Modelo de Desarrollo de Protección a la Producción Agropecuaria

Protección a la Producción Agropecuaria

En segundo lugar, una vez aceptado que la economía debe tener un fun­cionamiento más libre; es importante clarificar el nuevo papel del Estado y su órbita de intervención que resulta válida.

En este nuevo marco, en vez de sustituir el mecanismo de mercado, el Estado debe ayudar a corregir sus distorsiones y complementarlo.

Desde luego, no se descarta que puedan hacerse necesarias algunas intervenciones temporales; eficientes y restringidas en las áreas en donde ellas resulten compatibles con los nuevos pro­pósitos del desarrollo económico.

En el modelo anterior la intervención estatal era selectiva en cuanto a sectores eco­nómicos pero demasiado general en cuanto a renglones protegidos en los mismos; en el nuevo modelo, por el contrario, el Estado es más selectivo en cuanto a promoción de renglones, pero capaz de lograr un impacto más generalizado dentro de los mismos.

La dispersión de la inversión pública en un número creciente de actividades resulta muy costosa y poco productiva.

En tercer lugar; se reconoce que otro de los orígenes de fallas en algunos mercados es la dificultad de sus agentes para reconocer la magnitud real de los beneficios o costos que; más allá de la empresa, pueden generar sus acciones o inacciones.

Por este motivo, la in­capacidad empresarial para actuar de conjunto, en muchos casos, debe ser subsanada mediante la intervención estatal en los casos específico de:

a) el mercado de los bienes públicos; tales como la seguridad o las vías que, ge­neralmente, no son construidas ni con­sumidas de manera individual por sus agentes

b) la producción de bienes con externalidades positivas, como es el caso de la educación o las campañas ambientales; cuya generación produce utilidades o productividad adicionales a muchos agentes.

En efecto, evaluaciones recientes de­muestran la relevancia del papel des­empeñado por este tipo de bienes en los procesos de desarrollo económico; el cual resulta más destacado que el que inicialmente les fuera asignado por los teóricos de los factores primarios:

Trabajo, tierra y capital. Así mismo, se ha evidenciado que la intervención estatal directa y restrictiva sobre los mercados de bienes; es menos eficiente que una intervención dirigida a mejorar el funcionamiento de los mercados de los factores productivos.

Por tanto, en el nuevo modelo de desa­rrollo, la acción estatal se orienta a:

  1. Centralizar la inversión pública en acciones que: generen importantes externalidades positivas; (educación, investigación en ciencia y tecnología, campañas sanitarias, riego agrícola, entre otros); eviten externalidades negativas (impactos negativos sobre la salud y el ambiente); e induzcan retornos crecientes a la actividad privada (infraestructura física y de transporte).
  2. Identificar y aprovechar las com­plementariedades que se presenten entre las acciones públicas y las privadas.

En otros términos, en el nuevo modelo la intervención estatal se orienta básicamente a la creación de las condiciones necesarias; para que se presente un funcionamiento más eficiente de los mercados tanto de factores primarios (trabajo, tierra y capital); como de otros tipo de factores; ( capital humano, infra­estructura de transporte, adecuación de tierras, capacidad tecnológica, protección de la salud humana y los recursos ambientales, entre otros); que contribuyen a elevar tanto la productividad potencial de aquellos como la de toda la economía.

Finalmente, la redefinición de las áreas de intervención económica del Estado obliga a que a la vez se redefina su esfera de intervención social.

En este campo, de conformidad con el nuevo modelo, antes que desarrollar acciones compensatorias de índole general (asistencialismo); el Estado debe crear condiciones que mejoren la capacidad generadora de ingresos de los grupos sociales mas desfavorecidos; así en términos populares “enseñar a pescar en vez de regalar el pescado”.

En este sentido, además de crear mejores oportunidades de trabajo; el Estado deberá impulsar la capacitación necesaria para las mismas puedan ser aprovechadas convenientemente por la población.

Análisis recientes han demostrado que un factor fundamental en la dinamización del crecimiento es el desarrollo del capital humano.

De igual manera; que la forma más expedita de garantizar la equidad en la distribución del ingreso consiste en mejorar la equidad en la dis­tribución del conocimiento; el aumento y la redistribución de la educación, la salud y la nutrición son factores gene­radores de equidad social y crecimiento económico.

De esta manera, junto con las externalidades asociadas a un mayor desarrollo del capital humano; se ob­tiene una intervención estatal compatible con la eficiencia y la equidad.

En resumen; los complementos de úl­tima generación al modelo de desarrollo propuesto en los años setenta; y que se implementó finalmente desde los inicios de los años noventa; bajo el auspicio de César Gaviria, se sintetizan en los siguientes puntos:

  1. En vez de ser displicente con el mercado; el Estado debe contribuir a fortalecerlo promoviendo la compe­tencia interna y externa para lograr una asignación más eficiente de los recursos.
  2. Debe utilizar instrumentos de im­pacto directo como los impuestos, en vez de regulaciones como los controles y los racionamientos.
  3. Ser muy selectivo en la definición del tipo de mercados en que interviene, privilegiando el de los bienes públicos y generadores de externalidades; en vez de realizar una acción económica y social universal e indiscriminada.
  4. Centrar su acción en el apoyo a las personas que requieren especial consideración, es decir, a los ciuda­danos más necesitados y de menores recursos.
  5. No desestimar ni la bondad de los usos alternativos de los recursos públicos; ni la necesidad de que haya consistencia macroeconómica para poder generar los mismos; en lugar de confiar en la financiación automática de sus actos y de ignorar sus costos.

Tanto las propuestas de los años setenta; como las adiciones antes referenciadas conforman la estructura básica que explica el nuevo modelo de desarrollo imperante en Colombia; el cual sirve de sustento a la formulación de políticas más aplicadas tanto a sectores económicos como geográficos.

Más Temas de Agroindustria AQUÍ

DÉJANOS TU COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!