Disfunción Sexual en Mujeres de Edad Mediana

Un estudio multicéntrico latinoamericano usando el Índice de Funcionamiento Sexual Femenino (FSFI)

JUAN E. BLÜMEL, PETER CHEDRAUI, GERMAN BARÓN, EMMA BELZARES, ASCANIO BENCOSME, ANDRÉS CALLE, MARÍA T. ESPINOZA, DANIEL FLORES, HUMBERTO IZAGUIRRE, PATRICIA LEÓN-LEÓN, SELVA LIMA, EDWARD MEZONES-HOLGUIN, ÁLVARO MONTERROSA, DESIRE MOSTAJO, DAYSI NAVARRO, ELIANA OJEDA, WILLIAM ONATRA, MONIQUE ROYER, EDWIN SOTO, SOLEDAD VALLEJO Y KONSTANTINOS TSEROTA*

Resumen

Objetivo. El propósito de este estudio fue medir la prevalencia de disfunción sexual (DS) y los factores de riesgo asociados entre mujeres latinoamericanas de edad mediana haciendo uso de un instrumento validado.

Métodos. El Índice de Función Sexual Femenina (FSFI) se aplicó a 7.243 mujeres sanas entre 40 y 59 años de vida, quienes consultaban a 19 centros o sistemas de cuidado de salud en 11 países latinoamericanos. Un cuestionario con preguntas de datos socioeconómicos personales y del compañero fue diligenciado.

Resultados. El promedio de edad de las mujeres encuestadas fue 49.0 ± 5.7 años, con 11.6 años de escolaridad en promedio. Hubo un 55.1% de mujeres casadas, 46.8% eran postmenopáusicas, 14.1% usaban terapia hormonal (TH) y 25.6% fueron sexualmente inactivas. Entre las que eran activas (n= 5.391), el promedio de puntaje de FSFI de DS fue 25.2 ± 5.9 y 56.8% de ellas presentaban DS (puntaje total de FSFI de 26.55), con una prevalencia que variaba de 21.0% a 98.5%, dependiendo del centro.

Los centros fueron agrupados en terciles (de acuerdo al promedio de prevalencia de DS). El tercil con mayor prevalencia de DS (86.4%) comparado con el de menor prevalencia de DS (32.2%) tenían significativamente mujeres más mayores (49.5 ± 5.3 años vs. 48.0 ± 5.6 años) con una tasa más alta de resequedad vaginal (60.4% vs. 40.8%) y compañeros más mayores (53.0 ± 6.9 vs. 50.2 ± 7.5 años) similarmente, hubo una tasa significante de casados (68.5% vs. 63.1%), postmenopáusicas (49.7% vs. 39.3%) y usuarias de TH (23% vs. 9.2%).No hubo diferencias con relación a su percepción de salud, historia de ooforectomía, violación y disfunción sexual (DS) del compañero (27% vs. 26.2%).

El puntaje total de FSFI fue significantemente menor en el tercil con mayor prevalencia de DS (22.0 ± 5.0 vs. 27.7 ± 5.4) el análisis de regresión logística se usó para determinar los RR (IC 95%) para los principales riesgos asociados con DS entre las que fueron sexualmente activas: mala lubricación, 3.86 (3.33-4.43); uso de terapias alternativas para menopausia, 2.13 (1.60-2.84); DS del compañero 1.63-2.20); mujeres mayores (48 años), 1.84 (1.61-2.09); problemas de vejiga, 1.47 (1.28-1.69); uso de TH, 1.39 (1.15-1.68); percepción negativa del estado de la salud femenina, 1.31 (1.05-1.64) y estar casada, 1.22 (1.07-1.40). Entre factores protectores fueron mayores: nivel de educación (mujeres), confianza en el compañero y acceso a cuidado de salud privado.

Conclusiones. Se encontró que la prevalencia de DS en estas mujeres latinoamericanas de edad mediana era alto, con variaciones amplias en diferentes poblaciones. La disminución en la lubricación vaginal fue el factor asociado más importante. Las diferencias en la prevalencia de factores de riesgo entre los grupos estudiados, muchos de los cuales son modificables, pueden explicar la variación de la prevalencia de DS observada en este estudio

Palabras clave: disfunción sexual, índice de función sexual femenina, menopausia, América Latina.

Abstract

Objective. The purpose of this study was to assess the prevalence of sexual dysfunction (SD) and associated risk factors among middle-aged Latin American women using one validated instrument.

