Preguntar antes de disparar

El Ministerio de Agricultura ha alborotado el avispero con el anuncio de que se dispone a meterles mano a los fondos parafiscales.

Como presidente del Fonav en los últimos cuatro años, Luis Eduardo Quintero Leal, quien estuvo hasta finales de noviembre pasado al frente de la Dirección de Cadenas Productivas del Ministerio de Agricultura, aprendió avicultura y pudo conocer al derecho y al revés el funcionamiento y sentido de los fondos de fomento, hoy en la mira de un gobierno empobrecido por el déficit fiscal, que posiblemente está viendo en ellos un recurso para financiar ciertas obras y programas.

Este ingeniero agrónomo piensa que antes de entrar a tomar cualquier decisión, el gobierno debería dialogar con los gremios administradores de dichos fondos, para hallar coincidencia de visiones y resolver las divergencias que pudieren existir; de lo contrario, podrían ser expuestos a padecer ineficiencias.

mvc-004lLuis Eduardo Quintero Leal

AVICULTORES: Los gremios de la producción agropecuaria están inquietos por el futuro de los fondos parafiscales. ¿Qué cree que pueda pasar?

LUIS EDUARDO QUINTERO LEAL: Es un poco impredecible porque son diversas las inquietudes que se presentan respecto de ellos, siendo la más importante de todas la que surge de la reflexión de cómo apuntalar, cómo apoyar un proceso de reconversión de la producción agropecuaria nacional para conseguir una mayor competitividad. La gran pregunta es qué cambios deberían introducírseles a los fondos para que su aporte a dicho proceso sea más efectivo cuando se vaya dando la desgravación de las importaciones, con miras a que el país pueda continuar con un PIB sectorial alto, con un incremento importante de las exportaciones y con la preservación de algunos mercados internos.

Las otras preocupaciones tienen que ver con asuntos de menor monto, como la representatividad de los aportantes y del gobierno en los consejos directivos, la pertinencia o no de los proyectos que son financiados con recursos de los fondos, y la desviación de recursos hacia el financiamiento de gastos administrativos, entre otros.

AVICULTORES: ¿Pero habrá fondos con trabajos más ajustados a lo que el gobierno quiere, que podrían, resultar, digamos, pagando el pato.

L.E.Q.L.: Lo primero que hay que reconocer es que no ha habido un diálogo que confronte la visión de los gremios administradores y de los participantes de los productores en los órganos de dirección de cada fondo con los intereses del gobierno, lo que hace prematuro pensar que no hay coincidencias entre la visión del gobierno sobre las prioridades de financiamiento y la de los gremios. Cuando se haga este ejercicio se sabrá cuántas coincidencias hay y qué tan posible es negociar las diferencias que puedan existir.

AVICULTORES: Si ese diálogo no se da las cosas se pueden enredar bastante y caer en injusticias por parte del gobierno…

L.E.Q.L.: Más que cometer injusticias, lo que ello puede llevar es a una ineficiencia de los fondos, porque si se parte del supuesto de que los proyectos que se están financiando con dichos recursos no son los estratégicos o prioritarios para el desarrollo competitivo de cada subsector, se abriría la posibilidad de montar otros que, de pronto, esos sí no sean. De ahí la importancia de examinar si lo que están haciendo los fondos es lo más conveniente o no.

Por supuesto que hay otra discusión de fondo: la naturaleza misma de la existencia de los fondos de fomento. El sector gremial siempre han concebido que los parafiscales son unos aportes de los productores para complementar la inversión pública en el desarrollo sectorial. Pero en la medida en que esta inversión se ha venido reduciendo, el gobierno muestra afán porque los fondos apalanquen más los proyectos oficiales, lo que entraña una disputa por esos recursos. Así las cosas, habría que entrar a definir cuáles son las actividades de interés público para ser financiadas con recursos nacionales, y cuáles son de interés subsectorial, cuya financiación debería correr por cuenta de los aportantes a los fondos.

AVICULTORES: ¿Y cuál es su posición personal frente a esto?

L.E.Q.L.: Mi posición es muy pragmática. No me remito a la filosofía acerca de cuáles son las responsabilidades del Estado y las del sector privado. Me parece que en la situación de Colombia, con un déficit fiscal que reduce la inversión pública en el sector, lo que se debe hacer, antes que discutir sobre la filosofía, es ser pragmáticos y buscar que con recursos públicos o parafiscales se desarrollen las actividades principales, sin que ello signifique que el Estado deje de lado su responsabilidad social de adelantar algunos programas.

AVICULTORES: ¿En términos generales, es satisfactorio el trabajo de los fondos parafiscales?

