Autismo, Vías Digestivas y Psico-Oftalmología

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FISIOPATOLOGÍA GASTROINTESTINAL DEL AUTISMO Y SU RELACIÓN CON LA PSICO-OFTALMOLOGÍA

Miami. Los autistas y -por extensión- aquellos pacientes que se encuentran dentro del espectro autista, exhiben síntomas gastrointestinales (GI). Esto lo corroboran los pacientes, sus padres y sus médicos tratantes. De hecho algunos padres de autistas manifiestan que sus niños empezaron a experimentar síntomas del tracto digestivo al mismo tiempo que comenzaban los cambios de conducta típicos de la enfermedad. Estos síntomas GI incluyen hábitos orales atípicos, en ocasiones similares a los que presentan pacientes bulímicos.

Estos son: 1. Síntomas del síndrome gastrointestinal irritable (estreñimiento, diarrea, intolerancia a ciertos alimentos, dolor abdominal, distensión, y flatulencia, definiéndose flatulencia como más de veinte flatos diarios en dieta no flatulogénica). 2. Masticación lenta. 3. Defecación despaciosa o ritualista. 4. Tendencia a explorar con el olfato objetos que no son alimentos, como oler calcetines sucios. 5. Comidas fragmentarias o desorganizadas en horas y volumen. 6. Peculiaridades en la forma de comer, Vg., comen en orden: primero el arroz, luego la carne etc. 6. Megaconia o heces de tamaño gigante. Esto último hace que los autistas con frecuencia obstruyan los inodoros ya que aparte del tamaño exagerado de las heces se les olvida halar el inodoro repetidamente durante la defecación debido a que están absortos en su mundo autista.

PATOLOGÍA GASTROINTESTINAL: Las siguientes enfermedades han sido asociadas con el espectro autista: Hiperplasia nodular linfática del íleo, colitis eritematosa, ileitis, esofagitis por reflujo, actividad reducida de amilasa, gastritis y duodenitis crónica.

INTOLERANCIA ALIMENTICIA: Los autistas no toleran la leche ni el trigo ya que poseen una barrera luminal intestinal demasiado permeable que permite la migración transluminal de los productos de la hidrólisis de los alimentos. La integridad física de la barrera está alterada a nivel de las uniones intercelulares (“tight junctions”) de los enterocitos. A nivel bioquímico existe en los autistas ( o en cualquier otro paciente con enfermedad inflamatoria intestinal ) una alteración de los polisacáridos glicosilados que constituyen la lámina basal de los enterocitos .Al parecer la deficiencia de la actividad de la enzima fenilsulfotransferasa causa sulfatación reducida de los polisacáridos glicosilados en mención, reduciendo la negatividad electroestática tisular luminal con la consecuente migración anormal de proteínas al intersticio y submucosa. Esto se prueba a nivel clínico por medio de la administración oral de manitol y lactulosa seguida por la cuantificación de su eliminación urinaria. Los autistas absorben demasiado estas pequeñas moléculas de azúcar con la consiguiente eliminación exagerada de manitol y lactulosa por la orina. La permeabilidad de la barrera luminal intestinal incrementa el número y la variedad biológica de antígenos deglutidos, o inhalados y luego deglutidos, que son capturados por las células linfáticas dendríticas de la submucosa. Los antígenos lo presentan las células dendríticas a los linfocitos de los nódulos linfáticos -que constituyen las placas de Peyer- con la formación secundaria de anticuerpos neuronales patogénicos. Como estos anticuerpos presentan una similitud química a las endorfinas, se han clasificado como “caseomorfinas” en el caso de anticuerpos a la caseína de la leche y “gliadomorfinas” en el caso de anticuerpos a la proteína gliadina proveniente del trigo. Gliadomorfinas y caseomorfinas -que no son hidrolisadas por enzimas proteolíticas- ejercen un efecto nocivo prolongado sobre las neuronas cerebelosas y cerebrales corticales, en especial durante el período crítico del desarrollo del Sistema Nervioso Central. Estos anticuerpos, en particular la beta caseomorfina 7, son mimos moleculares de la hormona beta endorfina que actúa sobre el cerebro. Huelga decir que la permeabilidad anormal de la barrera intestinal luminal también genera una reacción inflamatoria localizada al tracto GI, por intermedio del interferón gamma, la cual perpetúa y amplifica dicha permeabilidad excesiva.

