Marco de Políticas para el Desarrollo y la Internacionalización del Sector Agropecuario

desarrollo nacional

Como se señaló en el capítulo anterior, la nueva filosofía para el desarrollo nacional la constituye la orientación de la producción fundamentalmente hacia el mercado externo, gracias a una libe­ración creciente de los mercados tanto de bienes como de factores productivos, primarios y complementarios.

La concre­ción de esta filosofía, al igual que de los propósitos y de las estrategias generales contenidas en el nuevo modelo de desarrollo nacional, se realiza a través de lineamientos de acción aplicados, referidos a áreas más definidas de la economía y/o a períodos de tiempo más cortos, socio-políticamente más manejables.

Dichas aplicaciones del modelo de de­sarrollo se conocen generalmente como Planes de Desarrollo, bien se trate de expresiones globales (Plan Nacional de Desarrollo), de aplicaciones sectorizadas (Plan Sectorial de Desarrollo) o de pro­gramaciones espaciales (Plan Regional de Desarrollo).

En todos los casos, estas expresiones programáticas se encuentran diseñadas para horizontes temporales me­nores a los considerados en el modelo de desarrollo nacional; hasta hace muy poco, un período presidencial.

No obstante, para superar inestabilida­des que obstaculizan la aplicación de la perspectiva de largo plazo de la sociedad, derivadas de los cambios políticos compro­metidos en cada nueva égida presidencial, en la práctica los propósitos de desarrollo abarcan períodos mucho más largos.

En efecto, los Planes de desarrollo nacional de los últimos gobiernos resultan bastante simi­lares en sus propósitos fundamentales, así se diferencien en el énfasis que cada uno de ellos hace en determinadas estrategias o en algunos aspectos formales.

En este capítulo, se presenta una breve síntesis de los principales componentes de la política sectorial llevada aplicada, con pequeñas diferencias de matiz o gra­do, por los tres últimos gobiernos.

Se des­criben los principales objetivos, criterios, estrategias e instrumentos de las políticas de modernización e internacionalización, con las cuales se busca vincular al sector con las nuevas tendencias de la economía internacional y con los nuevos propó­sitos de desarrollo nacional.

Así mismo, se tornan explícitos los lineamientos que delimitan, en última instancia, las res­ponsabilidades, competencias y espacios propios de la protección a la producción agropecuaria.

2.1. Problemática para el desarrollo nacional

La desaceleración del ritmo de creci­miento promedio experimentado por la economía mundial en las décadas del 70 y el 80, comúnmente denominada la última como la “década perdida en América Latina”, presionó en la dirigencia mundial la decisión de buscar fuentes de crecimiento más allá de los regulados mercados nacionales, generalizando una política de apertura, más conocida como “globalización” de la economía.

De producciones orientadas a satisfacer fundamentalmente mercados internos altamente protegidos, los países transitaron rápidamente hacia los mer­cados internacionales, en los cuales es posible participar sólo si se dispone de una importante competitividad real.

En este nuevo marco, la rapidez de la vinculación y el aprovechamiento de los mercados internacionales, como fuente de crecimiento económico para los paí­ses, depende de la velocidad con que se produzca el ajuste de su estructura productiva, cambiaria, fiscal y tributaria a las condiciones de la competencia internacional.

En el caso colombiano, la profundiza­ción de la apertura económica operada desde la administración Gaviria, encontró un sector agropecuario retrasado y poco competitivo, tanto en términos de precio como de tipo y calidad de productos, con uso subóptimo de los recursos productivos y con baja capacidad de competencia por los mismos.

Adicionalmente, la mayor liberación del mercado de capitales realizada durante el mismo período, enfrentó al sector agropecuario colombiano a condiciones macroeconómicas adversas, tales como una rápida valorización del peso, un fuerte incremento de la inflación, una importante elevación de las tasas de interés y una considerable caída de los precios internacionales agropecuarios, factores desfavorables para alcanzar los mercados internacionales, porque reducían aún más la competitividad de sus productos.

De hecho, el país se vio rápidamente inundado de importaciones agropecuarias que reemplazaron, como nunca en la historia, la producción na­cional golpeándola significativamente.

El sector agropecuario, que durante el decenio 1.971-80 había crecido a 4.6% al año, tan solo lo hizo a 3.1% a.a en los años ochenta y cayó definitivamente a 1.3% a.a en la década del noventa, en la cual presentó inclusive tasas ne­gativas en los años 1992 (-1.8%) y 1997 (-0.6%), como lo muestra la gráfica siguiente.

Tasa de crecimiento PIB agricultura, silvicultura, caza y pesca

En efecto, en las últimas dos décadas el sector ha tenido que enfrentar limitantes que retardan su integración al mercado internacional, tales como la agudización de la competencia internacional, resul­tante del proceso de globalización de la economía mundial; las tendencias rece­sivas, que incitan acciones proteccionistas en nichos importantes del mercado; los ajustes macroeconómicos, resultante de la apertura económica; y la falta de pertinencia y eficiencia de la economía nacional, heredada del modelo protec­cionista de desarrollo nacional.

Para superar dichos obstáculos, las autoridades respectivas han diseñado una política orientada a especializar la economía sectorial, reestructurándola y reconvirtiéndola, para ponerla a tono con los requerimientos del mercado in­ternacional.

2.2. Objetivos del desarrollo nacional

General

Contribuir a la recuperación del em­pleo, a la disminución de la pobreza y a mejorar la calidad de vida de la población rural colombiana, a través del aumento y la diversificación de las exportaciones de bienes y servicios agropecuarios y la dis­minución competitiva de las importaciones nacionales del mismo género.

Específicos

  1. Ampliar la gama de productos agro­pecuarios y agroindustriales compe­titivos, capaces de lograr una mayor generación de valor y una más rápida integración del sector al mercado in­ternacional.
  2. También ampliar la gama de productos agro­pecuarios y agroindustriales compe­titivos, capaces de lograr una más eficiente y enriquecedora satisfacción nativa de la demanda interna.
  3. Ampliar la gama de productos com­petitivos de la economía campesina, capaces de contribuir al aumento de las exportaciones y a la satisfacción competitiva de la demanda interna.

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