia y por celos. La cosmovisión de la violencia es muy grande y se considera que se debe a carencias de recursos económicos, humanos, éticos, técnicos, de solidaridad, unidad, amor, responsabilidad, credibilidad, seguridad, educación y religiosidad.

Existen las causas sociales relacionadas con atentados contra la justicia, los valores, la moral, la ética, la estética, el saber o conocimiento y la formativa educativa. Son causales también la explosión demográfica, las fuerzas demandantes; la explosión de mensajes y los medios de comunicación -radio, prensa, televisión, cine-o Y dos fuerzas más: la inconsciente irracional y la consciente racional. Todo ser humano tiene la capacidad de violentarse, de ser agresivo y en determinado momento de llevarlo al acto. Todos soñamos y somos dentro de los sueños muy violentos o podemos ser muy violentos. Pero, está la conciencia y está el poder de controlar todas nuestras tendencias y nuestros instintos.

La libertad, el poder, el deber y los derechos son fuerzas fundamentales que cuando se desequilibran van a producir violencia. Otros factores más íntimos pueden ser los trastornos genéticos y las adicciones: el alcohol, la coca y la marihuana y, con ellas, el narcotráfico.

Introducción

Alcoholismo y violencia son dos condiciones humanas que se remontan a milenios y que se interrelacionan; la primera despierta o estimula la segunda, y se revela por conductas agresivas, destructoras en el ser humano (física, psíquica y socialmente) y en la sociedad. Recordemos que la violencia estuvo presente desde la horda primitiva y luego, a través del tiempo, el hombre en su evolución la ha sofisticado.

En América se ha dividido en la época precolombina, durante la conquista, la colonia, la independencia yla república; todo ello enmarcado en etapas de tremenda agresividad; Europa, Asia y Africa la han padecido y la siguen viviendo.

No voy a referirme al análisis de la violencia en general ni a los mecanismos fisiológicos y anatómicos que ocurren en el cerebro, especialmente en el hipotálamo, sino más bien voy a centrar esta presentación en el alcoholismo y su relación con la violencia. Para tal efecto me voy a permitir traer algunas definiciones de alcoholismo; luego plantearé, los conceptos de aquella como enfermedad mental. Algunos datos estadísticos ilustrarán las dos condiciones enunciadas en las que se muestra la interrelación de uno y otra, pues es el hombre, en su unidad bio-físico-psico-social, el que funciona, se desarrolla, enferma y muere. Ocurre sí que muchas veces es la autodestrucción sadomasoquista la que. ocasiona el final de la vida en diferentes niveles o perspectivas.

Alcoholismo y violencia también se interconectan con la educación, los niveles de ingresos, la salud o la enfermedad mental, y sobre todo con la estructura y funcionamiento de la familia, en especial en las relaciones madre padre- bebé. Todos estos factores obran en una forma dinámica y tienen sus principios de causalidad. Traigo un perfil psicológico del alcohólico, así como expongo la fisiología y los efectos del alcohol, algunas clases de alcoholismo, el síndrome de abstinencia, los tratamientos y, por último, ciertas recomendaciones como medidas por tomar, con un enfoque psico-social. Finalmente, se presentan ciertas conclusiones conceptuales.

Definición

Definir el alcoholismo propiamente dicho no es tarea fácil; sin embargo, la definición de la O. M. S. dice: “El alcoholismo es un trastorno conductual crónico, manifestado por repetidas inRestas de alcohol, excesivas respecto a las normas estéticas y sociales de la comunidad, y que acaban interfiriendo la salud o las funciones económicas y sociales del bebedor”. Esta es una definición bastante generalizada y hay muchas observaciones acerca de ella; se considera que es más descriptiva y sintomática que dinámica.