Methods. The Female Sexual Function Index (FSFI) was applied to 7,243 healthy women aged 40 to 59 years who were users of 19 healthcare systems from 11 Latin American countries.

An itemized questionnaire containing personal and partner sociodemographic data was also filled out.

Results. Mean ± SD age of surveyed women was 49.0 ± 5.7 years, with 11.6 years of schooling on average. There were 55.1% of women who were married, 46.8% who were postmenopausal, 14.1% who used hormonal therapy (HT), and 25.6% who were sexually inactive. Among those who were active (n = 5,391), the mean ± SD total FSFI score was 25.2 ± 5.9 and 56.8% of them presented SD (FSFI total score e 26.55), with a prevalence varying from 21.0% to 98.5% depending on the center. Centers were grouped in terciles (according to mean ± SD prevalence). The tercile with higher SD prevalence (86.4%) compared with that with lower SD prevalence (32.2%) had significantly older women (49.5 ± 5.3 vs. 48.0 ± 5.6 y) with a higher rate of vaginal dryness (60.4% vs. 40.8%) and older partners (53.0 ± 6.9 vs. 50.2 ± 7.5 y).

Similarly, there was a significantly higher rate of married (68.5% vs. 63.1%), postmenopausal (49.7% vs. 39.3%), and HT-using women (23% vs. 9.2%). There were no differences in regard to their health perception, history of oophorectomy, rape, and partner SD rate (27% vs. 26.2%). The total FSFI score was significantly lower inthe tercile with higher SD prevalence (22.0 ± 5.0 vs. 27.5 ± 5.4).

Logistic regression analysis was used to determine the odds ratios (95% CIs) for the main risk factors associated with SD among those who were sexually active: bad lubrication, 3.86 (3.37-4.43); use of alternative menopausal therapies, 2.13 (1.60-2.84); partner SD, 1.89 (1.63-2.20); older women (948 y), 1.84 (1.61-2.09); bladder problems, 1.47 (1.28-1.69); HT use, 1.39 (1.15- 1.68); negative perception of female health status, 1.31 (1.05-1.64); and being married, 1.22 (1.07-1.40). Protective factors were higher educational level (women), partner faithfulness, and access to private healthcare.

Conclusions. The prevalence of SD in this middle-aged Latin American series was found to be high, varying widely in different populations. A decrease in vaginal lubrication was the most important associated risk factor. Differences in the prevalence of risk factors among the studied groups, several of which are modifiable, could explain the variation of SD prevalence observed in this study.

Key words: sexual dysfunction, female sexual function index, menopause, Latin America.

Introducción

La sexualidad es esencialmente un grupo de condiciones animales anatómicas fisiológicas y psicoafectivas que caracterizan cada género. Sin embargo, entre los seres humanos, la sexualidad es un aspecto que incluye sexo, identidad y papel de género, erotismo, placer, intimidad, reproducción y orientación. La sexualidad está influenciada por la interacción de factores de tipo biológico, psicosocial, económico, político, étnico, legal, histórico, religioso y espiritual1.

Latinoamérica es un mosaico de países con diferentes niveles socioeconómicos, etnicidades y sistemas políticos2. Sin embargo, el marco que une esta población es la igualdad de cultura, religión (católica) y el origen (mestizo: hispano/ indígena). La diversidad de factores biológicos y socioculturales pueden tener efectos diferentes en la sexualidad femenina en varios países latinoamericanos.

La sexualidad es un fenómeno complejo que involucra procesos psicológicos y orgánicos. Más aún, se debe tener en mente que la sexualidad se puede afectar también por cambios socioculturales, los cuales ocurren frecuentemente dentro de nuestras sociedades.

Por lo tanto, un estudio sistemático de datos sobre sexualidad es muy complejo.

Un avance fue una conferencia internacional de consenso (The Internacional Consenso Development Conference on Female Dysfunctions) y el desarrollo a través de esta conferencia del Índice de Función Sexual Femenina [Female Sexual Dysfunctions Index (FSFI)], un test con propiedades psicométricas, capaz de medir la función sexual dentro de varios dominios: deseo, excitación, orgasmo, dolor, lubricación y satisfacción3,4. La versión en español de esta herramienta ha sido validada entre mujeres latinoamericanas entre 20 y 59 años5. Recientemente, una red de investigadores latinoamericanos, quienes han estado estudiando el climaterio, ha sido establecida, permitiendo la realización de varios estudios multicéntricos y la generación de varias importantes publicaciones6-10. En medio deeste escenario de una red de investigación y herramientas actualmente validadas para medir la sexualidad femenina, llevamos a cabo este estudio seccionado cruzado en busca de medir la prevalencia de disfunción sexual (DS) y los riesgos asociados entre mujeres latinoamericanas de edad mediana usando un instrumento validado, el FSFI.

