Novedades Bibliográficas: ¡Cuento hasta Ochenta!

Juan Mendoza Vega


José Félix Patiño Restrepo1

Libro, ¡Cuento hasta Ochenta!Autor: Juan Mendoza Vega
Editorial: Kimpres Ltda.
Año de publicación: 2013
Número de páginas: 195
ISBN: 978-958-46-1898-6

Gran honor me hace la Junta directiva de la Academia Nacional de Medicina al concederme el privilegio del comentario de orden al libro de Juan Mendoza Vega.

Sí, gran honor, pero conlleva enorme responsabilidad. En efecto, difícil comentar una obra de la cual es autor una de las personalidades médicas más destacadas que ha dado la nación colombiana.

Juan Mendoza Vega, neurocirujano egresado de la Universidad Nacional de Colombia, nació en Chinácota, Norte de Santander, el 15 de febrero de 1933. O sea, mañana, 15 de febrero de 2013, cumple ochenta años. De allí el título de su obra: ¡Cuento hasta Ochenta! Y también mañana yo cumplo años, pero muchos más de ochenta: ochenta y seis. No sé si esta coincidencia en la fecha de nacimiento, 15 de febrero, explica porqué Juan Mendoza y yo hemos coincidido en muchos asuntos académicos, políticos y personales.

Juan Mendoza Vega es un intelectual puro, un académico de verdad. Es profesor universitario, vinculado -desde 1969- a la Facultad de Medicina del Colegio Mayor del Rosario, la más antigua de nuestras universidades, donde es profesor titular y regenta dos afamadas cátedras, Historia de la Medicina y Ética Médica.

Su vida profesional es particularmente distinguida. Fue presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía FLANC., presidente de la Academia Nacional de Medicina, es presidente de la Federación Mundial de Asociaciones pro Derecho a Morir Dignamente.

Siempre interesado en la ética:

Comienza su libro con una inteligente discusión sobre la bioética, y se pregunta si es una nueva ciencia. La define como el “obrar humano en cuanto influye sobre individuos de nuestra especie, sobre otros seres vivos y también sobre todo aquello que nos rodea, lo que forma el ambiente y equivale al planeta tierra con todos sus componentes”. Y continúa: “para el «estudio del obrar humano a la luz de la razón» es precisamente la definición de la ética en cuanto parte de la filosofía.”

Comenta que algo similar podría plantearse sobre la ética comercial o la ética médica, que son solo especializaciones de la ética, pero que “en ningún caso se pueden considerar ciencias distintas de aquella, aunque cada una propone valoraciones específicas que no se encuentran en la otra y que marcan pautas para acciones de índole igualmente diferente.”

Concluye Mendoza Vega que “parece inadecuado, entonces, presentar a la bioética como nuevo campo de la ciencia” y se pregunta “¿Cuál puede ser la propuesta alternativa, la proposición que se asigne a un concepto sobre cuya importancia, trascendencia y necesidad sí parece haber consenso amplio?”

Con su inteligencia brillante y como expresión del profundo humanista que es, Juan Mendoza Vega procede a discutir los marcos mentales que le permiten al ser humano analizar los productos de su actividad cerebral para tratar de darles una “explicación congruente y encajarlos en conjuntos relativamente armónicos.” A estos marcos mentales los llama mentalidades.

Bien conocidas son sus conferencias sobre las mentalidades médicas a los estudiantes de medicina en el contexto de las cátedras de historia de la medicina en El Rosario, pero también en otras universidades.

Esta concepción intelectual aparece bien expresada en su popular texto Lecciones de Historia de la Medicina,2 cuya primera edición apareció en 1989.

La segunda edición:

Publicada en el 2003, ya con varias reimpresiones, se ha convertido en el más popular libro de estudio de esta materia entre los estudiantes de pregrado de las facultades de medicina de Colombia.

¿Cómo describe Juan Mendoza las mentalidades médicas en el devenir histórico de la medicina? 3

La primera fue la mentalidad mágica, queconsidera la enfermedad como de causa sobrenatural, como el designio y el arbitrio de los dioses y que se cura con los sacrificios y la oración. Fue la mentalidad que rigió en el mundo antiguo, en Grecia presocrática, la anterior al nacimiento de la medicina racional con Hipócrates de Cos en siglo V a.C.

