Requisitos Uniformes para los Manuscritos Enviados a Revistas Biomédicas: Revisores

Los revisores expertos externos o ajenos a la revistas deben dejar constancia frente a los editores de cualquier conflicto de interés que pueda sesgar sus opiniones con respecto al manuscrito y deberían también descalificarse a sí mismos para revisar manuscritos específicos si lo consideran inapropiado. Los editores deben tener conciencia de los conflictos de interés de los revisores para interpretar las revisiones y juzgar por sí mismos si el revisor debe ser descalificado. Los revisores no deben utilizar su conocimiento del trabajo, antes de la publicación,para impulsar sus propios intereses.

Editores y Consejo Editorial

Los editores encargados de tomar las decisiones finales acerca de los manuscritos no deben tener compromisos financieros o personales en ninguno de los asuntos que tengan que juzgar. Otros miembros del equipo editorial que participen en las decisiones edi- toriales deben enviar a los editores una descripción actual de sus intereses financieros (que pudieran tener relación con los juicios editoriales) y descalificarse a sí mismos para tomar decisiones donde existan conflictos de interés. Los artículos publicados y las cartas deben incluir una descripción de todo el apoyo financiero y de cualquier conflicto de interés que a juicio del editor deban ser conocidos por los lectores. El consejo editorial no debe utilizar información, conseguida a través de su trabajo con los manuscritos, para obtener ganancias privadas.

Correcciones,retractaciones y “expresiones de preocupación “con respecto a los hallazgos de una investigación

En principio, los editores deben asumir que los trabajos remitidos se basan en observaciones no fraudulentas. Sin embargo, pueden presentarse dos tipos de dificultades.

En primer lugar, es posible encontrar errores en artículos ya publicados que requieran la publicación de una corrección o errata a una parte del trabajo. También es posible que el error sea tan serio como para viciar todo el contenido del trabajo, pero esto es improbable y debe ser manejado de manera individual por los editores y los autores. Este tipo de error no debe ser confundido con inadecuaciones puestas en evidencia como consecuencia del surgimiento de nueva información científica en el curso normal de una investigación. Esto último no requiere correccio- nes ni retractaciones de información.

El segundo tipo de dificultad es el fraude científico. Si surgen dudas sustanciales con respecto a la honestidad de un trabajo, bien sea enviado para publicación o ya publicado, es responsabilidad del editor asegurar que esta inquietud sea adecuadamente resuelta, incluyendo una posible consulta con los autores. Sin embargo, no es tarea de los editores conducir una investigación completa o establecer una determinación final. Dicha responsabilidad pertenece a la institución donde fue realizado el trabajo o a la agencia gubernamental o privada que lo financió. El editor debe ser informado prontamente de la decisión final y, si un trabajo fraudulento ha sido publicado, la revista debe imprimir una retractación. Si este método de investigación no da lugar a una conclusión satisfactoria, el editor puede decidir publicar una expresión de preocupación con una explicación.

La retractación o la expresión de preocupación, deben aparecer así denominadas, en una página numerada y en una sección prominente de la revista, listadas en la página del contenido e incluir en su encabezamiento el título del artículo original. Ellos no deben ser solamente una carta al editor. Idealmente, el primer autor del artículo debe ser el mismo en la retractación, aunque en ciertas circunstancias el editor puede aceptar las retractaciones de otras personas responsables. El texto de la retractación debe explicar por qué el artículo está siendo sometido a dicha retractación e incluir la referencia bibliográfica del mismo.

La validez de los trabajos previos del autor de un artículo fraudulento debe ser también puesta en duda. En este sentido, los editores deben solicitar a la institución en donde trabaja el autor que les asegure la validez de los trabajos previos publicados en sus revistas o solicitarles la retractación. Si esto no se logra, los editores pueden decidir publicar un anuncio con respecto a que la validez de los trabajos publicados previamente por dicho autor no es segura.

