Apoyo a la comunidad vulnerable y acceso equitativo a los servicios de salud

Apoyo a la comunidad vulnerable

En dónde se generan los impactos de este asunto: en la relación de las IPS privadas del sector con su comunidad circundante y, en el ámbito nacional, en la interacción de las entidades con población vulnerable.

Apoyo a la comunidad vulnerable

En muchos casos, las IPS afiliadas a la Cámara son organizaciones que, desde su creación, han tenido un sentido social muy grande. Sin embargo, es claro que a lo largo de los años han ido entendiendo la importancia de la responsabilidad social en la relación con la comunidad y como herramienta para la construcción de tejido social. Las IPS son testigos directos de las problemáticas sociales que enfrentan los colombianos. Es por esto que en el sector hay una gran responsabilidad por ayudar a resolver las necesidades de salud de la población y por apoyar a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Para nadie es un secreto que una gran parte de la población del país tiene fuertes restricciones económicas y sociales. En términos de sostenibilidad, el sector privado tiene una responsabilidad frente a esta situación, especialmente las empresas del sector salud por las competencias que tienen para cuidar la salud de la población. Esta perspectiva tiene el potencial de generar un impacto positivo, no sólo en la vida de las personas, sino también en la competitividad del país. Sin embargo, para que sean efectivas, las acciones de apoyo a la comunidad deben estar inmersas en la racionalidad de los negocios privados, tener metas, planes y acciones de monitoreo y medición. Este es el enfoque que se promueve desde la ANDI.

Desde el área de Arquitectura Social Estratégica de la ANDI, y desde las mismas entidades, se está trabajando por promover acciones sociales alineadas a los negocios. El apoyo a la comunidad que realizan las IPS afiliadas a la Cámara se brinda desde las competencias propias de cada una de las entidades; desde su acceso a tecnología y recursos; pero, principalmente, desde el conocimiento médico de su personal.

Para su inversión social, las organizaciones utilizan recursos propios, de donantes o, incluso en algunos casos, de cooperación internacional. También se apoyan en grupos de voluntarios conformados por empleados o por personas externas a la organización.

EN COLOMBIA LA CALIDAD DE LA LABOR EN SALUD DE LAS IPS DEBE ESTAR ATADA A UNA RESPONSABILIDAD SOCIAL

La Acreditación Nacional en Salud tiene como uno de sus ejes la Responsabilidad Social Empresarial desde donde se promueven “acciones concretas que contribuyan a la disminución de las inequidades y al mejoramiento integral de las condiciones de vida de las comunidades en particular y de la sociedad en general.”

EL GRUPO DE ENTIDADES QUE COMPONE LA MUESTRA DE MEDICIÓN DE INDICADORES DE SOSTENIBILIDAD EN 2016 INVIRTIÓ ALREDEDOR DE 7.500 MILLONES DE PESOS Y BENEFICIÓ A 23 MIL PERSONAS A TRAVÉS DE SUS PROGRAMAS SOCIALES Y DONACIONES A LA COMUNIDAD.

Inversión social y apoyo a la comunidad

CONTRIBUIR CON EL BIENESTAR DE LA COMUNIDAD ES CLAVE PARA TRASCENDER EN EL MUNDO

Hospital Pablo Tobón Uribe – Medellín

El Hospital Pablo Tobón Uribe es una fundación privada sin ánimo de lucro que presta servicios de salud de alta complejidad. En su búsqueda por aportar a la salud de la población, la estrategia de trabajo con la comunidad del Hospital se basa en la construcción de relaciones duraderas que permitan ser un referente de servicio para así trascender en el mundo.

En este sentido durante 2015 y 2016 el Hospital mantuvo acuerdos de cooperación para trabajar de manera articulada en pro del bienestar y calidad de vida de los pacientes. Por ejemplo, se trabajó con la Fundación Fraternidad de Medellín para pacientes con cáncer. La visión del trabajo en salud para la ciudad es, sin embargo, más amplia. El Programa Somos Vecinos, por citar otro ejemplo, busca generar un trabajo conjunto con diferentes instituciones, grupos y líderes de la comuna 7 de la ciudad de Medellín para fortalecer el diálogo con las comunidades, fomentar prácticas de autocuidado y generar espacios para que la población joven entre en contacto con esquemas de educación y promoción en salud.

El Hospital quiso, de todas maneras, ampliar su impacto geográfico para que su compromiso se reflejara no solo en la capital sino en todo el departamento de Antioquia. Es por eso que se creó el Programa Social, que es una iniciativa para descentralizar el conocimiento en algunos temas en salud y ponerlos al servicio de las subregiones del departamento. A cierre de 2015, la presencia subregional del Hospital en el occidente del departamento benefició a 1.269 personas en los municipios de Buriticá, Santa Fe de Antioquia, Liborina, Olaya y Sabanalarga. Las capacitaciones que se ofrecieron cubrieron tres temas fundamentales: fortalecimiento institucional, educación en salud para líderes y servicios de salud para la comunidad. Esta estrategia ha logrado que los pacientes sean tratados en sus municipios de origen y no tengan que ser trasladados a Medellín.

Para potenciar su impacto, el Hospital cuenta con líneas abiertas de donación que tienen el objetivo de ampliar la prestación de los servicios y facilitar el acceso a población vulnerable. Las donaciones pueden provenir de fundaciones, instituciones o personas naturales. En este último caso, el Hospital cuenta con el fondo Granito de Alma, que canaliza las donaciones de los mismos colaboradores del Hospital. Estas donaciones se utilizan para apoyar la alimentación, el transporte y albergue de los acompañantes de los pacientes, o se destinan a fondos para medicamentos o servicios que las aseguradoras no ofrecen a los pacientes una vez son dados de alta. El área de trabajo social de la institución, mediante una evaluación socioeconómica de los pacientes y de su familia, determina los beneficiarios de este fondo.

Fuente: Hospital Pablo Tobón Uribe, 2017.

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