Viene luego la mentalidad racional, la hipocrática, que Mendoza Vega clasifica como la mentalidad del teckné, la del milagro griego -término que utilizamos para referirnos a la filosofía y la ciencia que surgieron en Grecia alrededor del siglo VI a.C., la época de Grecia clásica, cuando los seres humanos reconocen en la enfermedad un fenómeno totalmente natural y la atribuyen al desequilibriode los humores que residen en el cuerpo humano; “pero en esta mentalidad techné, que en cierta forma es la que hoy tenemos, hay por supuesto nuevasmentalidades que van desarrollándose a medida que la mentalidad humoralista -que es la primera de esta serie- pierde vigencia.”

Con el Renacimiento:

Esa era esplendorosa de la humanidad que marcó el paso de la oscuridad religiosa de la Edad Media al mundo moderno, que para unos historiadores comienza en 1453 con la conquista turca de Constantinopla, para otros con la imprenta de tipos móviles de Gutenberg por los inicios de los años 1450 y para otros con el descubrimiento de América, o mejor el Encuentro de dos Mundos, en 1492, se empieza a considerar al Ser Humano, como un mecanismo muy complejo que reside en el más grande y más complejo mecanismo del cosmos y que cumple las leyes de la física en las cuales la morfología de los objetos corresponde a su función.

Entonces viene la mentalidad anatomopatológica, donde la forma de los órganos es la quedice si están funcionando bien o no; es cuando se considera que una alteración morfológica conduce a que el órgano enfermo pierda su funcionamiento normal. Con el Renacimiento ocurre el redescubrimiento del hombre como ser autónomo y de su medio ambiente como una realidad armónica gobernada por leyes naturales, todo ello liberado de las preocupaciones religiosas del medioevo. “Pero luego viene la comprobación de que hay enfermedades sin alteración de la forma de los órganos y entonces aparece la mentalidad fisiopatológica en la cual la enfermedad es alteración de la función.” 2

En el siglo XIX se comprueba que unos seres infinitamente pequeños, que solo pueden verse con el microscopio, pueden invadir el cuerpo humano y provocar enfermedad. Es la era de la mentalidad etiopatológica.

Concluye Mendoza Vega expresando cómo:

A finales del siglo XX “surge la más reciente de estas mentalidades, que sin negar las otras, pero complementándolas y sacándolas de la deshumanización, vuelve a introducir la persona humana en el campo de la medicina, vuelve a obligar a la medicina a mirar el ser humano como un todo y es la mentalidad antropológica.”

El libro que hoy nos presenta Juan Mendoza Vega, Cuento hasta Ochenta, es la recopilación de algunos de sus pensamientos expresados en sus más recientes escritos. Está dividido en cuatro partes: Reflexiones; Sobre el lenguaje; Medicina y literatura; y Semblanzas.

En el primero, Reflexiones, aparecen Mentalidad Bioética y Sistema Nacional de Salud, Médicos en nuevos escenarios y El Último Reducto de la Dignidad. Aquí encuentra el lector pensamientos profundos en un campo que ha sido de permanente interés para Mendoza Vega.

Al comienzo de este comentario leí algunas consideraciones sobre sus planteamientos sobre la ética y la bioética y sobre su concepción de las mentalidades médicas. Con razón Mendoza Vega comenta cómo hace poco más de cien años se instaló una mentalidad científica dejando bastante de lado las humanidades y los aspectos humanitarios de la medicina. Y en la segunda mitad del siglo XX se afirmó que había nacido la “sociedad del conocimiento” y ello unido a la revolución de las comunicaciones produjo una avasalladora avalancha de información y de datos.

Es lo que yo he llamado la transición del paradigma de la biomedicina al de la infomedicina. El surgimiento del paradigma de la infomedicina explica la evolución de la ciencia médica de la era de la comunicación a la era de la información, y de ésta a la actual era del conocimiento.

Mendoza Vega plantea que el concepto de la bioética:

Es la semilla y la fuerza motora para quela humanidad encuentre el camino adecuado para enfrentarse a las realidades del siglo XXI, lo cual setraduce en la necesidad de desarrollar una mentalidad bioética especialmente en los individuosque tienen que ver con la ciencia y la tecnología. Tal mentalidad bioética debe primar en el campo de la salud humana, donde el crecimiento del conocimiento científico es especialmente acelerado, y propone que es la que debe orientar y regir cualquier servicio de salud.

El autor nos presenta una clara disquisición sobre los nuevos escenarios, que plantean conceptos y actitudes que “hasta hace poco tiempo ni siquiera secreía que tuvieran vínculo con esta clase de labores.” Denuncia el nuevo y nocivo fenómeno de la “salud como actividad que produzca dividendos”, califica esta postura como una verdadera falacia y advierte que “si se pone en marcha, el sistema basado en esa falacia privará a la Medicina de su categoría de profesión para convertirla en oficio entre industrial y comercial” y “convertirá a los profesionales de la salud en simples agentes de entidades financieras que ya no serán representantes de los enfermos ni voceros de sus reales necesidades.”