Confidencialidad

Los manuscritos deben ser revisados con el debido respeto por la confidencialidad de los autores. Al enviar sus manuscritos para revisión, los autores confían en los editores los resultados de su trabajo científico y de su esfuerzo creativo, de los cuales dependen su reputación y su carrera. Los derechos de los autores pueden ser violados al sacar a la luz detalles confidenciales de la revisión de su manuscrito. Los revisores también tienen el derecho a la confidencialidad, la cual debe de ser respetada por el editor. En ciertos casos puede ser necesario romper la confidencialidad, específicamente si se alega deshonestidad o fraude, pero de otra manera debe ser respetada.

Los editores no deben dar informes públicos acerca de manuscritos (incluyendo su recepción, su contenido, su estado actual en el consejo consultivo, las críticas por los revisores o su destino final) a nadie distinto a los autores y a los revisores.

Los editores deben dejar establecido, de manera clara a sus revisores, que los manuscritos enviados para revisión son comunicaciones privilegiadas y que son propiedad privada de los autores. Por lo tanto, los revisores y los miembros del Consejo Editorial deben respetar los derechos de los autores, sin discutir públicamente el trabajo o apropiarse de sus ideas antes de que el manuscrito sea publicado.

A los revisores no se les debe permitir hacer copias del manuscrito para sus archivos y se les debe prohibir compartirlos con otros, excepto con permiso del editor. Los editores tampoco deben guardar copias de los manuscritos rechazados.

Las opiniones con respecto a si los revisores deben permanecer anónimos difieren: algunos editores solicitan que sus revisores firmen los comentarios que se devuelven a los autores, pero la mayoría solicitan que los comentarios de los revisores no sean firmados o dejan dicha elección al revisor. Cuando los comentarios no son firmados la identidad de los revisores no debe ser revelada al autor por ninguna otra persona.
Algunas revistas publican los comentarios de los revisores,junto con el manuscrito. Tal procedimiento no debe ser adoptado sin el consentimiento de los autores y de los revisores. Sin embargo, los comentarios de un revisor pueden ser enviados a otros revisores del mismo manuscrito, pero el revisor inicial debe ser notificado de la decisión de los editores.

Las revistas médicas y los medios de información pública

El interés del público en las noticias de investigación médica, ha llevado a los medios de investigación pública a competir de manera vigorosa por conseguir información acerca de una investigación tan pronto como sea posible. Los investigadores y las instituciones, en ocasiones, estimulan que se informe sobre el resultado de investigaciones a los medios de comunicación pública antes de la publicación completa de un trabajo en una revista científica, bien sea citando a una conferencia de prensa o dando entrevistas.

El público tiene derecho a obtener información médica importante sin un retardo irrazonable y los editores tienen la responsabilidad de desempeñar su papel en este proceso. Sin embargo, los médicos necesitan tener disponibles los informes en completo detalle antes de poder aconsejar a sus pacientes con respecto a las conclusiones de dichos informes. Además, la difusión de investigaciones científicas en los medios de comunicación, antes de que el trabajo haya sido revisado por expertos y se haya publicado en su totalidad, puede llevar a la diseminación de conclusiones inexactas o prematuras.

Los editores pueden encontrar muy útiles las siguientes recomendaciones cuando busquen establecer políticas con respecto a estos puntos.

Los editores pueden facilitar la transmisión ordenada de información médica de los investigadores al público, a través de revistas revisadas por expertos. Esto puede conseguirse mediante un acuerdo con los autores, según el cual ellos no harán publicidad a su trabajo mientras el manuscrito esté bajo consideración o esperando la publicación, y un acuerdo con los medios de información, según el cual ellos no darán a la luz pública los artículos antes de que las investigaciones sean publicadas en la revista; en contraprestación, la revista cooperará con ellos, con el fin de preparar noticias exactas (ver más adelante).

