VIII. Física, Determinismo y Azar

Complejidad Humana

(Algunas consideraciones del comportamiento físico)

Física clásica, ondulatoria de partículas. Función de onda y psiquis.

Por lo general se usa el término “azar” como sustantivo y al “determinismo” como adje­tivo; dentro de todo el contexto de la obra, los conceptos se fusionaron para darle un sentido y significado de la participación de los dos a la vez; la explicación de ello se desarrolla a través de la obra.

Como lo mencioné al inicio del capítulo VII Ilya Pregogine al comentar sobre el equili­brio, alude al “azar determinista” el cual es estudiado en esta obra desde distintas perspec­tivas y entre ellas el de la física clásica y ondulatoria para así darle soporte científico a lo propuesto en la relación de los campos físico, psíquico y así encontrarnos con las fronteras del sistema consciente e inconsciente, al menos en su posibilidad; estas ideas y otras más será discutidas más adelante.

En los textos de la física clásica se habla de los conceptos eficaces de espacio, tiempo y fuerza gravitacional como estructuras del campo inercial-gravitatorio correspondiente a la teoría relativista; a la vez, cuando hablamos de estas nociones, lo hacemos en una forma especial y nos encontramos con varias estructuras y dimensiones como son la de: tiempo, es­pacio, fuerzas gravitacionales, electromagnéticas y atómicas con sus campos y unidades para llegar a partículas, ondas, masas a escala nano, micro y macroscópico. Cuando nos referimos al ser humano nos encontramos con las funciones intelectivas, psíquicas, lógicas, ideomáti­cas, senso-perceptivas, dentro de un organismo vivo dinámico, impredecible y predecible, limitado y abierto al infinito, del microscosmos hasta el cero absoluto y relativo y a la vez proyectado o programado a la evolución vital, y, dentro de todo ello al “psiquismo” (276).

De tal forma nos referimos a las dimensiones tiempo, espacio y fuerza o energía, y así lo hacemos también con la materia o masa y al movimiento; así nos encontramos con las tres dimensiones para luego llegar a la tetra y pentadimensionalidad. Así también abordamos los conceptos de la física cuántica, la función de onda como pensamiento matemático, proba­bilístico; todo esto nos conduce a un camino para encontrar un valor unitario (uno) como el de unidad conceptual. Muchos de estos temas ya han sido planteados y discutidos en la obra “Cerebro-mente” (El pensamiento cuántico), 2009

Si reflexionamos sobre la historia de la física y la psicología hallamos con una “dualidad entre materia y psiquiscomo si fuera imposible la explicación y relación de una con otra, más cuando se cae en la dualidad de “es o no es”, que se menciona en otros textos (277). De una u otra manera nos encontramos con la “energía-fuerza física y psíquica” y con la tendencia a la cuantificación numérica a través de las matemáticas y las ecuaciones correspondientes. Así mismo vemos cómo la matemática causal de Newton y de Leibniz ordenada espacialmente por Descartes, se extiende en nuestra escala humana tridimensional concreta al mundo de lo pequeño (micro) y a la constitución de los universos estadísticos; así se pasa de lo tridimen­sional a lo multidimensional, de lo concreto a lo indeterminado, en donde aparece el azar. Así también pasamos al mundo del caos y del azar que son diferentes. El caos, aparentemente no tiene sentido y no tiene determinación conocida sino por la deducción de la presencia de los contrarios, de lo positivo y negativo o de los ciclos pertenecientes al cosmos (orden-desorden, presencia-ausencia, materia-energía-antimateria, principio-fin, finito-infinito); es decir es in­determinado, y éste es semejante al azar, pero finalmente resulta con un sentido involuntario y determinante; he ahí la paradoja y/o contradicción y unidad de contrarios.

Tengamos en cuenta que los griegos partieron del conocimiento del mundo material, di­vidiéndolo, atomizándolo y cuantificándolo desde lo macro hasta lo micro, para desembocar en una incertidumbre y una duda, en el azar del indeterminismo y en el desorden del caos, para luego necesitar un ordenador que le diera sentido a todo; a eso, el ser humano le dio el nombre de Creador o Dios, o Providencia y dentro de él, “el destino”, “el principio y fin”. De tal manera, cuando no conocemos ese principio determinante tenemos que darle un nombre.