De una manera muy general se necesitaría una mejor cualificación y cuantificación del fenómeno; si se trata de juicios cualitativos y no esenciales se sale del terreno científico y se pasa al terreno moral; asi se desvía al terreno social casi exclusivamente. De todas maneras el alcoholismo se califica como una dependencia, adicción a una sustancia tóxica (toxicomanía); a la vez se asocia con otras dependencias o adicciones (drogadicciones) o psicoestimulantes y a la psicodinamia de la dependencia con personajes del mundo interno que se proyectan en el externo.

Voy a leerles una mejor definición, propuesta por los norteamericanos, que dice: ” El alcoholismo es un trastorno crónico de la conducta, manifestado a través de una habitual preocupación por el alcohol y su consumo, en detrimento de la salud física y mental, así como la pérdida de control cuando se empieza a beber y con una actitud autodestructiva manifestada en las relaciones personales y en las situaciones vitales“. También, según la O. M. S., se define que “es alcohólico todo aquel que se embriague más de trece veces al año”; esa definición incluye a más de la mitad de la población.

En los estudios realizados por los años 50 se descubrió que un sujeto que se embriaga trece veces al año, o sea que está en tercer grado de embriaguez, es un sujeto que por lo menos ha bebido sin embriagarse tres veces más por cada una de aquellas en las que se embriagó. Otra clasificación considera alcohólicos a los sujetos que no pueden detener la ingesta una vez que han empezado; también quienes consumen alcohol por lo menos una vez o dos veces por semana y más de cinco años con ese patrón de ingesta.

La embriaguez tiene tres estados clínicos: excitación intelectual y motriz. La palabra se hace incoherente en un grado mayor, luego se presentan perturbaciones motrices, incoordinación y trastornos cardio-pulmonares y circulatorios. Finalmente, la persona se desploma, se disminuyen los reflejos, luego puede entrar en un sopor y, cuando no tiene resistencias para metabolizar el alcohol, puede sobrevenir la muerte.

El Alcoholismo como una Enfermedad Social

El alcoholismo -escribió Rafael Uribe Uribe- es el cáncer social que nos devora y que está haciendo degenerar con vertiginosa rapidez la raza, no tan sólo en sus calidades físicas como en las mentales y morales. En medio de climas salubérrimos, de aires puros yaguas magníficas, causa sorpresa y pavor tropezar a cada paso con innumerables tísicos, artríticos, epilépticos y desequilibrados, míseros descendientes de varias generaciones de ebrios. Si tuviéramos estadísticas, ellas nos revelarían que el 80% de los crímenes de homicidio, de heridos y de agresiones personales, procede de la malevolencia incitada por la embriaguez, y que la gran mayoría de locos y enfermos que pueblan los asilos y los hospitales y los que andan sueltos por la sociedad, se compone de borrachos o hijos de borrachos, en quienes el alcohol pervirtió la acción procreadora”.

Es que no hay feria ni romería ni fiesta alguna pública o particular que en Colombia se celebre sin apurar grandes copas de licor. El hijo del pueblo y quizás más aún, el de las clases elevadas, no sabe hacer negocio, estar satisfecho, sentirse contento o solemnizar un suceso cualquiera sin convidarse a beber, de toda ocasión -dice- es mano de trago: le nace un hijo, bebe; se le muere, bebe; cumple años, bebe; se casa, bebe; enviuda, bebe; ganó, bebe; perdió, bebe; se encuentra con un amigo, bebe; se reconcilia con un enemigo, bebe; está triste, bebe para ahogar su pena; está en ayunas, bebe para matar el gusano; antes del almuerzo, bebe para abrir el apetito; después, bebe, para ayudar a la digestión; al acostarse, bebe, es el gorro de dormir; si se va, bebe, es el estribo; en los malo pasos del camino, bebe, es el regatón para componerlo; con frío, bebe, es para entrar en calor; con calor, bebe, es para provocar la transpiración; con miedo, bebe, para animarse; si es valiente, bebe para doblar el arrojo; talentoso, bebe, es para espoliar el ingenio; torpe, bebe para alumbrarse; derrotado, bebe para consolarse; vencedor, bebe para festejar el triunfo; para dar la bienvenida, bebe; para despedirse, bebe; con hambre, bebe para entretenerla; lleno, por lo mismo; si es pobre, bebe, qué otra cosa ha de hacer; si es rico, bebe, para eso trabaja y tiene con qué; domingo, bebe para santificar las fiestas; entre semana y trabajando, bebe, no se opone; ocioso, bebe para matar el tiempo; nada se sabe hacer con la cabeza fría, el alcohol es el compañero inseparable; el colombiano vive para beber, creyendo beber para vivir e ignorando que con ello se mata, y bebe sin método, sin cuenta ni razón, sin criterio ni sensibilidad de paladar, todo le sirve desde el más nocivo brandy o aguardiente que le quema las entrañas, le cuece la sangre, le atrofia el cerebro hasta la más nauseabunda surrapa de chicha o guarapo”.

