Estrategias de Afrontamiento Familiar, Capacidades

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

Capacidades

La capacidad es una potencialidad que tiene disponible la familia para afrontar las demandas. La familia cuenta entonces con dos tipos de capacidades: recursos, lo que la familia tiene, y estrategias, lo que la familia hace.

Hay algunos autores como Patterson, que sugieren la existencia de los siguientes recursos individuales:

• La inteligencia, que facilita la identificación y la comprensión de las demandas y se asocia con mayor pericia para afrontarlas.
• Los conocimientos y habilidades adquiridas por medio de educación formal, entrenamiento y experiencia, que facilitan la consecución de ingresos y el desempeño de las tareas cotidianas.
• Los rasgos de personalidad como sentido del humor, extroversión, versatilidad, etc, que favorecen el uso eficaz de ciertas estrategias de afrontamiento.
• La salud física y emocional, que permite que las facultades y la energía personal estén disponibles para enfrentar las demandas.
• El sentimiento de seguridad en sí mismo, entendido como la creencia de que uno tiene control sobre las circunstancias de la vida propia.
• La autoestima o juicio positivo sobre la valía personal.
En lo que toca a los recursos familiares, se destacan principalmente cuatro clases:
• La cohesión: que denota el vínculo de unión mantenido a través de la vida familiar, la confianza, el aprecio, el apoyo, la integración y el respeto a la individualidad.
• La adaptabilidad: que es la capacidad que tiene la familia para afrontar y superar los obstáculos que se le presentan durante su vida.
• La organización familiar: se relaciona con el entendimiento y claridad de los roles y de la estructura familiar, el liderazgo parental compartido y las fronteras familiares claramente definidas.
• La habilidad para comunicarse: que consiste en la facilidad para expresar en forma clara y directa las ideas y los sentimientos para poderse comunicar a todos los niveles.

Hay otros autores que agregan a esta lista de recursos familiares los siguientes: creencias religiosas, sentido del humor, compromiso en el mantenimiento de buenas relaciones entre los miembros, roles igualitarios en la relación conyugal y vínculos sociales con la comunidad.

Los recursos de la comunidad, son todos los grupos, instituciones o estamentos externos a la familia, a los cuales ella puede acudir y obtener la ayuda necesaria para afrontar las diferentes demandas que se le presenten.

Dentro de estos recursos se cuentan: la escuela, la iglesia, los servicios de salud, el trabajo; y a un nivel más alto, las políticas que haya establecido el gobierno en torno a la atención de la familia.

Estrategias de afrontamiento familiar

Constituye un esfuerzo del individuo o la familia, orientado a reducir una demanda o exigencia. Como bien lo explica Ángela Hernández Córdoba, en su libro “Familia, Ciclo Vital y Psicoterapia Sistémica Breve”, la función del afrontamiento es mantener o restaurar el equilibrio entre demandas y recursos, lo cual puede lograrse de cinco formas:
1) Emprender acciones específicas para reducir el número y/o la intensidad de las demandas. Ej: un padre rechaza un ascenso en su trabajo, pues esto implicaría un traslado de ciudad.
2) Emprender acciones concretas para adquirir recursos adicionales, no disponibles en la familia. Ej: contratar una enfermera para atender a un miembro de la familia que está gravemente enfermo.
3) Mantener los recursos existentes para utilizarlos en función de la satisfacción de las demandas. Ej: realizar actividades compartidas para mantener la cohesión.
4) Manejar la tensión asociada a las presiones del momento. Ej: haciendo deporte, dedicando tiempo a la recreación de la familia, abriendo espacios para la expresión emocional y afectiva.
5) Hacer una evaluación que permita cambiar el sentido atribuido al evento estresante para hacerlo más manejable. Ej: modificar la expectativas, reconocer los recursos y tener una visión de confianza y optimismo hacia la vida.