Ahora veamos simplemente algún ejemplo de cómo opera la física y así el determinismo de la entropía. Si hacemos el ejercicio y la observación reflexiva de un recipiente con agua y aceite en ebullición nos encontramos con que las moléculas cuando comienzan la entropía se juntan y aparecen figuras geométricas circulares, una central y otras alrededor, y, cuando aumenta la entropía (ebullición de grados de calor) comienza a aparecer figuras geométricas dentro del círculo más grande central pero en forma diferente, hasta que empieza la separa­ción de las figuras y comienza la evaporación en la ebullición y emprende nuevamente la formación de “curvaturas” que suben y bajan, y, cuando continúa toda esa ebullición y se evaporan las partículas del agua con la combustión, desaparecen todas las figuras. Ese simple y sencillo ejemplo, que podemos hacer cotidianamente, es semejante a lo que ocurre en el espacio con las energías de combustión y la presencia de la entropía en las grandes masas en el espacio, que terminan en (millones de años luz) desapareciendo; así quedan en el espacio las partículas subatómicas, la energía, que nuevamente puede en algún momento agruparse en partículas formando circunferencia o elipses para reorganizarse nuevamente y producir nuevas masas. De este macrocosmos se pasa a un microcosmos y de una masa mayor a una inferior convertida en energía en onda; he ahí la física ondulatoria. Esto podemos calcularlo en forma de ecuaciones matemáticas y estadísticas, con cálculos infinitesimales, para enten­der todos los procesos evolutivos y pasar del todo a la nada y viceversa.

Cuando nos referimos a la mecánica cuántica lo hacemos también a los movimientos de las partículas de tipo ondulatorio, y entre ellos el rotatorio, a la vez, que al comportamiento de las partículas en forma aleatoria que también pueden llevarse al conocimiento a través de las ya mencionadas, ecuaciones matemáticas con cálculos probabilísticos. A su vez nos encontramos el fenómeno de la reversión de la materia en energía y lo contrario. De una u otra manera nos encontramos con el movimiento rotatorio, de traslación, en espiral, ondu­latorio, con trayectorias definidas e indefinidas aleatoriamente (movimientos brownianos ya expuestos). Uno y otro movimiento no se contradicen, ni contraponen, pues pueden coexistir unos con otros; así como el movimiento rotatorio no se contrapone con el oscilatorio y el de traslación en forma curvilínea o no, y también siguiendo las leyes de atracción, repulsión y dispersión, integración, unificación y su opuesto el desorden y el caos. Tengamos en cuenta que si hay masa existe la energía y a la vez están presentes el espacio-tiempo-movimiento y la rotación por sus propias fuerzas gravitatorias, electromagnéticas y nucleares; si existe una, están presentes las otras y viceversa. La misma existencia de las fuerzas nos indica que estas parten y accionan las partículas (278). Aquí podemos hacer la siguiente pregunta: ¿por qué en la muerte no se muestra esa energía-fuerza?, ¿acaso el colapso de los sistemas no es por el co­lapso de esa fuerza energía que unen los sistemas? La respuesta es afirmativa; lo que sí ocurre es que después del orden en la vida viene el desorden de la muerte, el caos y de ahí se parte a otro orden; aquí se aplica la primera ley de la termodinámica, de que todo se transforma.

¿Podría ser que la matemática (279) del azar esté relacionada con el cálculo de probabi­lidades que da cierta franja de certeza y/o con un determinismo inconsciente implícito en el azar? La respuesta todavía no la conocemos desde el punto de vista científico comprobatorio; aún más, podemos preguntar si existe un puente adecuado entre la física clásica y la física estadística, entre la física corpuscular y la física ondulatoria, entre la física del microcos­mos y el azar del universo estadístico y la física del macrocosmos, en el cual impera el de­terminismo y la causalidad de los hechos concretos considerados particulares o generales. Siendo así, dentro de ese contexto, podemos plantear que el puente estaría construido en la teoría del campo unificado en donde todos los fenómenos macro y micro (estadísticos físico-químico-cuánticos-ondulatorios y del azar) tengan su ubicación y explicación en el universo tetra o pentadimensional. Lo que sí podemos observar es cómo la ciencia trata de comprobar los fenómenos concretos individuales de una partícula haciendo relación a una segunda y, de ahí entrar al principio de causalidad en posición, velocidad, movimiento de tal o cual partícula, llevándolo a la vez, a las leyes estadísticas y del azar, penetrando en el con­cepto de materia-energía y la reversión (de una en otra) de esa dualidad; he aquí el problema de la reversibilidad de los fenómenos universales.

