La Menopausia Latinoamericana

Acabamos de llegar del Congreso Latinoamericano de Menopausia de la FLASCYM, en el encantador Cancún, en la República Mexicana.

Hay que reconocer que la dirigencia de la Asociación Latinoamericana estuvo cogida de la tarde en la realización y en la divulgación del evento. Parece que la lamentable muerte de nuestro amigo Eduardo Motta, secretario del comité organizador, tuvo una gran influencia en la organización, o mejor, reorganización de un evento que de por sí es un acontecimiento grande para cualquier país. El programa científico, al menos de los participantes de Colombia como conferencistas, se supo a través de información de terceros por informes en Internet. Lo mismo creo que sucedió para otros países, por lo conversado con varios conferencistas de Chile y otros lugares.

La logística de la invitación de los profesores latinoamericanos se vio afectada por la estrechez de los recursos económicos. Las restricciones locales y mundiales de las empresas farmacéuticas de lógica vinculación a los temas del climaterio y menopausia es manifiesta a todo nivel. Definitivamente, la disminución del uso de la Terapia Hormonal ha hecho que la industria esté muy restringida para el financiamiento de los eventos de nuestra especialidad. La crisis sigue siendo evidente.

Pero esto abre nuevas posibilidades y amplía la visión de los organizadores de eventos de educación médica. Dos aspectos se ven involucrados en esto. Primero, hay que incursionar en la industria no farmacéutica. Un gran ejemplo fue el pasado Congreso de Ginecología y Obstetricia que hicimos en Cali, donde la mitad de los patrocinadores eran no vinculados a la farmacia, entre ellos Sofasa. Y se logró un congreso relativamente sin sobresaltos económicos y con una inversión considerable, alrededor de los mil millones de pesos. En segundo lugar, también en Cali y a través de la Fecolsog, se comenzó a implementar un copago de los asistentes a la invitación hecha por las casas farmacéuticas y por las sociedades científicas. Lógicamente, eso causó malestar en algunos colegas porque definitivamente no estamos acostumbrados a pagar por nuestra educación médica; eso en Colombia, porque en el extranjero pagamos fácilmente 500 dólares o euros por un evento de un día a veces no de la mejor calidad y no decimos nada acerca de que nos están cobrando por educarnos.

Las políticas de las casas farmacéuticas, especialmente las transnacionales están enfocadas en no dar nada tangible a los médicos por cuestiones de ética y/o económicas amparados en reglamentaciones de Afidro. Lo anterior es relativamente cierto porque seguimos y seguiremos viendo cómo los laboratorios invierten a manos llenas en un grupo de médicos amigos de sus productos, que consideran que eso les da más réditos que invertir en un congreso científico. Eso no está mal, pero desafortunadamente hace que hayan médicos que cambian sus fórmulas por invitaciones lúdicas. Bueno, ¡la naturaleza humana, en un gremio que cree estar muy cerca de lo divino!

Las enseñanzas que deja el congreso de Cancún, es que tenemos que diversificar e innovar en los temas. Las ciencias básicas deben ser fuertes; la terapia es una pequeña parte importante; pero aspectos de envejecimiento, área cognitiva, enfermedades relacionadas con la mayor expectativa de vida, la evolución y patología de la parte endocrina –origen de todo el funcionamiento humano– los aspectos emocionales basados en la biología molecular, el amor como una reacción química que implica aspectos endocrinos de acción hormonal, por ejemplo, más patología mamaria, más patología ósea diferente a la osteoporosis, más enfermedades autoinmunes, –como por ejemplo la tiroides– deben dar una imagen diferente a un congreso de climaterio y menopausia. En Cancún se incursiónó tímidamente en esos temas. Nuestro congresos deben tener internistas, psiquiatras, cardiólogos, endocrinos, inmunólogos, biólogos genetistas, osteólogos y algunos ginecólogos y menopausiólogos. ¡Así combatiremos el incesto académico!

La parte social del Congreso Latinoamericano, también restringido por la estrechez económica, al final logró el objetivo de reunir socialmente a la mayoría de los participantes latinoamericanos y, como siempre hacen los mexicanos, mostraron su folclor y su ancestro indígena con mucho orgullo, cosa que nosotros debemos también copiar para nuestros congresos y que para ser franco, casi todas las regiones lo hacen.

La naturaleza ha bendecido a los mexicanos y tienen mucho que mostrarnos de su territorio: las ruinas Mayas, los cenotes, sus playas –algunas peligrosas–; además, todo esto unido al extenso conocimiento de su historia. Es impresionante ver cómo cualquier mexicano se sabe de corrido la historia de los Mayas, los Aztecas, la Malinche y los conquistadores.

Los mexicanos cultos, muchos de nuestros colegas, ¡nos dejan pensando en lo poco que nosotros sabemos de nuestra historia!

Definitivamente, los congresos médicos son una experiencia que los que hemos organizado muchos de ellos, sabemos que, basados en un aterrizado y actualizado programa académico, con la participación de científicos buenos transmisores del conocimiento y unidos a un programa bien diseñado de compartimiento lúdico social, tienen repercusiones académicas, humanas, psicoafectivas, comerciales y se debe pensar en aprovecharlos para mostrar nuestro territorio, nuestra historia, nuestro folclor y mover la economía. Eso, estoy seguro, es lo que están preparando los paisas para el próximo Congreso Colombiano de Menopausia del año 2011, en Medellín.

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