Los Museos de Medicina

Los museos de historia de la medicina –que varían según el conjunto de sus colecciones– de piezas ana­tómicas y patológicas, de instrumentos y aparatos, de testimonios como documentos, libros, diplomas, representaciones pictóricas, fotográficas, etc., reúnen cuatro características principales a la luz del conjunto de todos los museos, son de ciencia y tecnología, de arte y de antropología.

Son de ciencia y tecnología porque la inmensa mayoría de los objetos que reposan en los museos de medicina en general, y en el de la Academia Nacional de Medi­cina de Colombia en particular, pertenecen a los siglos XIX y XX, en los que la medicina científica ha tenido un crecimiento exponencial científico técnico.

De arte, en la medida que los instrumentos del queha­cer médico tienen elementos estéticos propios del dise­ño artesanal e industrial de los diferentes momentos en que fueron creados.

En esta categoría se observa que el diseño artesanal y, principalmente industrial, está do­minado por las necesidades de la utilidad y las facilida­des ergonómicas y no por el deseo estético aislado, que si existe en las colecciones de frascos, oribalos, morte­ros y otros elementos de farmacia.

En el museo de la Academia Nacional de Medicina, como en otros mu­seos de medicina, lo que evidentemente es más bello, por sus colores y formas, es la colección de farmacia.

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De antropología porque los objetos permiten ver como se concibe la relación del hombre con su cuerpo sano y enfermo, y con sus médicos, a lo largo de la historia. De esta categoría se puede expresar, sin lugar a dudas, que la más fuerte impresión que tienen los visitantes a un museo de medicina, el sobresalto de terror y temor, es lo que mejor puede definir aquella.

Todos los visi­tantes asimilan el ejercicio de las habilidades técnicas médicas de antaño, y no pocas veces las de hogaño, como una variedad de tortura y de amenaza vital en la medida que ellas han estado y están dominadas por la exploración invasiva dolorosa, molesta e impúdica del cuerpo humano.

Un elemento muy vinculado a las características del arte y la antropología en los museos de medicina, en es­pecial los que poseen colecciones de piezas anatómicas, ceras con representaciones anatómicas normales y de patologías, y arte plástico de otros materiales, que repre­sentan patologías, es el cultivo como valor estético de lo que se llama la belleza de lo feo.

El Museo de la Academia tiene dos libros de fotografías de patologías registradas en el Laboratorio Santiago Samper del Hospital de San Juan de Dios, de los años treinta del siglo XX, y unas piezas arqueológicas que registran enfermedades.

Además de lo anterior los museos de medicina son un soporte muy valioso para las clases de historia de la medicina y para la educación sobre el tema para un público más amplio.

La historia misma de los museos de medicina desde su constitución a finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX señala que los énfasis de muchos de esos museos pueden y han cambiado sobre la base del acumulado de objetos y las orientaciones y modas conceptuales.

Caracterización del Museo de Historia de La Medicina de La Academia

La colección del Museo de Historia de la Medicina de esta Academia exhibe dos grandes secciones. La primera y con mayor número de objetos, más de dos millares, corresponde a la medicina técnica o moderna y la segunda, con cerca de un poco más de un centenar de objetos, corresponde a lo que los tratadistas han lla­mado medicina pretécnica.

La primera parte de la llamada medicina modera, eu­ropea, occidental o técnica, es decir la medicina fuer­temente influenciada por el galenismo y por unos ele­mentos propios de la revolución científica iniciada por Copérnico, Galileo, Vesalio y otros está representada por solo un objeto del siglo XVIII -un microscopio, que con seguridad no fue usado en la Nueva Granada en esa época porque se sabe que Mutis no tenía mi­croscopio sino una lupa-.

La segunda parte de la medicina europea, la que se comenzó a desarrollar haciendo énfasis en los órga­nos, vísceras y sistemas y no en la teoría galénica de los humores está representada por unos cuantos ob­jetos adscritos al siglo XIX y principios del XX ,entre los cuales vale la penar destacar dos botiquines mé­dicos portátiles, tres microscopios de finales del XIX, un estuche de instrumentos de cirugía ocular de la era preaséptica, etc., y el cálculo que encontraron en la ne­cropsia del General Francisco de Paula Santander en 1840 y varios papeles y diplomas del siglo XIX ,y una abundante muestra de todo tipo de objetos del siglo XX, que revelan con claridad la evolución de la me­dicina moderna en sus diferentes áreas: instrumentos quirúrgicos; control del triple reto de la cirugía, -do­lor, infección, sangrado-, instrumentación en la explo­ración clínica; objetos de farmacia; desarrollo de los laboratorios clínicos y de fisiología de los diferentes aparatos y sistemas corporales; equipos de imágenes diagnósticas; objetos de enseñanza médica, fotografías y diplomas y otros documentos médicos.

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Del siglo pasado son los objetos – inventos colombianos

La colección de setenta y tres piezas arqueológicas de la cultura Tumaco-La Tolita (400 a.C. a 400 d.C.) exhi­bida en la sala nororiental de la casa administrativa de la Academia, producto de la selección de las cerámicas más interesantes y que en mejor estado son y están, tiene un grupo de seis cerámicas que representan ena­nos, otro con varias con alteraciones faciales, uno más de seis cerámicas que representan el gesto del dolor, otro más que representa deformaciones culturales y un último grupo de varias auténticas cabezas retratos, libres de manifiestas patologías; las restantes cerámi­cas representan a parejas de enamorados, ritos femeni­nos asociados a la menstruación, a mujeres jóvenes, a gestantes, a mujeres lactando, a mujeres con gestos de duelo por la pérdida de su hijo lactante, a hombres con gestos de pensadores, a personas sentadas, a músicos tocando instrumentos de viento, a personajes hacien­do muecas, a personajes con atuendo de poder, a unos personajes antropozoomorfos o ataviado con disfraces con cabeza de animales

Los primeros cuatro grupos de estas cerámicas consti­tuyen en estricto sentido la colección de paleopatolo­gía de la Academia, las demás sirven para hacer una reflexión sobre esa sociedad y la arqueomedicina.

Finalmente, los invito a conocer este interesante Mu­seo, que a pesar de no ser lo suficientemente atractivo museográficamente, si lo es desde el punto de vista museológico.

Esta Academia Nacional de Medicina tiene en el Mu­seo, la Biblioteca y la colección de la Pinacoteca, un verdadero tesoro que nos debe hacer sentir orgullosos a todos los colombianos.


1 Coordinador de la Comisión de Museo. Curador del Museo de Historia de Medicina.

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