Bases farmacológicas prácticas

Flor Angela Montoya Echeverri, médica veterinaria de la Universidad de Antioquia, asistenta técnica particular, se dio a la tarea de revisar y actualizar los conceptos básicos de la farmacología veterinaria, trabajo este que ha sido de buen recibo entre sus colegas.

FLOR ANGELA MONTOYA ECHEVERRI.

avicultores9202-40bLa farmacología veterinaria es quizá una de las áreas más importantes del conocimiento básico en nuestra profesión. Por desgracia, una vez egresamos de la facultad, el ritmo de trabajo nos absorbe en áreas que exijen una más rápida respuesta en el campo. Es así como vamos dejando relegados los principios fundamentales de las materias básicas, lo cual muchas veces nos lleva a cometer errores al momento de efectuar el diagnóstico, la elección del fármaco, su aplicación y, lo que es más grave y costoso, la no recuperación de los animales que, en el caso de la medicina aviar es sumamente oneroso, debido a la magnitud de las poblaciones a nuestro cargo. Es por ello que siendo neófita en el tema me propuse efectuar una revisión general y actualizada acerca de la farmacología, materia básica y fundamental del conocimiento médico-veterinario.

Es mi pretensión aclarar conceptos fundamentales, que sirvan de soporte para la toma de decisiones, mas aun ahora cuando la presión de la Unión Europea, UE, ha obligado al mundo entero a pensar de manera diferente, debido a la posibilidad de que los efectos de las restriciones actuales algún día nos alcancen. Quiero que el día en que ello llegare a suceder, encuentre un gremio fortalecido y conocedor de las implicaciones y de las opciones por seguir.

Principios básicos

Siendo la farmacología una ciencia vasta y maravillosa, sólo quiero ahondar en lo referente a las moléculas más utilizadas en medicina aviar: los antibacterianos como terapeúticos y como aditivos. Para ello, es preciso regresar a las bases, los principios y conceptos fundamentales, sobre los cuales se cimenta la farmacología.

Redefiniendo los términos

Farmacología. Comprende el conocimiento de la historia, el origen, las propiedades físicas y químicas, la presentación, los efectos bioquímicos y fisiológicos, los mecanismos de acción, la absorción, la distribución, la biotransformación y excreción, así como el uso terapeútico y de otra índole de los fármacos.

Fármaco. Todo agente químico que modifica el protoplasma vivo.

Farmacocinética. Rama de la farmacología que estudia la absorción, distribución, biotransformación y eliminación de los fármacos.

Farmacodinámica. Rama de la farmacología que estudia los efectos bioquímicos y fisiológicos de los medicamentos y su mecanismo de acción.

Receptor. El componente de una célula u organismo que interactúa con un fármaco e inicia la cadena de fenómenos bioquímicos que originan los efectos observados del fármaco.

Potencia. Concentración (CE, concentración efectiva 50) o dosis (DE 50) de un fármaco que se requiere para producir 50% del efecto máximo de ese medicamento.

Eficacia. Este parámetro refleja el límite de la relación dosis-respuesta, sobre el eje de la respuesta. No guarda necesariamente estrecha relación con la potencia, ni son sinónimos.

Vida media. Es el tiempo que necesita la concentración plasmática o la cantidad del fármaco en el cuerpo, para disminuir a la mitad.

Antibacterianos

Son quizás las moléculas de mayor uso en la práctica clínica en aves. Como las poblaciones de riesgo son de gran magnitud, en su mayoría se aplican masivamente por dos vías principales: el agua de bebida y el alimento.

Clasificación. De acuerdo con el mecanismo de acción se clasifican en:

1. Los que interfieren con la síntesis de la pared celular (inhibición de la transpeptidación); ejemplo, betalactámicos.
2. Los que producen inhibición de la función de la membrana celular: anfotericina B, azoles, polienos, polimixinas.
3. Los que producen inhibición de la síntesis de proteína: aminoglicósidos, tetracicilinas, macrólidos y lincosamidas.
4. Los que producen inhibición de la síntesis de ácidos nucléicos: quinolonas, rifampicina, sulfonamidas, trimetoprim.

De acuerdo con su actividad se clasifican en: Bacteriostáticos: aquellos que inhiben “temporalmente” el desarrollo de algún microorganismo. Bactericidas: medicamentos que producen la muerte del microorganismo.

Betalactámicos. Incluyen las penicilinas, monobactámicos, cefalosporinas y carbopenemas. Todos tienen en común el anillo betalactámico, el cual es esencial para su actividad antibacterial.

Su actividad antibacteriana la ejercen sobre los gram positivos. Su mecanismo de acción es el rompimiento de la pared celular, porque se unen a una gran variedad de proteínas, lo cual conduce a la lisis bacteriana. Las primeras conocidas fueron la penicilinas naturales: G y V, cuyas características más relevantes son: sensibilidad a enzimas betalactamasas, sólo activas contra gram positivos, inactivadas por el pH gástrico. Vienen en sales sódica y potásica, para uso parenteral, cuya vida media es de sólo 30 minutos. De allí que sean poco usadas en medicina aviar, con excepción de las aves ornamentales de gran valor. Más adelante aparece la penicilina procaínica, cuya vida media es de 24 horas, y luego, la benzatínica, cuya actividad perdura por 72 horas.

