Rangos de Movilidad Mandibular

RANGOS DE MOVILIDAD MANDIBULAR EN NIÑOS FUNCIONALMENTE ADAPTADOS ENTRE 6 Y 12 AÑOS DE LAS ESCUELAS CORRESPONDIENTES A LA COMUNA 3 DE MANIZALES EN EL 2000

MEJIA OSSA MARIA DEL PILAR. Estudiante Odontología Universidad Autónoma de Manizales
ZULUAGA GIRALDO LUISA FERNANDA. Estudiante Odontología Universidad Autónoma de Manizales
DAVILA PEÑA SONIA. Rehabilitadora Oral Pontificie Universidad Javeriana
Docente Facultad de Odontología Universidad Autónoma de Manizales

RESUMEN

Algunos autores8, 9, y la Asociación Americana de Dolor Orofacial10 establecen que los rangos de movilidad mandibular son un parámetro importante en la evaluación clínica del Sistema Estoatognático. Así mismo la limitación o sobreextensión de los movimientos mandibulares son comúnmente aceptadas como signo de Disfunción Temporomandibular. Hasta hoy los estudios realizados con respecto a Desordenes Temporomandibulares (DTM) en poblaciones infantiles utilizan índices de movilidad mandibular que podrían no ser aplicables a nuestra población.

El presente estudio tuvo como objeto establecer valores de referencia de movilidad mandibular en una población escolar entre 6m y 12 años, funcionalmente adaptada (libres de signos y síntomas de DTM) pertenecientes a la comuna 3 de la ciudad de Manizales en el año 2000 teniendo en cuenta las variables sexo, edad y estatura. Se evaluaron 240 escolares para obtener un total de 154 niños funcionalmente adaptados a los cuales se les tomaron las medidas para los movimientos de Apertura mandibular , Lateralidades y Protrusiva. Los resultados de este estudio muestran que el promedio de apertura máxima voluntaria para la población evaluada fue de 42.15mm medida que tiende a incrementarse con la edad, aproximadamente 0.5 a 1mm, el promedio para el movimiento de lateralidad fue de 8mmm y para la protrusiva fue de 7.53mm medida que también tiende a aumentar por año entre 0.5mm y 0.2 y 0.8mmm respectivamente. Por otro lado se pudo establecer que existe una relación significativa entre los movimientos mandibulares y la estatura mientras que no existen diferencias estadísticamente significativas entre los sexos.

PALABRAS CLAVES:

Rangos de movilidad mandibular en niños/ Son un parámetro de evaluación clínica de la capacidad de movimiento mandibular en población infantil

Funcionalmente adaptado/ Individuo que supone que su sistema tolera las cargas, funcionales o no, aunque carezca de estabilidad ortopédica, las cargas están dentro de su tolerancia fisiológica y no hay evidencia clínica o subclínica de desequilibrio.

Desorden temporomandibular (DTM) en niños/ Término colectivo que abarca numerosos problemas clínicos donde se incluyen los músculos de la masticación, articulaciones temporomandibulares y estructuras asociadas como dientes, oído y cuello en la población infantil.

INTRODUCCIÓN:

Debido a que la capacidad de movimiento es un factor importante en la evaluación de cualquier sistema musculoesquelético y la restricción o hiperextensión de los movimientos mandibulares ha sido aceptada como un signo de disfunción mandibular1, se han realizado algunos intentos para determinar la capacidad de movimiento mandibular en los niños, es así como Landtwing en 19782 con el interés de observar los cambios en la apertura mandibular desde la niñez a la adolescencia y su relación con la edad y la estatura del individuo, trabajó con una población Suiza de edades entre los 5 y 19 años y estableció un promedio normal de rangos para apertura mandibular o movimiento en el plano vertical que iba desde los 47.5 a los 53mm. Mientras que Gazit3 en 1984 trabajó con una población infantil Israelita, tratando de establecer rangos de movilidad mandibular normales, sin tener en cuenta la presencia o no de Desordenes Temporomandibulares (DTM) propuso los siguientes rangos para esta población: Movimiento de Apertura pequeño: 35 – 41,9mm, mediano; 42 – 54mm, grande: mayor a 54mm. Para los movimientos en el plano horizontal propuso: Movimiento Protrusivo pequeño: 4 – 6,9mm, mediano: 7 – 10mm, grande: mayor a 10mm, Movimiento de Lateralidad pequeño: 4 – 7,9mm, mediano: 8 – 11mm y grande: mayor a 11mm.. Apostole Vanderas en 19924 presentó rangos de referencia de apertura mandibular en una población infantil Griega que iban desde 51.1 a 58.4mm, y los relacionó con edad y estatura, dando a la comunidad un acercamiento en el tema pero falla en la medida en que la muestra incluyó niños funcionales y disfuncionales. Por otro lado los estudios de Umaña5 intentaron establecer la frecuencia con que se presentan los DTM en las poblaciones infantiles Colombianas y para tal efecto utilizó como referencia para determinar el índice de movilidad de los niños evaluados, los promedios establecidos por Gazit3. Hasta el presente las investigaciones de DTM en poblaciones infantiles Colombianas han utilizado promedios de movimientos mandibulares obtenidos de poblaciones extranjeras (Griegas e Israelitas), lo cual podría arrojar resultados no aplicables a nuestra población por razones étnicas y morfogenéticas, o en su defecto utilizan el índice de disfunción clínica y movimiento mandibular propuesto por Helkimo6 y obtenido de una población adulta Sueca funcional y disfuncional. A diferencia del estudio presentado por Landtwing2 y Vanderas4, Gazit3 no presenta con claridad los puntos de referencia para la toma de medidas y Helkimo obtiene las medidas para la apertura mandibular según la distancia interincisal, medida que de acuerdo a los diferentes estadios de erupción dental podría no ser aplicable a la población infantil. lo cual dificulta la comparación de resultados con otros estudios.

