Uso y Manipulación de los Materiales Dentales

Materiales Dentales

Identificación de Factores de Riesgo Durante el Uso y Manipulación de los Materiales Dentales y Conocimientos de los Factores Protectivos

* Adriana Marcela López Macias
** Oscar Hernán Zapata Rodríguez

* Universidad Autónoma, Facultad de Odontología,Manizales

Justificación

El propósito de esta revisión de materiales dentales es identificar por los docentes, estudiante su personal auxiliar los factores de riesgo durante la manipulación de los biomateriales dentales, y directamente en el paciente cuando se usan en la boca.

La motivación fundamental en este aspecto, es lograr que siempre se haga un correcto dispensado, manipulación y aplicación del material, obteniendo un óptimo beneficio sin riesgos, tanto para el personal que lo prepara como para el paciente a quien se le aplican.

Esta revisión de materiales dentales contribuye al mejoramiento de la Salud Ocupacional de Odontólogos, auxiliares, estudiantes y pacientes.

Introducción

En odontología los materiales dentales deben cumplir con ciertas propiedades benéficas que permitan su uso en seres humanos, como son: la de ser inocuos, no tóxicos, no irritantes de los tejidos, es decir, que sean biocompatibles.

Sin embargo, existe la posibilidad que alguna de estas propiedades no se cumpla, ya sea por falla en la manipulación, donde no se tomen las debidas precauciones de protección, o por algún elemento que en su composición pueda considerarse potencialmente nocivo, o por alguna característica inherente al personal dental o paciente que lo haga susceptible o vulnerable.

Todas esta posibilidades de riesgo pueden presentarse aún con los materiales más comúnmente utilizados, de marcas comerciales muy conocidas, e incluso, aceptados y aprobados por las organizaciones controladoras, como son: la F.D.I. (Federación Dental Internacional), I.S.O. (Organización de estandarización Internacional). ICONTEC (Instituto colombiano de Normas Técnicas) y la A.D.A. (Asociación Dental Americana), que aprueban los materiales porque cumplen con ciertas normas técnicas y biológicas exigidas por ellos.

Se presenta a continuación una descripción de los factores de riesgo y sus posibles factores protectivos en el uso de los diferentes materiales dentales.

A medida que se profundice en los diferentes materiales y sus posibles reacciones adversas, se hará el respectivo comentario protectivo y/ preventivo.

El capítulo primero trata sobre el riesgo con el uso de la amalgama y sus factores protectivos recomendados; el segundo sobre alergias a materiales dentales (generalidades), y el tercero sobre daños y lesiones sobre el órgano de la visión, producidas por la luz polimerizante.

Riesgo con el Uso de la Amalgama y sus Factores Protectivos Recomendados

Son muchos los estudios que se han realizado y que muestran el potencial nocivo de algunos materiales y técnicas usadas en Odontología.

Uno de los objetos de esta revisión bibliográfica es mostrar los factores de riesgo que se asumen al utilizar materiales y técnicas que en muchos casos son productos de una mala práctica o mal uso de los respectivos factores protectivos, que con seguridad minimizan de manera considerable cualquier peligro que atente contra la salud del personal odontológico y sus pacientes.

La revisión se inicia con la amalgama, uno de los materiales más antiguos utilizados en nuestro campo y que ha generado más controversia debido al potencial tóxico, ya comprobado, presente en uno de sus componente básicos, el mercurio.

Si se hace una minuciosa revisión, con seguridad que se encuentran estudios donde, en la mayoría de los casos, se señala al mercurio contenido en las amalgamas dentales como el principal responsable de innumerable cantidad de anomalías que han aquejado a la humanidad.

Entre ellas, encontramos:

Cefaleas, pérdida de la memoria, irritabilidad, infertilidad, inclusive hasta la muerte (muertes súbitas infantiles – Alemania Deunderer).

Con el advenimiento de otro tipo de materiales, tales como ionómeros, resinas, etc, se han acentuado, aún más, el ataque y la tendencia a reemplazar las amalgamas por otro tipo de restauraciones, obedeciendo en muchos casos a intereses económicos de las casas comerciales, que sólo les interesa vender sus productos, basando su publicidad en estudios sesgados.

Lo cierto es, que no se puede negar el potencial tóxico del mercurio, gracias al efecto acumulativo que tiene en el organismo, ni tampoco se puede negar que un gramo por inyección directa de Hg producirá una muerte instantánea, y que ésta no sucede, porque el mercurio es absorbido por el cuerpo lentamente.

Pero también es cierto, que en nuestro medio todavía no se puede hablar de reemplazar completamente la amalgama por otro tipo de restauraciones, bien sea por costos, o porque no ofrecen las garantía clínicas que presenta ésa.

Por ahora, sólo queda aprender a convivir con la amalgama como material restaurados, y minimizar al máximo los riesgos que trae consigo una mala técnica en la manipulación de este material.

Se ha demostrado ampliamente, que las alfombras y tapetes en las áreas de tratamiento sirven de almacenes para el mercurio, causando potencialmente una elevación en el nivel de éste en el ambiente, debido a la aspiración y estampado de los pies.

De hecho, el roce o fricción de las partículas contenidas en las alfombras elevan el vapor de mercurio 20 veces por encima del límite ambiental (0.05 mg Hg/m3) permisible.

Las gotas de mercurio derramadas accidentalmente y las pérdidas microscópicas que se presentan después de la trituración y “destape” de la cápsula, también causan un aumento en los niveles de concentración de vapor de mercurio en el ambiente.

Si se miran los efectos anteriores desde un punto de vista de volumen de trabajo en el consultorio, la magnitud del aumento de vapor de mercurio dependerá de factores tales como acumulación en los materiales del piso, la cantidad de tráfico, la corriente o flujo de aires y el material del cual está constituido el piso.