Muy conocido y comentado es su discurso de ingreso a la Academia Colombiana de la Lengua como individuo de número, Metáforas, eufemismos y circunloquios en el lenguaje médico. Aparece en esta obra que se presenta esta noche. Se refiere al lenguaje médico, derivado de una tendencia deformante que se origina en la terminología de la profesión para conformar una verdadera jerga, que los médicos adquieren desde las aulas universitarias, lenguaje que él ha llamado el mediqués.

Pero advierte que el mediqués:

No es la única amenaza contra la comunicación en el ejercicio médico. Los textos médicos abundan en metáforas, hasta el punto de que los de los siglos XVIII y XIX, especialmente, representan un verdadero florilegio de la metáfora. Ya en el siglo XX, pasada la Segunda Guerra Mundial, bajo la creencia de que ciertos vocablos médicos causaban una sobre carga emocional en el paciente, se propuso evitar las palabras “malditas” y, en cambio, “acudir a locuciones y elaborados circunloquios que sin mencionar a la persona su verdadero estado se le evitara el fuerte golpe de la verdad”. Mendoza Vega presenta claros ejemplos de lo que fue “no mentir pero tampoco decir”.

También se refiere a las traducciones inadecuadas del idioma inglés: un buen ejemplo es el de “la medicina basada en la evidencia”. Evidencia en castellano es la certeza de que se está en posesión de la verdad, “la cualidad de algo que es tan claro, que resulta indudable o innegable.” Pero en inglés evidence significa hacer que algo sea visible o perceptible. “La traducción de evidence-basedmedicine debe ser medicina basada en la mejor información disponible, frase que sí se ajusta al concepto expresado en inglés.”

Mendoza Vega advierte que el enfermo tiene el derecho a conocer la realidad de su situación, y que el médico debe comunicarla con palabras que entienda, ajustadas a su nivel intelectual y cultural. Es solo el enfermo quien puede ejercer la opción de “no saber”, y en tal caso el médico debe acatar tal solicitud, pero siempre en un marco de prudencia.

Su conclusión:

Es que un factor primordial en la relación médico-paciente es la comunicación, evitando los artificios del lenguaje para disimular verdades que se presumen angustiantes. Sin embargo, “la información que se entrega a la persona enferma y a su familia debe ser cuidadosamente ajustada por el médico, usando todo su buen juicio y su prudencia para evitar la apariencia de deshumanización, de que no le importan los sentimientos ni las reacciones psicológicas de aquellos a quienes atiende.”

En Notas sobre el habla de la medicina “popular” en Colombia, Juan Mendoza Vega discutecómo la medicina, en su esfuerzo por adquirir la categoría de «ciencia», llevó a sus profesionales a utilizar un lenguaje especializado que diera mayor precisión a sus ideas y conceptos, pleno de términos y frases ininteligibles para el ciudadano corriente, que él ha denominado, como ya lo mencioné, “mediqués”.

Refiriéndose a ese lenguaje popular y con fundamento en una investigación adelantada por Mendoza Vega con la colaboración de Diana Patricia Pallares Prado en pequeñas poblaciones de la provincia de Ocaña en Norte de Santander donde existe “un sincretismo cultural que ha producido elementos propios en los diferentes aspectos de la cultura, especialmente en el lenguaje”, nos presenta ejemplos de los vocablos de la medicina popular.

“Entre las gentes del pueblo y en casi todas las regiones colombianas, suele hacerse distinción sutil pero notoria entre los conceptos de «mal» y «enfermedad»” y procede con un estupendo análisis, dando como ejemplo el conocido “mal de ojo”.

Bien recuerdo, hace unos años, a un costeño recién graduado haciendo su medicatura rural en Boyacá preguntándome el significado de vocablos que para él eran ininteligibles; casi con desesperación me decía: “profesor, ¡es que yo no los entiendo!”.

¡Qué iba a lograr entender un costeño qué es el “la picadura del arco (iris) o el “mal de difunto”, tan populares en el altiplano cundiboyacense! En este ameno escrito Juan Mendoza nos presenta un glosario que debería ser entregado a todos los médicos jóvenes que vayan a cumplir su año de medicina social en regiones apartadas del país.

En De las Cartas de Colón al Correo Electrónico.