L.E.Q.L.: Sí. Están trabajando razonablemente bien, pero siempre habrá posibilidad de mejorar el desempeño, de dedicar menos recursos a gastos y más a la inversión; igualmente, siempre se podrán discutir los objetivos estratégicos de la inversión y la forma de hacerla, con el objeto de conseguir una mayor eficiencia. De manera razonable, hoy, todos los fondos tienen programas definidos, que apuntan a resolver problemas estratégicos.

AVICULTORES: Si los fondos llegaran a manejarse con el criterio de cadena, ¿no se correría el riesgo dificultar las inversiones de los gremios aportantes?

L.E.Q.L.: La propuesta de fondos parafiscales por cadena ha tenido muchos enemigos, en primer lugar, por parte de gremios que consideran que eslabones de la cadena no aportantes pueden resultar beneficiados con la inversión de esos recursos. La otra reacción negativa que tiene mucho fundamento consiste en que los recursos parafiscales no pueden convertirse en un gravamen en cascada que encarezcan de manera notable la producción y que le quiten competitividad. Desde este punto de vista sería un error grave que cada eslabón hiciera aportes parafiscales sobre el mismo valor de la producción cada vez más agregado. Surge la nueva propuesta, según la cual los fondos parafiscales de cadena deben ser manejados como el IVA, es decir, que cada eslabón aporte sólo en la medida en que agrega valor. Estimo que los fondos parafiscales por cadena son necesarios en la medida en que permiten captar recursos en la totalidad de la misma, al tiempo que facilitan una discusión más amplia y abierta acerca de cuáles son los actividades estratégicas que deben ser financiadas.

AVICULTORES: ¿Pero eso no haría más complicada la administración de los fondos?

L.E.Q.L.: Es que no sería muy difícil mantener contabilidades separadas para saber el monto de los aportes de cada gremio miembro.

AVICULTORES: Cambiando de tema ¿qué tanto se ha avanzado en el campo de las cadenas productivas, y qué falta para amarrar este concepto y ponerlo al servicio del desarrollo agropecuario?

L.E.Q.L.: Se ha avanzado mucho en cuanto a aceptar que la competitividad y el desarrollo de un subsector van mucho más allá del mejoramiento individual de las empresas. En ese sentido, el proceso de conformación de organizaciones de cadena, de conceptualización de las cadenas, muestra progresos; tantos, que tengo la impresión de que difícilmente Colombia volvería a un estado de cosas según el cual cada eslabón y dentro de este cada empresario tienen que luchar a brazo partido contra el resto de la humanidad por mejorar su competitividad, porque ya se entendió que esta debe darse en cadena. El gran freno está en la dificultad de romper la existencia de sistemas estancos, pues la competitividad es algo que toca demasiados frentes: necesita investigación y desarrollo tecnológico, infraestructura, educación, desarrollo de talento humano y de mercados, etc, por lo que le compete integralmente al Estado.

Lamentablemente, en Colombia seguimos manejando sistemas autónomos, que no permiten darles a las cadenas la integralidad que se necesita. Por ejemplo, el Sena o Colciencias continúan con sus propios sistemas de financiamiento de la capacitación del recurso, la investigación y la transferencia de tecnología, mediante mecanismos que en nada favorecen la discusión, en el seno de las cadenas, de la priorización de las actividades por desarrollar y la asignación de los recursos. Algo similar ocurre con el Ministerio del Transporte, cuyos programas de construcción y mejoramiento de vías no tienen en cuenta las necesidades de las cadenas productivas. En síntesis, no es posible construir cadenas productivas desde la óptica exclusiva del Ministerio de Agricultura.

AVICULTORES: ¿Cuáles son las cadenas que muestran mayores avances?

L.E.Q.L.: Es difícil establecer el grado de avance general. Hay unas en las cuales ha habido un gran desarrollo en lo institucional, como en la cadena láctea, que hoy tiene uno de los consejos más fuertes, lo que no quiere decir que sea la más efectiva. Hay otras cadenas con poco desarrollo institucional, como la avícola, que no podido tener una secretaría técnica, ni sostener reuniones periódicas de los gremios miembros, no obstante lo cual muestra resultados concretos: incremento en la producción competitiva de maíz y soya, importantes avances en la producción de yuca, en lo ambiental y en lo que tiene que ver con la certificación de plantas de beneficio de pollo, etc. Y en medio de estas dos cadenas hay otras con importantes logros y atrasos.

AVICULTORES: ¿Qué se interpone al desarrollo institucional de la cadena avícola?

L.E.Q.L.: El mayor limitante tiene que ver con el criterio cortoplacista de los eslabones primario y de los alimentos balanceados, que han privilegiado la negociación de las cosechas sobre una visión de futuro que les permita construir un escenario más adecuado para su desenvolvimiento. Los avicultores, en cambio, han sido más visionarios, razón por la cual muchos, por ejemplo, se han comprometido en la producción de materias primas.

