Un Viaje en un Libro: Primer Encuentro

Presentación de su descendiente: Eduardo Gómez Escallón, MD en la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina

Alberto Gómez Gutiérrez*

Un Viaje en un Libro, Bernardo EspinosaAutor: Bernardo Espinosa
Editorial: Torre Gráfica Limitada.
Año de publicación: 2012
Número de páginas: 205
ISBN: 978-958-99691-3-7

Hace tres años el académico psicoanalista Guillermo Sánchez Medina me invitó muy amablemente a participar en la obra Cerebro Mente (El pensamiento cuántico). En esta quedó inscrita mi reflexión titulada “Antes de zarpar”. Hoy quisiera, ya no en torno a un viaje interior sino a un viaje trasatlántico del siglo XIX, y nuevamente enfrentado a la mirada de los psicoanalistas en el contexto académico, proponerles algunas consideraciones antes de ambular.

Preámbulo:

Esta es, en realidad, una sesión atípica en nuestra Sociedad. Generalmente, el postulante presenta su propia obra a consideración de la Junta Directiva, y es en función de este protocolo que se elige al candidato. El doctor Eduardo Gómez Escallón presentó, en cambio, la obra de su tatarabuelo, el médico Bernardo Espinosa Escallón.

Desde mi punto de vista, en los dominios de la genética, puedo decir a su favor que la identidad, más allá de lo aprendido en casa, se conserva en los genes. Además, debemos atender a dos características esenciales en el presente caso:

La primera es que el Dr. Gómez Escallón es un reconocido protagonista de la historia de la medicina psiquiátrica de nuestro país, que viene a enriquecer las discusiones de nuestra Corporación.

La segunda es que se trata de un psicoanalista en quien el día a día profesional está marcado por lo que mi amigo de infancia, el psiquiatra Camilo Serrano Bonitto, ha elaborado en sus escritos bajo el título de la “fenomenología del encuentro”.

De esta manera, sin pretensiones fenomenológicas, comentaré hoy al menos dos encuentros principales: el del tataranieto con su tatarabuelo, y el del tatarabuelo, Bernardo Espinosa, con la sociedad parisina del año 83 en el siglo XIX.

El primer encuentro:

Eduardo Gómez Escallón desciende, como la mayoría de nosotros, de viajeros que cruzaron primero el estrecho de Bering hace más de 20.000 años, y luego de viajeros que muchos siglos después cruzaron el Atlántico. El Viaje a París de Bernardo Espinosa es, en estos términos, un viaje de regreso.

Veamos entonces, a falta de las identidades documentadas de nuestros ancestros amerindios en la prehistoria, quienes fueron algunos de los ancestros europeos del ponente de hoy.

Al mirar en las profundidades de su línea materna, que es la que lo vincula al autor del libro que se comenta hoy, se encuentran dos inmigrantes del siglo XVIII que son troncos santafereños de su familia: Antonio Espinosa de los Monteros, el famoso impresor, y Antonio Escallón y Flórez, compañero de viaje de José Celestino Mutis y miembro de la comitiva del virrey Messía de la Cerda en 1760.

Sobre el segundo pudimos, Jaime Bernal y yo, dar algunos detalles biográficos interesantes en el libro que publicamos en 2010 con el título A impulsos de una rara resolución: el viaje de José Celestino Mutis al Nuevo Reino de Granada, 1760-1763. En efecto, Antonio Escallón pasó a América a sus 21 años, y moriría en Santafé después de cumplir 70 años dejando 16 hijos que abrieron las frondosas ramas de los Escallón en nuestro país.

Escallón y Flórez, tanto como Juan Espinosa de los Monteros (un pariente suyo que no he podido conectar a la línea, abuelo del pintor patriota José María Espinosa y Prieto), se ocuparon de la Casa de Moneda en Santafé. Veremos que este punto es importante para entender el tono de Bernardo Espinosa en su crónica de un viaje a Paris.

El tatarabuelo del Dr. Gómez Escallón recibió el grado de Médico en Bogotá el 16 de noviembre de 1846, ejerció al lado del general Tomás Cipriano de Mosquera como médico de los hospitales militares, atendió a los generales José María Obando y a Patrocinio Cuéllar cuando fueron heridos en Puente de Tierra, fue Tesorero de la Casa de Moneda, Secretario de Hacienda de la Asamblea del Estado de Cundinamarca en 1864, Alcalde de Bogotá en 1878, Cónsul de Colombia en Liverpool, y falleció en Pacho, Cundinamarca, el 6 de octubre de 1894.


* PhD, Miembro Correspondiente, Academia Nacional de Medicina, Profesor, Instituto de Genética, Universidad Javeriana, Bogotá.

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