Artículo de Revisión: Implicaciones de los Hábitos Tóxicos en el Cáncer

Diego Andrés Chavarro-Carvajal1, Elkin García-Cifuentes2 y Mauricio Acosta2

Resumen

Los hábitos nocivos pueden provocar daños a corto o largo plazo. Se clasifi can en: hábitos de riesgo y hábitos tóxicos. Esta revisión se enfoca en analizar los hábitos tóxicos y cómo se relacionan con la aparición de procesos neoplásicos. En la literatura, se ha descrito ampliamente la relación que existe entre diferentes agentes químicos o físicos que se asocian con la génesis de neoplasia, enfatizando en el consumo de tabaco, el alcohol (etanol) y el café. El tabaco se produce a partir de las hojas de la Nicotiana tabacum. Su principal forma de consumo es a través de la combustión y aún hoy, 53 años después de que el Comité Asesor del Director General de Sanidad publicara su informe en 1964 advirtiendo de sus efectos nocivos, persiste su aparición como la principal causa de mortalidad prevenible por cáncer. Por otra parte, el alcohol constituye la principal droga consumida en nuestra sociedad. Actualmente, se encuentran todo tipo de bebidas con diferentes concentraciones de alcohol. Se defi ne como consumo moderado la ingesta de una bebida por día para mujeres y dos tragos por día para los hombres; mientras que se concibe como exceso el consumo mayor a tres bebidas cualquier día o siete bebidas por semana en mujeres y más de cuatro bebidas al día o catorce bebidas a la semana en hombres. Adicionalmente, la cafeína se encuentra principalmente en el café, es una sustancia amplia mente consumida y culturalmente aceptada. Los estudios sobre el papel que desempeñan sus componentes han sido controversiales y se plantean diversos retos en su investigación.

Palabras claves: hábitos; tabaquismo; alcohol; etanol; cafeína. (DeCS)

Cancer Toxic Habit Risks

Abstract

Noxious habits can be harmful in the short and long term. They are classifi ed into risk habits and toxic habits. We focus this review paper on toxic habits and its relation to the onset of neoplastic processes. The relationship between chemical and physical agents and the genesis of neoplasia has been widely described through literature, making emphasis on tobacco, alcohol (ethanol) and coffee. Tobacco is made out of the leaves of the Nicotiana tabacum. It is mainly consumed by the inhalation of its base after combustion, and even now a days 53 years after the Advisory Committee Director General of Health, published its 1964 report, where they warned the community about the tobacco harmful effects, it still remains the main cause of preventable cancer mortality. In addition, alcohol (ethanol) is the most consumed drug in our society; currently all kind of beverages with different concentration of alcohol levels are available. Moderate consumption is defi ned as no more than one drink per day for females, and two drinks for males, whereas excessive consumption is defi ned as more than three drinks in one day or more than 7 per week for females, and more than four in one day or more than 14 drinks for males. Furthermore, caffeine is mainly found in coffee, it is a widely consumed and culturally accepted substance. The investigations concerning the role of its components have been controversial, dealing with a variety of challenges during the research.

Key words: habits; smoking; alcohol; ethanol; caffeine. (DeCS)

Introducción

Los hábitos nocivos son aquellas conductas o agentes externos que, por la práctica o interacción repetitiva, provocan daños a corto o largo plazo e incluso conllevan a presentar un mayor riesgo de contraer enfermedades graves. Estos se pueden clasifi car en: hábitos de riesgo y hábitos tóxicos. Por una parte, los hábitos de riesgo incrementan las posibilidades de contraer una enfermedad por la práctica de una conducta con consecuencias contrarias a la salud sin que intervengan los agentes tóxicos, por ejemplo, el sedentarismo y los malos hábitos de alimentación. Por otra parte, los hábitos tóxicos producen daño por el contacto con agentes nocivos como: el alcohol, el tabaco, el café o las drogas. Estos han sido relacionados de forma directa e indirecta con el desarrollo del cáncer en humanos y su relevancia cobra sentido debido a la gran aceptación de su consumo, en buena medida soportada por la aprobación social y el impacto negativo que representan para la salud pública.

El tabaco

El tabaco es originario de América y se procesa a partir de las hojas de la Nicotiana tabacum. Se consume en varias formas, pero la principal es por combustión provocando la formación de humo. Su contenido de nicotina lo hace adictivo. Se comercializa legalmente en todo el mundo, aunque en muchos países tiene numerosas restricciones de consumo por sus efectos adversos para la salud pública.

50 años después del informe presentado por el Comité Asesor del Director General de Sanidad en 1964 sobre el hábito de fumar y su incidencia en la salud, el tabaco sigue siendo la principal causa de mortalidad por cáncer prevenible en todo el mundo. Sin embargo, la epidemia de tabaquismo ha ido evolucionando: los patrones de consumo de tabaco, el diseño y construcción de cigarrillos y otros productos de tabaco han cambiado con el tiempo. La introducción de fi ltrados y de «bajo contenido de alquitrán», desde 1950, tenía la intención de reducir la carcinogénesis, sin embargo, la concentración de algunos carcinógenos en los cigarrillos puede haber aumentado. Los riesgos del tabaco para la salud siguen siendo muy fuertes e incluso se han incrementado con el tiempo.

a. Las cuatro etapas del uso del tabaco

López, Colishaw y Piha mostraron la evolución del consumo de tabaco en países desarrollados utilizando los datos de las tendencias sobre el ta baquismo, la prevalencia y la mortalidad atribuible a este (1). Así pues, identificaron cuatro etapas de tabaquismo y la este aspecto para representar el crecimiento y la eventual disminución del consumo de tabaco entre los hombres y las mujeres. De esa forma obtuvieron que:

