Medicina, La Politica de la Juventud como Factor Preventivo de la Violencia

Violencia, Sociedad y Salud. Foro del 25 de Mayo

Programación

l. La política de la juventud como factor preventivo de la violencia. Doctora Adelina Coba de Guerrero, Viceministerio de la Juventud.

2. Violencia contra la niñez y la adolescencia. Doctor Eduardo Díaz Uribe, Consejería Social de la Presidencia de la República.

3. Violencia en la vejez. Doctores Alvaro Urrea y Miguel Alvarez-Correa, Asesores de la Procuraduría General de la Nación.

4. El alcoholismo y la violencia. Doctor Guillermo Sánchez Medina, Académico de Número, Sociedad Colombiana de Psiquiatría.

5. Drogas psicoactivas y violencia. Doctor Harold Sandoval, Dirección Nacional de Control de Estupefacientes, en representación del doctor Gabriel De Vega.

La política de la juventud como factor preventivo de la violencia

Doctora Adelina Cobo de Guerrero
Viceministra de la Juventud

El Viceministerio de la Juventud comparte plenamente la preocupación de la Academia Nacional de Medicina por el auge de la violencia que, en diferentes formas, sacude a Colombia con sus conocidas consecuencias; esa es la razón por la que he querido participar en este importante foro, no con el tema que se me había solicitado, la violencia contra la mujer, sino que he querido exponer en forma breve la política de juventud en Colombia, no porque miremos al joven como una población en riesgo, como opinan algunos, sino porque además de que el desarrollo de este programa es un derecho constitucional de los jóvenes colombianos, su aplicación previene ésta y muchas otras conductas que los expertos a veces consideran como inadecuadas.

Vale la pena indicar que el SIDA y la violencia son los principales males que afectan y continuarán afectando a los jóvenes latinoamericanos durante el resto de este siglo, tendencia que estamos contribuyendo a cambiar con nuestro aporte en Colombia y que aspiramos a que se desvirtúe para bien no sólo de Colombia sino del resto del Continente. Se dice a menudo que los jóvenes tienen grandes dificultades de adaptación; lo que algunos psicólogos definen como una verdadera crisis de identidad del adolescente; pero lo que debemos saber es que esos problemas no se originan en el desarrollo psicofísico del muchacho, sino que se derivan de su relación con el entorno cultural.

Es evidente que en este proceso de crecimiento del joven, casi que de manera inevitable, se origina la confrontación de poderes entre éstos y las personas mayores, encarnada en los padres, en los maestros, en los religiosos, en los militares y, por qué no decirlo, en el Gobierno.

A esta confrontación el muchacho responde con una protesta que se ve representada en esas costumbres que tan celosamente desarrolla: el uso de una moda diferente y a veces hasta un poco estrambótica, el escuchar una música que rompa con el tema de la de los mayores y la utilización de un lenguaje extraño, con palabras que generalmente los mayores no entienden. Pero muy especialmente se manifiesta en la formación de grupos conocidos como parches o pandillas.

Aunque la adolescencia coincide con la aparición de la pubertad, su duración y prolongación depende del ámbito social en donde el joven habita. En algunas culturas, esta etapa de la vida del hombre es prácticamente inexistente, tal como lo demostró la investigadora Margaret Met a través de sus estudios realizados en Japón. En América Latina podemos ver que en los estratos más populares la adolescencia es de muy corta duración mientras que en los estratos altos se prolonga más allá de los 20 años.

Son muchos los factores que podrían explicar este desarrollo desigual en nuestra sociedad. Por ejemplo, los sectores pobres, la necesidad de salir a ganarse la vida desde muy temprano; el embarazo precoz, la mayoría de las veces indeseado; el abandono del hogar por maltrato doméstico, lo que obliga a muchos niños a afrontar la realidad de la calle desde muy temprana edad; la prostitución infantil y juvenil, problema ante el cual nuestra sociedad no ha querido abrir los ojos; los desplazamientos causados por la violencia en diferentes áreas rurales; el problema del narco-consumo que no solamente ya está entrando a nuestros países, sino fue ha generado el de la narco producción y el del narcotráfico, que desafortunadamente ha involucrado a muchos de nuestros jóvenes.

