El Punto G

El Punto G

Del editor. El punto G se parece a Bin Laden, en cuanto a que todo el mundo habla de él pero nadie sabe donde está. En Bogotá hay una zona G y un restaurante punto G, por lo que la gente cree que G viene de Gourmet. Pero la respuesta –G viene del descubridor, de apellido Graffenberg- la encontramos en los siguientes apartes, que hacen parte de un curso sobre sexualidad humana, del ministerio de educación del gobierno de Costa Rica.

San José. Durante siglos, ha sido motivo de gran discusión en occidente si la mujer presenta uno o dos tipos de orgasmo. Numerosas anotaciones de médicos han recogido relatos de mujeres que dicen haber experimentado orgasmos distintos, cuya localización es claramente vaginal, pero siempre ha prevalecido la explicación de que las pacientes habían sencillamente interpretado mal sus propias sensaciones, pues se ha pensado que, por las características neurológicas de la vagina, no es posible un orgasmo de localización u origen vaginal. El célebre investigador Alfred C. Kinsey insistió en que el clítoris es el órgano sensible, no la vagina. Los no menos famosos investigadores sexuales William Master y Virginia Jonson, con base en miles de observaciones y mediaciones directas de la masturbación femenina y del coito humano heterosexual, aseguran que no existe más que el orgasmo clitórico y que otras sensaciones que la mujer puede sentir en su región genital durante el orgasmo, son solo ecos o irradiaciones del orgasmo clitórico. Múltiples experiencias de mujeres en Europa y América, así como gran variedad de relatos recogidos en todo el mundo, particularmente en Asia y Oceanía, en relación con otro tipo de orgasmo , han sido sistemáticamente considerados como un puro mito, imaginaciones de pueblos primitivos.

De inexacto y poco serio fue calificado el Dr. Ernst Graffenberg, cuando, en 1950, describió de manera detallada un tipo de orgasmo vaginal, con base en muchas historias de pacientes y diversas observaciones clínicas. Según este investigador, en algunas mujeres existe una pequeña zona que se localiza alrededor de la uretra femenina, a unos 3 cm. de la entrada de la vagina y en la cara superior de ésta, y que es capaz, si se estimula convenientemente, de desencadenar fuertes sensaciones eróticas y de conducir al orgasmo, sin necesidad de estimulación clitórica, es decir, a un orgasmo de tipo vaginal. Las mujeres que lo experimentan lo han descrito como distinto del orgasmo clitórico, muy profundo, y particularmente placentero. Esa pequeña zona erógena es conocida ahora como punto de Graffenberg o, más brevemente punto G, en honor a quien la localizó, describió y relató experiencias de muchas mujeres referentes al orgasmo vaginal, por vez primera en muchos años de la historia de la ciencia occidental. En realidad no fue más que redescubrir algo de lo que muchos pueblos del mundo hablaban desde hacía siglos. Varias investigaciones efectuadas en la última década, particularmente las de John O. Perry, Beverly Whipple y Alice Kahn Kandas en 1980 y 1981, han establecido, sin que quepa ninguna duda, que muchas mujeres son capaces de experimentar ambas: clases de orgasmo. Como fenómeno adicional, observaciones antiguas y recientes -entre estas últimas las de Graffenberg en 1950, las de Lowndes y Bennet en 1978 y las de Perry , Whipple y Kandas a finales de la década de los 70 y principios de la de los 80- hablan de que algunas mujeres pueden expulsar, en el momento del orgasmo, cierta cantidad de un líquido claro a lechoso cuyo origen no es vaginal. La cantidad de líquido varía mucho de una mujer a otra -desde unas pocas gotas a varios mililitros -y se conoce como eyaculación femenina. El líquido es distinto de la orina y del semen, pero tiene bastante afinidad con el líquido prostático. Al parecer, es producido por una sección del tejido esponjoso que rodea la uretra femenina, esto es, el centro del orgasmo vaginal o punto G. Esta sección de la esponja uretral consiste en un sistema de glándulas y conductos finos que rodean la uretra; es homóloga de la próstata, esto es, ambos órganos tienen origen en idénticos tejidos y estructuras embrionarias.

Charpentier EV. Respuesta sexual humana. En Bases biológicas de la sexualidad (JJSánchez-Ramírez,editor). www.mep.go.cr

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