La Enfermera Transcultural y el Desarrollo de la Competencia Cultural

Enfermera Transcultural

Narrativa

Venna

Una Experiencia de Cuidado Diferente

Edna Natalia Casallas Ibáñez *

Al leer el artículo titulado “La enfermera transcultural y el desarrollo de la competencia cultural, de Castrillón, Chamadoira (2015)” (1), reflexioné sobre mi práctica como profesional de enfermería.

Recordé una experiencia de cuidado aquella noche decembrina donde todos buscaban estar con sus familiares.

Otros se encontraban tristes por estar en una cárcel blanca a miles de kilómetros de quienes los aman.

Al ingresar a la habitación lo primero que pude percibir fue el olor a especias como el azafrán que me transportaron a la cálida India, en las mesas se evidenciaban bolsas de comida contramarcadas en letras hindú y un termo lleno de te color café el cual se obtiene al mezclarse leche con té verde proveniente de la India.

Al levantar mi mirada pude visualizar a Venna:

Una mujer de piel morena, ojos grandes, que irradia ternura de primer impacto. Solía vestir muy elegante siendo digna representante de su país.

Recuerdo que solía llevar en su frente un punto rojo entre sus cejas a lo cual ella llamaba bindi, vestía un kameez y salwar1 este tipo de vestido era de color naranja, lo cual me recordó la alegría que irradia los bailes de Bollywood típicos de la India.

Sin embargo, la alegría de su vestimenta era un contraste con facies de tristeza y desasosiego por su condición actual de salud, este estado correspondía a la descompensación de una diabetes que había afectado su pie derecho, el cual poseía una lesión ya en resolución.

Sin embargo, a causa de sus elevados niveles de glucosa en sangre no había podido ser dada de alta y se evidenciaba su impotencia al no poderse comunicar ya que únicamente hablaba inglés, hindú y francés.

Al ingresar a la habitación sentí cierta emoción al poder compartir con la señora Venna:

Me sentí conmovida porque se encontraba en un país ajeno al suyo con un idioma, costumbres y necesidades distintas al nuestro en donde solo podían ser plasmadas a través del idioma que hoy día es considerado universal: “el aclamado inglés”.

Recuerdo que esa noche estaba en mis labores cotidianas de trabajo cuando sonó el llamado de enfermería.

Al ingresar a la habitación estaba ella llorando, totalmente aterrorizada porque estaba sola en su habitación y su esposo había ido por comida a casa. Me acerqué y le pregunté cuál era la razón de su llanto, a lo que respondió “Me siento sola y preocupada porque mi hijo en New York tiene una cirugía mañana y yo no puedo cuidar de él por estar encerrada en esta cárcel blanca”2.

De allí me percate de su impotencia ante su estado de salud, la lejanía de su familia y la soledad que estaba viviendo. Ella, en su angustia no soltaba mi mano, la sostenía fuertemente y me dijo que me quedará con ella hasta que su esposo llegará.

En ese momento entendí que ella necesitaba de alguien que la escuchará y acompañará en su momento de angustia así que solo sostuve su mano y deje que hiciera un poco de catarsis acerca de su situación, le explique las diferencias culturales que existen entre India y Colombia.

Le sostuve su mano durante aproximadamente 15 minutos, le dio un pañuelo para limpiar sus lágrimas y le dije:

“Tiene una enfermera en su habitación, pero también una amiga con la que puede contar quien a su vez le ayudaría en lo que fuera posible”, a lo cual ella me sonrío, su respiración se hizo más suave, relajo sus hombros y paro de llorar.
En ese momento sonó su celular, su esposo había llegado, salto de emoción y volvió a darme otra sonrisa que nunca antes había visto.

Salí de la habitación a abrirle a su amado quien llevaba en su mano te hindú y comida para su esposa, con aquel aroma típico a cúrcuma que abre el apetito de quienes lo perciben. A su encuentro ambos se sonrieron, se abrazaron y pude ver una pequeña muestra de la cultura hindú, donde ella le da su primer trozo de comida a su esposo para luego comer ella, aquella escena me recordó las películas tipo bollywood donde en la celebración “Diwale” la mujer guarda ayuno por la salud de su esposo y le brinda su primer trozo de comida al anunciar el año nuevo.

Pasadas las horas en la madrugada alrededor de las 5:00 am escuche canticos en hindú, al acercarme a la habitación sin abrir la puerta la escuche cantando y practicando meditación en horas de las mañana antes de que su esposo se fuera a trabajar.

Esto me alegro tanto el ver que ella ya no estaba triste sino sentía ánimo para reflexionar y seguir adelante en su recuperación. Al terminar mi jornada entre a su habitación para despedirme, me recibió con una gran sonrisa tierna en su rosto y amabilidad con aquella sencillez que caracteriza a los hindú.

De esta experiencia aprendí y entendí que la complejidad del ser humano:

Debe analizarse como un ser holístico que necesita ser comprendido en todas sus dimensiones como lo es la cultura y factores psicosociales, donde el rol de enfermería es fundamental en la recuperación del paciente lo cual hace una mirada diferente en el ámbito de la salud.

Cambió mi perspectiva de cuidado donde las necesidades patológicas no son el único estimulo en un paciente sino su rol social y emocional, la empatía y claridad de la información modifican el estado de salud de una persona hasta lograr entablar una amistad especial con un paciente que antes de serlo es una persona.

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Referencia Bibliográfica

  • 1. Castrillón Chamadoira, E. (2015). La enfermera transcultural y el desarrollo de la competencia cultural. Cultura de los cuidados (edición digital), 19,42. Disponible en: http://dx.doi.org/10.14198/cuid.2015.42.11>

Enfermera Transcultural


*Edna Natalia Casallas Ibáñez. Enfermera profesional. Enfermera hospitalización 4 piso. Correo electrónico: [email protected]
1 Es una túnica de manga larga que llega hasta la rodilla y el “salwar” un pantalón ancho ajustado en los tobillos
2 El color blanco en la India lo llevan las viudas cuando están de luto y lo relacionan a una vida contemplativa después de la muerte