Penicilinas de espectro extendido. Son estables en medio ácido y en presencia de betalactamasas. Tienen alguna actividad sobre gram negativos y contra Pseudomona aeruginosa. A este grupo pertenecen:

– Aminopenicilinas. Muy activas contra anaerobios (ampicilina,amoxicilina, hetacilina). Son ligeramente menos activas contra gram positivos que otras penicilinas.

– Penicilinas antiseudomonas. También llamadas de cuarta generación, son derivadas del ácido dicarboxílico: ticarcilina, carbenicilina y ureidopenicilinas (mezlocilína, azlocilína y piperacilína sódica). Muy activas contra pseudomonas y anaerobios. Inactivadas por betalactamasas y por el medio ácido. Su actividad se incrementa cuando se dan acompañadas de aminoglicósidos.

– Penicilinas antiestafilococócicas. Llamadas también isoxasolil penicilinas: ozlacilina, cloxacilina, dicloxacilina. Son sintéticas, resistentes a la hidrólisis por estafilococos betalactamasa. No son activas contra anaerobios y tienen poca actividad sobre gram negativos.

Nuevos betalactámicos. Carbopenemas y monobactámicos. Penetran facilmente los gram negativos, son de amplio espectro, incluso anaerobios (pseudomona, bacterioides).

Cefalosporinas. Son moléculas mucho más resistentes a betalactámicos que las peniclinas. Amplio espectro, amplio margen de seguridad. Son extraídas del Cefalosporium acremonium; de allí se derivan las de primera, segunda y tercera generaciones. Su costo es bastante alto, por lo que son poco utilizadas en medicina aviar. Muy activas contra Corynebacterium piogenes y Pasteurella. Con cada generación se amplía el espectro gram negativo, disminuye el gram positivo y se incrementa su resistencia a betalactamasas. Todas son semisintéticas; penetran bien los fluidos cerebroespinal y el peritoneal.

Aminoglicósidos. A este grupo pertenecen: estreptomicina y dihidroestreptomicina (espectro estrecho), neomicina y kanamicina (espectro extendido) y gentamicina, amikacina, tobramicina y netilmicina (amplio espectro). Su uso es limitado, debido a su toxicidad. Tienen su principal actividad contra los gram negativos; fuera del sistema nervioso central son pobremente absorbidos en el tracto gastrointestinal, se ligan pobremente a las proteínas, se distribuyen al espacio extracelular, su excreción es renal, son básicos, solubles en agua, actúan mejor en medio básico. Es común la aparición de resistencia cruzada, todos son potencialmente tóxicos al riñón y al octavo par craneal. Se difunden pobremente en lípidos, se excretan sin modificación en la orina. Tienen acción bactericida (inhibición de la síntesis de proteínas) y buen efecto postantibiótico, actúan rápidamente. Su acción puede ser bloqueada por iones divalentes, hiperosmolaridad, bajo pH y anerobiosis. Son de elección para tratamientos contra E. coli, Enterobacter aerogenes, Proteus vulgaris, Klebsiella neumoniae y algunos grampositivos (algunas cepas de S. aureus, Streptococcus faecalis y Mycobacterium tuberculosis).

Polimixinas. Son un grupo de polipétidos básicos, activos contra bacterias gram negativas. Son excesivamente nefrotóxicos. Son bactericidas para muchos de los bacilos gram negativos, incluyendo pseudomonas. Actúan de manera similar a los detergentes catiónicos, fijándose a la membrana celular de las bacterias que son ricas en fosfatidiletanolamina; eliminan las propiedades osmóticas y los mecanismos de transporte de la membrana. No se absorben en el intestino y no penetran bien las células vivas.

Tetraciclinas. Son un grupo de antibióticos producidos por el género Streptomyces. Como tetraciclinas naturales se encuentran disponibles: tetraciclina, clortetraciclina y oxitetraciclina, cuya forma más soluble corresponde al clorhidrato. Las semisintéticas incluyen: rolitetraciclina, metaciclina, doxiciclina y minociclina. Estas últimas son de más amplio espectro; actúan contra gram positivos, gram negativos, rickettsias, aerobios y anaerobios. La minociclina y la doxiciclina son los más lipófilos, por lo tanto son los más activos. En general, los gram- positivos se afectan menos con las tetraciclinas; para ellos existen moléculas mucho más específicas. Son bacterisostáticas, sólo afectan microorganismos de reproducción muy rápida (streptococos, neumococos, gonococos, clostridios, Klebsiella neumoniae, Brucella, Haemophilus influenza y Haemophilus pertusis). Moderadamente sensibles son: proteus, pseudomonas, aerobacter, Shigella, Streptococcus faecalis y varias cepas de estafilococos. La doxiciclina es activa contra salmonella, campilobacter, Shigella y otras enterobacterias. Muchas de ellas no se absorben en el tracto grastrointestinal, por lo cual alteran la flora (clortetraciclina 30%, oxi 60-80%, tetraciclina 60-80%, doxixilina 95%, minociclina 100%). Al disminuir la E. coli, proliferan organismos resistentes a ellas como: cándidas, enterococos, proteus y pseudomonas. Existe resistencia cruzada para el grupo, siendo menor para la minociclina y la doxiciclina. Se distribuyen en forma amplia por el organismo, cruzando la barrera placentaria y la glándula mamaria. Se eliminan principalmente por riñón. Los efectos adversos incluyen irritación del tracto gastrointestinal, fotosensibilidad y toxicidad hepática y renal. Se absorben mejor en ausencia de alimentos; son alteradas por el pH alcalino. En el caso de infecciones sistémicas graves, está indicada una dosis dos a tres veces mayor, al menos durante tres a cinco días.