Reflexiones sobre el género epistolar, su discurso de posesión como individuo de número de la Academia Colombiana de la Lengua en octubre de 2010, hace un análisis sobre esa forma que “el ser humano ha ideado para el uso del lenguaje escrito, una de las más antiguas y probablemente la de más amplia utilización, la carta o epístola”, y anota como en el mismo ciberespacio aparece una nueva forma de comunicación epistolar, advirtiendo sobre el peligro, ya muy evidente, de corrupción del idioma.

Presenta las cartas de Cristóbal Colón y las de Hernán Cortés como tesoros epistolares. “El auge máximo de la carta como medio de comunicación se dio en la segunda mitad del siglo XIX y los primeros sesenta años del siglo XX” pero los avances y el gran desarrollo de la tecnología de las comunicaciones, lo que el físico Marcelo Alonso ha llamado infotec, y la omnipresencia del computador y de las tabletas, y del teléfono celular inteligente, han desplazado a la carta -a la epístola con su elegancia idiomática-, y constituyen hoy el más amplio, económico y preferido medio de comunicación.

El correo electrónico significa que no hay gastos de papel, ni de estampillas, ni de correo, llega sin límites de distancia ni de tiempo, y permite la transmisión de imágenes y de videos.

Especialmente valioso es su escrito Enfermedad, salud y médicos en El Quijote, presentado para iniciar sesiones de la Academia de la Lengua en 2005, en conmemoración del cuarto centenario de la publicación de El Quijote.

Los tiempos de El Quijote son los del rey Felipe II (1527-1598, r. 1556-1578):

Quien sucedió a su padre, el poderoso Carlos V de Austria y Carlos I de España (1500-1558, r. 1516-1556), Emperador del Sacro imperio Romano Germánico, la época del más grande imperio jamás visto, que comprendía los cinco continentes (“no se ponía el sol en su imperio”).

Fue Felipe II quien inició las expediciones científicas al nuevo Mundo, comenzando con la del médico de la corte Francisco Hernández, quien estuvo en la Nueva España (hoy México) entre 1570 y 1576 y produjo su obra, Historia Natural de Nueva España, similar a la Historia Natural de Cayo Plinio Segundo (“Plinio El Viejo).

Sus manuscritos permanecieron inéditos en la biblioteca de El Escorial, hasta su publicación, en siete elegantes tomos, por la Universidad Nacional Autónoma de México a mediados del siglo XX. Tengo este tesoro en mi biblioteca particular, biblioteca que seguramente donaré a la Universidad Nacional de Colombia.

En este escrito Mendoza Vega analiza y discute los cambios que ocurren en la medicina al terminar el siglo XVI y la llevarán a la modernidad, a la luz de los enfrentamientos entre los sabios, “al principio del Renacimiento, por el afán de encontrar una explicación coherente a las realidades del Cosmos y del Ser Humano.

La explicación tienen que concordar con los dogmas religiosos católicos” que declaran que el cosmos es creación de Dios”, pero los mecanicistas, en cambio, aseguran que la creación hizo un enorme mecanismo, con sus partes sujetas a las leyes de la física y por lo mismo dotadas con una forma que corresponde a su función.” Los médicos se inclinan hacia el mecanicismo, y se hace necesario conocer la forma de los órganos humanos para explicar sus funciones.

Aquí es donde aparece la figura luminosa de Andrés Vesalio:

Quien luego de publicar su obra inmortal, De humanis corporis fabrica, quien por entonces era médico de la corte de Felipe II, con Francisco Hernández, aquel que dirigió la primera expedición científica al Nuevo Mundo, y también de Gerónimo de Huerta, autor de la primera traducción al español de la Historia Natural de Cayo Plinio Segundo.

La Academia de Cirugía de México y su pasado Presidente, el doctor Antonio Carrasco Rojas, Secretario Académico de la Universidad Nacional Autónoma de Méxic (UNAM), han publicado en facsímile la obra de Vesalio encontrada en la Biblioteca de la Ciudad de Puebla, Puebla de los Ángeles, y próximamente vendrá a Bogotá para entregar a la Academia un ejemplar y otros que la Academia deberá entregar a otras instituciones.

Pero volvamos al libro de Juan Mendoza Vega en el capítulo Enfermedad, salud y médicos en El Quijote.

Me ha gustado mucho, como se dice entre los bibliómanos, su aparte Los anaqueles de la farmacia, en cual describe y discute la evolución y estado de la farmacia en el medioevo y su clasificación de sus formas en cinco grandes grupos: 1. Remedios para beber; 2. Remedios para tragar o comer; 3. Remedios para introducir; 4. Remedios externos para aplicar; y 5. Otras formas de uso externo.