Fases de ajuste, crisis y adaptación

Durante el paso del tiempo, las familias pasan por ciclos repetitivos de ajustecrisis‑adaptación, algunos de ellos como consecuencia de eventos propios del desarrollo (nacimiento del primer hijo, ingreso a la escuela…), que originan crisis normativas seguidas por etapas relativamente estables. Otros ciclos se inician por la aparición de un estresor no normativo, como el diagnóstico de una enfermedad severa en alguno de sus miembros, circunstancia esta que desencadena una crisis debido a que este tipo de demandas exceden, al menos transitoriamente, las capacidades de la familia.

Existen algunas familias que son más vulnerables a las crisis, debido a que su ajuste general es pobre, lo que se demuestra con la existencia de miembros sintomáticos y patrones de interacción conflictivos. Por el contrario, las familias balanceadas se caracterizan por su gran habilidad para regenerarse y hacerle frente a las demandas, recuperándose de las crisis.

Fase de ajuste

Durante esta fase, tanto los patrones de interacción familiar, como los roles y las reglas de las relaciones están muy bien establecidos y guían la actividad diaria de la familia, de tal manera que sus miembros saben que esperar el uno del otro. Durante este periodo de estabilidad pueden aparecer perturbaciones menores relativamente predecibles, como los conflictos conyugales, las dificultades en las relaciones con los hijos, etc. La fase de ajuste constituye una respuesta a corto plazo, adecuada para manejar los cambios y transiciones vitales, lo que le permite cumplir con las tareas de su etapa vital.

Crisis familiar

Hay determinadas situaciones en las cuales las capacidades de la familia no son suficientes para afrontar las demandas o estresores como son:
• La naturaleza del estresor o transición, implica un cambio en la estructura familiar (paternidad, divorcio, separación).
• La naturaleza, número y duración de las demandas, agotan los recursos existentes en la familia (un desastre natural incapacita a los miembros y destruye los bienes).
• El número y la persistencia de anteriores problemas no resueltos, abruman los recursos de la familia (conflictos constantes con el anterior cónyuge afectan la economía familiar y la estabilidad emocional de todos los miembros).
• La capacidad y los recursos de la familia son insuficientes o inadecuados (madre soltera con un hijo gravemente enfermo, escasos recursos económicos y ningún acceso a servicios de salud).
• En forma abierta o encubierta, la familia produce cambios estructurales que exigen el surgimiento de la crisis (dejar que avance el conflicto conyugal para que desemboque en ruptura).

Hay algunos indicadores que son específicos de una crisis familiar:

1) Incapacidad de los miembros para desempeñar los roles y las tareas habituales, así como el cuidado de las personas más frágiles (niños, enfermos y ancianos).
2) Incapacidad para tomar decisiones y resolver problemas.
3) Cambio de foco de búsqueda de la supervivencia familiar a la supervivencia individual.

Fase de adaptación

Durante esta fase, hay una mínima discre­pancia entre las demandas y las capacidades en los diferentes niveles de interacción: individuo‑ familia y familia‑ comunidad. Los esfuerzos de la familia se dirigen a entender cómo han cambiado sus circunstancias, reducir la acumulación de demandas, desarrollar y adquirir nuevos recursos adaptativos y desarrollar nuevas estrategias de afrontamiento. La adaptación de la familia requiere un cambio en los roles, las reglas, los patrones de interacción y el marco valorativo de la familia, lo que se toma más tiempo y tiene consecuencias a largo plazo.

Una buena adaptación familiar se caracteriza por buena salud física y emocional de sus miembros, motivación para la promoción del desarrollo individual, ejecución adecuada de roles por parte de cada uno de los miembros, mantenimiento de la unidad familiar y finalmente mantenimiento de la integridad familiar.

Una mala adaptación familiar se caracteriza por desequilibrio constante del funcionamiento familiar en cualquiera de los niveles mencionados, mantenimiento del equilibrio a costa del deterioro de la salud o del desarrollo de los miembros, menoscabo de la integridad, autonomía y habilidad familiar para cumplir con las tareas del desarrollo.

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