AlIado de esta situación, el bienestar de la clase alta y media les permite educar a sus hijos rodeados de mayor comodidad, asistiendo a las mejores universidades para llevarlos en algunos casos hasta las especializaciones de posgrado aunque, a pesar de ello, se presenta en estos grupos otros tipos de problemas característicos de la adolescencia y no en pocas oportunidades coinciden con los problemas que tienen los jóvenes de las clases populares.

Conscientes de esta problemática y al considerar, de acuerdo con la O.M.S., que la salud no es solamente la ausencia de enfermedad, sino el completo bienestar físico, psicológico y social de la personas, hemos entrado al principio fundamental de la política de juventud del Gobierno y de este Viceministerio en particular, en el reconocimiento del joven como sujeto de derechos y de deberes y, a la vez, poseedor de un gran potencial.

Es por ello que consideramos que el papel del Estado consiste en garantizar respeto a estos derechos y generar condiciones propicias para el desarrollo de ese potencial, que hemos denominado como la formación de un ciudadano pleno, sin tener en cuenta su sexo, su raza, su condición socio económica, su religión o creencia, de manera que contribuyamos a formar, a crear un hombre solidario, al servicio de la sociedad y de nuestra comunidad.

Por otra parte los jóvenes constituyen aproximadamente el 27% de la población colombiana y son la fuerza más importante para el desarrollo del país, para la realización social y económica asi como para la construcción de la democracia y de la paz, que es tan importante, especialmente la paz por haber sido tan esquiva para nosotros los colombianos.

Ejecutar una política de juventud coherente y bien estructurada, constituye hoy un tema importante en la agenda de muchos gobiernos de América Latina, dentro de los que se cuenta Colombia; por lo que los esfuerzos de integración cultural y económica en marcha hacen que el Estado disponga de lineamientos comunes y posibilidades de intercambio de experiencias en materia de juventud.

En este orden de ideas, los objetivos del Viceministerio de la Juventud, a mi cargo, se centran en la producción de oportunidades para el desarrollo de los intereses del joven de modo que contribuyan como instrumento efectivo a su propio enriquecimiento personal y espiritual, así como a su intervención pacífica y amable en la sociedad, en la vida civil, en la democracia, de tal manera que contribuya al engrandecimiento del país con un respeto por los demás y por sus derechos.

Por ese gran respeto que profesamos hacia el joven es que nuestro programa se ha estructurado con base en la concertación con los mismos muchachos. Nosotros no llevamos a cabo ningún proyecto que no sea concertado con ellos. El mismo programa de juventud que va a ser aprobado es un documento donde, muy posiblemente el próximo 7 de julio, será concertado con los jóvenes de muchas regiones del país; y así 10 vienen haciendo también alcaldes y gobernadores, quienes han entendido la bondad de este proyecto y se han involucrado en él, al que consideran como un aspecto vital de su programa de gobierno, especialmente cuando tienen tiempo de haber iniciado su aplicación y se dan cuenta de la forma como la juventud de su localidad reacciona favorablemente ante esta clase de proyecto.

El objetiva final de la política de la juventud es contribuir a formar un hombre más participativo. Esa frase de Gandhi que estaba aquí cuando llegamos que dice “Más atroz que las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena”, refleja nuestro pensamiento. Por eso nosotros consideramos que 10 más importante y el objetivo final de la política de juventud es lograr un hombre participativo y bien involucrado en el desarrollo de su comunidad, por lo que hemos entendido que no es suficiente extender la cobertura y la calidad de los programas del Estado en forma unilateral a la juventud, sino hacer a muchachos partícipes desde la elaboración de un diagnóstico hasta la formulación de los planes de acción.