LA SEROTONINA (5 HT): Este amina las producen los enterocitos. El 90 % de la serotonina proviene del tracto GI. Los niveles de serotonina en los autistas se encuentran elevados en plasma y plaquetas lo cual cobra mayor significado durante los primeros cuatro años de vida. La serotonina ejerce su función sobre receptores emplazados en la cilia primaria de las neuronas cerebrales o CPN. (Véase artículo anterior del autor, titulado “Autismo, Serotonina y La Cilia Primaria Neuronal). Las CPN coordinan la migración y organización citoarquitectónica de la corteza. Simultáneamente existe heterogeneidad alélica del transportador sináptico de la serotonina (gene SERT cromosoma 17) la cual interfiere con la función fisiológica del 5HT sobre las CPN, axón y dendritas. En últimas, gracias a esta interferencia ocurren los siguientes fenómenos secundarios: A. Anomalías del motor dineina o kinesina de los centrosomas peri nucleares lo cual dificulta la segregación mitótica cromosómica. B. Trastornos de la sinaptogénesis. C. Carencia de acetilación de los residuos de lisina de los terminales nitrogenados o amínicos pertenecientes a histonas de la cromatina celular que impide la unión de los receptores neurotróficos requeridos para la síntesis de receptores neuronales a los glucocorticoides, específicamente aquellos del sistema límbico-temporal. La reducción en la expresión de receptores a los glucocorticoides temporales incrementa la susceptibilidad al stress y desencadena neurodegeneración tardía de células serotoninérgicas del núcleo rafe del tallo encefálico. Al igual la deficiencia en los receptores de 5 HT en las células dopaminérgicas del tegumento mes encefálico, resulta en liberación disminuida de dopamina en la corteza frontal dorso lateral y como corolario, los trastornos de inhibición de conducta y ejecución típicas de los autistas. En ultima instancia al agregar a la ecuación la hipofunción gabaminérgica de las neuronas internunciales corticales presente en los autistas la cual mencionamos en ocasión anterior , se produce asincronía de las oscilaciones gamma cuya sincronización es pre- requisito de la conducta normal .

RELACIÓN CON LA PSICO-OFTALMOLOGIA: El tracto GI se asocia por medio de vías aferentes neurovegetativas con la ínsula de Reil. Curiosamente la región anterior de la ínsula tiene un rol lingüístico lo cual explica en parte los trastornos del lenguaje en los autistas y la posible modulación del tracto GI del contenido verbal del lenguaje , de los sentimientos ( ‘gut feelings”) y de los pensamientos . En términos informales se podría decir que en cierto grado sentimos, pensamos y hablamos como nos lo ordena nuestro estómagos. Pero aun más importante, los autistas exhiben una falla en el desarrollo de las NEURONAS DE VON ECONOMO existente únicamente en humanos y gorilas. Ellas hacen parte neo-evolutiva de la ínsula y constituyen la base anatómica funcional de la conducta SOCIAL INTUITIVA que nos permite reaccionar de forma inmediata y apropiadamente afectiva al VISUALIZAR nuestro coespecífico o congénere. Como es conocido de sobra, los autistas padecen fobia social severa por carencia de empatía o teoría de la mente, que no les permite crear el vínculo afectivo inmediato que fluye en la interacción social (¡Hola!). Y la serotonina? … Las neuronas de Von Economo expresan receptores 2b de 5 HT .

Daniel Jácome Roca, MD Profesor Asociado Clínico de Neurología Universidad de Miami Colegio Médico de Darmouth

1 . White JF : Intestinal Pathophysiology in Autism . Experimental Biology and Medicine 228:639-49 , 2003
2 . Bistock T : Anterior Insular Cortex : Linking Intestinal Pathology and Brain Function in Autism-Spectrum Disorder . Medical Hypothesis 57:714-717 , 2001
3 . Allman JM et al : Intuition and Autism : A possible Role for Von Economo Neurons . Trends in Cognitive Sciences 9: 367-73, 2005