Por lo anterior en 1998 se presentó el trabajo realizado en la Universidad Autónoma de Manizales, por Castillo y Col7, en la población infantil de 6 a 12 años de edad que acudió a las clínicas de la misma, en el cual se postularon rangos de movilidad mandibular en niños funcionalmente adaptados para los diferentes movimientos mandibulares, resultados en los que se observaron valores menores que los propuestos en el índice de Helkimo6 y por Vanderas4 quienes utilizaron diferente punto de referencia par el movimiento de apertura mandibular ( Incisal a Incisal y Gingival a Gingival respectivamente) mientras que para los movimientos en el plano horizontal los resultados fueron similares así como la técnica de medición. Con respecto a los promedios de Gazit3 los rangos estaban entre pequeños y medianos. Sin embargo el diseño del estudio de Castillo y col7 no permite hacer inferencias a alguna población infantil de Manizales. El objetivo del presente estudio es presentar rangos de movilidad mandibular en escolares funcionalmente adaptados (libres de signos y síntomas de disfunción clínica)entre 6 y 12 años pertenecientes a la comuna 3 de la ciudad de Manizales, los cuales podrían servir de referencia para evaluaciones clínicas y para nuevas investigaciones.

MATERIALES Y MÉTODOS:

Contando con una población de 980 escolares entre los 6 y 12 años de edad de la comuna 3 de Manizales se realizó un estudio piloto para establecer el tamaño de muestra de acuerdo a la frecuencia de niños funcionalmente adaptados. En estos escolares se consideró una muestra de 154 niños funcionalmente adaptados siendo necesario realizar un ajuste del 15% para estimar que dentro de la población total examinada estuviesen los 154 escolares requeridos para el estudio, por lo tanto se evaluaron 240 niños.

Como criterios de inclusión se tuvieron en cuenta la ausencia total de signos o síntomas de DTM, y niños entre 6 y 12 años de edad, matriculados en los establecimientos de la comuna 3 de la ciudad de Manizales, para lo que fue necesario un examen anamnésico acompañado de uno clínico, con previa autorización de los padres. Así mismo los criterios de exclusión fueron, niños con caries extensa, escolares con sintomatología muscular en cada uno de los músculos evaluados o articular , niños con desgaste dentario excesivo y niños con incapacidad para realizar los movimientos en el plano horizontal. A los padres se les notificó el estado de salud de sus hijos.

Los rangos de los movimientos mandibulares fueron registrados de la siguiente manera, utilizando para ello lápiz, dentímetro y compás:

Apertura mandibular: con el fin de evitar sesgos debido a los diferentes estadíos de erupción dental, se tomaron las medidas con un compás marca Faber Castell al cual se le eliminaron las puntas para no lacerar los tejidos, los puntos de referencia fueron el márgen gingival (punto mas alto) de los incisivos centrales superiores al márgen gingival (punto mas bajo) de los incisivos centrales inferiores en máxima intercuspidación, medida que le fue restada a la distancia entre estos mismos puntos en apertura máxima voluntaria, (así como el estudio de Castillo7), a la orden de: “Abre la boca lo mas grande posible” En los niños con ausencia de alguno de estos dientes, se tomó como referencia el lateral, o si no, se midió desde el reborde gingival.

También se tomo como referencia la distancia entre la papila interdental central superior hasta la papila interdental central inferior, la cual fue restada a la medida entre estos dos puntos en apertura máxima voluntaria. (así como el estudio de Landtwing2 y como lo propone la Academia Americana de Pediatría) Como era de esperarse las medidas fueron idénticas, por lo tanto se decidió trabajar con una de ellas y se aseguro la posibilidad de comparar con estudios anteriores 2,7

Un operador se encargo de demostrar a los niños e instruirlos y lograr que ellos realizaran los diferentes movimientos en el plano horizontal.

Lateralidad mandibular: Se prolongó la línea media dental desde el maxilar superior hasta el inferior en máxima intercuspidación; se instruyó al paciente para realizar el movimiento máximo lateral de la mandíbula y se midió la distancia entre las 2 líneas, tanto para la derecha como para la izquierda. Así lo realizaron los estudio de Vanderas4 y Castillo y col.

Protrusiva mandibular: para la medición de este movimiento se trazó una línea recta a nivel del eje mayor de la cúspide mesial del primer molar superior y se prolongó hasta su antagonista en máxima intercuspidación. Luego se le pidió al paciente que realizara el movimiento protrusivo máximo voluntario y se registró la distancia entre las dos líneas generada por el movimiento. Así mismo lo realizaron los estudios de Vanderas4 y Castillo y col7.

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