“Prostatectomia Transuretral” frecuencia de la eyaculación retrógrada y su impacto sexo-emocional

Criterios de inclusión:

  1. RTU para HBP con un mínimo de tiempo de intervenido de 1 año.
  2. Actividad sexual regular; mínimo de una relación sexual mensual.
  3. RTU efectuada por el mismo operador (autor) y encuesta efectuada por el mismo operador-autor.
  4. Paciente advertido, en el preoperatorio, sobre la posibilidad de E.R.

Criterios de exclusión:

  1. No operados por el autor.
  2. No advertidos de la posibilidad de eyacu­lación retrógrada.
  3. Co-morbilidad severa, presunción de Ca. de próstata, o patología que interfiera con el desempeño sexual regular.
  4. Disfunción eréctil.

Resultados:

Total de encuestados: 108. Tiempo de en­cuesta: 3 años.

Frecuencia de la Eyaculación Retrógrada:

Con E. R. ……………………… 88 (81.5%)
Sin E. R. ……………………….. 20 (18.5%)

En quienes se presenta eyaculación retró­grada, esto ha sido:

Para ellos: Favorable7 (7.9%) ……………….
Desfavorable 33 (37.5%) ……..
Indiferente48 (54.5%) ………….

Para ellas (según ellos):

Favorable7 (7.9%) ……………….
Desfavorable13 (14.7%) ………
Indiferente68 (77.2%)………….

Discusión: en el estudio se aprecia que la mayoría, 81%, presentan E.R.; sin embargo, una cifra nada despreciable, 18% continúan con eyaculación anterógrada y por tanto con posibilidades de fecundación. Tal vez las ci­fras no sean un hecho nuevo, al haberse tenido como tradición que “la mayoría” presentarán esta secuela; sin embargo, se contribuye al dar con precisión, en cifras, sobre esta posibili­dad.

La experiencia permite la idea de que cuando los pacientes no son advertidos de la posibilidad de E.R., además del reclamo que tal situación puede originar, pueden te­ner un impacto emocional más trascendente o difícil de manejar; es por tanto empírico que no se puede dar por descontado que en todos los casos por el solo hecho de adver­tir al paciente, el resultado emocional será favorable; en la presente serie, 15 de los 33 casos que calificaron como “desfavorable” acusaron D.E., leve, que fue tratada con me­dicación oral y apoyo psicoterapéutico por el mismo autor, con éxito; otros 2 casos de los 33 que calificaron de “desfavorable” la E.R., estuvieron durante más de 1 año seriamente impactados al sentir que, debido a la ER, se había presentado una severa disminución de su rendimiento sexual; requirieron de sesiones periódicas de psicoterapia (hecha por el mismo autor) que finalmente dieron un resultado positivo; e inclusive, es inte­resante señalar, que uno de ellos posterior­mente cambió de pareja que en este caso tuvo una actitud positiva y el paciente terminó por decidir que la E.R. era más una ventaja que lo contrario. Es importante señalar que en ambos resultó también desfavorable en sus esposas, aunque en el segundo caso, la siguiente pareja influyó para que que cam­biase de parecer; y para hacer más complejo el cuadro, ambos tenían relaciones extrama­ritales con compañeras jóvenes de ocasión, que causaban en ellos severos sentimientos negativos por las observaciones de tipo peyorativo que formulaban al final de cada relación al no observar el eyaculado. La psi­coterapia se debe centrar en las ganancias secundarias no solo para ellos sino para ellas. Otro caso que llamó la atención fue la de un individuo de 66 años que tuvo E.R. durante 3 años; pero al cabo de este tiempo se tornaron en anterógradas y la amante resultó con un embarazo bastante complejo de manejar.

La cifra coincidente de favorabilidad en un 7.9% tanto para ellos como para ellas, en realidad solo al principio fue favorable para 5 de ellos, pero al cabo de un par de años se tornó en favorable en vista de que las esposas insistieron en que no era desfavorable y ellos terminaron por aceptarlo de buena gana, por lo cual se incluyeron, finalmente, en los favo­rables.

Tal como era de esperarse, el número de desfavorables fue mayor para ellos (37%) que para ellas (tan solo 13%); y también era de su­poner que sería indiferente para la mayoría de ellas, tal como resultó para el 77%; aun­que se esperaba una cifra mucho menor de “indiferentes” para ellos que resultaron serlo en algo más de la mitad de los casos (54%). Y se esperaban más casos de desfavorable y menos de indiferente en razón de que una de las preocupaciones frecuentes en los individuos mayores en la consulta general de urología es la de que notan disminución de su bolo seminal; tal vez haya influido en estas cifras el hecho de que todos estos indi­ viduos fueron advertidos de tal eventualidad en el preoperatorio. Faltaría comprobar estos resultados con grupos testigos de pacientes no advertidos.

Conclusiones

1- El 81% de los casos de RTU para HBP resul­taron con eyaculación retrógrada.

2- Para una mitad de estos individuos, pre­viamente advertidos de tal eventualidad, la eyaculación retrógrada resultó indiferente (54%), para una tercera parte desfavorable (37%) y para una mínima parte favorable (8%); en cuanto a sus compañeras resultó indiferente en la mayoría (77%), desfa­vorable en una minoría (15%) y favorable a un número aún menor (8%).

3- Es conveniente advertir, como parte del preoperatorio de la RTU, sobre la posi­bilidad, no siempre total y definitiva de la E.R., con el fin de evitar sorpresas por gestaciones a corto y largo plazo.

4-En caso de presentarse dificultades por la presencia de la E.R., conocimientos senci­llos de la psicoterapia (soporte emocional) y, aún, de la terapia de pareja, permitirán al urólogo capacidades suficientes para superar las dificultades que se puedan presentar. Así como se podrán evitar problemas de ruptura de la relación mé­dico-paciente, y aún legales, cuando se tiene como rutina advertir de la E.R. y sus posibilidades.

5- Si se recuerda que la Disfunción Eréctil es de etiología multifactorial, antes de la RTU es conveniente tomar una detallada historia de la actividad coital de por lo menos los seis últimos meses, ya que en individuos ansiosos la E.R., sumada a factores orgá­nicos (especialmente de tipo vascular) pre­existentes, pueden tornar en evidente una D.E. subclínica preoperatoria. En nuestra serie, casi un 50% de quienes calificaron como desfavorable la E.R., tuvieron poste­riormente D.E. leve.

Agradecimiento: Al doctor José Miguel Silva, urólogo y a doctora la Soledad Cepeda, epidemióloga, por su asesoría y revisión me­todológica.

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