Festival de la Cerveza

La cerveza es un licor de sabor amargo, realizada con cebada germinada, cereales levadura, de esto resulta una bebida muy refrescante para los días de verano.

Las primeras cervezas de las que se tiene evidencia, datan del 4to milenio a.C, en el antiguo Elam, lo que hoy se conoce como Irán.

Un brindis de jovialidad

La cerveza alemana está considerada como la mejor del mundo y este honor es el reconocimiento a una tradición centenaria de calidad

Visitar un país en las fechas de festividades es la mejor ocasión para conocer el espíritu de un pueblo, sus tradiciones, creencias y –en general- su cultura. El Oktoberfest, la fiesta de octubre, es la expresión del culto que los alemanes rinden a su bebida nacional: la cerveza.

La festividad se celebra todos los años en el mes de septiembre en Baviera, región que se viste de gala para recibir a millones de visitantes. Con sus respectivas Masskrugen, jarras en la que cabe un litro de cerveza, los entusiasmados se unen al brindis de la jovialidad: ¡Ein Prosit, ein Prosit der Gemutlichkeit!, entonado por las bandas locales, con sus músicos vestidos con los trajes típicos.

La calidad de las cervezas alemanas es un compromiso con la tradición que se inició con la ley de pureza dictaminada por el duque Guillermo IV en 1516, según la cual se limita su elaboración a cuatro ingredientes: lúpulo, malta, levadura y agua.

Actualmente existen en Alemania más de 5.000 tipos de cerveza, entre las que se distinguen dos categorías dos categorías principales –alta y baja- que se diferencian por su técnica de elaboración y el proceso de fermentación.

Entre las de fermentación alta, que requieren una temperatura de 15 a 20 grados centígrados y tienen una fecha de caducidad limitada, se cuentan la Kolsch, la Berliner Weisse, la Weizenbier y las Malzbier.

Las cervezas de fermentación baja, sólo necesitan temperaturas inferiores a los 10 grados centígrados y tiene una caducidad mayor; entre ellas están las tipo Pilsen, Export, Starkbier, que dominan el mercado.

Aunque los métodos tradicionales han sido reemplazados por los grandes emporios industriales, aún es posible encontrar en Baviera lugares pintorescos donde se puede disfrutar de las cervezas Premiun, elaboradas artesanalmente, a la vieja usanza, y envasadas en botellas de cierre tipo cangrejo, que se ofrecen en cajas de madera e incluso en toneles.

Otro encanto de las cervezas alemanas se remonta varias centurias atrás, cuando los monasterios medievales –entre ellos el de Weihenstephan- tenían el privilegio de llevar a cabo su elaboración.

La cerveza Berliner Weisse es la bebida favorita en Berlín. En Hannover reina la Luthe Lage, y la cerveza Alt domina en Dusseldorf y en el Bajo Rhin, mientras las cervezas Kolsch son el privilegio en Colonia. Luego de este llano y rápido recorrido por las tierras germanas, que a lo largo y ancho de su geografía ofrecen a los amantes de la cerveza un arco iris de variedad, no es difícil comprender porqué Alemania es el centro mundial de la cerveza.

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