AVICULTORES: Pero, entonces, no está tan cerca el día en que la cadena avícola sea un solo gremio.

L.E.Q.L.: La existencia de un solo gremio es algo secundario. En la cadena pueden existir todos los gremios que se quiera; lo importante es que en el corto plazo se solidifique la organización como tal. De todas formas, no está lejos el logro de ese propósito porque cada día la producción nacional de materias primas se aproxima más a los mercados internacionales, porque cada día los instrumentos diferenciales de protección se van perdiendo y porque la supervivencia de los eslabones está vinculada de manera más franca a una visión generosa de mediano y largo plazos que reconvierta la producción. Con rendimientos de 1.8-2.2 toneladas de maíz por hectárea, 2.5 de sorgo y 1.5-1.8 de soya va a ser imposible mantener ese eslabón primario. Y en cuanto tiene que ver con el sector de los alimentos balanceados, cada día la economía buscará integraciones verticales que eviten pasar por el peaje de los alimentos de marca, que son uno de los factores que más afectan la competitividad de la producción avícola y porcícola.

AVICULTORES: ¿Podemos hacer un buen papel en la producción de materias primas?

L.E.Q.L.: Creo que sí. Personalmente, he tenido la oportunidad de aproximarme tanto a la producción brasilera -la más competitiva del mundo hoy, sin subsidios y sin distorsiones-, como a la producción de maíz y soya en la altillanura, y de maíz en la Zona Cafetera, para llegar a la conclusión de que somos capaces de obtener maíces con costos de producción por debajo de US$100, es decir, inferiores a los de Estados Unidos, y soyas igualmente competitivas. Es evidente que con el mínimo desarrollo tecnológico que hemos tenido y con muy pocos años para recuperar la investigación y la transferencia de tecnología en maíz, soya y yuca, los resultados han sido exitosos.

AVICULTORES: Si las cuentas son así de claras y si el país tiene a Brasil como espejo para mirarse, ¿por qué el Estado no se compromete con el desarrollo de la altillanura, por ejemplo?

L.E.Q.L.: El Estado es muy miope en la creación de estrategias como la brasilera. En Brasil, lo que hizo el Estado fue encontrar nuevas áreas agrícolas con ventajas comparativas (clima predecible, grandes extensiones, posibilidad de hacer agricultura empresarial), luego de lo cual comenzó la construcción de vías y demás obras y a diseñar pueblos para los futuros pobladores. Aquí, el sector privado ha sido mucho más visionario que el Estado, como lo demuestra el haber pasado de 70 a más de 8 mil hectáreas en la altilllanura en tres años.

En la Zona Cafetera es evidente que con poco apoyo estatal, el sector privado a respondido de manera espectacular en la producción de maíz. No creo que las 27-28 mil hectáreas de maíz que se sembraron en el 2003 en esa región se vayan a mantener, pero muy buena parte sí porque muchos ya definieron que no van a continuar con café y están tumbando las socas para sembrar maíz.

AVICULTORES: ¿Cómo ve la avicultura colombiana dentro de diez años?

L.E.Q.L.: Bastante concentrada porque las economías de escala funcionan en este negocio. Se tendrá que llegar a procesos de integración empresarial mucho más profundos, que permitan la existencia de compañías con mayor músculo financiero y mejor solidez administrativa para enfrentar la competencia. Hay dos opciones: una, el crecimiento de las grandes empresas, con inversión de recursos propios, y dos, la integración de avicultores medianos en compañías manejadas como una unidad. Si bien considero que por materias primas no hay mayores amenazas, mi preocupación tiene que ver con los problemas sanitarios, que pueden dar al traste con la tendencia de crecimiento de la avicultura.

AVICULTORES: ¿Cuáles serían los tres pecados más grandes del avicultor colombiano?

L.E.Q.L.: La falta de responsabilidad en materia sanitaria, la ausencia de planificación de su negocio con una visión más próxima al mercado, y la falta de integración vertical y de estudios para la localización de los planteles avícolas, que eviten incurrir en sobrecostos de transporte y mayores tarifas de prediales y servicios públicos. En diez años, buena parte de la avicultura debería estar en la altillanura.

AVICULTORES: ¿Cómo fue su experiencia con los avicultores?

L.E.Q.L.: Muy satisfactoria en muchos sentidos. Primero, porque el Fonav tiene la particularidad de que cuando llegan los proyectos para ser financiados ya han sido sometidos a una amplia discusión en la base de los productores, algo que de pronto no ocurre en los otros fondos de fomento. De otra parte, creo que es totalmente rescatable la rectitud y la transparencia con las que se manejan los recursos del Fonav.

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