Revocan patente de hombre que registró en EE.UU fríjol latinoamericano

En lo que se considera una victoria para los campesinos latinoamericanos dentro de uno de los más sonados casos de biopiratería, la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) revocó la patente de un fríjol amarillo que había otorgado a un estadounidense, para su uso exclusivo comercial, y en que éste alegaba que él lo había ‘inventado’.

Desde que se concedió la controvertida patente -en 1999- el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), organización sin ánimo de lucro con sede en Palmira (Colombia) y que posee la mayor reserva de frijoles en el mundo, con 35.000 variedades, decidió iniciar una larga batalla jurídica para defender los derechos de millones de campesinos latinoamericanos, que han venido consumiendo ese fríjol por siglos.

Al conocerse el fallo, el Director General del CIAT, Geoff Hawtin, expresó su complacencia, aunque mostró su preocupación porque este caso tardó mucho tiempo en resolverse, pese a que el CIAT siempre tuvo la razón. La contraparte buscaba mecanismos legales para dilatar la decisión y seguir aprovechándose económicamente del fríjol y perjudicando a millares de pequeños productores, especialmente de México y sur de Estados Unidos.

“Sin necesidad, esos agricultores han tenido que padecer, durante ya varios años, amenazas de tipo jurídico e intimidaciones simplemente por sembrar, vender o exportar un fríjol que han estado cultivando durante generaciones”, dijo Hawtin.

El objeto de este caso de biopiratería es conocido por los mexicanos como azufrado o Mayocoba, mientras que el supuesto dueño, Larry Proctor, lo bautizó como “Enola”, en homenaje a su esposa. Para la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos simplemente se trataba de la patente 5,894,079.

El origen de este fríjol de color amarillo se ubica en el Perú, pero ha sido uno de los alimentos ancestrales de los mexicanos.

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