Métodos

Participantes

Desde noviembre del 2006 a Febrero del 2007, se realizó un estudio seccionado cruzado en 19 centros de cuidado de la salud, con una población de más de 500.000 habitantes en 11 países latinoamericanos (ver la lista de participantes e investigadores en el Apéndice 1). Usando el programa estadístico EPIINFO 6.04; (Enter for Disease Control and Prevenction, Atlanta, GA), se calculó una muestra mínima de 380 participantes por centro, considerando que cada centro cubría una población estimada de 50.000 mujeres11 y asumiendo que el 50% de la población estudiada podría presentar DS12,13 dentro de un error estimado de 5% y un IC 95%. Para registrar todos los datos se construyó previamente un formulario itemizado y validado en 50 mujeres antes de la implementación en los centros afiliados al Collaborative Group for Research of the Climateric in Latin America (REDLING) participantes en el llamado estudio REDLING III, buscando medir sexualidad y determinar la prevalencia de DS y factores de riesgo relativos, en mujeres de edad mediana. Mujeres sanas de etnicidad hispana de 40 a 50 años, quienes acompañaban a los pacientes que acudían a los centros de salud, se incluyeron. La mujeres embarazadas, población indigente y las que no quisieron llenar la encuesta o eran incapaces de entender los puntos contenidos en ella, fueron excluidas. De forma similar, las mujeres lesbianas no fueron incluidas en esta encuesta debido a que esta población requiere el uso de un cuestionario modificado para estudiar su sexualidad14.

A las mujeres que cumplían con los criterios de inclusión se les solicitó llenar el FSFI y un cuestionario de datos generales después de ser informadas acerca de la investigación, su propósito, el FSFI y su contenido. A las participantes se les pidió diligenciar el Menopause Rating Scale (MRS). Se obtuvo el consentimiento de todas las participantes. El protocolo de investigación para este estudio fue revisado y aprobado por la Fundación Salud de la Mujer, en Santiago de Chile. Las variables incluyeron un cuestionario general.

Datos generales

Los datos generales fueron: edad (años), paridad, REDLING center number (ciudad y país), estado menopáusico (premenopausia, perimenopausia, postmenopausia), estado mental, estatus sexual por al menos 4 semanas (activa o inactiva), nivel educativo (expresado en años de escolaridad) y acceso a el sistema de salud (mínimo costo gratis, 25% de la consulta privada o paga, pagando más que el costo mínimo). El nivel educacional insuficiente (mujeres o compañeros) fue considerado como 12 años o menos de estudio15.

Estilo de vida y otros factores personales

Se incluyeron el hábito de fumar (fumadoras actuales ocasionales o no fumadoras), asistencia a la iglesia, historia de abuso sexual (violación) y relación actual (un compañero). A las mujeres se les preguntó cómo percibían su estado de salud (y la de su compañero). Aquellas capaces de realizar su rutina diaria de actividades se definieron como sanas16.

Cuidado médico y uso de drogas

La tasa de mujeres buscando atención psiquiátrica se midió de igual manera que con el uso de drogas psicotropas y terapia hormonal (TH)/ terapias alternativas para síntomas menopáusicos.

Datos relacionados con el compañero

La edad del compañero (años), años de escolaridad (años totales), buena salud y presencia de alcoholismo o DS (eyaculación prematura o disfunción eréctil) también fue medida. A las mujeres se les preguntó por la fidelidad del hombre. Alcoholismo se definió como un desorden crónico manifestado por repetido consumo de alcohol en exceso, que interfiere con la salud y las relaciones económicas y sociales. La disfunción eréctil fue definida como incapacidad persistente o recurrente de alcanzar o mantener la erección para lograr un coito satisfactorio17; mientras, la eyaculación prematura fue definida como la eyaculación persistente o recurrente después de una estimulación sexual mínima antes, durante o muy pronto después de la penetración o antes del deseo del individuo de hacerlo18.

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