Macrólidos. Grupo de compuestos estrechamente emparentados, al cual pertenecen: eritromicina, tylosina, oleandomicina, troleandomicina, carbomicina, espiramicina y tilmicosina. Todos son bacteriostáticos, se unen a la porción 50 s del ribosoma bacteriano; aunque en grandes concentraciones pueden ser bactericidas. Son bases débiles, inestables en medio ácido y alcalino; más efectivos en medio alcalino, son muy liposolubles. Aunque las lincosamidas son monoglicósidos, diferentes a los macrólidos, se incluyen en ellos por compartir algunas de sus características. El antibacteriano tipo de este grupo es la eritromicina. Pueden presentar resistencia cruzada, actúan mejor a pH 8, su actividad disminuye en pH ácido y en presencia de pus. Su espectro es principalmente contra gram positivos, aunque Haemophilus y Pasteurella pueden ser sensibles; igual sucede con mycoplasma y clamidia. La resistencia es frecuente entre los estafilococos. También son resistentes los siguientes gérmenes: Proteus, E. coli, Brucella abortus, Klebsiella neumoniae, pseudomonas, Aerobacter aerogenes y Salmonella. Son excretadas en gran parte por la bilis (son útiles en el caso de infecciones biliares), sólo 5% de la dosis administrada se excreta en la orina. Se requiere un periodo de eliminación de 5 a 6 días. Grandes dosis orales pueden producir trastornos digestivos, similares a los producidos con otros antibióticos.

Tylosina. Es activa contra microorganismos gram positivos, con especial acción sobre Mycoplasma gallisepticum. Por lo general los micoorganismos resistentes a la tylosina, también lo son a la eritromicina. En aves también actúan sobre Mycoplasma meleagridis y coccidia (E. tenella). Afectan la subunidad 30s del ribosoma bacteriano. Los microorganismos desarrollan poca resistencia contra este antibiótico, y cuando llega a presentarse es principalmente para Staphylococcus aureus. El tartrato se absorbe con mucha facilidad en el tracto digestivo de gallinas, pavos y cerdos. No debe administrarse a gallinas de postura, porque el huevo puede adquirir concentraciones altas del antibiótico. El periodo de retiro es de 24 horas si se administró vía oral, y en el caso de los pavos, por 5 días. Administrada en el alimento en dosis hasta de un kilo por tonelada, se considera que ésta dosis no rebasa el nivel de tolerancia establecido para la tylosina (0.2 ppm) en productos alimenticios.

Lincomicina. Su espectro antibacteriano es muy parecido a la eritromicina; es hidrosluble y estable en medio ácido. Actúa in vitro contra: Diplococcus, B. antracis, Corynebacterium, Clostridium, bacteroides, Treponema hyodisenteria y Nocardia.

También posee cierta actividad contra Mycoplasma neumoniae. En pollo de engorde está comprobada su utilidad para el control de la enteritis necrótica, y adicionalmente se ha encontrado un mejor control de coccidias. Aunque ataca mycoplasma, en este caso no es mejor que la estreptomicina; se utiliza más como coadyuvante. No ataca gérmenes gram negativos, virus ni hongos. Su derivado sintético, la clindamicina, es de absorción más rápida en el intestino. El tiempo de retiro de las lincomicinas es de 48 horas, previo al sacrificio. Lincomicina más espectinomicina (relación 1-2) tienen mejor actividad sobre myoplasma y quizás secundariamente a Pasteurella.

Oleandomicina y troleandomicina. Son derivados sintéticos, más estables en medio ácido, por lo cual se absorben muy bien en tracto gastrointestinal. Otro macrólido de importancia es la josamicina, que no está disponible en medicina aviar.

Tilmicosina. Es un macrólido modificado, con actividad antibacteriana y antimicoplásmica semejante a la tylosina y la eritromicina. Se acumula en fagocitos (macrófagos y heterófilos) y se concentra en tejidos respiratorios (tejido pulmonar y sacos aéreos). Su principal actividad la despliega contra: Mycoplasma gallisepticum, M. sinoviae, Ornitobacterium rinotracheale y P. multosida.

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