Balance de Empresarios

Balance de empresarios Un regular 2003 y un incierto 2004

Sin duda, el que está terminando no será recordado precisamente como uno de los mejores años vividos por la avicultura colombiana, y las perspectivas para el 2004 están rodeadas de incertidumbre.

Cuando al calendario le quedan muy pocas hojas, resulta inevitable sentarse a hacer el consabido balance, y si se puede, intentar predecir o intuir lo que será el año que se avecina. En una encuesta al respecto, avicultores de las distintas regionales unánimemente coincidieron en que en un 2003 sembrado de dificultades, los más afectados fueron los productores de huevo.

En efecto, una excesiva producción, consecuencia de la ya inveterada falta de planeación, colmó de ponedoras los galpones; en las granjas vallecaucanas el encasetamiento de ponedoras llegó a 2.3 millones mensuales, entre enero y marzo, con la obvia incidencia negativa sobre el precio del huevo; Jesús Enrique Sierra, gerente de Avícola Sierra Gómez, aclaró que para fortuna de todos los productores, a partir de abril y hasta octubre se redujo a un promedio de 1.8 millones de aves.

Este descenso y la salida anticipada de un volumen importante de ponedoras por las que se ofrecía un precio atractivo para los avicultores, contribuyeron a que a finales de noviembre empezara a vivirse una recuperación del precio, que cierra calcula entre 10 y 20%; no obstante esta reacción, asegura que en cuanto toca al Valle del Cauca, ese subsector avícola perdió el año. Queda la esperanza de que al menos en el primer trimestre del 2004 se mantenga el comportamiento de finales de noviembre.

También han sido componentes de este panorama las materias primas, cuyos precios se elevaron de manera significativa entre septiembre y octubre, como consecuencia de un aumento pronunciado en la demanda de maíz y soya, principalmente, por parte de China y Europa, y el costo de los fletes, que se disparó, según el gerente de Avícola Sierra Gómez, por incremento en los precios del petróleo y por la alta demanda del servicio de buques cargueros por parte de los grandes compradores de granos. Agrega que también ha contribuido la inesperada salida de Estados Unidos a los mercados internacionales a comprar soya, situación sin precedentes recientes, pues por tradición ha sido uno de los principales abastecedores de este grano en el mundo.

Para el representante de otra importante compañía productora de huevo, Agroindustrial San José, de Manizales, Enrique Uribe Jaramillo, el mal resultado obedece a una reducción de la demanda y a abundancia de oferta. Al igual que en el Valle la situación empezó a mejorar en noviembre, cuando el precio reaccionó ligeramente, también en parte por la salida de una cantidad importante de ponedoras, dijo. A su modo de ver, si hasta el final del año el precio del huevo mejora entre 10 y 12% los avicultores habrán visto recompensado su trabajo.

Pollo 2003

Como lo enunciamos atrás, la situación para el subsector de pollo ha estado menos “apretada”. En el recorrido de Avicultores por Colombia, Aristóbulo Arango, gerente de Pimpollo del Caribe, describió el panorama en la Costa como muy complicado a lo largo del primer semestre, al punto que las empresas sólo empezaron a obtener utilidades en octubre. En su opinión, todo obedeció al exageradamente alto encasetamiento y a que disminuyó bastante la mortalidad de aves en Cundinamarca y Santander, provocada por los severos problemas sanitarios por todos conocidos.

El resultado fue un exceso de la producción, por lo que el precio mantenía su tendencia a la baja -$2.800 el kilogramo- en la tercera semana de noviembre, y en la red de frío de la Costa Atlántica había almacenado un equivalente a 30-40% de la producción mensual de pollo de esa región, por lo que se temía que en diciembre la situación empeorara.