Erudita y detallada su descripción de lo que se encuentra en Enfermedad, salud y médicos en El Quijote.

Separa la primera parte, El Ingenioso Hidalgo don Quixote de la Mancha de la segunda, Segunda parte del Ingenioso Cavallero don Quixote de la Mancha: “trata la primera parte sobre todo de golpes y heridas, con las respectivas curaciones y remedios, mientras en la segunda van las enfermedades no traumáticas y brilla la figura del médico cortesano, cuyas decisiones padece Sancho Panza metido a gobernador.”

También repasa las Enfermedades y remedios, y aquí, escribe Mendoza Vega, hay en estos aspectos médicos en El Quijote herencias de la edad Media y aun de épocas anteriores.

Este es uno de los mejores capítulos de la obra del académico Juan Mendoza Vega, el cual termina con unos Últimos comentarios, donde se refiere al llamado “Quijote de Avellaneda”, tema en el cual él es experto. Recuerdo en detalle su profunda y amena disertación sobre el “Quijote de Avellaneda” en la Academia Colombiana de la Lengua hace pocos años.

El siguiente escrito es precisamente la Mirada médica al “Quijote de Avellaneda”. Seguramente muchas personas en este auditorio no están familiarizadas con “El Quijote de Avellaneda”.

Escribe Mendoza Vega:

“Sobre el libro que lleva por título “Segundo Tomo del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, que contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras”. Llamado de manera abreviada “el Quijote de Avellaneda”, se han formado opiniones y suscitado emociones encontradas desde el momento de su aparición, en el año 1614.

Pero además, el tomo de 282 folios “en octavo” sale como presuntamente compuesto por un Alonso Fernández de Avellaneda a quien nadie parece conocer entre los literatos españoles del momento y de quien no se han visto hasta ese instante otras obras, por lo que sin demora se supone que es apenas seudónimo de alguien que no quiere o no se atreve a mostrar la cara …

Y los lectores se dividen, pues algunos admiran la nueva obra mientras otros –en posición que llega hasta nuestros días- censuran con mayor o menor acritud el intento plagiario por aprovechar el éxito del verdadero Quijote.”

En cuanto a los aspectos médicos, dice Juan Mendoza Vega: “En este libro, al contrario de lo que se observa en la segunda parte del Quijote “verdadero”, las menciones a enfermedades y remedios son escasas; fuera de las tres ya dichas, hay apenas otras seis… Al contrario también de lo que se encuentra en la segunda parte del libro cervantino, Avellaneda abunda en golpes, heridas y agresiones…” La conclusión del autor es que hay grandes diferencias entre el libro de Avellaneda y el verdadero Quijote de Cervantes.

En El centenario de una obra ilustre (La “Opera Omnia” de Diemerbroeck) Juan Mendoza analiza la obra de Isbrand van Diemerbroeck (1609):

Médico holandés que ejerció y enseñó en Utrecht, y nos relata que en la obra de Diemerbroeck todos los textos están en el latín de la época. Con algunas palabras o frases en griego; está formado por diez libros en 586 páginas. “Cada página de esta obra contiene datos valiosísimos para el análisis del pensamiento médico al final del Renacimiento y comienzos del Barroco en la Europa Occidental.”

Cree Juan Mendoza Vega que “esta importante obra de la docencia médica del siglo XVII no parece haber servido como texto de estudio en nuestro país” y que probablemente el doctor Martínez Briceño, “con su excelente criterio de bibliófilo”, “debió adquirirlo en algún lugar de Europa.”

Los capítulos restantes de esta acertada recopilación de los escritos de Juan Mendoza Vega son semblanzas, casi todas personas pertenecientes a esta Academia.

Muy oportuna la publicación de este libro, que refleja en su característica elegante prosa, el pensamiento. El saber y la erudición de este hombre, Juan Mendoza Vega, que marca una huella que será perdurable en la medicina colombiana e hispanoamericana.

Revistas Academia de Medicina, CLICK AQUÍ

1 MD, FACS (Hon), Miembro Honorario, Academia Nacional de Medicina.
2 Mendoza Vega J. Lecciones de Historia de la Medicina. Segunda edición. Centro Editorial Rosarista. Bogotá, 2003.
3 Mendoza Vega J. Reseñas bibliográficas. Presentación del libro “Lecciones de Historia de la Medicina”. encolombia.com/medicina/…/academ26164-reseñas.htm

DÉJANOS TU COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!