Trasendecia del Tema, Violencia, Sociedad y Salud

Medicina: Violencia, sociedad y salud. Foro del 11 de Mayo

Introducción

La Academia Nacional de Medicina, consciente de su alta responsabilidad social y del deber moral que tiene, como máximo organismo asesor del Gobierno en lo relacionado con la salud, consideró necesario e inaplazable promover un estudio a fondo sobre el problema de la violencia en Colombia, ante el notable recrudecimiento de este preocupante flagelo, que la coloca entre los países más violentos del mundo, y frente a las circunstancias manifiestas de progresiva agresividad que afecta a la familia, al individuo, al funcionario público, a la autoridad, y que ha convertido al delincuente común, al guerrillero y al narcotraficante en crueles destructores de la tranquilidad ciudadana.

Las graves implicaciones de la violencia sobre la salud del individuo y de la comunidad, no sólo desde el punto de vista psicológico y físico, sino de las consecuencias notables sobre los pre-supuestos del sector y sobre el desarrollo y la economía nacionales, además de la mala imagen internacional, exigen una acción frontal contra este flagelo, de todos los estamentos gubernamentales y privados y los esfuerzos decisivos de la universidad, de las organizaciones gremiales y científicas, en una palabra de todos los conglomerados representativos, entre los cuales la Academia juega papel de liderazgo.

Organismos Internacionales, liderados por la Organización Panamericana de la Salud, convocaron a fines del año pasado a representantes de los países Americanos para tratar el tema de la violencia y sus implicaciones sobre la sociedad, en particular sobre la salud. En la importante Conferencia Interamericana celebrada en Washington, revisaron a profundidad aspectos como el de la violencia como problema de salud pública, la democracia sin violencia, la cultura de paz para el siglo XXI, la economía política de la no violencia, la construcción de las relaciones sociales no violentas.

La trascendental reunión concluyó con una histórica declaración en la cual se convocó a los gobiernos, a las comunidades, a la sociedad, a las organizaciones de todo orden, a un esfuerzo conjunto, objetivo y práctico, que debe iniciarse de inmediato con la motivación a todos los niveles y el desplazamiento de todos los recursos posibles.

La Academia Nacional de Medicina, consideró que debía tomar sin dilación la bandera de esta trascendental cruzada, y fue así como organizó foros con la participación de la representación de la OPS en el país, de connotados representantes del Gobierno, de la cátedra, de la Iglesia; en fin, de las diferentes autoridades relacionadas con el tema. El objetivo plasmado no fue otro que definir la tipología de la violencia del país, revisar sus causas, establecer su dimensión y áreas de influencia y medir sus consecuencias, para iniciar acciones al alcance de las instituciones culturales y científicas sobre las cuales puede tener injerencia directa la Academia o presentar recomendaciones de orden práctico para la consideración de las altas autoridades nacionales.

Considera la Academia que los actos de violencia, en cualquier proporción y escenario que éstos se produzcan, resultan de fallas de la salud mental, precipitadas por factores biológicos, culturales, económicos o morales. Sin duda, el individuo equilibrado emocionalmente es de hecho ajeno a la práctica de la violencia en cualquiera de sus formas. De la misma manera que quien como dueño de una personalidad deformada, irresponsablemente, sin medir las consecuencias genera el acto violento, produce en su víctima, en su familia y en los allegados inmediatos, angustia, zozobra, depresión: en una palabra, cualquiera de las formas de alteración del equilibrio emocional, lo que quiere decir que el temible azote que se agiganta con proporciones monstruosas en el país, claramente está generando unas reacciones en cadena con directas relaciones entre causalidad y efectos. Este aspecto que incumbe a la salud, justifica la actitud de la Academia al realizar estos importantes foros.

Pero el aumento de la morbilidad y la mortalidad, por causa de la violencia, toca directamente a la salud pública, con resultados alarmantes no solo por las lesiones inmediatas de las víctimas, sino por las discapacidades resultantes que, al minar la productividad, merma directamente la economía familiar e incide indirectamente en la economía nacional.

En la reunión que sobre el tema promovió la Organización Panamericana de la Salud, se demostraron los altos costos con que la violencia está afectando a la sociedad al agredir preferencial mente a individuos que en su mayoría se encuentran en edades de máxima productividad, a la vez que se identificó la repercusión en el orden psicosocial.