A diferencia de lo que ocurría allí en un pasado relativamente reciente, cuando el último mes del año se caracterizaba por un aumento en el consumo de pollo de hasta 50%, hoy ese incremento no pasa de 10%, por la razón sencilla de que los hábitos de consumo han cambiado y la población costeña come casi la misma cantidad a lo largo de todo el año, explicó Aristóbulo Arango, y recordó que el mercado costeño es el destino de los excedentes de la avicultura santandereana, cuando el de Bogotá está malo.

Aunque Guillermo Ramírez Cabrales, PolloSan, de Bucaramanga, no se declara totalmente decepcionado por haber regresado a Colombia después de dos años de ausencia, confiesa que no esperaba que la situación para la industria avícola estuviera tan complicada, y que no mejorará mientras dependa en grado sumo de las materias primas importadas, cuyos costos crecieron 20% sólo entre octubre y noviembre, cuando China se volcó a comprar soya y Estados Unidos, su principal proveedor, también debió salir a buscar el grano pues su cosecha se redujo.

En síntesis, su balance indica que el 2003 ha sido apenas regular, por lo que a diferencia de sus colegas consultados, considera que afirmar que el subsector de pollo perdió el año no es ninguna exageración. Mucho menos si, como anota, se esperaba que los resultados económicos de noviembre y diciembre lo salvaran, lo que no ocurrió en razón de situaciones de superproducción y bajo consumo, por lo que calcula que las existencias de pollo congelado podían estar en el orden de 2.000 toneladas en todo el país una semana antes de finalizar noviembre.

Si en el análisis se incluye la situación sanitaria, concluye que es mucha la plata que se ha perdido.

En Avícola Sierra Gómez, también productora de pollo, su gerente afirma que al igual que en el huevo, a lo largo del 2003 se vivió casi “la misma historia”, pues se alternaron los momentos buenos y los malos; En efecto, en pollo, hasta mayo las cosas anduvieron mal y empezaron a enderezarse en junio y así se mantuvieron hasta el momento del análisis (tercera semana de noviembre). Explicó que en ese lapso hubo tres buenos meses, los que salvaron el año, pese a que los encasetamientos pasaron de 31 a 40 millones, “lo que significa perder plata”, y esperaba que diciembre, un mes que en el Valle se caracteriza por aumento en el consumo, contribuyera a que la situación alegrara a los avicultores.

¿Cómo será el 2004?

Por todas las circunstancias que rodean a la avicultura, Jesús Enrique Sierra Gómez anticipa que la situación del mercado interno y de la economía del país no permiten a las empresas pensar en ampliaciones o nuevos desarrollos; ello sería posible sólo si la economía creciera siquiera 5% el próximo año, pero como no se espera que pase de 2%, es imposible emprender nuevos proyectos. Admite que si en los próximos dos años el mercado permite a los avicultores mantener la rentabilidad del negocio “nos recuperaremos”.

Para Guillermo Ramírez, el primer semestre del 2004 será igual al segundo de este año, y tiene claro que lo sensato es que los avicultores, particularmente los productores de pollo, se queden quietos, esto es, que no gasten un solo peso en ensanches físicos u otros crecimientos. “Nos preocupa que si invertimos en modernización el dinero comprometido no se recupere. Lo ideal sería que los avicultores se preocuparan por ser simultáneamente agricultores”.

A su turno, Aristóbulo Arango expresa su preocupación por la inseguridad que aún se vive en las carreteras, al menos en la Costa, pues entre agosto y noviembre Pimpollo del Caribe sufrió dos atracos a sus camiones. En lo que tiene que ver con el futuro, advierte que el mercado costeño siempre se ve influido por la “salud” del bolívar, porque si la divisa del vecino país se devalúa, de inmediato y en forma masiva el pollo venezolano traspasa la frontera e invade la Costa Caribe colombiana.

El mañana le parece a Guillermo Ramírez muy incierto, pues considera que estará marcado por el Tratado de Libre Comercio (TLC) que llegue a firmarse con Estados Unidos, que a él le suscita una especial preocupación y lo lleva a preguntarse ¿cuánto pollo, cuándo y en qué condiciones llegará a Colombia?

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