El maestro José Francisco Socarrás, Análisis de su Pensamiento, Personalidad y Vida

Fue Duque Gómez quien dividió la vida de Socarrás, hace algún tiempo, en dos: su parte formativa y la de maestro en la cual se dedicó a la formación de especialista: para Duque Gómez lo más admirable del Profesor Socarrás es que no tuvo “soluciones de continuidad, gracias a su recia y ejemplar voluntad de trabajo”.

La historia la hacen los hombres y los hechos se van formando y entrelazando en la urdimbre del tiempo: es así como la historia de la psiquiatría, psicología, pedagogía y psicopedagogía y psicoanálisis se entremezcla e interrelaciona con la del Profesor Socarrás.

¿Cómo y qué ocurrió en su formación y qué consecuencias fueron las provinieron de ella como ser humano, bachiller, médico psiquiatra, psicoanalista, educador, profesor, académico, culto, pensador y maestro? ¿, Cuál fue la reacción causa-efecto?

Hay que contemplar la respuesta desde su herencia, las enseñanzas de sus padres, su estudio, los profesores que tuvo, el ambiente con condiscípulos brillantes, la época que vivió, las identificaciones que hizo con sus antepasados y maestros de quienes aprendió la disciplina, hasta los libros que leyó y estudió prolijamente con pensamientos muy elaborados y profundos; todo ello hizo, la amalgama de su honestidad, lealtad, saber, conocer y pensar, para, terminar en la maestría de Maestro.

Hay que diferenciar al Profesor Socarrás como médico y como psiquiatra y psicoanalista, como político y orador, como filósofo pensador, como humanista, corno escritor, como científico, como historiador, como esposo y padre de familia y Finalmente, sobre todos, como un gran humanista e inmejorable amigo. El Maestro Socarrás conocía muy bien las leyes no escritas de la amistad, y era leal a ella.

Socarrás partía de los conceptos genéticos para la comprensión de los fenómenos psicosociales que rigen la conducta y el sentimiento; de tal manera se acercaba a la comprensión psicopatológica del aprendizaje sin apartarse de una concepción global estructuralista con el método de la introspección y experimentación de Wundt y Piaget, del funcionalismo con la observación de la conducta, particularmente la del aprendizaje siguiendo las teorías de Dewy.

En un momento del desarrollo científico fue su preocupación y tenía la tendencia a partir de los hechos clínicos. Por esto en algún tiempo centró su práctica en el Psicodrama, traído inicialmente por Moreno y luego haciendo el puente psicoanalítico con las ideas de Freud, Alder, Jung, Melanie Klein, Senac; esto lo hizo en compañía de Levobici, Kestenberg, Diatkin. Las ideas de Paul Rihot, William James, Kretschmer, Janneth, KrafTt, Kraepelin y los pensamientos filosóficos de Heráclito, Sócrates, Caleno y Descartes. Todos estos pensadores le sirvieron para la comprensión teórico -clínica en la especialidad de la psiquiatría; sin embargo, fueron Levohici, Henry Ey, Sacha, Nacht, quienes influyeron finalmente en la práctica clínica.

“Socarrás comprendía ~como dice Adolfo De Francisco Zea- que las emociones primarias, que para él son la alegría, el amor, el miedo, la triste/.a, la rabia, deben ser puestas en evidencia con el supuesto previo de la sorpresa, excitación a través de la dramatización”. (1)

Los pensadores filosóficos, políticos y críticos especialmente, estudiados por él fueron: Thomas Hobbes, John Locke, John Stuart Mili y Karl Marx. Por lo tanto Socarrás no dejaba de rastrear el pensamiento de diferentes autores, para encontrar el conocimiento científico, estuviera donde estuviera, aparte de los afectos o del subjetivismo. El profesor Socarrás era un estudioso continuo y pienso, uno de los más respetuosos del conocimiento, del acontecer histórico y de las personas que participaban en los hechos que producían el conocimiento y el cambio.

A Socarrás le molestaba hacer el ridículo y que fuera a pisar en falso con alguna inseguridad en el conocimiento, pudiéndose catalogar de aficionado; por lo tanto, no era un mostrador o repetidor de conocimientos sino más bien un cuestionador de los mismos, a la vez un estudioso de textos, rastreador de ideas y podríamos decir, como se dice coloquialmente, un “ratón de biblioteca”.

