Intuición, Hipnosis y Sugestión

IX (Cerebro -Mente)

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

“Intuición, hipnosis y sugestión, son hechos mentales por los que todos pa­samos”.

Introducción

En este capítulo trataré de desarrollar el tema de la intuición como otro fenómeno y/o función psíquica el cual fue considerado por algunos como perteneciente a lo divino (Dios) y asociado a la revelación, telepatía, adivinación, iluminación, premonición, y por lo tanto perteneciente a la “parapsicología”.

Y, actualmente se estudia como un mecanismo neuropsí­quico que hace parte del proceso del conocimiento y del inconsciente, y por ende participa en los procesos psicodinámicos de la transferencia contratransferencia en la terapéutica psicoa­nalítica, y a su vez, en las relaciones vinculares profundas entre las personas de la vida coti­diana. En los artistas (y en la creatividad) y científicos y en ciertas personas en los cuales es factible que opere cierto grado de “auto hipnosis” y “auto sugestión” inducida por estímulos neuropsíquicos (externos o internos) que producen fenómenos los cuales participan tanto en las emociones como en las decisiones debido a los medios de comunicación que promueven una idea, un artículo, el objeto y aún crean prejuicios.

Definición y desarrollo del concepto

El término intuición viene del latín “intuito” e “intueri” que significa percibir íntima e instantáneamente una idea o verdad tal como si lo tuviera a la vista; se refiere también a comprender las cosas instantáneamente sin razonamiento.

Desde los griegos se ha concebido este fenómeno relacionado con el conocimiento inmediato con una visión sensible en la que se modela el objeto; y, a la vez, pertenecería a algo superior divino, privilegiado (Plotino, Boecio) como “intuición divina”; para Escoto como “conocimiento intuitivo”; en Bacon se entiende como “conocimiento intuitivo con experiencia” y Descartes como “intuición eviden­te que conduce al conocimiento cierto”; este mismo autor decía: “la intuición de la mente se extiende ya sea a las cosas del conocimiento, de sus recíprocas relaciones necesarias, o, en fin, a todo lo que el entendimiento experimenta con precisión en sí mismo o en la imagina­ción”.

Leibnitz afirmó que se conoce por intuición las “verdades primitivas” y Stuart Mill re­lataba cómo: “… algunas (verdades) son conocidas directamente por sí mismas otras a través de la meditación de otras verdades…y de la inferencia”. Kant se refirió a la “intuición sensi­ble y a la intelectual”; la primera es la de todo ser pensante y la segunda es la divina reservada a Dios.

(Abbagnano, 1997) Para el mismo Kant la intuición es el “conocimiento inmediato de los objetos”; sin embargo, veámoslo una vez más es propia de la sensibilidad puesto que “el intelecto humano no intuye sino piensa”; al mismo tiempo el objeto de la intuición sensible se llama fenómeno que significa “aparición o manifestación”.

Para el mismo autor mediante

…El conocimiento sensible no capta el objeto tal como es en sí, sino tal como se nos aparece, porque la sensación es una modificación que el objeto produce sobre el sujeto; y por lo tanto, un aparecer del objeto tal como se manifiesta…”, (Op. cit). Por lo tanto la intuición empírica pertenece al conocimiento sensible y la intuición pura a la forma de la sensibilidad; las dos (pura y sensible) se refieren al espacio y al tiempo.

Todo ello nos lleva a pensar el modo de funcionar de los sentidos que nos pueden llevar al fenómeno de la intuición que depende de la existencia de los objetos y de las sensaciones, de la materia, de la forma, el espacio y tiempo, del sujeto y el objeto y de los conocimientos a priori, del espacio; los “juicios a priori” – para Kant- “no van más allá de los objetos de los sentidos y únicamente pueden aplicarse a los objetos de la experiencia”, (Kant, 1987), (Reale & Antiseri, 1995).

Fitche habló sobre la consciencia inmediata y Schelling aludiendo a la intuición del espa­cio dice: “… sería absolutamente incomprensible la geometría ya que todas las construccio­nes no son más que formas… y… sin la intuición intelectual sería imposible la filosofía…”. Hegel identificó la intuición y el pensamiento.

El puro intuir –para él- es el mismo puro pensar”. Para Bergson la intuición es “la visión del espíritu por parte del espíritu”; para Husserl “la esencia (eidos) es un objeto de nueva índole… y… lo dado en la intuición… es una esencia pura… no una ocurrencia caprichosa”. (Abbagnano, 1997).

