Discapacitados y Desplazados

Discapacitados y Desplazados

Popayán. La situación de discapacidad, sumada al desplazamiento es un problema de salud pública, pues además de afectar a un amplio grupo de individuos y familias, tiene un impacto negativo sobre la sociedad al afectar la productividad y el desarrollo de capital humano. Con el objetivo de estimar la prevalencia de discapacidad en una población en situación de desplazamiento, se realizó un estudio descriptivo de prevalencia a ciento sesenta y cinco familias en situación de desplazamiento en la ciudad de Popayán, Cauca, Colombia entre junio y diciembre de 2003. La información se colectó a partir de una encuesta de variables sociodemográficas y biológicas.

La prevalencia de discapacidad en la población estudio fue del 8.5 % respecto a los tipos de discapacidad, se encontraron prevalencias de 5.6, 0,7 y 1,2 % para discapacidad física, sensorial y mental respectivamente.
Juanita Benavides Delgado, experta en desplazamientos forzados dice: La problemática derivada del desplazamiento forzado en Colombia involucra personas de todas las edades y condiciones políticas, económicas y sociales, pero en especial involucra personas altamente vulnerables, como son los meno res de edad y en especial la infancia; esta es la esperanza de un país, es el futuro en el presente, pero en las condiciones de desplazamiento forzado en que se encuentran no tienen y difícilmente podrán encontrar en sus vidas una identidad.

No encuentran respuestas al por qué se encuentran involucrados en un drama social del cual son actores principales, cuando apenas comienzan sus vidas.

La ayuda y acompañamiento que se haga a la población de desplazados deberán incluir planes y programas tendientes a mejorar su calidad de vida, brindando educación en todos sus niveles, incluyen do la capacitación para el trabajo sin distingo de raza, credo o género. Asimismo se deben implementar programas de prevención y promoción de la salud que incluyan acciones específicas hacia los discapacitados y su rehabilitación, pero sobre todo se deberá trabajar en acciones que devuelvan la esperanza y la fe a las actuales y por ende a las futuras generaciones. Especial atención deberá brindarse a la salud mental de los menores encaminados a sanar las heridas morales producidas por el despojo y la violencia, diseñando estrategias que permitan recompensar en algo su dolor devolviéndoles a algunos e inculcando en los demás jóvenes los sentimientos de esperanza, solidaridad, reconciliación y la alegría que se requiere para construir un mejor mañana.

Nota del Editor. Todo esto esta bien, pero debe hacerse de manera organizada, que se conozca bien la población desplazada, su historia y datos completos; que no son lo mismo que re-insertados, que hay que darles techo y comida, pero evitar a todo trance que se conviertan en unos mendigos más que pululan en nuestros semáforos, que no sean factor de delincuencia e insalubridad. Cosa bien difícil de manejar es el desarraigo –algo normal en migrantes internos y externos- por lo que se les debe informar los pasos que se puedan estar dando para hacerles justicia, reintegrarles bienes arrebatados, volver a sus sitios de origen, en fin devolverle la confianza de que no están solos y de que hay futuro. Todos estos aspectos –más si el desplazado es también discapacitado- requieren fondos, los que aparentemente van a entrar en próximas ayudas internacionales y en las presupuestadas por el gobierno. El discapacitado colombiano es terreno fértil para la mendicidad, para la inseguridad social y para toda clase de calamidades. Hay que mostrarles modelos sociales de personas que han podido salir adelante.

Obando LM, Lasso AE, Vernaza P. Discapacidad en población desplazada en el Cauca, Colombia. Rev Salud Pública 2006; 8 (2)

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