1. Primera etapa: se caracteriza por la baja prevalencia de tabaquismo en los hombres (menos del 15%) y muy baja en las mujeres (menos del 10%). La muerte y la enfermedad secundaria como consecuencia del hábito de fumar no se evidencian en esta fase ya que casi todos los efectos secundarios del tabaquismo para la salud se presentan a largo plazo y sus secuelas acumulativas no se manifiestan en esta etapa.
2. Segunda etapa: la prevalencia del tabaquismo en los hombres aumenta rápidamente, mientras que en las mujeres lo hace lentamente. Hacia el final de esta etapa, la prevalencia del tabaquismo en los hombres, por lo general, alcanza picos de hasta el 50% y el 60% con una mortalidad de un 10% en hombres, valores atribuibles al consumo de tabaco. Las muertes en las mujeres son comparativamente menores.
3. Tercera etapa: después de un prolongado tiempo y una alta prevalencia de tabaquismo, inicia una disminución en el exceso del consumo de cigarrillo en los hombres, que se acerca al 40%. En las mujeres, alcanza un pico y luego declina. Al final de esta etapa, la brecha entre hombres y mujeres comienza a estrecharse. Sin embargo, las muertes atribuibles al tabaquismo aumentan de un 10% a un 25 o 30% en un lapso de tres décadas. En las mujeres, la mortalidad continúa aumentando, pero permanece baja.
4. Cuarta etapa: la prevalencia de tabaquismo en ambos géneros continúa disminuyendo, aunque de forma relativamente lenta con una brecha de diferencia cada vez más estrecha. La mortalidad en los hombres alcanza picos de entre el 30% y el 35% y luego disminuye por debajo del 30% hasta el final de este periodo. En las mujeres, los efectos sobre la salud aumentan y crece la tasa de mortalidad, aunque se conserva más baja que en los hombres y recientemente ha empezado a disminuir en algunos países.

b. Tendencias del cáncer relacionado con el tabaquismo

Durante los primeros años de la epidemia de tabaquismo, fumaban más hombres que mujeres ya que los hombres en general comenzaron a fumar a edades más tempranas y consumían más cigarrillos al día que las mujeres. En consecuencia, el riesgo relativo y la proporción de cáncer debido a tabaco registraron mayor presencia en hombres que en mujeres. No obstante, en los últimos años, se ha notado una tendencia preocupante ahora las mujeres comienzan a fumar a una edad similar y lo hacen cantidades próximas a las de los hombres (2).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó en qué estadio de la epidemia de tabaquismo se encuentran los diferentes países según el modelo de López, Colishaw y Piha, usando los datos de prevalencia para hombres y mujeres recolectados en 2006, en 140 países. Se evidenció que la prevalencia del tabaquismo en los hombres usualmente es mayor que en las mujeres con algunas excepciones en la cuarta etapa. Latinoamérica en general se encuentra en la Etapa 3 (3).

Existen grandes variaciones en la prevalencia por edad entre los diferentes países. En los hombres, varía desde menos del 10% hasta el 75% en un rango de edad entre los 15 y los 19 años; y entre un 10% y 55%, en rangos de edades más avanzadas. Por su parte, la prevalencia en las mujeres describe valores tan bajos como el 1% hasta un 45% en adultas jóvenes. A diferencia de los hombres, la prevalencia en mujeres tiende a converger después de los 50 años (3).

c. La composición química

Un centímetro cúbico (1 cm3) de humo que sale del extremo de la boca de un cigarrillo mientras se
fuma cuenta con cerca de 4×109 partículas, con un diámetro medio de 0,2 micras. El tamaño de las
partículas aumenta a medida que progresa la combustión del cigarrillo. La temperatura en el cono
de encendido del cigarrillo registra alrededor de 800 grados durante el período de combustión
lenta entre bocanadas y aumenta de 910 a 920ºC en la periferia del cono durante la aspiración. El
hidrógeno que se genera resulta de una deficiencia de oxígeno en la atmósfera reductora. En la
composición aproximada de la corriente principal de humo de un cigarrillo normal, predominan el
nitrógeno, oxígeno, el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, el hidrógeno, el argón, el agua,
sustancias volátiles orgánicas y una fase de partículas (4) (Tabla 1). Más de 5.300 compuestos se
han identificado en el humo de tabaco (5).

Componentes del Humo del Tabacod. Agentes carcinógenos del humo de tabaco

Las propiedades adictivas del humo de tabaco se atribuyen a la nicotina, principal alcaloide en el humo de este. Otros alcaloides presentes en menor proporción son la nornicotina, anatabina y anabasina (6). Los alcaloides del tabaco no se consideran en general cancerígenos, pero están acompañados por agentes de este tipo en cada bocanada de humo. Hay más de 70 agentes cancerígenos en el humo de tabaco que han sido evaluados por el programa de monografías de la International Agency for Research on Cancer (IARC) de la OMS respaldados por suficiente evidencia de carcinogenicidad en animales y humanos (7).


1 MD, Esp, MSc. Hospital Universitario San Ignacio, Instituto de Envejecimiento. Semillero de Neurociencias y Envejecimiento (SNE). Facultad de Medicina, Pontifi cia Universidad Javeriana.
2 MD. Hospital Universitario San Ignacio, Instituto de Envejecimiento. Semillero de Neurociencias y Envejecimiento (SNE). Facultad de Medicina, Pontifi cia Universidad Javeriana.

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