El libro de cuentos “Viento de Trópico” (9) es una de las pruebas máximas de su creatividad, de su gran sensibilidad y lucha contra el absurdo y la muerte de los niños. La violencia en todas sus manifestaciones fue su preocupación. Quiero traer aquí lo que en ese libro con 23 relatos escritos entre 1940 y 1945, en que se anticipa 25 años de García Márquez en mencionar a Macando (7), expone el Profesor Socarrás en sus dos últimos párrafos escritos un 24 de diciembre y que se relacionan con la muerte:

“liemos retomado en silencio con la última luz del crepúsculo. He tenido la impresión de que abandonaba algo que por unos días me había pertenecido. Durante la ceremonia todos me han saludado con afecto y he comprendido que el cariño de Luciano me ha arraigado en el corazón de estas buenas gentes.

“De vuelta a la población he ido a ver a la madre. Permanecía inconsolable junto a la cuna vacía. Alguien había traído el oxígeno y el suero para el milagro que no se hizo. Estaban tirados en un rincón aliado del sonajero de cascabeles” (9).

El Profesor José Francisco Socarrás era ante todo un hombre de “laboratorio humano”, escudriñaba las personalidades en una polimorfía o polifacetismo. Eran así también sus tendencias y su propia personalidad cuando en 1942 publica “Laureano Gómez: Psicoanálisis de un Resentido” (8). Lo hace en un estudio psicoanalítico aplicado a uno de nuestros personajes más importantes de la política y vida nacional, no sin antes haber estudiado los ensayos biográficos de Gregario Marañón sobre Enrique de Castilla, Tiberio y el Conde Duque de Olivares, o el de Alejandro Magno de Bertoloni.

En su estudio para comprender la personalidad de Laureano Gómez no se quedó en los hechos históricos sino profundizó la fenomenología, en la mente humana, en el análisis de la actividad, en los sentimientos, las inclinaciones, la timidez, la crítica, las percepciones, la memoria y atención, los procesos intelectivos, la caracterología sexual, la biotipología, el diagnóstico, los complejos, para terminaren el resentimiento y el medio ambiente.

Es así como terminó Socarrás su obra con las siguientes líneas: “En la mente de Gómez han oscilado alternativamente la miseria y la prosperidad, la independencia y la esclavitud, el atraso y el adelanto, la paz y la guerra de Colombia”.

En su obra “El General Santander y la Instrucción Pública” (12), el Profesor Socarrás, en su discurso en la Academia de Historia el 22 de agosto de 1989, trae los datos de la enseñanza superior en la Nueva Granada, la importancia de la expedición botánica del sabio José Celestino Mutis, el discurso inaugural de la Facultad de Matemáticas de la Universidad del Rosario, con la necesidad de abrir el camino a la “filosofía experimental”, que supera las “reliquias del aristotelismo”.

Es en su trabajo sobre “Padilla. Héroe y Mártir de la Patria” (10), José Francisco Socarrás hace una honra del almirante José Prudencia Padilla, de quien dice: “Estoy ligado por inextinguibles lazos afectivos a quien como yo está hecho en idéntico barro étnico”.

Socarrás termina su exposición con una exaltación a las cepas de indio, el negro, con respeto a los españoles, que decía: “Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… se llevaron todo y nos dejaron todo … nos dejaron las palabras”, y termina Socarrás “Olor a mulato y mestizos porque en sus múltiples cruces está el porvenir genético de la especie en el Nuevo Mundo”.

Al doctor Socarrás se le llamaba coloquialmente “Maestro Socarrás”; maestro porque era realmente el que bien dirigía el conocimiento para enseñarlo. El “Maestro Socarrás” interrelacionaba los fenómenos psíquicos con los sociales, los políticos con los económicos, el lenguaje con las costumbres y las raíces, tratando de conservar la pureza de la lengua. Todo esto encerrado en la ideología y en la historia. Además de la tendencia de darle importancia al biotipo para interpretar los hechos mentales.