De esta manera se complementa la acción del sistema educativo al contribuir al otorgamiento de esa responsabilidad en la formación del joven como ciudadano y no sólo como estudiante. Esto implica apoyar toda la oportunidad que se genera en el sistema educativo y que trasciende el espacio de la causa para vincularse a otros espacios de la vida del joven y de la comunidad, tales como el servicio social, la vinculación a la vida económica, la tarjeta joven, que es un programa que lanzará el Presidente de la República el próximo 8 de junio; las casas de la juventud, escenario perfecto para iniciar todo este trabajo y toda esta concertación que se hace con los muchachos; los programas de promoción juvenil, de prevención integral, tendientes precisamente a la prevención del consumo de la droga ya la de otras conductas violentas de los jóvenes, porque los jóvenes colombianos participan en más del 50% de los actos violentos de este país, como víctimas o como autores de los mismos.

Todos estos programas están dirigidos hacia la población escolarizada y hacia aquella que no tiene acceso al sistema educativo, que es la que más se ve afectada con este tipo de conductas.

Para este Viceministerio es fundamental la promoción de la salud del grupo juvenil mediante acciones de formación y capacitación, diseño y distribución de materiales educativos, acceso a los servicios de atención en salud, estímulo a la realización de investigaciones sobre la condición de la juventud en diferentes regiones del país y otros aspectos esenciales del manejo de ésta.

También estamos haciendo investigación sobre toda la parte interna de la situación de violencia de los jóvenes, sobre la forma como se comportan, sobre las jerarquías dentro de las pandillas; en este momento lo estamos haciendo en diferentes localidades fuera de Bogotá. Hemos hecho un convenio con Colciencias y tenemos, para lo que resta de este año, 800 millones de pesos para hacer investigación de juventud, especialmente de todas estas conductas que afectan el normal desarrollo de la gente joven de Colombia.

Es así como nosotros también estamos dando un apoyo decidido al programa de educación sexual dentro y fuera de la escuela; se desarrollan diversas propuestas de trabajo que vinculan a la comunidad educativa, a los padres, a las madres de familia, a los medios de comunicación. De otra parte, dentro de las políticas está la recreación, la cultura y el deporte como elementos fundamentales para el pleno bienestar de la juventud.

En cuanto a la justicia ya los derechos humanos de los jóvenes, la acción de este Viceministerio, en cooperación con los organismos competentes, se orienta a garantizar, por parte de los cuerpos armados del Estado, la seguridad del joven y se les inculca, de manera especial, el respeto al derecho de estos jóvenes con la aplicación de todo lo que se acaba de exponer.

La realización de este foro por parte de la Academia Nacional de Medicina es una importante contribución al estudio de la violencia en nuestro país, por lo que sugiero que las conclusiones que de aquí salgan deben ser analizadas y ojalá tenidas en cuenta para la solución de las diferentes modalidades de violencia en cuyo estudio y solución están empeñados no solamente el Gobierno del Presidente Samper sino toda la sociedad colombiana.

El Académico ROBERTO DE ZUBIRÍA CONSUEGRA, moderador del foro, comenta que no es un tema reciente este de la violencia. Sobre la violencia contra la niñez la mitología está llena de ejemplos: cuando salieron del paraíso Caín y Abello primero que hizo Caín fue matar a Abel, cometiendo un fratricidio. El doctor Eduardo Díaz Uribe nos va a hablar sobre la violencia contra la niñez. A Edipo lo condenaron a muerte y lo lanzaron al monte y más tarde él mató al padre. Lo mismo que Agamenón cuando sacrifica a su hija Efigenia a los dioses o cuando se sacrifican niñas a los dioses y a las diosas.

Lo mismo que entre los muiscas, al construir una casa siempre colocaban ahí una niña, le caía una viga encima yeso le daba buena suerte a quienes moraban en la nueva vivienda. Algunas ciudades de las que menciona la Biblia también fueron construidas así.

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