Transiciones a la vida adulta

Colombia ratificó, en mayo de 2011, la Convención de Derechos sobre Personas con Discapacidad de Naciones Unidas.

Esta Convención obliga a los países a implementar las recomendaciones en materia de derechos humanos que atañen a este segmento de la población.

En relación a los logros en materia de salud, educación, empleo y participación, las cifras son desalentadoras; como queda registrado en el Informe Mundial sobre Discapacidad del Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud de 2011.

Teniendo en cuenta esta realidad, y en cumplimiento de la Ley Estatutaria 1618 de febrero de 2013; el sector salud en Colombia debe garantizar la seguridad social y el acceso a la salud de las Personas con Discapacidad como un derecho fundamental.

Adicionalmente, se debe hacer un trabajo desde las IPS en la toma de conciencia frente a las necesidades de las personas con discapacidad; mediante programas de sensibilización y capacitación a los profesionales y empleados del sector salud; con el fin de transformar los imaginarios que perpetúan los estereotipos y la marginalización de estas personas.

Es por esto que Méderi viene desarrollando, desde hace 3 años; un programa de inclusión sociolaboral de jóvenes con discapacidad intelectual, que busca romper paradigmas mediante dos estrategias:

  • Generar oportunidades de formación sociolaboral mediante prácticas en diferentes áreas administrativas del Hospital
  • Realizar jornadas periódicas de formación y sensibilización cuyos protagonistas y facilitadores son las mismas personas con discapacidad.

La implementación de estas estrategias se lleva a cabo en el respeto del principio fundamental de la Convención de Naciones Unidas para esta población; conocido como Nada sobre nosotros sin Nosotros. Este principio plantea cambiar la mirada tradicional sobre las personas con discapacidad desde un enfoque médico al de sujetos de derechos.

En Méderi, mediante las jornadas periódicas de formación y sensibilización se ha venido construyendo una cultura de respeto e inclusión; que responde a las recomendaciones de diferentes colectivos de personas con discapacidad física, intelectual, visual, auditiva y psicosocial, entre otras.

Este trabajo se ha logrado gracias a un claro y decidido compromiso por parte de todas las áreas de la institución; lo que consolida a Méderi como un ejemplo innovador en la transformación de los hospitales hacia la contribución de la restitución de derechos de esta población.

Además este programa se trabaja en alianza con la Corporación Transiciones Crecer, organización de familias de jóvenes con discapacidad intelectual que, desde 2010; le ha apostado al modelo de formación denominado Opciones y Apoyos para la Transición a la Vida Adulta (OAT) en alianza con la Universidad del Rosario y el Hospital.

Asimismo, desde 2013, las prácticas que realizan los participantes del programa OAT en Méderi están enfocadas en la educación en tres pilares: Saber Ser, Hacer y Saber. Estos tres pilares apuntan hacia una formación que brinde aprendizajes para la vida y el trabajo.

Actualmente, 5 jóvenes con discapacidad intelectual realizan su práctica sociolaboral en Méderi en las áreas de logística, activos fijos, nutrición, facturación y talento humano.

Cada año, a partir de la experiencia con los jóvenes de OAT, se realizan jornadas de sensibilización y formación lideradas por la población en condición de discapacidad, como una manera de acercar a los empleados a concebir una perspectiva diferente sobre esta población.

El sector salud debe ser el primer llamado a implementar el cambio de paradigmas. A continuación se presentan algunos de los principales impactos de este programa:

  • Las prácticas sociolaborales permiten transformar los imaginarios de “incapacidad” rescatando la diversidad y habilidades de esta población en el ámbito laboral. De esta manera, se le brinda a estos jóvenes la opción de adquirir bases reales para un futuro desempeño en otros espacios laborales.
  • El ambiente laboral de toda la institución se impacta positivamente en la medida en que se construyen nuevas relaciones interpersonales y prácticas basadas en la solidaridad y el reconocimiento del otro desde el respeto y la valoración de la diversidad.
  • Se transforma el sector salud en la medida en que los profesionales de la salud, actuales y futuros, perciben y aprenden sobre la discapacidad desde una relación diferente que trasciende el rol médico/paciente.
  • Contribuye en la construcción de buenas prácticas de servicio, comunicacionales, administrativas y de accesibilidad, que mitigan barreras y generan acciones facilitadoras para la construcción de hospitales e IPS incluyentes y respetuosas de la diversidad.
  • Constituye un ejemplo de una práctica posible y viable que se puede reproducir en otras instituciones similares para suplir la deuda histórica que se tiene con esta población.

Fuente: Méderi, 2017.

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