Presencia de diferentes constantes

Otro aspecto a considerar en toda esta problemática de la cosmovisión de las ciencias son las relaciones con las constantes físico, psíquicas, sociales o cosmológicas. Así nos encontramos con la constante de Planck, la compulsión a la repetición de Freud, la relación de la gravedad, con la estructura tiempo y espacio o la teoría de la relatividad de Einsten, el principio de incertidumbre e indeterminismo de Heisenberg y de exclusión de Pauli, la teoría de la creación del universo, Big bang, Big crush, Big rip, universo inflacionario en expansión y en contracción, la teoría del espacio curvo, materia-antimateria, la ecuación de Schrödinger, el movimiento browniano y el cálculo probabilística de Kolmogorov, la teoría de la unifica­ción de los seres vivos, y principio de las funciones reguladores consciente e inconsciente de Freud (202), todas ellas a la vez con sus variables.

¿Qué tiene que ver todo esto con el azar? La respuesta reside en que todo se interrela­ciona. El destino (el cual tiene dentro de esta obra un capítulo específico), lo abarca todo. Si bien el “mecanicismo” culminó en el siglo XIX, a su vez el cálculo de probabilidades y el azar tomaron el Siglo XX y ahora el XXI con mayor conocimiento científico y tecnológico. En el Siglo XX el científico Shannon volvió a plantear el problema de la incertidumbre y el tratamiento del concepto del azar y por ende del cálculo de las probabilidades y con ello la teoría de la probabilidad. Así apareció el modelo matemático del movimiento Browniano (203). De la misma manera, aparece el científico, ya nombrado, Kolmogorov como una figura paradigmática y quien fuera el que sentara las bases para elaborar el desarrollo de la teoría de la probabilidad y sus aplicaciones. A estas alturas nos podemos preguntar ¿si esta teoría “es el fruto del azar de la vida” o está determinada por un proceso histórico en virtud de las circunstancias que determinan las disciplinas del pensamiento científico? (Mario Wschebor, 1999) (204).

Aquí vale la pena volver sobre la importancia de los conceptos de Shannon sobre la trans­misión de la información en todas sus formas y entre ellas lo que propongo en este texto, que incluye las representaciones mentales conscientes e inconscientes y por lo tanto la fantasía inconsciente, y por supuesto, todas las sensopercepciones, para llegar de la repre­sentación a la ideación y a la conceptualización; a la vez aquí debemos incluir la transmisión de la información a través del concepto del “azar determinista”, el cual me ocuparé más adelante y que incluye la intuición (tema mencionado en otra parte de esta obra). No se trata solamente de definir los conceptos de la información de los mensajes, sino concebir cómo es el diseño de los canales por los cuales se retransmiten aquellos y así determinarlos, de­velarlos, medir la cantidad y la capacidad de información como son los canales y formas de receptividad, así como su significación y sentido y su interrelación con la cultura, la técnica y la interrelación humana (205). He aquí también la determinación, diferenciación y medición de significados con sus codificaciones bajo la forma de “bits” y los “bits cuánticos” del sistema binario, más allá o más acá de lo aleatorio, no sin hacer ejercicios al azar y buscar resultados posibles con sus probabilidades. En el escrito sobre “El azar” versión preliminar de Mario Wschebor del Centro de Matemática de la Facultad de Ciencia Uruguaya, 1999, trae el siguiente concepto: “… la información que se obtiene al observar el resultado de un experimento es exactamente igual a la incertidumbre que había antes de realizarlo; incerti­dumbre e información son el anverso y reverso de la misma moneda. La incertidumbre sobre el experimento y la información que da al observarlo, son iguales. De ahí que si lo obser­vado se supone que es cierto ya estamos sesgados en la incertidumbre y la observación no puede ser válida. Viene aquí otra pregunta ¿cuándo es máxima y mínima la incertidumbre? La respuesta a la primera pregunta es cuando todas las probabilidades son iguales, es decir, “cuando no se sabe nada no se conoce preferencia alguna para la ocurrencia de algunos de los resultados sobre otros”. (206).


202 Ver obra del autor “Psicoanálisis y la Teoría de la Complejidad”, Editorial Cargraphics, 2002.
203 Ver pié de página 65, capítulo II.
204 Mario Wschebor, “El Azar” (versión preliminar). Centro de Matemáticas. Facultad de Ciencias. Universidad de la República. Montevideo Uruguay, 1999. https://cyd.fcien.edu.uy/Docs/Confe/Wschebor.pdf.
205 Esta temática se relaciona con los neurotransmisores de la biología molecular, de la cual me ocupo en la obra Identidad Sexual, Editorial Cargraphics, 2006, capítulo V Cerebro emocional, que más adelante voy hacer alguna alusión.
206 Op. cit. , Mario Wschebor, 1999

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