Acta: proceso interno

Los avicultores se miran con desconcierto a sí mismos, sin encontrar respuesta satisfactoria, ni tampoco en los eslabones de la cadena maíz amarillo-soya-yuca-balanceados-productores avicolas-distribuidores.

DIEGO MIGUEL SIERRA BOTERO

PLANTEÉ EN EL EDITORIAL ANTERIOR, CON OCASIÓN DE LA FIRMA DEL ACUERDO SOBRE EL ÁREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS, Alca, el escenario de default avícola, esto es, el desaparecimiento de la actividad por incapacidad de la cadena para competir en condición de una menor protección arancelaria.

En rigor, debo decir que en el gremio avícola esto apenas comienza, no obstante los meses previos de negociación y las cumbres ministeriales que ya parecen lejanas de Miami, Bello Horizonte, Buenos Aires, a las que hemos asistido y de las que hemos informado oportunamente a la Junta Directiva.

“ Pellizco” y dualidad

Reunida la Junta Directiva de la Federación dos meses atrás, hubo revuelo general y manifiesta preocupación sobre el avance del Alca, al punto de que se convino convocar para el 20 del mes en curso, a un seminario amplio sobre este tema, con asistencia de la viceministra de Comercio Exterior, doctora Claudia María Uribe, y darle forma al análisis exhaustivo para lograr una posición avícola sólida y del mayor consenso posible, frente a tan delicada materia.

El punto de partida lo resumen dos posiciones divergentes: una que aprecia como inexorable la competencia arrasadora de los pollos y huevos extranjeros, proponiendo que nos preparemos para abrir puntos de venta y atender a su comercialización, y otra, de quienes proponemos un logro competitivo desde el eslabón agrícola (maíz, soya y yuca), pasando por la integración del alimento balanceado, mejorando la integración en granjas, cerrando los ciclos ambientales y alcanzado una nueva gestión de mercadeo que atempere el poder de negociación de las cadenas de supermercados, todo esto, mediante fusiones, alianzas e inversión significativa de capital y esfuerzo humano.

El tiempo apremia

Amenazados como ya lo hemos indicado por Estados Unidos (socio “durísimo” en la mesa y fortalecido por sus concesiones a nuestro país, mediante el Atpa y el Plan Colombia), Brasil (campeón mundial de la eficiencia avícola), México (sexto jugador avícola, repotenciado por el Nafta) y Ecuador (que coloniza poco a poco nuestro mercado interno y será ganador como nación “menos favorecida” y socio ventajoso en la Comunidad Andina), los avicultores se miran con desconcierto así mismos, sin encontrar respuesta satisfactoria, ni tampoco en los eslabones de la cadena maíz amarillo-soya-yuca-balanceados-productores avícolas-distribuidores.

Unos esperarán como han esperado hasta ahora; otros, reclamamos profundizar los solitarios y tímidos intentos agrícolas de los tres últimos años (siembras por participación, Agriavícola, convenio Ciat-Madr en yuca, etc.) y favorecer las alianzas, los pools de importación, sin descuidar la mesa de negociación y las apuestas de tantos jugadores (locales y foráneos), cada uno con su particular interés.

El tiempo apremia y los recientes hechos internacionales (acero, Farm bill, disgusto de la Unión Europea), así como las declaraciones iniciales del presidente electo, quizás sugieran una pausa en el proceso, pero Alca habrá y en el tiempo previsto. Así corran algunos vientos neoproteccionistas, algún énfasis para revisar las “cartillas” del comercio exterior, alentados por las reacciones antiproteccionistas hacia Estados Unidos, nadie puede llamarse a engaño en Colombia sobre lo global, máxime cuando somos el único país de América sin un acuerdo bilateral, similar al de los demás del continente.

Por ello se impone continuar, dilucidar las dos posturas y optar por la de mayor conveniencia (la segunda, en nuestra opinión), aprovechando cada minuto de los diez años que aproximadamente restan para asimilar el impacto de lo global, ¡del libre comercio en pollos y huevos!.

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