Son muy pocas las investigaciones médicas que poseen implicaciones clínicas tan claras y urgentemente importantes para la salud pública que las noticias deban ser publicadas antes de la publicación completa del trabajo en una revista. En tales circunstancias excepcionales, sin embargo, las autoridades adecuadas responsables de la salud pública, deben tomar la decisión y serán las responsables de la difusión adelantada de la información a los médicos y a los medios de información. Si el autor y las autoridades adecuadas desean obtener para tal fin un manuscrito que se encuentra en consideración para publicación en una revista, el editor de la misma debe ser consultado antes de cualquier difusión pública. Si los editores aceptan la necesidad de llevar a cabo una liberación inmediata de la noticia, deben retirar sus políticas que limitan la publicidad antes de la publicación.

Las políticas diseñadas para limitar la difusión pública de un trabajo, en el período publicación, no se aplican a los informes a los medios de información realizados en reuniones científicas sobre el tema o a los resúmenes de estas reuniones (ver publicación redundante y duplicada). Los investigadores que presentan su trabajo en reuniones científicas deben sentirse libres de discutir sus presentaciones con los reporteros, pero también deben evitar ofrecer más detalles acerca de su estudio que los que fueron presentados en la exposición.

Cuando un artículo está próximo a ser publicado, los editores pueden ayudar a los medios de información a preparar informes adecuados y exactos mediante la liberación de comunicados de prensa, respondiendo preguntas, aportando copias adelantadas de la revista o refiriendo a los reporteros a los expertos adecuados. Esta asistencia debe estar condicionada a la cooperación de los medios en lo que respecta a la publicación de las noticias solamente en el momento en que coincidan con la publicación del artículo.

Publicidad

La mayoría de las revistas médicas incluyen avisos publicitarios, lo cual genera ingresos para los publicistas, pero no debe permitirse que dicha publicidad influya en las decisiones editoriales. Los editores deben tener la responsabilidad completa sobre las políticas de publicidad. Los lectores deben estar en capacidad de distinguir fácilmente entre el material publicitario y el material editorial. Debe evitarse la yuxtaposición de material editorial y de material publicitario sobre los mismos productos o temas y la publicidad no debe ser enviada con la condición de que aparecerá en la misma edición que un artículo particular.

La revistas no deben ser dominadas por la publicidad y los editores deben ser cuidadosos acerca de incluir publicidad de únicamente uno o dos clientes, ya que los lectores pueden percibir que el editor ha sido influido por éstos.

Las revistas no deben incluir publicidad de productos que se haya probado son peligrosos para la salud, por ejemplo, tabaco. Los editores deben asegurarse de que los estándares existentes con respecto a la publicidad sean preservados o desarrollar sus propios estándares. Finalmente, los editores deben tener en cuenta todas las críticas hechas a los avisos publicitarios en sus publicaciones.

Suplementos

Los suplementos son colecciones de trabajos que tienen que ver con temas o tópicos relacionados, que se publican como una edición separada de la revista o como una segunda parte de una edición regular y que, por lo general, son financiados por fuentes diferentes a la empresa editora de la revista. Los suplementos pueden servir a propósitos muy útiles: educación, intercambio investigativo, facilidad de acceso a un contenido enfocado a un tema específico y mejoría en la cooperación entre entidades corporativas y académicas. Debido a las fuentes de financiación, el contenido de los suplementos puede tener sesgos en la selección de los tópicos y los puntos de vista.Los editores, por lo tanto, deben tener en cuenta los siguientes principios.