Se ha demostrado, que a sólo 20º centígrados se evapora del mercurio y, en esta forma de vapor, es altamente tóxico.

En la boca, a veces, soportamos temperaturas hasta de 60º C, liberándose continuamente vapor de mercurio.

La placa dental actúa como una red donde se atrapa gran cantidad de mercurio proveniente de restauraciones en amalgama, más no del aire, agua o comida (WHO 1991). Toda esta liberación de mercurio aumenta por el simple hecho de masticar fuertemente, bruxar, tomas comidas o bebidas calientes o ácidas, fumar o masticar chicle.

El calentamiento, que se produce al pulir o brillar o remover las restauraciones en amalgama, también aumentan considerablemente los niveles de vapor de mercurio.

Es oportuno recordar que el mercurio llega al cuerpo a través de las siguientes maneras:

Los vapores se ingieren parcialmente por el pulmón a través de las vías respiratorias, pasando a la circulación sanguínea y se almacenan en el hígado, bilis, corazón, riñón.

Desde la cavidad bucal y nasal llegan a la circulación y a través de los nervios, directamente al cerebro.

Existen estudios que afirman que al masticar se desprenden partículas de amalgama en su forma metálica que son ingeridas, transformándose por medio de la flora intestinal natural en metil mercurio, que es la forma más peligrosa de vapor.

Difusión a través de las encías, raíces dentales y maxilares hasta el Sistema Nervioso Central.

Como se dijo anteriormente:

Es un hecho que la solución a los problemas que acarrea el usar las amalgamas como material restaurados, no es descartar el uso total de ésta, como se trató de hacer en épocas anteriores, donde se substituyen restauraciones posteriores compuestas y complejas por restauraciones en resina, que a la postre mostraron resultados desastrosos, sino el tomas las preocupaciones necesarias para el uso de ésta.

Los factores protectivos que se deben tener en cuenta se pueden dividir en:

1. Factores protectivos en el consultorio.
2. Factores protectivos para el personal odontológico, auxiliar, pacientes y estudiantes que aspirar a ejercer la profesión.

Factores Protectivos en el Consultorio

1. Eliminación de alfombras de áreas clínicas y no clínicas.

2. Piso Constituido de un material de fácil acceso y limpieza.

3. Zócalos redondeados (sin ranuras)

4. Descontaminación periódica de áreas clínicas y no clínicas con azufre (provoca inactivación química del mercurio).

5. Recintos con excelente aireación natural.

6. Recipientes (con azufre) adecuados para desechar material contaminado y contaminante que se puede constituir en riesgo potencial (Dentribus de amalgama)

Antes de desechar los guantes utilizados en la instauración de restauraciones en amalgama lavarlo profundamente con jabón a base de azufre.

Rotular correctamente las bolsas de desechos contaminante.

El instrumental utilizado en instauración de restauraciones con amalgama, limpiarlos directamente en un recipiente con azufre, antes de lavar y llevar al autoclave.

Factores Protectivos que Tienen que ver con Odontólogo, Personal Auxiliar, Estudiantes y Pacientes.

1. Como se dijo anteriormente, las restauraciones en amalgama recientes, al igual que la remoción de restauraciones antiguas a alta velocidad, el pulido y brillado aumentan la concentración de los niveles de vapor de Hg en el ambiente.

2. Protección de la parte posterior de la cavidad oral del paciente para evitar al máximo la ingestión de residuos de amalgama, producto, bien sea, del retiro de restauraciones antiguas, o de residuos provenientes de la instauración de nuevas restauraciones. Esto se logra con la tela de caucho y/o algodones y gasa.

3. Evitar al máximo el contacto de restos de amalgamas con tejidos blandos en el momento de realizar cualquier procedimiento operatorio que involucre amalgama. Esto se logra con tela de caucho y/ algodones y gases.

• Las gasas contaminadas con residuos de amalgama se desechan en un recipiente con azufre.

• Fresas debidamente refrigeradas para evitar el sobrecalentamiento, cuando se deban retirar obturaciones defectuosas o pulir restauraciones relativamente nuevas.

1. Instaurar restauraciones de amalgama, sólo donde sea estrictamente necesario y las condiciones económicas del paciente lo exijan. Por ejemplo: restauraciones en posteriores compuestas o complejas donde se augure un mal pronóstico con otro tipo de material restaurador, como es el caso de las resinas compuestas.

2. Retirar restauraciones antiguas con las fresas adecuadas y, en lo posible, fracturarlas en bloque y desprenderlas evitándose un desgaste continuo, que por sobrecalentamiento producirá un incremento de los vapores de Hg, con un instrumento por acción de palanca.

3. Almacenar adecuadamente los desechos de amalgama, producto de restauraciones antiguas y recientes.

4. No realizar Bruñido Postallado (el calentamiento aflora mercurio, que posteriormente se convierte en vapor y se inhala directamente).

5. A los pacientes, con restauraciones generalizadas en amalgama, masticadores “Convulsivos” de chicle se les aconseja la suspensión de éste. Estudios recientes han mostrado un incremento muy alto de mercurio en orina y sangre en este tipo de pacientes.

6. A los pacientes fumadores en terapia, con restauraciones posteriores generalizadas, se les aconseja terapias distintas a la del chicle de nicotina, tales como el spray o parche de nicotina. Realizar controles de placa periódicos.

7. Estudios recientes (in vitro) han mostrado que la placa bacteriana en relación directa con restauraciones de amalgama favorecen el desprendimiento de vapor mercurial.

Para una correcta manipulación de todos los materiales usados en Odontología en general, se hace necesaria la colaboración de personal auxiliar altamente calificado.

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