La explicación de toda esta contextualización la podemos hacer con los conceptos del inconsciente que si bien pertenece a un sistema en un campo psíquico, éste mismo tiene una base física, cuántica y de matemática compleja. Así llegamos a los conceptos del comporta­miento de la energía psíquica, pero con bases de las leyes físicas relativistas, del movimiento, de la física del azar; es decir, partimos de Newton para llegar a Einstein a través de Leibniz y Planck y luego entender a Freud en el campo psíquico inconsciente atemporo-espacial en el que pueden operar partículas subatómicas, que aún no están demostrados; más sí existen procesos de movimiento, de imágenes y de energía (cinética de traslación, de rotación y re­lativista). Aquí puede surgir la pregunta ¿qué ocurre con la energía, la masa y la velocidad? La respuesta es que la energía se inicia más por el proceso de transformación y reversión de la masa, la cual a su vez contiene un movimiento y una velocidad que se reducen supues­tamente en un punto virtual (cero) de inercia. Cualquier lector podrá argüir que este es un reducionismo no válido y que unas y otras leyes no pueden confundirse. Por ejemplo las leyes de la velocidad lumínica en que hay un gasto de energía (280) en la rotación o en el “spin” y cómo la gravitación y las fuerzas electromagnéticas no son sólo de tipo lumínico sino calórico y radiactivo; así también entramos en el relativismo.


276 A estas alturas ¿qué es psiquismo? La respuesta nos lleva a pensar que es el resultado de las funciones cerebrales en que participa la materia y la energía para configurar la función psicodinamia como capacidad de acción y reacción en forma organizada; tiene una estructura o base bioeléctrica y cada función tiene su meca­nismo específico. Las características fundamentales de la función son: la sensopercepción, la representación, la atención, la imaginación, la fantasía consciente o inconsciente, la memoria, para llegar a la conciencia o al inconsciente y al pensamiento, al conocimiento y a la razón. (Ver cap. IV: Funcionamiento neurocerebral y psíquico, libro “Cerebro-Mente. El pensamiento cuántico”, 2009).
277 Ver capítulo IX
278 Entiéndase dentro de todos estos conceptos como la idea de geometría plana, de línea (s) recta (s) es un supuesto teórico puesto que al estar presentes en la temporo-espacialidad, las tres grandes fuerzas conocidas y demostradas (gravitatorias, electromagnéticas y nucleares) todo se encorva (hasta la luz de los fotones); sin embargo, nuestra mente lo convierte en rectilíneo. Con esto no se entienda que no podamos trazar rectas, paralelas, triángulos, cuadrados, hexágonos, etc., hasta llegar a la circunferencia la cual a la vez está consti­tuida de la réplica de la geometría anterior; aquí nos encontramos con la topología, la geometría del espacio en donde observamos las elipses ascendentes o descendentes de acuerdo a la posición que se elija arriba o abajo, a la derecha o a la izquierda. Todo esto lo estudia la cosmología.
279 Einstein en la conferencia sobre La Paz organizada por la Sociedad de las Naciones en Ginebra en 1932 dijo: “es increíble que la matemática, habiendo sido creada por la mente humana, logre describir la natura­leza con tanta precisión”; y, “Es un problema de estudio para la psicología patológica determinar por qué la gente, generalmente desinteresada por los problemas científicos, enloquece repentinamente de entusiasmo por la teoría de la relatividad
280 Cuando nos referimos a la palabra “energía”, ésta viene de la voz griega “energeia”, construida a partir de las raíces “en” (en) y “ergon” (trabajo); también lo hacemos a la clase de energía-atómica, nuclear, calorífica, lumínica, fotónica, cinética, e inercial, eléctrica electromagnética, hidráulica, mecánica, gravitacional, poten­cial, química, radiante, solar, térmica, psíquica y del azar, organizada o desorganizada, la correspondiente a la entropía o entrópica. De tal manera entramos a la naturaleza de las funciones de la energía y entre ellas a la inercia y a la gravitación y con ello al concepto de campo (campo inercial gravitatorio) en donde se incluye el concepto témporo-espacial y dentro de este mismo la atemporo-espacialidad, los universos paralelos o los otros universos.

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