Alcoholismo y Violencia

Estadísticas

Entendamos que el alcohol es sólo un factor más que incide en la violencia; quiero aquí traer algunos aspectos epidemiológicos. La violencia en Colombia se ha manifestado desde hace mucho tiempo y tiene diferentes causas; pensemos que tenemos una guerra interna de casi 50 años con la guerrilla. En menos de 20 años la tasa de mortalidad y casos violentos se ha multiplicado 8 veces. La muerte diaria de 90 personas, corresponde el 84% al homicidio; el año de 1994 se presentaron 77 asesinatos porcada 100 mil habitantes; e189% de todas las necropsias hechas en Colombia correspondian a muertes violentas y el 88% fue de hombres y el 12% de mujeres, cuyo promedio de edad era de 31 años. Colombia es considerada el país más violento del planeta. La sintomatología de la enfermedad de la violencia es evidente y el diagnóstico está hecho.

Las consecuencias las podemos observar a nivel de recursos humanos. Pensemos que si el 88% de los hombres que murieron es cerca de 28.500 en edad productiva, esto implica una repercusión en la familia, pues muchos de ellos eran cabeza de ella, lo que significa una destrucción del núcleo familiar, elemento fundamental de cualquier estructura social. En cuanto a accidentes de tránsito, en el año de 1993 las muertes corresponden al 60% de peatones, 28% ocupantes de vehículos, otros fueron conductores y pasajeros.

En 1993 se realizaron 205.766 reconocimientos médicos legales en el país, de los cuales el 87.4% se debió a lesiones personales, e14% fueron dictámenes sexológicos. Dentro de las primeras cuatro causas de la población sentenciada, en 1980, el alcoholismo ocupó el 49.3% y el 18.9% fueron tóxicas, el 9.3% familiares y el 7.6% psíquicas. En los casos condenados por delitos contra la vida y la integridad personal, el 60% fueron alcohólicos y toxicómanos.

En Bogotá se practicaron cerca de 54.707 reconocimientos por lesiones personales, que equivalen al 30.4%, y ge éstos el 57 .7% fue en hombres entre los 30 y 50 años, y el 42.3% en mujeres. En 1994, en el reconocimiento médico legal realizado, se encontró que el 18.4% era por lesiones personales atribuidas a violencia intrafamiliar entre cónyuges y padres e hijos.

La edad promedio en el maltrato familiar fue de 32 años; en la violencia intrafamiliar, el 16.6% fue por maltrato infantil, el 72.2% por maltrato conyugal y el 12.5% maltrato familiar. Los aspectos que dominan en toda esta violencia es la pobreza, la ignorancia de la población y la ingesta de alcohol.

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses recomienda especialmente a todas las instituciones estatales “la toma de decisiones y diseño de estrategias conducentes a la prevención y control del problema de violencia y trauma en Colombia”.