Resumiendo para los filósofos la intuición es una relación con el objeto caracterizada por inmediatez, presencia efectiva con forma, reservada para algunos, a Dios, pudiendo ser atribuida al hombre y ligada a la metafísica. (Op. cit.)

En 1868 Peirce sometió a crítica el concepto de la intuición y negó que pudiera servir para garantizar la referencia inmediata del conocimiento del objeto, lo que equivale a constituir el conocimiento evidente y permitir distinguir el conocimiento subjetivo de otros. Este mismo filósofo afirmó la imposibilidad de afirmar algo sin signos y sin recurrir al nexo recíproco de los mismos conocimientos.

Actualmente los matemáticos, los lógicos, lo refieren a un sentimiento en que se genera la idea o la hipótesis en forma anticipada, y como lo sustentó Claude Bernard: “con la lógica se demuestra, pero solamente con la intuición se inventa…”; en este mismo sentido se refi­rió Einstein que era con la imaginación como se creaba; “en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento” (Dukas & Hoffmann, 1981).

Poincaré se pronunció en que debería haber una exigencia lógica llevada a las matemáticas para el planteamiento analítico, geométrico y del concepto intuitivo. De tal forma, la lógica como un instrumento de demostración puede dar cierta certeza y la intuición la invención.

Por todos es bien conocido cómo a finales del Siglo XIX y XX se rompió la barrera que impedía un mayor conocimiento de todos los hechos en que participaba la química, la física, la psicología y con ella especialmente la del inconsciente sin descartar la psicología cognitiva y todas las teorías del conocimiento.

Una reflexión sobre la intuición

La intuición es una forma de conocimiento que se presenta con una inmediatez sin razo­namiento lógico; por lo tanto la intuición pertenece a lo prelógico anticipado y a la vez tiene que ver con el objeto pero proviene del subjetivismo y de las experiencias anteriores; además sirve como un instrumento de invención. Es un conocimiento anticipado que no puede ser deducido de la sensopercepción sino de un sentimiento interno (presentimiento, como una sensación de aprehensión emocional, afectiva, de un acontecimiento futuro).

Es importante destacar la capacidad intuitiva y cómo esta participa en los procesos mentales en general, y así mismo, en el trabajo científico técnico e interpretativo, y en el proceso del conocimiento en general, y a la vez en el campo creativo en especial; aún más, uno de los primeros pasos del conocimiento y de la conducta del ser humano es el empírico, si este es ayudado por cono­cimientos teóricos de los fenómenos que se estudian, el proceso del conocimiento se vuelve más técnico y más científico.

Entendamos cómo no sólo la historia constituye el proceso del conocimiento, sino tam­bién la misma metodología hace parte de él.

Es importante hacer énfasis en el fenómeno que se refiere al conocimiento intuitivo, a lo que W. Bion denomina preconcepción, el cual puede llevar al sujeto al conocimiento lógico, y de este partir al “conocimiento mágico” o al deductivo propiamente lógico. Todos estos procesos, tanto el intuitivo, el lógico, el histórico y el matemático van a prever y probar los hechos observados, lo cual conlleva validación de la observación.

Aquí otra aclaración y es la que se refiere a cómo los fenómenos mentales están implícitos en los presentimientos (2) como actividades primarias inconscientes, las cuales construyen el pensamiento intuitivo; por lo tanto, este tipo de pensamiento, que precede al lógico, es también válido como un paso más en el proceso de investigación y aplicación de los sistemas y técnicas validados.

Obviamente la intuición es distinta a la revelación, a la premonición (3) y a la denomina­da adivinación e iluminación; sin embargo, algunos espiritualistas la relacionan con la fe y con el conocimiento de Dios, pero no todos los espiritualistas son religiosos.

Pero en qué parte exactamente se reciben y envían estos mensajes?, A lo largo de los años se le ha tratado de dar respuesta a esta pregunta la respuesta más aceptada se encuentra en una pequeña glándula que primero fue descubierta en los animales y después en los humanos esta glándula es la llamada: glándula pineal. “Esta fue considerada en otras épocas como exclusi­va del hombre; por ese hecho y por ser un órgano asimétrico como el corazón se le comenzó a dar un gran valor en que se desconocía totalmente cual era su función, esto la convirtió en misteriosa.

Quizás por las razones anteriores Descartes pensó que en ella se encontraban el alma y los espíritus animales; lo dijo en el ‘Discurso del Método’ que allí residía el alma, como erróneamente lo han interpretado por una tradición equivocada.