Para el Maestro Socarrás su gran orgullo fue, como ya se explicitó, la organización y dirección de la Escuela Normal Superior, así como la fundación del Grupo de Estudios Psicoanalíticos y luego Sociedad Colombiana de Psicoanálisis. Su pensamiento, aunque analítico, se dirigía también a lo abstracto y positivista sin dejarse hundir en la matemática, pero sí en la lógica, con la fuer/a de las ideologías que manejan al hombre. Socarrás era un “Maestro”, como ya lo observamos, porque conocía del hombre y sabía cómo enseñar, cuestionándose y cuestionando todos los procesos humanos sin apartarse del cartesianismo y especialmente de Merlau Ponty.(3)

El Maestro Socarrás era un estudioso continuo e interesado por todo y por todos. En ocasión de la muerte de Marilyn Monroe dictó en el T.P.B. una conferencia sobre ella como el símbolo sexual del deseo (4). Asistía al Cine Club con comentarios profundos y realistas. Fue iniciador de diferentes organizaciones con proyecciones culturales, humanísticas y de contenido social. No transigía con el absurdo ni lo antiético; tenía un sentido de ecuanimidad y justicia muy grande y así mismo era su nobleza; de ahí que en sus diferencias personales terminaba reconociendo sus errores, haciéndolo públicamente y pidiendo excusas a quien se hubiese sentido maltratado por él.

Muchas personas que no lo conocieron en su intimidad lo sentían rígido, apasionado, arrogante, prepotente, estricto con sus ideas, y sin embargo era de una lógica tan tajante que aceptaba los cambios si éstos podían ser demostrados en forma coherente. El Maestro Socarrás pregonaba la doctrina Cristiana y la creatividad a diferentes niveles de amor, desde la conformación de la pareja, pasando por el seno y los brazos de la madre con su hijo y las palabras y caricias que pudiera dar el padre. Fue el Maestro Socarrás impulsor de la creación de cursos para padres de familia, en los cuales se les enseñara cómo educar con amor a sus hijos. El podría regresar como un niño con los niños, así lo hizo con sus nietos y sus hijos, con los cuales se peleaba por los dulces, frunas y chocolates.

La figura de José Francisco Socarrás era de un hombre siempre erguido, de un caminar ágil y tenaz, con una facie pálida, y penetrante mirada, que no se doblegaba porque podría oscilar de un juego de niño tierno o adolescente inquieto a filósofo maduro. Su mirada era en general profunda, alerta, penetrante, lija, agresiva, sagaz, inquisidora como la del águila con su presa y con el conocimiento, en especial así era su mirar con el ojo izquierdo; en cambio, con el derecho se notaba todo un juego de recuerdos con cierta picardía e inquisición; sus labios delgados reflejaban la parquedad, la tenacidad y disciplina en las demostraciones de sus emociones, no así de su lenguaje trascendente, enfático y seguro; hablaba el francés, leía el italiano y portugués; su piel y nariz eran amalgama de diferentes etnias; sus orejas estaban pegadas pero siempre dispuesto a escuchar; su pensamiento agudo, y sus manos cálidas las daba en forma cariñosa, así como era su amistad.

José Francisco Socarrás en su intimidad era “un hombre ordenado, exigente, honrado, nunca se salió de la línea, siempre estaba dispuesto y dedicado a su profesión y a ayudar al prójimo. Era seco, serio, idealista, reservado a lo sumo de sus problemas fuera de casa, con una conciencia muy recta, y al mismo tiempo era un soñador”.

Al doctor Socarrás se le pudo tildar, en ocasiones, de tener una franqueza que para algunos raya con la agresión y para otros con la impulsividad, porque era combatido y combatiente y por lo tanto combatido; sin embargo, lo que se observaba era la lucha por la verdad, la libertad, la justicia y la intolerancia por la mentira, el absurdo y toda la sumisión y el maltrato al débil.

Al mismo tiempo todo esto dentro de una nobleza, la que desbarataba cualquier resentimiento, convirtiéndose aquélla en otra dignidad de su personalidad. Por eso los errores por él cometidos y sabidos, siempre los hubo de reconocer no sin pasar por momentos de apasionamiento defensivo beligerante y parlamentario. Si bien él fue controvertido por muchos, nadie puede negar sus cualidades no sólo intelectuales y culturales sino la entereza con que trabajó por la salud mental y física de la sociedad en general como todo un patriota, lo que es muy raro de observar. Según las palabras del mismo doctor Socarrás: “Nunca en mi vida he sentido odio; no he odiado a nadie”. (13)

Decía a los familiares que él había llegado a ser lo que era gracias a que Dios y la vida le habían dado a Alice por compañera y a ella le debía toda su obra.

