Ácidos Grasos de Cadena Corta

Futuras Aplicaciones en Clínica

E. BOZON, MD, SCC. Autor: Ácidos Grasos de Cadena Corta

Palabras claves: Ácidos grasos: de cadena corta, media y larga, Cuerpos cetónicos, Triglicéridos, Glutamina, Lipoproteínas de alta, baja y muy baja densidad, Dieta con fibra (pectina), Atrofia y proliferación de la mucosa intestinal (colónica), Fermentación anaeróbica.

Los ácidos grasos de cadena larga, son isotónicos, aportan un alto contenido calórico (9 kcal por gramo), previenen la defeciencia de ácidos grasos esenciales, se pueden administrar conjuntamente con aminoácios y glucosa por vía periférica.

Entre los efectos metabólicos desfavorables, se puede anotar que requieren carnitina para su oxidación y son metabolizados lentamente en situaciones de estrés. Por otra parte, se ha informado bloqueo del sistema reticuloendotelial en modelos in vitro y con dosis mayores de 3 gr, esteatosis hepática y disminución de la capacidad de difusión pulmonar en hombres sanos. 

Los ácidos grasos de cadena media no requieren carnitina para su oxidación, y entran rápidamente a la mitocondria, pero no previenen la deficiencia de ácidos grasos esenciales. 

Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), son metabolizados en el ciego, con producción de ácido acético, ácido propiónico y ácido butírico. Este último es el principal sustrato del colonocito.

Por otra parte, lo AGCC estimulan la absorción de sodio yagua en el colon, son tróficosintestinales y facilitan la cicatrización. Son solubles en agua y podrían administrarse como ácidos libres o como sales. Podrían constituir adicionalmente un aporte calórico complementario. 

Su uso potencial debe ser comprobado en estudios clínicos subsiguientes.

Introducción – Ácidos Grasos de Cadena Corta

Inicialmente los ácidos grasos de cadena larga (AGCL) fueron utilizados con el fin de prevenir la deficiencia de ácidos grasos esenciales (1, 2). Posteriormente, se ha esquematizado su formulación en los diferentes esquemas de nutrición parenteral por su alto valor calórico, atribuyéndoles ciertas ventajas sobre el sistema glucídico tradicional (3, 4).

No obstante, debido a ciertos efectos metabólicos desfavorables, se ha justificado la investigación de nuevas fuentes lipídicas relacionadas con el número de átomos de carbono ide sus cadenas constitutivas.

Ventajas y defectos de los ácidos grasos de cadenas larga y media

Las emulsiones de ácidos grasos de cadena larga tienen un alto contenido de ácidos grasos esenciales, un alto aporte calórico (9 kcal/gr), son isotónicas e insulinoindependientes, de manera que pueden aplicarse en situaciones de trastornos de los carbohidratos.

Su oxigenación genera menos COz que cantidades equiparables de glucosa y constituyen un sustrato energético ahorrador de proteínas demostrado por la disminución en el flujo y oxigenación de leucina, luego de infusión experimental en perros (5).

Adicionalmente, los ácidos grasos poliinsaturados en las emulsiones de triglicéridos de cadena larga (TGCL) sirven como precursores eicosanoides (prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos) de efectos benéficos sobre la función pulmonar por sus características antiinflamatorias, incremento en la fluidez de membranas y acción estimulante en la síntesis de surfactán (6).

Consecuentemente, las emulsiones lipídicas son una fuente útil de energía en pacientes con insuficiencia pulmonar, facilitándose su desconexión de los ventiladores. Además, por ser isotónicas, el riesgo de flebitis o trombosis venosas es menor (7), haciendo posible su administración conjunta con aminoácidos y glucosa por vía periférica, excluyendo los riesgos de una canulación central.

Una ventaja muy importante es la de promover el flujo de colesterol de las placas de arterioesclerosis (8). Más recientemente se ha demostrado un mecanismo estimulante in vitro sobre las células asesinas (9), circunstancia muy favorable en ancianos con enfennedad arterioesclerótica y cáncer.

Con el tiempo se han identificado efectos desfavorables, desventajas y complicaciones de los ácidos grasos de cadena larga. Por ejemplo, las emulsiones de aceites vegetales parecen ser metabolizadas lentamente en situaciones de estrés (10) igual que en los niños, y requieren carnitina para su oxidación (11).

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Triglicéridos

Además, son reesterificados y almacenados como triglicéridos en otros tejidos, particularmente en el hígado (10), disminuyendo su potencial inmediato de disponibilidad energética. Durante el estrés se movilizan los ácidos grasos endógenos, pero paralelamente está disminuida su capacidad de oxigenación (12), resultando hipertrigliceridemia y eventualmente estados de pancreatitis o coagulopatías.

Los triglicéridos almacenados en el hígado, son trasportados como Iipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) a los depósitos de grasa, conformándose  un ciclo fútil, el cual incrementa el daño metabólico haciendo inefectiva la oxidación de los AGCL (12).

Por otra parte, administrados en cantidades superiores a 3 gr/kg/día por más de 3 semanas, se ha infonnado esteatosis hepática, inflamación periportal, proliferación de conductillos biliares, ictericia colestática (13-15) y disminución de la capacidad de difusión pulmonar en hombres sanos.

También se han investigado en modelos in vitro y encondiciones clínicas, la acción de los AGCL sobre el sistema inmunológico, y aun cuando los resultados no son constantes (9), se ha descrito un bloqueo del sistema reticuloendotelial, interferencia con la inmunidad celular, dificultad en el aclaramiento de partículas, incluyendo bacterias, inhibición de la fagocitosis y de la síntesis de Cz y disminución de la capacidad bactericida y de la Iinfoproliferación (16-18).

El aclaramiento de los triglicéridos exógenos contenidos en los quilomicrones del plasma y en las partículas de VLDL, no es efectivo debido a la acción demorada de la lipoproteinJipasa durante el estrés (12), lo que incrementa la hiperlipidemia, excede la capacidad oxidativa y acentúa el déficit de energía disponible como triglicérido.

Numerosos estudios han demostrado que con AGCL se forma una Iipoproteína anormal caracterizada por incremento de los fosfolípidos y del colesterol libre, con descenso de las  proteínas (10). El origen, metabolismo y efectos potencialmente dañinos de la Iipoproteína X debe ser precisado en detalle.

¿Los ácidos grasos de cadena media (AGCM) poseen ventajas similares a las observadas con su administración enteral?

Numerosos estudios clínicos han comparado los efectos ventajosos de los primeros, como los siguientes: a) no pueden ser almacenados y por lo tanto están listos para una oxidación del 100%, produciendo un efecto energético explosivo (20); b) no requieren carnitina para su oxidación y entran rápidamente a la mitocondria. Tampoco son significativamente incorporados al sistema hepático de síntesis de Iípidos (2). S

in embargo, no proveen ácidos grasos esenciales y al oxidarse rápidamente, producen grandes cantidades de cuerpos cetónicos y aunque pueden ser útiles en el síndrome diabético hiperosmolar (2), su uso estaría limitado en diabéticos con acidosis (11).

La infusión de AGCM determina un incremento de la oxidación y del flujo de leucina, denotando catabolismo proteico (23) y, por lo tanto, algunas limitaciones en pacientes hipercatabólicos.

La infusión del TGCM trioctanoin en perros a dosis de 26, 35 Y 44 mmol/kg/min estuvo asociada con hipotonía, somnolencia, lactoacidemia y ondas lentas en los electroencefalogramas.

Estos cambios tóxicos guardaron relación con las dosis administradas (24). Cuando la masa hepática está reducida, como en la cirrosis, la concentración de CgO aumenta en la sangre y ello obedece a que su aclaramiento por el hígado está disminuido.

Por otra parte, la hipoalbuminemia asociada a la cirrosis determina un incremento en los TGCL plasmáticos no ligados a la albúmina con difusión pasiva a través de las membranas celulares (25). En estados cirróticos, parece que existe una alteración de la energía suplida al cerebro y los TGCM podrían estar contraindicados (11).

Para obviar las desventajas de los AGCL y de los AGCM administrados aisladamente, las emulsiones combinadas de ambos ofrecen una alternativa muy atractiva.

Cantidades Isocalóricas

La concentración por partes iguales de TGCL y TGCM resultó en una fuente calórica mayor que cantidades isocalóricas de AGCL administrados al 100% o en concentraciones de 25% de AGCM y 75% de AGCL, administrados en perros de acuerdo con los siguientes criterios: cinética de eliminación acelerada, producción aumentada de cuerpos cetónicos, falta de acumulación en el hígado y no interferencia en el metabolismo del ácido Iinoleico (26).

En otro estudio realizado en pacientes intervenidos para cirugía electiva, la administración al 50% de TGCM y TGCL fue más rápidamente aclarada de la circulación que una solución isocalórica de AGCL (27).

En perros, la mezcla en volúmenes 3:1 AGCM:AGCL mantuvo las albúminas y las proteínas del plasma las cuales disminuyeron cuando se administró solamente AGCL sugiriendo un efecto ahorrador de proteínas en los AGCM componentes de la mezcla (28).

El remplazo de AGCL con AGCM en un equivalente al 75% de los requerimientos calóricos no proteicos en cerdos quemados, resultó en una disminución del secuestro de bacterias en el pulmón y restauró a lo normal la toma de bacterias en el hígado y en el bazo.

Requerimiento Calórico

En cambio, cuando se le comparó con soluciones que contenían el 75% del requerimiento calórico no proteico como AGCL, se encontró una sobrecarga del sistema retículo endotelial y un incremento del secuestro bacteriano pulmonar en animales normales y quemados. En niños, cuando una mezcla de AGCM y AGCL fue comparada a una infusión de AGCL, se observó un aumento significativo de C3 y C4, sugiriendo activación de macrófago (28).

Conclusión, las emulsiones de TGCL y TGCM han demostrado su eficacia como fuente energética en el posoperatorio (29) y el politrauma (30) por su efecto ahorrador de nitrógeno. Además, tienen un efecto importante estructural de lípidos.

Desde que ambos pueden coexistir en la misma molécula de triglicéridos, es un hecho el potencial para fabricar lípidos cularidad es sostenida por estudios que demuestran cómo ratas diabéticas con quetogénesis importante y con niveles altos de cuerpos cetónicos (70, 73) tienen hipertrofia de la mucosa intestinal (75, 77) Y cómo las infusiones intravenosas de cuerpos cetónicos inhiben la atrofia de la mucosa cuando se usa la nutrición parenteral (78).


Doctor Erix Bozón Martínez, Prof. de la Fac. de Med. U. Na!., Jefe de la Unidad de Nutrición y Metabolismo del Hosp. San Juan de Dios, Bogotá, Colombia.

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