Descartes pensó que en ese órgano inclusive se daban cita el alma inmaterial y los espíritus animales para ori­ginar la vida del ser humano. Hoy se sabe que la glándula existe también en animales supe­riores de la escala zoológica y no solo en el hombre, pero aún se discute qué función puede tener”, (De Francisco, 2012).

(Lea También:Algo más sobre la Intuición y la Subjetividad)

La ciencia hoy por hoy no ha encontrado la función específica de este pequeño órgano, que en otras culturas y otros tiempos se le conoce como el tercer ojo, pero se dice que aquí reside un conocimiento superior que es el sexto sentido, que es la forma de conocer lo que no ven nuestros ojos ni sienten nuestros sentidos, sea como sea, ese órgano está ahí y tal vez sea cierto lo que se dice de él, pues se dice que “órgano que no se usa se atrofia” y está plenamen­te demostrado a través de la evolución pero este pequeño órgano no ha desaparecido a través de millones de años eso quiere decir que si lo usamos muy poco pero lo usamos.

Claro que esto explica algunas cosas pero no deja en claro algunas otras tal vez porque su forma de acción sean totalmente distintas; por ejemplo, esto no explica a las profecías que a veces ocurren con siglos de anterioridad, ni las adivinaciones, tal vez estos tengan otras explicaciones sustentadas en esta base de telepatía o simplemente en el funcionamiento consciente.

Tal vez los presentimientos son la forma más básica de “videncia”, estado que se puede alcanzar con el entrenamiento de la mente para convertirla en mejor receptora de mensajes, pero ¿cómo hacer esto?; técnicas sistemáticas dicen que una buena forma es poner en blanco la mente concentrarse en la respiración y abrir la mente tratando de recibir estos mensajes.

Otros dicen que para poder recibir estos mensajes primero hay que dejar de tener la cabe­za tan dura, claro no literalmente, hay que dejar de tener una mente tan rígida, en la cual no entran ideas de ningún tipo, se tiene que aprender a ser receptivo y dejar de encerrarse en un mundo de ideas y pensamientos propios los cuales no pueden ser desechados ni cambiados, hay que aprender la pasividad y la tranquilidad, la serenidad y aceptar el cambio y aprender a dar afecto y a recibirlo, parece muy lógico, ¿no?.

No hay que desesperarse, todos somos potencialmente ‘presentadores y adivinos’, todos tenemos el don solo tenemos que empezar a desarrollarlo todo es cuestión de ‘quererlo’. Siempre y cuando se utilice con responsabi­lidad.

Los presentimientos alguna vez en la vida nos han ocurrido y sabemos que existen cami­nando, dormidos, comiendo, como sea, se presentan, a algunos les ha salvado la vida, a otros les ha permitido despedirse de sus seres queridos, a algunos otros los ha hecho millonarios al ganar algún sorteo, por que se presentan en esos momentos y en esas circunstancias es difícil decirlo con precisión pero lo mejor será hacerle caso a nuestros presentimientos…”, (Cas­tellum, 1996).

Todos estos textos obviamente como ya se enuncia pertenecen a la parapsico­logía, más entran en el campo de la investigación cerebro-mente y de la psiconeurociencias.

Un punto a dilucidar, o mejor a aclarar es que el concepto de la adivinación y revelación (4) se han utilizado más por las religiones y lo conectan con el concepto de Dios el cual en estos momentos no se discute puesto que no se contempla debido a que estamos en un campo de investigación neurocientífica y no nos centramos en los conceptos mágicos y omnipotentes o los provenientes del concepto divino de Dios de la filosofía y teología (ver la obra del autor “Ciencia, Mitos y Dioses” (2005), cap. “El conocimiento y la interpretación en Psicoanáli­sis”, VI. Orígenes de las ideas y conceptos de Dios y Ciencia y Dios), (Sánchez Medina, G. 2005).

Las explicaciones a estos fenómenos pueden realizarse desde la física ondulatoria, sin embargo, faltan comprobaciones.

Ocurre que los escépticos desconfiados no pueden o no tienen capacidad de tolerar la incertidumbre y que puedan existir explicaciones científicas o desconocimientos de la naturaleza, y es por esto por lo que se refugian en lo “sobrenatural” o en lo imposible de comprender, o en la negación que no hay explicación y/o no existe.

Quien se atreva a penetrar en este camino se expone al “anatema”, al rechazo de la comunidad cien­tífica y por ende caen en el desprestigio y da cabida a ser tildado de “charlatán”.

En el proceso del conocimiento, la intuición es otra de las funciones que hacen parte de aquél; se pasa del deseo a la apetencia, al querer, al presentir, intuir, fantasear, representar y pensar.