Socarrás tenía la tendencia o mejor la alusión de oír música clásica y de realizar lecturas y estudio de clásicos antiguos, buscando esencias y verdades; tenía una voluntad férrea que hacía de él un ser valiente, fuerte, algo osado con su salud y resistencia física; era sincero en el reconocimiento de sus propios fenómenos mentales patológicos, así fue como él lo comunicó en uno de sus escritos aparecidos en la columna de El Tiempo, después de una anestesia general. El realismo y el positivismo eran evidentes, así como la búsqueda de una respuesta social a los grupos humanos.

Tenía cierta soledad interna y fe o creencia en quienes habían demostrado gratitud. Así mismo era corriente encontrar en él un sentido de gratitud y reconocimiento, lo que consideraba valores trascendentales, en diferentes formas; buscaba las raíces, el respeto y tenía admiración por la armonía, por el arte y las costumbres, tradiciones y el faldar. El amor por su profesión, por su nacionalidad, lo hacía sentir orgulloso de ser colombiano y de su terruño, Valledupar, a donde tres días antes de morir me dijo que se iría. Fue allí donde fueron a reposar sus restos.

José Francisco vino a morir exactamente 50 años después de la muerte de su hermano, el mismo día 23 de marzo, en un absurdo accidente del violento tráfico, cogido por una motocicleta, frente al amigo que todos los días le vendía sus dulces preferidos, en la carrera 7 con 92 frente a su casa.

Análisis cronológico y temático de sus obras

Este médico pensador inició su producción con su tesis doctoral en 1930 (a los 23 años); de los 30 a los 40 años su interés y motivación fueron por la educación, la alimentación del colombiano, los grupos sanguíneos desde el punto de vista antropológico y es aquí cuando hace el estudio psicológico y antropológico sobre Laureano Gómez o Escribe los trabajos sobre esquizofrenia, violencia, delincuencia.

De los 43 a 63 años fue la época de gran actividad docente, cultural, además de su estudio y la elaboración de diferentes trabajos, y cuando publicó “Vientos de Trópico”. Entre los 63 y 73 años se preocupó por la juventud, la conducta, los problemas de la marihuana, la salud mental, la quinua como alimento, y su actividad en la Academia Nacional de Medicina. Entre los 73 y 83 años se dedicó al estudio de las relaciones médico-paciente, por el idioma español, por los personajes nacionales Patiño, Familia Esguerra, el poeta José Asunción Silva, el General Santander, Pavajeau, Eduardo Santos, Bengoechea, los indígenas, los Jesuitas en la Nueva Granada; su último trabajo elaborado antes de su muerte que iba a presentar en la Academia Nacional de Medicina versaba sobre Pasteur; el Maestro murió camino a la Academia con su escrito en el brazo.

Todos estos estudios los hacía con el análisis histórico social y sus aportes de su pensamiento psicoanalítico y psiquiátrico, ni sin hacer énfasis en la salud mental y en los problemas de la educación para prevenir la violencia, especialmente con su columna sobre “Salud Mental” en el periódico “El Tiempo” que la realizó en los últimos 21 años.

Sus diez últimos años fueron de asiduo trabajo Académico en las Academias de Medicina, Historia y de la Lengua demostrando su versatilidad, realismo y sentido científico social, al mismo tiempo que analizaba el pasado, buscando raíces causas y efectos, para hacer conclusiones paradigmáticas y así también ubicar al ser humano en la importancia de su ser biológico psicológico, económico y social con una cultura, un lenguaje y una actitud cristiana amorosa.3

No sólo se sentía un estudiante estudioso sino pudo recoger honores, atraer la atención de investigadores, recoger o recolectar datos históricos e interrelacionarlos, absorber y cautivar la atención de ilustres pensadores por su mismo saber de los años. Así fue también como comprendía, toleraba y consolaba el pasado de todas las experiencias y años.