En Colombia no existen estadísticas seguras y confiables con respecto al alcoholismo, pero sabemos que el alcohol es un factor predominante y causante de crímenes violentos, se piensa que alrededor del 85% de la población, en algunos momentos de la vida, ha tomado alcohol, y más del 50% lo usa con más frecuencia. A la vez, el alcoholismo se asocia con enfermedades del corazón y con el cáncer; se cree que alrededor de130% y 45% de los colombianos han tenido algunos episodios de problemas relacionados con el alcohol. Los hombres toman más que las mujeres.

El alcoholismo se encuentra como la tercera causa de mortalidad y está entre las diez primeras causas de morbilidad. De un millón y medio de personas encuestadas mayores de 15 años, el 35.7% tomaba alcohol menos de una vez por semana, el 10% una o dos veces por semana y el 3.5% todos los días. El 50% de los homicidios se vincula al alcohol. En 1982, hace 13 años, se consumieron 800 millones de botellas de cerveza. La producción, por esa época, fue de tres mil millones de cerveza anuales.

A su vez, tanto el alcoholismo como la drogadicción están fuertemente asociados a la presencia de enfermedad mental; en el estudio que se realizó en Bogotá, se encontró que las personas que presentan antecedentes de alcoholismo tienen una mayor propensión a enfermedades mentales (63.9%) que las que no tienen ese historial (32.6%) y que lo propio sucede para los que usan drogas (89.9%) y para los que no las usan (32.6%).

Entre los factores asociados a la presencia de la enfermedad mental en Colombia se encuentran los siguientes:

a) el nivel de ingresos, puesto que hay una relación entre los ingresos bajos y la enfermedad mental;

b) la educación, ya que a menor educación es mayor la ocurrencia de la enfermedad mental. En este sentido se encontró, en un estudio, que la incidencia de analfabetismo era mayor en los enfermos mentales jóvenes que en sus padres. De todas maneras la relación entre educación y enfermedad mental es una de las más fuertes y parece ser más compleja que lo que puede esclarecerse con la información existente;

c) los hogares rotos: la ausencia de uno de los padres produce también enfermedad mental en los jóvenes. Por otra parte, las situaciones maritales más aprobadas socialmente en la cultura tradicional colombiana (estar casado, o soltero o viudo), producen menores porcentajes de enfermedad mental entre la población (entre 22% y 36%), que las formas maritales menos aceptadas y más frecuentes en las nuevas formas de organización familiar que está generando la modernización y su crisis.

En efecto, los separados muestran un 50% de respuesta positiva a la presencia de enfermedad mental y los que viven en unión libre un 64%; d) un cuarto factor que parece relacionado con cierta sintomatología de tipo psiquiátrico es la participación en grupos de carácter social (políticos, religiosos, deportivos, culturales). Los que no participan en ese tipo de actividad social muestran una mayor tendencia a tener síntomas de enfermedad mental (39%), que los que participan (24%); e) finalmente, uno de los factores más mencionados en todos los estudios es el “shock cultural” y de adaptación socioeconómica y familiar que produce la migración del campo a la ciudad, algo que se podría llamar el “shock de la modernización “.

Un periodista comentaba –escribe Humberto Rosselli en Salud Mental- Colombia ocupa el tercer puesto en el mundo en el consumo de bebidas alcohólicas por habitante. Mil millones de botellas de cerveza y 50 millones de botellas de aguardiente hacen que nuestro país tenga cinco millones de borrachos crónicos. Hay otros datos que llaman la atención: el 50% de los accidentes de tránsito son causados por el licor. El 40% de los salarios se queda en bares y tabernas. Diez mil personas mueren anualmente alcoholizadas. En pesos, algunos de esos hábitos cuestan: 30 mil millones de pesos en cerveza y aguardiente.

Una de las empresas productoras batió el récord de ganancias en el último año. Las cifras van en notorio aumento cada año. Las bebidas alcohólicas son las que originan la llamada ‘guapeza’ de los colombianos. Por su causa se matan unos a otros … Se admite que el Estado no podría subsistir si no hubiera consumo de licores, pero la pérdida de horas de trabajo por hombre es inmensa.