La intuición es autónoma como función, pero no como parte que hace del proceso del conocimiento; no es un órgano de conocimiento pero hace parte de él.

En mi trabajo respecto a la “Intuición específica” (Sánchez Medina, 1987) expongo que ésta la comprendo como la capacidad del aparato mental, en que se percibe un hecho, una acción, un fenómeno, sin los elementos propios de la lógica, pero sí con los de la imaginación sin el instrumento de la palabra; esta intuición es una capacidad de sentir, percibir, imaginar, hacer conexiones de signos y significados preverbales, pre-conscientes, indicativos, denotativos que a la vez pue­den configurar un lenguaje comunicable de una idea y de un deseo; aquella comunicación en la intuición no se realiza con signos convencionales sino por medio de “pre-signos” (señales codificadas con significados).

Esta percepción y posible comunicación puede ser indispen­sable en la funcionalidad de las relaciones entre el sujeto y el objeto (interno y externo).

Las señales provienen de estímulos internos o externos y son percibidos en forma de los ya nombrados pre-signos evocados o no, de acuerdo con su estímulo asociante; de aquí se parte a los procesos de significación en los que participan, entre otros fenómenos, la ideación, la asociación y la sustitución, que son también estudiadas por la lingüística, que no me propon­go desarrollar, sin embargo, tienden a estimarse finalmente como ciertos.

La intuición, de tal forma, estaría ubicada, en este concepto, en la percepción interna de la imagen (objeto), del deseo, del impulso, movidos por el instinto con su configuración de la fantasía inconsciente.

El analista en la situación analítica, en el “intuir”, está percibiendo y “pre-sintiendo”, viendo en su interior y comunicándose con el preconsciente o inconsciente del analizado, por medio del mecanismo de la identificación proyectiva produciéndose, a la vez, no sólo otra forma de comunicación, si no es posible otro para-lenguaje que debe devenir lenguaje propiamente dicho.

Es así también como el analista recibe y contiene los objetos, y en su contra identificación, puede distinguir, “identificar” el objeto denotándolo a lo verbal y luego, pasarlo del preconcepto al concepto.

Con todo esto nos referimos a la intuición como un conocimiento “a priori” proveniente de lo “profundo” del aparato mental, que está abierto a los sentidos internos, tocando con los sentimientos y afectos; “es por esto que se habla de la ‘inteligencia intuitiva’ que algunas personas poseen”, (De Francisco, 2012).

También los afectos tienen que ver con este tipo de conocimiento, porque ocurre que conocemos e “intuimos” cuando hay una relación afectiva fácil, sin trabas, con un mínimo de represión, en la situación analítica y en el proceso, transferencia-contratransferencia, en el que el paciente y terapeuta se encuentran en sus mundos afectivos, instintivos, imaginativos y representativos consciente e inconscientemente (proceso primario y secundario), dismi­nuyendo el espacio entre ambos y en ese campo específico de la situación analítica tiempo-espacio, pierden sentido real.

La intuición opera sin lógica consciente, en forma especial pre e inconsciente, en algunos seres humanos sin perturbar el proceso del pensamiento y conoci­miento. Actualmente 2014 toda esta temática se relacionacon el funcionamiento de la física cuántica u ondulatoria y con la intervención de los bits cuánticos (que codifica) las diferentes funciones (pensar, fantasear, representar, intuir, etc.).


1 Algunos de estos textos fueron sacados de la obra del autor: “El Azar Determinista. El lazo del destino”, Cap. XV, pág. 427, 2011, y, otros publicados en la REvista de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis y/o en la obra “El Psicoanálisis una Nueva Profesión”, (1987). La intención es facilitar la lector la información requerida

2 El investigador Luis Alberto Gastelum de SEIP (Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas de Guadalajara) (1996) en su escrito con respecto al tema “Presentimientos” escribe: “Popularmente a los pre­sentimientos también se les conoce como precogniciones o premoniciones y los utilizan como sinónimos de presentimientos, pero para los especialistas existe una marcada diferencia entre estos dos conceptos; si se separan las palabras por sus raíces (pre=antes de y sentir=emoción afectiva) veremos que esto no tiene otra causa que la imaginación, o sea, es un sentimiento suscitado por un recuerdo que se tiene en cierto momento o circunstancias, o sea, es un sentimiento pre- emocional o algo que surge antes de una emoción, claro todo esto en el campo científico de la psicología”. (la negrilla es mía) (Gastelum, 1996).