Nótese los cambios en la temática con un común denominador que ese! hombre y su medio ambiente, su biología, su psicología y su conducta para llegar finalmente a la salud e higiene mental y al análisis histórico biosocial.

Existe una conclusión de causa-efecto entre sus intereses y motivaciones, en las temáticas desarrolladas y su situación vital -cronológica asociada con el contexto histórico social colombiano.

Todos estos hechos relatados y consignados en esta obra que se refieren fundamentalmente a un hombre, nos hacen reflexionar, cuestionar y anal izar los procesos históricos, científicos, político-económicas-sociales, culturales y humanísticos, para situar al hombre protagónico dentro de su contexto témporo espacial.

Entiéndase la multicausalidad en los factores determinantes que existen para comprender la vida y la obra de un ser social, científico y humanista al que se le dio el título de “Maestro de Maestros”. (2)

La medicina, la historia, la lengua, la educación, la antropología, la psicología, el psiconálisis, la cultura, el estado, así como Valledupar, Bogotá, Tunja y la Nación, además de los familiares, sus descendientes, sus discípulos y amigos, las futuras generaciones, le deberemos siempre el reconocimiento por su obra.

Sea éste el bien merecido homenaje póstumo en esta sesión conjunta de las Academias para recordar y recontar toda una vida y una época que hacen historia con la personalidad de José Francisco Socarrás.

Bibliografía

l. DE FRANCISCO, A. “El aporte cienlífico del profesor Socarrús. Precursor del Psicoanúlisis y la Salud Pública”. Lecturas Dominl· cales,abrillfl, 1995,p<Ígs, 11 y 12.
2. DI;QlJl’., G.L. “Maestro de maestros”, []olelin de /lIstona de all1l· r;üedades, Academia Colombiana de Historia, Volumen LXXVII, Rogolá, D.E., julio, agoslo. sepliembre, 1990, p<Ígs. 655-662
3. Op Cil.
4. GALlNDO, E. Comunicación personal, 1995
5. MOLA:”O, CJ. Comunicación personal, 1995
6. ROSSI’.LI.I,H./I istoria de la Psiquiatría en Colombia, Tomo 11. De. HorilOnle, 196H, p<Íg. 71H.
7. Rosl’.l.l.I, H. “Profesor José Francisco Socarr<Ís”. Revista Colombia· na de Psiquiatría, Año 31, Volumen XXIV,No. 2, Junio 1995, p<Íg. 149
8. SOCAKKAs, J. F. Laureano GÓmez. Psicoamífisis de un resetuido, Librería Siglo xx, Imprenta Edilor ARC, Rogol;í, 1942.
9. SOCAKKAs, J. F. Viento de trópico. Cuentos, Ediciones Zulia. EdIlonal Autores Ltda, Rogotá, 19f1 l
10.Soc,\KKAs, J.F. “Padilla, héroe y IlJ;irlir ,le la patria”, Bolelín ,/,’ /listoria de Antir;üedades, Academia Colombiana de Historia, No. 745, Rogot<Í, 19H4
11.SoCAKKAs, J.F. Facultad de I:ducaóón y I:scuefa Normal Superior, Ediciones La Rana y El Aguila, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Rogotá, Tunja, 19H7
12.Socarr<Ís J.F. “El general Santander y la instrucción pública”, []olelin de /lis/oria de Antigüedades, Academia Colombiana de Historia, Vol. LXXVI,Rogot<Í, D.E., 19H9
13.Socarrús, A. de. Comunicación personal. 1995.


 ] El Maestro Socarras realizó el Prólogo c hizo la presentación de mi libro “Arte de Enseñar y Aprender” en 19H6 en la Biblioteca Luis Ángel Arango; además elaboró el comentario sobre mi trabajo, para ser yo nombrado Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina en 1993 con el libro “Nuevo Modelo de Diagnósticos Mentales” (Reseña Histórica).

Desafortunadamente su fallecimiento impidió hacer el Prologo de la obra, en tres volúmenes, titulada “Violencia versus Creatividad” en la que él participa con un exhaustivo Trabajo sobre la “Criminalidad en Colombia a la Luz del Psicoanálisis”.

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