Diagnóstico y Tratamiento Trastorno por Déficit de Atención

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

Hiperactividad

Una característica importante de la AD/HD, es la actividad excesiva. El niño hiperactivo se describe como el que ” siempre está en movimiento ” o ” movido por un motor eléctrico “. A medida que va creciendo, el nivel de actividad puede disminuir. En el adolescente y el adulto la actividad excesiva se manifiesta por inquietud y nerviosismo.

Los síntomas de hiperactividad según el DSM IV son:

a. A menudo mueve las manos o los pies o está inquieto en la silla.
b. A menudo abandona su asiento dentro del salón de clases o en otras situaciones en las cuales se espera que se mantenga en su asiento.
c. A menudo corre o salta en forma excesiva en situaciones que son inapropiadas (en adolescentes o adultos, esto puede limitarse a un sentimiento de intranquilidad subjetiva).
d. A menudo tiene dificultad en jugar o participar en actividades de recreo tranquilamente.
e. A menudo está en “movimiento” o se comporta como si fuera “impulsado por un motor”.
f. A menudo habla excesivamente.

Impulsividad

Los niños con impulsividad actúan antes de pensar, porque se les dificulta esperar. Esto los hace hablar fuera de turno, a interrumpir frecuentemente a los demás y a participar en conductas arriesgadas.

Los síntomas de impulsividad según el DSM IV son:

a. A menudo deja escapar las respuestas antes de que las preguntas hayan sido contestadas.
b. A menudo tiene dificultad en esperar su turno.
c. A menudo interrumpe o se mete en los asuntos de otros (interrumpe las conversaciones o juegos de los demás).

Existen otras características asociadas dependiendo de la edad del niño y el nivel de desarrollo, como son: baja tolerancia a las frustraciones, estallidos de indignación, actitud autoritaria, dificultad en seguir las reglas, desorganización, rechazo social, bajo nivel de autoestima, pobre rendimiento académico y falta de aplicación adecuada.

Los niños con AD/HD suelen ser muy inteligentes y tienen un coeficiente intelectual normal o superior a lo normal. Usualmente son catalogados de haraganes cuando no cumplen con sus deberes, no tienen un rendimiento adecuado y no aceptan fácilmente las normas impuestas en el colegio, lo que hace que terminen siendo discriminados, rotulados y excluidos de ciertas actividades sociales con sus compañeros.

Los problemas más frecuentemente señalados por padres con hijos que padecen AD/HD son los siguientes:

1. Desconocimiento o desínterés por parte de profesionales de la salud y autoridades educativas del problema.
2. Maltrato emocional de los chicos por dicho desconocimiento, desde la escuela.
3. Baja autoestima por parte de los niños y adolescentes, quienes se consideran así mismos como tontos e incapaces.
4. Discriminación, exclusión, por el contexto social que los considera las “ovejas negras”.

Diagnóstico

Para poder lograr un diagnóstico adecuado, es muy importante que un experto realice una evaluación minuciosa de cada caso en particular, después de que haya recolectado la información necesaria. El diagnóstico de AD/HD se hace apoyàndose en los síntomas que aparecen en una variedad de situaciones.

Es por esto, que la persona que evalúa el caso, debe usar múltiples fuentes para recoger la información necesaria.

Un diagnóstico adecuado incluye varios elementos:

1. Una historia médica y familiar completa.
2. Un examen físico.
3. Entrevistas con los padres, el niño y el maestro del niño.
4. Escalas para medir la conducta, completadas por los padres y maestros.
5. Observación del niño.
6. Una variedad de pruebas psicológicas para medir la inteligencia y ajuste socioemocional y para indicar la presencia de discapacidades específicas del aprendizaje.

Hay que recordar que un criterio fundamental para el diagnóstico, es que los síntomas deben aparecer antes de los siete años de edad y ser inapropiados para la edad del niño, causándole dificultades en su funcionamiento social y académico.

Tratamiento

Hasta el momento no existe tratamiento curativo para este desorden, pero lo que si está claramente definido, es que los síntomas pueden ser controlados combinando varios esfuerzos dirigidos a intervenir en el manejo de la conducta, el área educativa, la psicoterapia y la administración de medicamentos.

(Lea También: Problemas Musculoesqueléticos)

Manejo de la conducta

El objetivo fundamental del manejo de la conducta está enfocado a lograr aumentar la conducta deseable y disminuir la indeseable. El manejo de la conducta debe estar orientado a cambiar los antecedentes y sus consecuencias.

En el hogar y en la escuela el ambiente debe ser estructurado y predecible, a la vez que deben existir reglas y expectaciones claras y consistentes.

Los padres y los educadores deben dirigir todos sus esfuerzos hacia la consecución de un ambiente que anime al niño a comportarse en forma apropiada, estableciendo determinadas rutinas y preparando al niño para cambiar

de rutina. Igualmente deben ponerse a disposición del niño, oportunidades para que pueda tener éxito, además de establecer los mecanismos necesarios para la identificación anticipada de las consecuencias y dificultades que puedan surgir.

Es importante tener en cuenta que los niños responden mejor a la motivación y al refuerzo positivo, que al castigo. Es por esto que los padres y educadores deben responder de una manera positiva y sin enojo a la conducta inapropiada del niño, ya que lo que se le debe enseñar a estos niños es a reemplazar la conducta inapropiada por una apropiada.

Psicoterapia

Debe estar orientada a aumentar la autoestima y a ayudar al niño a entablar relaciones con los compañeros y adultos cercanos.

Medicamentos

Los medicamentos no deben ser la única forma de tratamiento, aun cuando para muchos niños han sido eficaces. Los más utilizados para modificar la conducta de estos niños son medicamentos estimulantes como el metilfenidato, antidepresivos como la fluoxetina y antisicóticos como la risperidona.

En los Estados Unidos existe una gran tendencia a la utilización de estos medicamentos, mientras que en Colombia el uso de estas drogas no está por fortuna tan difundido.

La utilización de medicamentos debe ser una decisión personal, que debe tomarse solo después de haber realizado una evaluación muy completa del niño y además debe ser largamente comentada y considerada con los padres de este. Una vez se tome la determinación de iniciar manejo con medicamentos, el médico debe explicar a los padres, los beneficios y desventajas del tratamiento y si es del caso, incluir al niño en la discusión.

Intervención educativa

La mayoría de los niños con AD/HD experimentan sus mayores dificultades en la escuela, ya que es precisamente allí donde se requiere mayor atención y control de impulsos y habilidades motoras. Es importante aclarar que este trastorno no interfiere con la habilidad de aprender pero sí interfiere con el rendimiento académico.

Este rendimiento se ve afectado en diferentes áreas:

a. Comenzar las tareas
b. Mantenerse enfocado en las tareas
c. Completar las tareas
d. Hacer transiciones
e. Tratar con los demás
f. Seguir instrucciones
g. Producir trabajo a nivel normal y en forma consistente
h. Organizar tareas de etapas múltiples.

Las personas que están encargadas del diseño y la enseñanza de programas para este tipo de alumnos, deben identificar el área específica en la que se dan las dificultades del niño, de tal manera que los recursos con que se cuente para una intervención adecuada, no sean gastados en áreas que no son críticas. Si no se trabaja en el mejoramiento del rendimiento académico del niño, con el tiempo éste mostrará problemas de bajo rendimiento, no por dificultades en el aprendizaje, sino por la acumulación de falta de información y desarrollo de destrezas a través de los años escolares. Mientras más pronto comiencen las intervenciones educativas, mejor.

CLIC AQUÍ Y DÉJANOS TU COMENTARIO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *