Ácidos Grasos Omega-3

Ácidos Grasos Omega-3

Aunque existen estudios que muestran efectos positivos para el corazón con bajas dosis de Ácidos Grasos Omega-3, nuestra recomendación es consumirlo por lo menos una vez por semana que es mejor que nada, pero teniendo presente que sean pescados con buen contenido omega-3 y no relacionados con contaminantes ambientales como el mercurio, afirmaron el cardiólogo Fernando Mansur y los químicos farmacéuticos A. Suárez y C. Moneriz en una revisión publicada en la Revista Colombiana de Cardiología.

Desde que hace casi cuatro décadas se confirmó la baja incidencia de enfermedad coronaria en esquimales de Groenlandia (debido a que comen mucha grasa, pero de pescado) han venido desarrollándose estudios sobre el beneficio cardiovascular y otras bondades de estas grasas de pescado, abundantes en ácidos grasos omega-3 del tipo eicosapentanoido (EPA) y dodecahexanoico (DHA).

Los resultados más prometedores han sido en el área cardio-vascular, por lo que la FDA recientemente ha recomendado su ingesta en forma del aceite de pescados o de suplementos, basándose en información de apoyo que sin embargo todavía no es concluyente.

La Asociación Americana del Corazón reporta como mecanismos de Cardioprotección de los ácidos grasos omega-3, las siguientes funciones coadyuvantes:

  •  Disminución del riesgo de arritmias y por tanto de muerte súbita.
  •  Disminución del riesgo de trombosis, lo que conduce a contrarrestar accidente cerebro-vascular.
  •  Reducción de triglicéridos y lipoproteínas LDL circulantes.
  •  Disminución del engrosamiento de la placa aterosclerótica.
  •  Mejoría de la función endotelial.
  •  Reducción de la presión sanguínea.
  •  Aumento del tiempo de coagulación.
  •  Disminución de la quimotaxis de leucocitos polimorfos nucleares.
  •  Reducción de la respuesta inflamatoria.

Más de diez estudios aleatorizados que han estudiado el efecto de estos aceites de pescado sobre resultados cardiovasculares han mostrado evidencia persuasiva. Sólo uno de ellos fue realizado en prevención primaria, los demás en enfermos coronarios, pero todos ellos tienen muestras consideradas no suficientemente grandes, por lo que a sus conclusiones les falta el poder estadístico.

Dos de estos estudios son los más sobresalientes, el DART y el GISSI. El primer estudio (Dieta y re-infarto) mostró una reducción de la mortalidad total a dos años de un 29% (en más de dos mil hombres con infarto previo a quienes se les recomendó aumentar la grasa de pescado en su dieta), aunque infortunadamente en los siguientes tres a nueve años, el riego tomó una tendencia inversa, con aumento del riesgo.

El estudio GISSI (de los italianos) incluyó los omega-3 y la vitamina E, esta última como sabemos resultó un fiasco. No así los ácidos EPA/DHA que tuvieron una reducción del quince por ciento de problemas como la muerte misma, los infartos no fatales y los accidentes cerebro-vasculares trombóticos. La disfunción endotelial debió haber mejorado, y debieron haber influído sus efectos anti-trombótico e hipolipemiante.

Gracias al descubrimiento del mecanismo de acción de los ácidos grasos omega-3 para disminuir las arritmias ventriculares, éstos han vuelto a cobrar importancia por su efecto cardio-protector, dice el cardiólogo Mansur. Pero advierte: Hay estudios que informan que el contenido de metil-mercurio en peces afecta la disposición de los ácidos grasos omega-3. En el Caribe colombiano se ha encontrado contaminación de peces con metil-mercurio.

Comer pescado al menos una vez a la semana (mejor dos veces), pero ¿cuáles sí y cuáles no? Definitivamente sí: Salmón, atún, trucha, sardinas, anchoa, con mayor contenido de omega-3. Menos contenido de grasa en especies magras: la merluza, el congrio y la corvina.

Mejor no (por contaminación con mercurio en concentraciones superiores al límite máximo internacional): mojarra amarilla, moncholo y doncella, que se consumen en la costa atlántica y que se pescan en la ciénaga grande de Achi, al sur del departamento colombiano de Bolívar. No dice nada del róbalo, tan popular entre nosotros.

Eso en cuanto al pescado como tal. ¿Qué sobre los suplementos de omega-3? Se ha demostrado la calidad en al menos dieciséis de las marcas más vendidas.

En los consultorios médicos de todas las clases sociales colombianas no es infrecuente encontrar que el paciente se toma sus capsulitas de gelatina blanda que sus parientes que viven en Norteamérica les mandan por toneladas (además del consabido cartílago de tiburón, los multivitamínicos y el calcio con vitamina D). Las personas en general toman estos productos con tranquilidad, pues los consideran naturales y sin riesgo. Los riesgos en realidad son escasos.

Mal pues, no les hace. ¿Les hace bien? Las dosis recomendadas –a partir de los estudios clínicos son entre dos y cuatro gramos de EPA+DHA, pero no menos de un gramo. Las cápsulas generalmente ofrecidas en el mercado contienen un gramo de aceite de pescado pero sólo 300 mg de los ácidos omega-3, lo que requeriría la ingesta de al menos tres cápsulas diarias, y la gente a lo más se toma una.

Si el paciente se tomara diez cápsulas diarias (siempre y cuando no fuera diabético ni con falla cardiaca), con seguridad se bajarían los triglicéridos y se subirían los HDL. Pienso que si la persona come algunos de los pescados arriba mencionados (yo recomiendo los atunes o salmones enlatados en agua), anchoas para los que tienen más poder económico, etc. al menos una vez a la semana, se les podría aconsejar un par de cápsulas al día, de pronto en una sola toma, que contienen diez calorías por cápsula blanda.

Un nuevo uso de estos suplementos está en los casos de hiperlipidemia mixta, donde se pueden asociar con una estatina de buen poder para bajar más los triglicéridos y mejorar el HDL. Han parecido algunos estudios que recomiendan esta práctica, aunque sólo en los casos en que los triglicéridos no bajan lo suficiente a pesar de la estatina (Alfredo Jácome, MD. Editor).

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Fuentes bibliográficas

Mansur F, Suárez A, Moneriz C. Efectos y controversias de los ácidos grasos omega-3 Rev Col Cardiol 2006; 13 (3) www.scc.org.co.
Harris HS, O´Keefe JH. Oil Supplementation for Cardioprotection: How Much Is Enough? How Much Is Safe? ConsultantLive 2005; (6) https://www.consultantlive.com . Covington MB. Omega- fatty acids. Am Fam Physician 2004;70:133-40.
Kris-Etherton PM, Harris WS, Appel LJ; American Heart Association. Nutrition Committee. Fish consumption, fish oil, omega-3 fatty acids, and cardiovascular disease. Circulation 2003;107:512]. Circulation 2002; 106:2747-57.
Dietary supplementation with n-3 polyunsaturated fatty acids and vitamin E after myocardial infarction: results of the GISSI-Prevenzione trial. Gruppo Italiano per lo Studio della Sopravvivenza nell’Infarto miocardico. Lancet 1999;354:447-55.
Ness AR, Hughes J, Elwood PC, Whitley E, Smith GD, Burr ML. The long-term effect of dietary advice in men with coronary disease: follow-up of the Diet and Reinfarction trial (DART). Eur J Clin Nutr 2002; 56:512-8. Omega-3 fatty acids. https://en.wikipedia.org

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