“De cada J 00 homicidios, 30 se cometen en cantinas, bares y grUeso De cada dos buses que circulan por las vías nacionales, uno sufre un accidente: el alcohol es el origen de estas tragedias “.

Entre las causas psíquicas se hace referencia a que entre los alcohólicos la neurosis ocupa el 40%, la psicosis el 10% Yel otro 50% está repartido entre los trastornos psicosexuales y los desórdenes de la personalidad, entre ellos la paranoia y la homosexualidad. Se hace hincapié en el alcoholismo como una defensa psicológica a los diferentes traumas emocionales.

Conocemos que el adicto al alcohol se vuelve dependiente de esta sustancia debido a factores psicológicos, porque utiliza el alcohol como un sedante contra la ansiedad, tensión (estrés), dolor psíquico, tristeza, culpa, inseguridad, fobias, falta de autoestima, impotencia, temor a la mujer o al hombre, al sexo, a las relaciones sociales o a las exigencias de los impulsos mórbidos o patológicos y obsesivos, a la soledad y a la falta de libertad, así como a la intolerancia a las pérdidas, cualesquiera que sean o al mismo éxito; por eso los sujetos se embriagan para anestesiar el dolor o festejar un evento, como un medio de escape ante el mundo exterior y el interior.

En los alcohólicos es fundamental tener en cuenta las relaciones que el sujeto hace inicialmente con la madre, que son soporte para la formación de la personalidad y la comprensión de las dependencias y vínculos interpersonales por medio de sus dos impulsos básicos: libidinal placentero y tanático destructor, violento displacentero; este último es el que origina el sadomasoquismo y el narcisismo patológico maligno y la violencia.

Las relaciones parentales iniciadas en la primera infancia son básicas para la formación de la persona, y pueden ser traumáticas debido a la frustración por carencia o exceso. El niño se siente abandonado por su madre cuando falta o cuando él es invadido por ella y por ende no le da amor; es entonces cuando se producen las desviaciones de los impulsos que se convierten en algo patológico o se fijan, regresan, se estancan o inhiben; de ahí también las inhibiciones y defensas en las relaciones interpersonales que son falta de identificaciones positivas y el conflicto que se establece en la conciencia moral (super yo), el que se vuelve sadomasoquista con respecto a él mismo y a su grupo social sintiendo así culpa, remordimiento, castigándose los deseos y fantasías que aparecen en las relaciones parentales. Por eso observamos que muchos de nuestros trabajadores, en el fin de semana, se beben la mayor parte de su salario y llegan a su hogar a pelear y, sintiéndose valientes, maltratan a su compañera o a sus hijos.

El trabajador por lo general se siente solo, abandonado, lleno de envidia, voracidad, celos, inferioridad e inseguridad, y se vuelve dependiente de diferentes situaciones; por esto encontramos también adictos o dependientes de la televisión, del cine o de actividades recreativas no sublimadas, que como síntomas son sexual izados y pueden convertirse en perversiones.

El sujeto, sintiéndose abandonado con ansiedad y depresión, busca la manera de sedarse, y el instrumento es el alcohol. Así, se destruye a sí mismo, a su grupo familiar, y al social no permitiéndose realizar las sublimaciones fundamentales y la recreación real.


15. Anciana de 84 años hospedada en un Hogar Privado de Caridad. Santafé de Bogotá, 1994.
16. Anciana de 79 años, ubicada en Hogar Privado. Santafé de Bogotá, 1994.
* Médico de la Universidad Javeriana, graduado en octubre de 1954 en la Universidad Central de Madrid, España. Psicoanalista de la misma Universidad. Ha publicado un gran número de obras psicoanalíticas, entre ellas una que tiene el tema de la violencia. Representa a la Academia, de la cual es Miembro de Número desde 1993. Es miembro titular de numerosas sociedades científicas. Ha realizado numerosas investigaciones en su especialidad y ha sido docente de la Unversidad Nacional y de la Pontificia Universidad Javeriana como profesor visitante entre 1970 y 1986.

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