Reportaje, Un sueño realizable

Bogotá y Cundinamarca, competitivas

El objetivo de mejorar la calidad de vida de Bogotá y Cundinamarca está abandonando el ámbito de los sueños colectivos, pues la tarea adelantada por los sectores público y privado para hacer competitivas a estas comunidades lo ha llevado a los terrenos de lo tangible. En la construcción de ese futuro, Fenavi aporta su experiencia.

María Fernanda Campo SaavedraMARÍA FERNANDA CAMPO SAAVEDRA,
PRESIDENTA DE LA CÁMARA DE COMERCIO DE BOGOTÁ

LIDERADO POR LA CÁMARA DE COMERCIO DE BOGOTÁ, hace ocho años el sector privado capitalino se adentró en el estudio del tema de la competitividad, empezando por intentar un diagnóstico de la ciudad en esa materia, clave para proyectar un plan de desarrollo; para esa investigación recibió el respaldo institucional de la Alcaldía Mayor y la financiación de la Corporación Andina de Fomento, CAF. Desde un comienzo se determinó que no sería un diagnóstico más, sino que se convertiría en un plan de acción con el que la ciudad se encausara hacia el logro de su competitividad.

El estudio reveló aspectos bastante preocupantes, como que la calidad de vida de Bogotá era bastante inferior al promedio latinoamericano; en lo económico, que en exportaciones per cápita o en inversión extranjera el desempeño era muy pobre. Se identificó como una de las causas de esta realidad el que la actitud de los líderes locales frente al desarrollo era incompatible con el modelo económico imperante por entonces. En opinión de la Cámara de Comercio, se estaba enviando un mensaje muy claro en el sentido de que resultaba imprescindible construir un liderazgo que estuviera realmente sintonizado con los factores determinantes de desarrollo en la economía contemporánea.

Adoptado como plan de trabajo, la entidad empezó a divulgar estas conclusiones entre la administración pública y el empresariado, y a buscar llevar a cabo con ellos las acciones que condujeran a mejorar la competitividad. A los empresarios se les señalaron dos, igualmente críticas y estratégicas: la primera, que para entrar en una economía más exigente era fundamental certificar sus procesos con las normas ISO; la segunda, elevar los niveles de tributación hasta alcanzar los estándares de una economía formalizada. Hoy, el cambio de actitud ha determinado que ISO sea un referente común a un número elevado de empresas, y el impuesto de industria y comercio ha pasado a ser el principal aporte a los recursos de la capital.

En cuanto al sector público, las dos principales conclusiones tenían que ver con ordenar el transporte, y con elevar los estándares de calidad de la educación, más que en cobertura en su nivel de formación, sintonizado con una lógica de calidad. A la fecha, el sistema de transporte Transmilenio constituye un paso clave en la dirección señalada, y mediante la evaluación de competencia de los estudiantes, Bogotá es hoy un ejemplo en Latinoamérica.

Para la puesta en marcha de estas acciones se ha contado con tres coincidencias afortunadas; la elección de Antanas Mockus y de Enrique Peñalosa para gerenciar la ciudad, y la de Alvaro Cruz como gobernador de Cundinamarca, que consideró fundamental que muchos de los proyectos de desarrollo del departamento se articularan con los del Distrito Capital.

Todos ponen

Enmarcado en su programa de productividad, el alcalde Mockus destinó al trabajo por la competitividad 35% de los recursos del plan de desarrollo de la capital. Como contraprestación demandó del sector privado una participación equitativa, y le advirtió que lo consideraría su interlocutor sólo en la medida en que se hubiera unificado bajo una sola lógica y un interés común; con ello ganaron relevancia los gremios en su calidad de aglutinantes de intereses comunes, subraya María Fernanda Campo Saavedra, presidenta de la Cámara de Comercio, para quien, al exigir Mockus contar con un escenario donde pudieran darse la interlocución y el diálogo alrededor del proyecto de mejorar la calidad de vida, surgió como el más apropiado el Consejo de Competitividad de Bogotá y Cundinamarca, que nació en abril del 2001 y del que son socios fundadores la Alcaldía Mayor, la Gobernación, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, Car, el gobierno nacional (ministerios de Comercio Exterior y Desarrollo, y Planeación Nacional), la academia, las organizaciones cívicas y sociales y el sector productivo, representado por el Comité Intergremial.

Fenavi se ha vinculado a este propósito por su convicción de que la industria a la que representa tiene el compromiso moral de aportar al desarrollo integral de su entorno socioeconómico; porque entiende que está en capacidad de contribuir, pues en temas como el de las cadenas productivas ha adquirido importante experiencia; porque en un trabajo articulado con otros sectores, los empresarios están frente a la oportunidad de aprender a trabajar solidariamente en pos del bienestar general, y finalmente, porque su interrelación con estos puede significarles recibir nuevos instrumentos para hacer más eficiente su gestión, lo que equivale a acercarse al ideal en materia competitiva.