  • El editor de la revista debe tener responsabilidad completa con respecto a las políticas, las prácticas y el contenido de los suplementos. El editor debe aprobar el nombramiento de cualquier editor invitado para el suplemento y mantener la autoridad de rechazar manuscritos.
  • Las fuentes de financiación, tanto para la investigación como para las reuniones y la publicación, deben quedar claramente establecidas y se deben publicar de manera visible en el suplemento, preferiblemente en cada página. Cuando sea posible, la financiación debe provenir de más de un patrocinador.
  • La pauta publicitaria en los suplementos debe seguir las mismas políticas que en el resto de la revista.
  • Los editores deben facilitar que los lectores distin- gan sin problema entre las páginas de la edición ordinaria y las páginas del suplemento.
  • No se debe permitir que el trabajo editorial sea llevado a cabo por la organización que financia el suplemento.
  • Los editores de la revista y los editores del suplemento no deben aceptar favores personales o compensación excesiva de los patrocinadores de los suplementos.
  • La publicación secundaria en los suplementos debe quedar claramente identificada citando el artículo original. La publicación redundante se debe evitar.

Papel de la sección de correspondencia

Todas las revistas biomédicas deben tener una sección con comentarios, preguntas y críticas acerca de los artículos que han publicado, en la que los autores originales puedan responder. Por lo general, pero no necesariamente, esto puede tomar la forma de una columna o sección de correspondencia. La ausencia de tal sección niega a los lectores la posibilidad de refutar los artículos en la misma revista en la que fue publicado el trabajo original.

Competición de manuscritos basados en el mismo estudio

Los editores pueden recibir a veces manuscritos de autores diferentes que ofrecen interpretaciones contrarias sobre un mismo estudio. En este caso, los editores pueden tener que revisar dos manuscritos, que compiten y que fueron remitidos más o menos simultáneamente por diferentes grupos de autores a la misma revista, o pueden tener que considerar uno de tales manuscritos, mientras otro manuscrito que compite ha sido o será enviado a otra revista. Dejando a un lado el problema no resuelto de la propiedad de los datos, lo que analizamos aquí es lo que deben hacer los editores cuando están confrontados con la recepción de manuscritos que compiten, basados en el mismo estudio.

Deben considerarse dos tipos de remisiones múltiples de trabajos: los remitidos por coautores que no están de acuerdo con el análisis y la interpretación de los datos, y los remitidos por coautores que están en desacuerdo con los hechos y los datos que deben ser informados.

Las siguientes observaciones generales pueden ayudar a los editores o a otras personas a afrontar este problema.

Diferencias en el análisis o la interpretación

Normalmente, las revistas no querrán publicar dos artículos separados, enviados por miembros de un equipo de investigación que se encuentran en disputa y que tienen análisis diferentes e interpretaciones diferentes de un mismo grupo de datos. No se debe estimular, ni siquiera, la revisión de tales manuscritos. Si antes de enviar el manuscrito los coautores no pueden resolver sus diferencias en la interpretación de los datos, deben considerar la posibilidad de enviar un solo manuscrito que contenga múltiples interpretaciones y llamar la atención del editor y de los revisores para que enfoquen el problema.

Una de las funciones más importantes de la revisión por expertos es evaluar el análisis y la interpretación de los autores y sugerir cambios adecuados a sus conclusiones, antes de la publicación. Alternativamente, después de publicar la versión en disputa, los editores pueden considerar la publicación de una carta al editor o de un segundo manuscrito de los autores en desacuerdo. Las revisiones múltiples presentan un dilema para los editores; la publicación de manuscritos con conclusiones opuestas, con el fin de ventilar las dispustas de los autores, puede consumir innecesariamente espacio en la revista y confundir a los lectores. De otro lado, si los editores publicaran con conocimiento de causa el manuscrito escrito por un solo grupo del equipo de colaboradores, estarían negando al resto del equipo sus legítimos derechos de coautoría.

Los casos anteriormente descritos deben ser diferenciados de aquellas situaciones en las cuales autores independientes no colaboradores envían manuscritos separados, basados en diferentes análisis de datos que estén públicamente disponibles. En estas circunstancias puede estar justificada la consideración editorial de tales envíos y puede existir incluso una buena razón para publicar más de un manuscrito, debido a que los diferentes enfoques analíticos pueden ser comple- mentarios e igualmente válidos.