3 El mismo investigador Luis Alberto Gastelum refiriéndose a premonición escribe: “En cambio precogni­ción o premonición nos habla de un conocimiento previo sobre el futuro o fenómeno casi siempre inmediato, como sé vera no siempre sentimientos y ciencia van juntas, sin embargo, el hecho de que ambos fenómenos reales o aparentes objetivos o subjetivos, vayan acompañado de un matiz afectivo, hace legítimo el uso indi­ferente de las palabras, precognición, premonición o presentimiento.

“Claro también hay que aclarar la diferencia entre adivinación y pronósticos en este campo, pues mientras a la adivinación siempre se ha considerado como una revelación divina que se le da a un ser humano en el que le revela los acontecimientos futuros que habrán de pasar, en cambio los pronósticos están basados mas en un proceso científico con bases más firme; por ejemplo: él pronostico medico que con conocimiento de causa da un pronóstico de acuerdo a probabilidades de causa y efecto y a través de este conocimiento conocido pueden llegarse a determinar su alcance; por lo que se verá no tiene mucha relación con estas dos ‘técnicas o métodos’ de adivinación del futuro.

Solo eso que existe un supuesto conocimiento de lo que va a pasar. “La diferencia más notable entre estas es que, por ejemplo entre los presentimientos y las profecías a las cuales se les trata de emparentar el conocimiento, no se pueden obtener de ninguna forma por algún me­dio de manera natural, o sea, que no se tienen conocimientos de causa, ni por conjeturas de que tal suceso pudiera suceder, ni siquiera pudiera ser explicado al azar; en estos caso no se les puede dar más que una explicación ‘sobrenatural’, como sucede con las verdaderas profecías. “Pero la ciencia ha tratado de explicar los presentimientos con una explicación más sencilla de un fenómeno que sigue siendo aceptado y está en estudio sistemático: la telepatía.

Con esta explicación se podrían explicar muchos presentimientos, por ejemplo cuando una mujer dice que tiene un mal presentimiento y al poco rato le dicen que un pariente ha muerto, o sentir que un pariente está muy enfermo y al llamar a su casa corrobora su presentimiento, esto se le ha tratado de explicar con él termino telepatía espontánea. “Como se sabe la telepatía es la forma de comunicación en la que no interviene ningún medio físico como sonidos, gestos, colores ni ninguna forma visual o sonora sino que es la transmisión de pensamientos de forma directa de una mente a otra.

La cual al parecer no está limitado por las distancias o condiciones. “La explicación que se le quiere dar a este fenómeno es la electricidad que se produce en ese maravilloso y complejo órgano que es el cerebro, como se sabe el cerebro lleva a cabo procesos químicos en el que interviene la electricidad y el magnetismo. El cual es reconocido por la ciencia pero es tan extremadamente sutil, pero al parecer no lo es para los demás cerebros que los pueden percibir y de alguna forma los pen­samientos cambian.

El campo electromagnético que se libera del cerebro y por medios aun no conocidos llega al otro cerebro que puede interpretar el ‘mensaje electromagnético’ esto explicaría por qué no hay impedimentos conocidos para esta forma de comunicación pues hoy en día se sabe que el universo está lleno de electricidad y magnetismo por lo que se cree fácilmente se puede transmitir estos mensajes A través del universo, y con una velocidad dicen algunos más allá de la velocidad de la luz, lo cual hasta ahora con los avances científicos puede ser verdad.

“A esto se le pueden agregar más condiciones orgánicas, cuando el cerebro interpreta algo como un riesgo ya sea real o ficticia; el cuerpo segrega una sustancia llamada adrenalina que en su presencia hace que la piel se erice, el corazón lata con más prisa, se agudicen los sentidos, y en general el cuerpo se prepara para actuar rápida y eficientemente; el cerebro también entra en un ritmo inusual de actividad.

El cual lo hace enviar mensajes de auxilio como si fuera una emisora de radio, con esto se explica cuando se sabe que una persona está en peligro o se siente mal; en el caso de que la persona va a morir, empieza a enviar estos men­saje que le son más susceptibles a las personas con las que afectivamente vivió a lo largo de su vida, Como si fueran mensajes predeterminados, entonces el receptor los puede captar pues es un mensaje más ‘claro y fuerte’ que el común”., (Castellum, 1996).

4 “La ‘revelación’ está conectada con la idea de Dios, es la base del Nuevo Testamento y del Corán, la adivinación lo estaba también en la religión griego, en los antiguos oráculos”, (De Francisco, 2012).

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