El Consejo encontró que quince años es el lapso más razonable para llevar a cabo el plan que se estructurara. Para determinar cómo funcionar se estudiaron cincuenta experiencias internacionales en todos los continentes, tanto las exitosas como las que no lo han sido, y se concluyó que el desempeño sería más eficiente si se constituía una red en la que la posibilidad de participación fuera tan amplia que le permitiera intervenir toda persona que quisiera comprometerse con el objetivo.

El Consejo de Competitividad trabaja hoy en los siguientes siete temas, considerados estratégicos y prioritarios para que Bogotá y Cundinamarca sean competitivos: Cultura de logro o cultura para la productividad, Región atractiva, Región exportadora, Cadenas productivas, Tecnología para la innovación, Plataforma funcional regional, y Relación con otras regiones.

Para el estudio de cada uno de estos temas se ha conformado un colectivo de trabajo o grupo de gestión, al que se le ha asignado una agenda definida y con un coordinador elegido por los integrantes, que representa a su grupo ante un cuerpo directivo del Consejo, donde tiene como interlocutores al alcalde, el gobernador, Planeación Nacional y demás instancias superiores, alrededor de los temas de trabajo.

Al cabo de catorce meses de actividades, al Consejo se han sumado 1.700 organizaciones públicas y privadas, sociales, académicas, sindicatos, fundaciones sin ánimo de lucro y el sector productivo, del que se han identificado 170 gremios, a los que se les ha convocado, con la única exigencia de que muestren ser capaces de construir una lógica en el marco de la cual todos “aprendan a sumar”. Y en este esfuerzo, la Cámara de Comercio de Bogotá estima que Fenavi tiene una función clave que desempeñar porque además de representar los intereses de sus agremiados, algo de por sí importante, puede compartir con otros gremios o grupos de empresarios las habilidades que ha perfeccionado en el ejercicio de su misión, y contribuir a construir el propósito de visión de región que el Consejo quiere estructurar.

Para los seis próximos meses, el Consejo tiene como tarea adelantar una convocatoria muy amplia en torno al tema de las características que debe tener la región que se aspira a desarrollar, desde el punto de vista de qué tipo de personas quiere promover el Consejo, qué clase de empresas aspira a que tenga esa región, qué instituciones se necesitan, y qué entorno se debe construir para ayudar a todos a generar la riqueza que haga viable mejorar la calidad de vida de las comunidades bogotana y cundinamarquesa, “el propósito último que convoca a sectores tan disímiles y con intereses tan diversos como la academia, los gremios de la producción y las entidades del Estado”, sostiene la presidenta de la Cámara de Comercio. Para alcanzar esta meta todos deben estar convencidos de que es imprescindible hacer mucho más sólido el aparato económico regional.

La metodología adoptada por el Consejo tiene como punto de partida definir lo que puede denominarse visión de futuro como sociedad, algo así como un sueño, que debe responder a dos características: que sea ambiciosa en términos de lo que se quiere alcanzar, pero suficientemente ponderada en función de que sea viable; el Consejo espera que consolidar esta visión tome entre seis meses y un año. Enseguida se determinará cuál es la situación actual frente al referente, sueño o esperanza que se haya trazado. En una etapa posterior se diseñará una estrategia global, desde lo económico, que permita hacer viable ese sueño. Finalmente, se estructurarán los planes y proyectos para hacer realidad el sueño.

Debut fuera de Colombia

fenavicultores8602-39Una de las cadenas productivas muy enfocadas hacia la exportación y que se concluyó podía ser competitiva es la de la salud especializada; para trabajar alrededor de convertir en realidad esa posibilidad, el Consejo convocó a las clínicas de Bogotá, y la última semana de mayo, 17 de ellas viajaron a Quito a lanzar su plan de mercadeo de servicios especializados.

Simultáneamente, este proyecto, bautizado Salud Capital, ha explorado otros mercados, como el centroamericano y el de La Florida para ofrecer un paquete de servicios médicos de alto nivel, a precios muy atractivos, complementado con un componente turístico.

La Cámara de Comercio subraya cómo esta experiencia prueba que sí es posible conseguir resultados cuando las cosas se hacen juiciosamente y con perseverancia, porque, recalca, a Salud Capital le tomó más de un año poder salir a ofrecer sus servicios y exigió una inversión importante por parte de la misma Cámara y de cada una de las 17 clínicas.

La presidenta Campo Saavedra concluye resaltando que se ha creado una empresa abierta (el Consejo de Competitividad), dotada de una agenda importante, enfrentada a retos muy grandes; el mayor, conciliar intereses muy diversos en función de uno colectivo, y que si todos prueban ser capaces de hacer bien la tarea, de realizar aportes, “a todos nos irá mejor, y seremos capaces de enfrentar desafíos como el Area de Libre Comercio para las Américas, Alca”.

Otras ciudades de Colombia y algunas de Latinoamérica como Caracas, recientemente se han interesado en conocer este modelo buscando adaptarlo a sus características.

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