Foro del 11 De Mayo

Programación

1. Trascendencia del tema. Doctor Gilberto Rueda Pérez, Presidente Academia Nacional de Medicina de Colombia.
2. Enfoque general del temario. Orientación metodológica. Doctor Gustavo Malagón Londoño
3. Violencia en el hogar. Doctora María Cristina Ocampo de Herrán, Directora Instituto de Bienestar Familiar.
4. Violencia cotidiana. Impacto social. Doctor Ismael Roldán, Presidente de la Federación Médica Colombiana.
5. Cultura de la paz. Padre Francisco de Roux, SJ .
6. Panel. Intervenciones inscritas previamente de miembros del auditorio.

Duración máxima de cinco minutos.

Comentarios de Panelistas, duración máxima de cinco minutos.

Bienvenida

El Secretario Perpetuo, Académico Hemando Groot Liévano, da la bienvenida no sólo a todos los colegas sino a muy distinguidas personalidades interesadas en ciencias sociales y en otros aspectos, que vienen a ayudar enormemente a la consideración del tema.

La Academia Nacional de Medicina, de tiempo atrás, ha venido preocupándose en estos aspectos fundamentales. Con mucha frecuencia no se hace el enfoque de un problema desde sus diferentes ángulos y desde las distintas disciplinas. Cada vez tiene que haber un acercamiento mayor entre las distintas disciplinas que se ocupan de los problemas del hombre. En muchos casos, parte de la violencia es un problema de salud mental o, más bien, de falta de salud mental. Al moderador le quedan siempre dos tareas: una gratísima, la de aprender mucho de todos los participantes y otra un poco ingrata que está basada en la inelasticidad del tiempo, por lo cual es indispensable atenemos al que nos ha sido fijado para las varias presentaciones. Hoy trataremos de buscar un enfoque racional a este drama.

Trascendencia del tema

Académico Gilberto Rueda Pérez
Presidente Academia Nacional de Medicina de Colombia.

El Presidente se refiere a un artículo de El Tiempo, cuyo título es “Los Médicos Forenses no dan a basto. Ayer a las 12 del día, 20 cadáveres se encontraban haciendo fila en la morgue de Medicina Legal, a la espera de la necropsia respectiva. Estos últimos días han sido particularmente violentos en Bogotá. Entre el sábado a las O horas y el martes a las 12 de la noche llegaron a Medicina Legal 131 cadáveres.

El sábado fueron asesinadas 38 personas, el domingo 30, en total 68 en los dos días, 22 de las cuales murieron por arma de fuego, que sigue siendo la primera causa de muerte. La segunda situación es el alto índice de personas muertas de manera violenta en días de semana: el lunes fueron 33, el martes 32. Según datos suministrados por la DIJIN, los homicidios en Bogotá durante el primer trimestre de este año, aumentaron en 14 % con respecto al primer trimestre del año anterior, sin contar los muertos por accidentes de tránsito. Entre enero y marzo de 1995 fueron asesinadas 1.537 personas en Bogotá, es decir un promedio de 17 homicidios diarios. Por eso tenemos que hablar de violencia y la Academia de Medicina aspira a contribuir, en parte por 10 menos, al conocimiento del problema.

Quienes hemos tenido el privilegio de vivir en este siglo XX, tan lleno de conquistas técnicas y científicas de todo orden, que le han permitido al ser humano abandonar este globo terráqueo para internarse en la inmensidad del Universo, poner por primera vez sus pies en la luna y enviar sondas de la más alta tecnología a 10 profundo del infinito para conocer más el Universo en que nos tocó habitar, hemos visto como, simultáneamente, la naturaleza humana ha ido perdiendo su calidad moral, su capacidad de comprensión y convivencia, para caer en las profundidades de una violencia de todo orden.

En el mundo y en Colombia como exponente de uno de los países del Tercer Mundo, que se ha visto afectado recientemente por toda clase de situaciones de género socio-político y de orden moral, que la han llevado a convertirse en una de las naciones más violentas del mundo en donde la tradicional guerrilla, inicialmente de tipo político y el más recientemente implantado régimen del narcotráfico, de lanarcoguerrilla y el narcoterrorismo, parecen haberse enseñoreado de todos los estamentos de nuestra sociedad.

Pero el fenómeno de la violencia no se manifiesta solamente en estos elementos antisociales: se ha adueñado también de la sociedad corriente, del hogar, de la gente común, de los conductores de vehículos que ahogan y aprisionan nuestras ciudades, del hombre, de la mujer, del niño, del viejo, de los medios de comunicación, de los ciudadanos que, debido a su pobreza y precisamente por la violencia misma de los campos, han tenido que emigrar hacia las grandes ciudades para hacinarse en guetos solamente concebibles por mentes como las del Dante, en donde la violencia se autoalimenta y llega a extremos insospechados que pueden llevar en un futuro a situaciones de desbordamiento total, imposibles de ser controladas.

En estas circunstancias la Academia Nacional de Medicina, involucrada como está en los grandes problemas que atañen a la salud del pueblo colombiano, ha querido seguir los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud y ha convocado a estos foros que hoy se inician sobre Violencia Sociedad y Salud que esperamos cubran, así sea superficialmente, estos temas y, sin pretender darle solución a tan delicado problema, puedan recomendar la adopción de determinadas actitudes o conductas conducentes a disminuir el impacto social que producen en el desarrollo normal de nuestros conciudadanos.

Los recientes planteamientos de la Organización Panamericana de la Salud en la Primera Conferencia Interamericana sobre Sociedad, Violencia y Salud, realizada en noviembre de 1994, al considerar que “la violencia constituye una seria amenaza para la paz y la seguridad ciudadanas, que es ubicua y generalizada y se expresa de manera variada en los niveles individual, familiar, institucional, comunitario, ciudadano, en el ámbito nacional e internacional; que afecta negativamente la calidad de vida de las personas por cuanto genera miedo, desarticula las estructuras familiares, coarta la autonomía de los individuos, limita la libertad de acción y desalienta la solidaridad interpersonal; que la violencia constituye un creciente problema de salud pública, demostrado por los alarmantes aumentos de las tasas regionales de mortalidad, morbilidad y discapacidad así como por los abrumadores años de vida potencial perdidos y sus efectos psicosociales en las poblaciones; que ocasiona enormes costos económicos a la sociedad, genera crecientes gastos en salud y seguridad y disminuye la productividad; que ejercida contra todos los elementos constitutivos del hogar lleva a la disolución de éste y por ende la mala formación de la personalidad del individuo; que en su génesis intervienen factores tales como la inequidad y la injusticia social, las cuales socavan la democracia y el bienestar colectivo, generan frustración, marginan a las poblaciones y perpetúan los conflictos al lesionar la integridad familiar; que se refleja en la violencia, la fragilidad de la organización social, al contar entre sus víctimas principales a los grupos estructurales más vulnerables de la sociedad, ya sean los caracterizados por la edad, el género, la afiliación étnica, las condiciones socio-económicas o, bien sea, por otros factores; que su persistencia es favorecida por la existencia de impunidad generalizada y patrones de relaciones sociales violentos, los cuales configuran una cultura de la violencia que se perpetuó generación tras generación; hacen que se considere un deber ineludible del estado hacer todos los esfuerzos necesarios para reducir los factores que determinan la violencia y menoscaban la calidad de vida de las personas para asegurar la plena vigencia del estado de derecho.

Es necesario desarrollar en todos los países, muy especialmente en Colombia, planes y programas intersectoriales de prevención y control de la violencia y de promoción de la convivencia pacífica en los que se enfaticen las actividades pertinentes al sector salud.

La promoción de culturas y valores no violentos requiere la activa participación del sector de educación y de los medios masivos de comunicación públicos y privados. Es por ello, y en seguimiento de estas directrices, que la Academia Nacional de Medicina, por sugerencia de su Comisión de Educación y con la Coordinación del doctor Gustavo Malagón Londoño, ha programado estos foros en los que esperamos que el atento análisis por parte de verdaderos expertos que nos honrarán con su presencia, con sus disertaciones, tanto Académicos como invitados especiales, y con las luces que los asistentes nos puedan dar en el curso de los paneles que continuarán a las presentaciones, podamos producir un documento que sirva de base para la orientación de una política no violenta por parte, tanto del Gobierno como de la sociedad a la que pertenecemos. Sean ustedes muy bien venidos.

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